miércoles, 19 de diciembre de 2018

Lucas 1,5-25. ZACARÍAS E ISABEL




En tiempos de Herodes, rey de Judea, había un sacerdote llamado Zacarías, de la clase sacerdotal de Abías. Su mujer, llamada Isabel, era descendiente de Aarón.
Ambos eran justos a los ojos de Dios y seguían en forma irreprochable todos los mandamientos y preceptos del Señor.
Pero no tenían hijos, porque Isabel era estéril; y los dos eran de edad avanzada.
Un día en que su clase estaba de turno y Zacarías ejercía la función sacerdotal delante de Dios,
le tocó en suerte, según la costumbre litúrgica, entrar en el Santuario del Señor para quemar el incienso.
Toda la asamblea del pueblo permanecía afuera, en oración, mientras se ofrecía el incienso.
Entonces se le apareció el Angel del Señor, de pie, a la derecha del altar del incienso.
Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo.
Pero el Angel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan.
El será para ti un motivo de gozo y de alegría, y muchos se alegrarán de su nacimiento,
porque será grande a los ojos del Señor. No beberá vino ni bebida alcohólica; estará lleno del Espíritu Santo desde el seno de su madre,
y hará que muchos israelitas vuelvan al Señor, su Dios.
Precederá al Señor con el espíritu y el poder de Elías, para reconciliar a los padres con sus hijos y atraer a los rebeldes a la sabiduría de los justos, preparando así al Señor un Pueblo bien dispuesto".
Pero Zacarías dijo al Angel: "¿Cómo puedo estar seguro de esto? Porque yo soy anciano y mi esposa es de edad avanzada".
El Angel le respondió: "Yo soy Gabriel , el que está delante de Dios, y he sido enviado para hablarte y anunciarte esta buena noticia.
Te quedarás mudo, sin poder hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, por no haber creído en mis palabras, que se cumplirán a su debido tiempo".
Mientras tanto, el pueblo estaba esperando a Zacarías, extrañado de que permaneciera tanto tiempo en el Santuario.
Cuando salió, no podía hablarles, y todos comprendieron que había tenido alguna visión en el Santuario. El se expresaba por señas, porque se había quedado mudo.
Al cumplirse el tiempo de su servicio en el Templo, regresó a su casa.
Poco después, su esposa Isabel concibió un hijo y permaneció oculta durante cinco meses.
Ella pensaba: "Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres".
Palabra del Señor



Zacarías e Isabel, los padres de Juan Bautista. Vivían una verdadera tragedia: no tenían hijos, no podían. Dicen que los rabinos judíos decían que hay siete personas que están privadas de la comunión con Dios y la lista empezaba por “un judío que no tiene esposa, o un judío que tiene esposa pero no tiene hijo”… por supuesto, que ese el pensamiento de ellos, para con Dios. No era ni es el pensamiento de Dios. Una cultura  patriarcal y de hombres, en que la mujer poco y nada valía, no tenía ni los mínimos derechos iguales a los del hombres. Otras culturas, otros tiempos, cultura y tiempo que Jesús vino a restaurar.


Ella pensaba: "Esto es lo que el Señor ha hecho por mí, cuando decidió librarme de lo que me avergonzaba ante los hombres". Esto decía Isabel que cargaba con la “culpa” de no haber sido mamá, no porque no quisiera sino porque no podía, ella o su esposo, pero caía siempre el juicio sobre la mujer.


Y nos cuenta el evangelio la historia de Zacarías que estaba de turno en el templo realizando el servicio que le tocaba, un servicio muy importante que no todos los sacerdotes hacían o le tocaba en suerte realizar. Y ahí en ese ámbito, se le apareció el ángel Gabriel.


La esterilidad era causa suficiente de divorcio, por eso, por el amor que tenía a su esposa, no sería raro pensar que se pasara mucho tiempo orando por esta “tragedia familiar”.


Al verlo, Zacarías quedó desconcertado y tuvo miedo.
Pero el Angel le dijo: "No temas, Zacarías; tu súplica ha sido escuchada. Isabel, tu esposa, te dará un hijo al que llamarás Juan.


Tu suplica ha sido escuchada… todo se consigue con la oración cuando lo que pedimos es para nuestro bien y el de nuestra alma. ¿Cuándo? En algún momento. Zacarías fue paciente, pedía y pedía incluso  cuando la edad ya no era la adecuada o la vida les había gastado su juventud. Sin embargo, pedía y pedía a Dios por ese hijo que se hacía desear.


Y dice el evangelio, que Zacarías dudó. Mañana nos encontraremos con la actitud de María, joven, llena de vida y de esperanza. Muy distinta a la de este hombre grande ya, escéptico a pesar de sus oraciones, como nos pasa cuando nos vamos haciendo adultos y mayores que cada vez nos hacen dudar más cosas, o que vamos perdiendo poco a poco la esperanza en el futuro porque hay más pasado que futuro. Sin embargo, lo que le pasó a Zacarías e Isabel nos recuerda una vez más que para Dios, todo tiempo es joven, que no hay vejez cuando hay ilusión, oración por el futuro, ideales, sueños que aún quedan por cumplir.


Esa duda lo llevó a su mudez. Pero esa fe logro a Juan su hijo. Y nada menos que Juan, el nuevo Elías que vendría a recomponer relaciones, a convertir corazones, a ser un guerrero de fe en Dios que proclamaba por todos lados el “preparen el camino al Señor que ya llega”. El que no fue nunca mudo ante el error y la injusticia.


Con Dios, nunca perdamos la esperanza en nuestro futuro. Nos falta mucho por hacer. Si sos joven, muchísimo. Cambiar estructuras de mal, realizar tu proyecto de vida, formar una familia mejor que quizás la que tengas ahora, ser buenos papás y mamás para tus hijos futuros, ser un profesional, ser el mejor empleado, tener tu propio hogar, tu trabajo estable…. Tanto por soñar, y poner en el corazón de Dios, pues escucha siempre nuestros ruegos. Si somos adultos, queda mucho por hacer, hasta en viajes, lecturas, aprendizaje, formación a los demás, sabiduría entregada a hijos nietos, amigos, fortaleza y testimonio  que digan a los demás “todo es posible” porque para Dios todo lo es y no hay imposibles.


Buena jornada para todos

martes, 18 de diciembre de 2018

Mateo 1,18-24. ORIGEN DE JESUCRISTO



Este fue el origen de Jesucristo:
María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emanuel, que traducido significa: "Dios con nosotros".
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa.

Palabra del Señor


Tanta espera, tantos siglos, tanta vigilia, tanto preparativo, concluye o fluye hasta este momento sagrado e impresionantemente bello que el evangelio relata cómo: Maria, su madre… concibió por obra el Espíritu Santo… es el óvulo que sale del ovario de mamá María y en ese camino eterno de pocos centímetros, es fecundado  y desde ahí comienza a tener una nueva vida, la vida del Hijo de Dios, más diminuto que la cabeza de un alfiler, 0.14 mm de tamaño o sea un poco más que la decima parte de un milímetro. Ese tamaño tuvo Dios al ser concebido, igual que vos y yo. Maravilloso misterio que nos ayuda el Espíritu Santo a entender. Hay milagro en eso tan pequeñito, y hay milagro en eso de ser concebido por el Espíritu santo. ¿Acaso hay algún imposible para Dios? si el nacimiento, aquellas que fueron mamá o aquellos como yo que tuvimos la gracia divina de poder contemplar el nacimiento de los hijos, es un milagro que nos llena de lágrimas de emoción, de asombro, de gracia, ¡cuánto más este milagro de que Dios se hace tan pequeñito para darnos vida, para que dejemos de esperar, para que volvamos a sonreír, para que seamos felices.


El espíritu santo según la idea judía, era la persona que traía a los hombres la verdad de Dios, que les dijo a los profetas lo que debían decir, que marcaba rumbos de parte de Dios. El Espíritu santo nos trajo la verdad de Dios a la humanidad.
Pero no solo , según esta idea, era el que traía la verdad de Dios, sino que le daba a los hombres la capacidad de entenderlo o de reconocer la verdad cuando la vieran, corre el velo que impide ver, da luz, sabiduría, entendimiento para poder entender esta gran verdad.


Fue a través de un ángel que llegó hasta el sueño mismo de san José para hacerle entender lo que había pasado, y desde ahí supo qué hacer. San José es el que vive en silencio, con su vida entregada a Dios, sabiendo que Dios contesta, que Dios habla, que trae siempre un mensaje  directo o indirecto al que hay que estar atento para poder recibir bien. Su fidelidad, su atención, su capacidad para dejar que el Espíritu Santo le muestre la verdad, permite que la voluntad de Dios se cumpla. Es el santo que a pesar de lo incomprensible de la situación, aporta su colaboración para que el reino de Dios se realice en este mundo. Hacen falta más san José en el mundo, personas que escuchen la palabra, que la asimilen, que la vivan y que sean canales de gracia para que ésta llegue a cada ser humano con el que se comparte la vida. Su misión era permitir que Dios esté entre nosotros… ¿Cuál será tu misión y la mía?

José llevó a Maria a su casa. Estaban en el periodo en que no se convivía aún.  La relación entre los judíos tenía tres pasos: un compromiso que generalmente hacían los padres, incluso  cuando eran niños y quizás, no se conocían entre ellos. El segundo paso era el desposorio, era como la ratificación del compromiso. Duraba un año. Hasta aquí, el
compromiso se podía romper si uno de los dos no quería casarse con esa persona. En este periodo se consideraban marido y mujer aunque no tenían esa relación. La tercera era el matrimonio en sí. María y José estaban en el segundo paso. Y José después de esto la llevó a su casa para cuidarla y para que tuviera en unos meses al Emanuel, Dios entre nosotros.

Hoy sería bueno que llevemos a María a nuestra casa también. Ella está llena del Espíritu Santo, y nos ayuda a entender, a bendecir, a reír, a vivir felices, a vivir en la verdad y nunca en la mentira. ¡ven con nosotros a caminar, Santa María, ven!

Buena jornada para todos.




lunes, 17 de diciembre de 2018

Mateo 1,1-17. GENEALOGÍA DE JESÚS



Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham:
Abraham fue padre de Isaac; Isaac, padre de Jacob; Jacob, padre de Judá y de sus hermanos.
Judá fue padre de Fares y de Zará, y la madre de estos fue Tamar. Fares fue padre de Esrón;
Esrón, padre de Arám; Arám, padre de Aminadab; Aminadab, padre de Naasón; Naasón, padre de Salmón.
Salmón fue padre de Booz, y la madre de este fue Rahab. Booz fue padre de Obed, y la madre de este fue Rut. Obed fue padre de Jesé;
Jesé, padre del rey David.
 David fue padre de Salomón, y la madre de este fue la que había sido mujer de Urías.
Salomón fue padre de Roboám; Roboám, padre de Abías; Abías, padre de Asá;
Asá, padre de Josafat; Josafat, padre de Jorám; Jorám, padre de Ozías.
Ozías fue padre de Joatám; Joatám, padre de Acaz; Acaz, padre de Ezequías;
Ezequías, padre de Manasés. Manasés fue padre de Amón; Amón, padre de Josías;
Josías, padre de Jeconías y de sus hermanos, durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia: Jeconías fue padre de Salatiel; Salatiel, padre de Zorobabel;
Zorobabel, padre de Abiud; Abiud, padre de Eliacím; Eliacím, padre de Azor.
Azor fue padre de Sadoc; Sadoc, padre de Aquím; Aquím, padre de Eliud;
Eliud, padre de Eleazar; Eleazar, padre de Matán; Matán, padre de Jacob.
Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.

El total de las generaciones es, por lo tanto: desde Abraham hasta David, catorce generaciones; desde David hasta el destierro en Babilonia, catorce generaciones; desde el destierro en Babilonia hasta Cristo, catorce generaciones.
Palabra del Señor

Habrá estos días hasta la navidad, una mirada  hacia la primera venida de Jesús, encarnado como ser humano en nuestra tierra. Aparecerán personas que han vivido fuertemente las expectativas  por la llegada del mesías.


Y comenzamos hoy con esta genealogía de Jesús. En muchas familias se estila esto de conocer el árbol genealógico, de dónde venimos, quienes fueron nuestros antepasados. También por una cuestión de reconocer el origen de errores o el origen de grandes virtudes que tenemos como personas. Quizás en esos mandatos familiares encontremos respuestas.


En el tiempo de Jesús, dicen, era muy común saber  o querer saber el origen de la persona. Mateo hoy nos presenta un poco de ese árbol genealógico de Jesús, por el que, sabemos, muchos le decían “hijo de David”.


Hay hechos que llaman la atención en esta genealogía y que bien podría ser parte de nuestra historia misma.


Son tres secciones que pueden representar, etapas de la historia espiritual de la humanidad y personal:
El hombre fue creado para la grandeza. En gracia, en amor, tenía de todo, no le faltaba nada. Dialogaba con Dios, con su creador y había una relación de padre hijo de mucho amor. El primer hombre fue creado a imagen de Dios: el sueño de Dios para el hombre era un sueño de grandeza. El hombre estaba creado para estar en comunión con Dios.  Esta es la historia hasta el rey David.


Pero el hombre pierde su grandeza, usó el libre albedrío para desafiar a Dios más que para entrar en una relación de amistad y comunión con Él, frustró el designio y el plan de Dios. Es la historia del pueblo de Dios, esclavo, dominado y sometido en su destierro en Babilonia.


Pero aun así Dios no abandono al hombre a su destino frustrado, no dejó que la historia acabara en tragedia, cuando él había soñado una comedia donde todos vivamos felices. Vino Jesús con esa misión especial: rescatar al hombre del pecado en que él mismo se había metido.


Entonces vemos la realeza original, la tragedia de la libertad perdida, y la gloria de la libertad recuperada por la misericordia de Dios…


Y esto que es la historia de la humanidad, es también la historia personal de cada uno. Hemos sido creados para la gloria, para la felicidad, para el amor, para que nuestra vida sea una comedia, y por nuestra libertad, en cierta edad, en cierto momento, por culpa de quien vaya a saber, nos hemos alejado, haciéndonos esclavos del pecado que nos domina y muchas veces gana. Pero vino Jesús a nuestra vida, a nuestra historia, rescató nuestro pasado, ganó la batalla del pecado. Sin embargo , a veces vivimos como si esto no hubiese pasado y nos angustiamos, y sufrimos, y nos ponemos tristes, pensando que estamos solos, cuando tenemos la compañía del más grande en nuestra vida que vino a rescatarnos del dolor, de la muerte y asumió nuestra realidad, nuestra historia, caminó nuestra tierra, estuvo sometido a la gravedad como nosotros , no fue un ángel, fue un ser humano que terminó poniendo en una cruz , todas nuestras debilidades para sanarnos , para elevarnos de nuevo a la Gloria.



Y una cosa más de las tantas que llaman la atención de esta genealogía. Aquí hay nombres, y con esos nombres hay muchas historias personales, difíciles de entender que por medio de ellos o sus historias se llegue hasta el nacimiento del Mesías: asesinos, adúlteros, prostitutas y varios más… nos deja pensando eso que dicen por ahí con tanta razón: Dios escribe derecho en renglones torcidos. En tu vida, en la mía, cómo hace Dios para triunfar cuando a veces con nuestra vida no ayudamos, cómo hace para llegar hasta nosotros usando instrumentos que no son de los más santos, como se empeña en hacernos conocer su amor cuando nuestra vida parece un renglón torcido.


Dios escribe su historia. No termina en el nacimiento de Jesús. Continúa hoy en vos y en mí, como antes en san Pablo, Don Bosco, madre Teresa, profetas y pastores del nuevo tiempo que , ubicados en esa línea del tiempo del plan de Salvación, se animan a vivir siendo protagonistas de la historia. Que nuestros nombres queden inscritos ahí. Que nos animemos a escribir la historia en las  páginas en blanco del evangelio del nuevo tiempo.


Buena jornada para todos.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Mateo 11,16-19. ¡¡ EXCUSAS!!


¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
'¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".


Palabra del Señor


Cuando la gente no quiere tomar en serio la verdad, le es muy fácil encontrar una disculpa para no hacerle caso. Critican lo mismo por un hecho o por otro. Si la Iglesia se mete en cuestiones sociales: la iglesia debe dedicarse a evangelizar… si la Iglesia calla, la Iglesia debe meterse en cuestiones que tocan al hombre… si el cura predica mal: es un desastre por eso no voy a misa… si predica bien: uh pero me aburre la gente que va. Hay gente que encuentra excusas para todo y en el colmo de sus  excusas, usan distinto argumento si va para un lado o para otro.


Ante el llamado de Cristo, también hay gente que busca excusas… cuando alguna vez lo invitaron: no puedo estoy muy ocupado… cuando no están ocupados, entonces están cansados…


Y se pasa la vida con excusas. Y a veces cuando más postergamos esa decisión de hacer, más nos cuesta. Voy a hablar hoy a tal persona para pedirle perdón… al rato, empezamos a ver las consecuencias, y las posibles respuestas, y cuánto nos “rebajamos” en pedir perdón, y nuestro orgullo que cae y… tantos peros que al final no hacemos nada. Ponemos excusas para no hacer lo que debemos.
Juan bautista era un asceta,   desprendido del mundo, que predicó la conversión y la penitencia como forma de preparar el camino de Dios; otro, Jesús, cercano,  predicó la misericordia para los proscritos de la sociedad, puso en tela de juicio el escrupuloso cumplimiento de la Ley sin espíritu.


Ambos provocan reacción, exigen compromiso, exigen poner vida y corazón. Ambos son juzgados, ambos son llevados a la muerte.


Pero siempre queda la luz que da la sabiduría. Pone blanco sobre negro, y cuando nos abrimos a ella, al Espíritu Santo, cuando dejamos que el viento sabio de Dios nos abra el corazón y la mente, entendemos la verdad, sabemos distinguir el bien del mal, no se mezcla tanto la vida como en un galpón lleno de objetos diversos, el veredicto final no depende de los que gritan más, de los perversos, sino de los acontecimientos. Y eso la vida de Cristo da testimonio, pues aquel que nació, vivió y murió en un mínimo puntito del mundo, hoy impregna de amor en cada rincón del planeta y con equivocaciones o no, la luz de la verdad es llevada al mundo por hombres y mujeres comprometidos con el amor de Dios. Ahí están los colegios, los hospitales, los centros de refugiados, las universidades cristianas, iglesias, templos, capillitas pequeñas en cada rincón, con cristianos que se juegan cada día.


Que estos días previos a la navidad, nos ayuden a reconocer la sabiduría de Dios y sobre todo a abrirnos a ella, dejar que la luz de Dios entre en nuestra vida y nos de paz, verdad, luz.


Buena jornada para todos.

jueves, 13 de diciembre de 2018

Mateo 11,11-15. VOLVER EL CORAZÓN



Jesús dijo a la multitud:
"Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él.
Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.
Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.
¡El que tenga oídos, que oiga!"

Palabra del Señor



Juan, vino, fue Elías…
Dice en el libro de Malaquías: Yo les voy a enviar a Elías, el profeta, antes que llegue el Día del Señor, grande y terrible. El hará volver el corazón de los padres hacia sus hijos y el corazón de los hijos hacia sus padres…  Elías, “vuelve” en Juan preparando el camino del Señor. Es el precursor es el que llama a la reconciliación de los hombres entre sí. “hacer volver los corazones”: su objetivo será la reconciliación, y es el camino grande de Juan Bautista. Fue el más grande de los profetas, pero el más pequeño en el Nuevo Testamento, pues Juan, no conoció la cruz, el símbolo de reconciliación más grande, entre Dios y el hombre, el hombre y Dios, y la cruz que sella nuestra vida unos con otros, siendo definitivamente hermanos, a pesar de tantas diferencias que a veces nos separan en vez de unirnos como el palo vertical y el horizontal.

¿Qué reconciliación estas decidido/decidida a dar esta navidad? ¿a quién deberías perdonar? ¿ a quién deberías pedir perdón estos días cercanos a la llegada de Jesús en navidad? Juan, también tiene vigencia en tu vida y la mía. Una llamada por teléfono, un mensaje, acercar, acercarnos, hablar, tomar mate de nuevo, un café, sonreír, liberarnos de resentimientos, desearle el bien. A veces, preparar la Navidad, pasa por esto más que por pensar con quién y qué comemos, que regalamos o que nos vestimos.

Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo… decía Jesús, en esos tiempos ya. Es que muchas veces sufrimos violencia, si esa de gritos, peleas, discusiones, física o psicológica que a veces duelen más. Violencia por ser de Jesús, violencia hasta por defender una Navidad cristiana, violencia en cierta manera, consumista y capitalista que nos ordena comprar, devorar productos, tirar lo descartable, llenarnos de adornos, de luces… y es la “violencia interior” en cada uno la que debe vencer a esa violencia exterior, son las convicciones, los valores, lo cristiano de cada uno lo que debe triunfar. A mayor de esta violencia externa, mayor debería ser nuestra fortaleza interior.


Entonces nos flota la pregunta: ¿estamos así dispuesto a celebrar una navidad cristiana? Este evangelio confronta nuestra fortaleza, nuestros valores, nuestras convicciones, confronta el objetivo de la fiesta navideña, nos ayuda a fijar el foco en reconciliarnos entre nosotros, reconciliarnos con Dios, volver a Él, dejarlo nacer nuevamente en nuestro espíritu que nunca dejó de buscar la verdad.

Buena jornada .

miércoles, 12 de diciembre de 2018

Lucas 1,39-48. NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE




María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".


Palabra del Señor


Hoy celebramos en estas tierras benditas de América y de Filipinas a la Virgen de Guadalupe quien, cerca del comienzo de la evangelización de América, en el año 1531 se apareció al indio Juan Diego en el cerro Tepeyac, en México y le confió el deseo de quedarse en ese lugar. Como signo de ese deseo, la imagen de María  quedó dibujada en el manto en el que Juan Diego envolvió unas rosas del cerro.



Lo hacemos meditando esta cita del evangelio, en que María, al enterarse de que su  prima Isabel estaba embarazada, corre a su encuentro para ayudarle. Isabel  reconoce su pequeñez. No se espera semejante don de la visita de Jesús en María. Su reacción primera es la alegría. Realmente cuando reconocemos nuestra pequeñez, es cuando nos alegramos de la presencia de Dios o de estar con Dios.



A María, el Angel le acababa de anunciar la concepción de Jesús. Y dice el evangelio que PARTIO…Y FUE SIN DEMORA…a un pueblo de la montaña. Eran sus primeros días de embarazo, y por ende los primeros días de los cambios hormonales que toda mujer tiene al embarazarse, lo que le ocasionan al menos, incomodidad. Sin embargo fue sin demora.

Hay en ella una actitud de servicio incuestionable: Apenas se enteró por boca del ángel que su prima estaba embarazada, partió, es decir dejó lo que estaba haciendo, y fue sin demora, es decir no perdió tiempo porque la  prima la necesitaba. Había una necesidad, entonces había una urgencia…

Cuanto nos cuesta a nosotros hacer estas dos tareas, acciones, verbos, movimientos: partir e ir sin demora. Hoy, hay muchas “Isabel” en la historia particular de cada uno, necesidades por todos lados… María, una mujer sencilla, nos enseña con estos dos verbos a vivir en cristiano: partir e ir al encuentro del hermano que necesita, SIN QUE NADIE NOS LO PIDA, solamente porque hay en nosotros una mirada de amor que sabe detectar la necesidad, el dolor del hermano.

Y la otra actitud maravillosa de María es: llevar a Jesús. Lo lleva en su seno y ese niño Dios, ya produce alegría, felicidad en quien lo recibe. María fue ese sagrario viviente que llevó a Jesús a  donde estaba su prima Isabel.
Cada vez que comulgamos, tenemos a Jesús vivo, somos como María que llevan a Jesús a cada rincón de nuestra existencia, a Jesús vivo, presente. Y ojalá que,  los que lo reciban puedan también ellos saltar de alegría por esa presencia. Somos el único evangelio que mucha gente leerá. Llevarles la Palabra (con nuestra vida) para alegrar el corazón, buena tarea en este tiempo de adviento


Buena jornada para todos. Feliz día de la Virgen de Guadalupe. María nos trajo a Jesús a estas tierras, fuimos Isabel como son Isabel   tantos hermanos nuestros que viven en este continente, que necesitan  luz  paz,  oportunidades, y cuyas necesidades nos son comunes y nos cuestionan también.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

martes, 11 de diciembre de 2018

Mateo 18,12-14. EL PASTOR QUE BUSCA

Jesús dijo a sus discípulos:
"¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños."


 
Palabra del Señor

 

La sale a buscar; deja las otras a buen cuidado y va a buscarla. La encontrará en el día, o pasará la noche en algún rincón oscuro y frío para proseguir a la mañana siguiente. Cuando la encuentra,  ella esta quizás con miedo, quizás lastimada. Él,  la carga en los hombros y la trae de vuelta, ante la alegría de otros pastores… era fácil que las ovejas se pierdan o descarríen. No había cercos  o vallas. El pasto era escaso y había que dejarlas que busquen el alimento… e iban hasta que eran advertidas por la voz del pastor que ellas conocían…pero a veces no escuchaban y se iban lejos, buscando alimento .

 

Y llega la acción del cuidador, del que las conoce. Sale a buscarla.

 

 

¡Hay una deferencia tan grande! Y hay tantas enseñanzas sobre este amor de Dios hacia nosotros:

 

Es un amor personal o individual. No bastaban las noventa y nueve. Había una que decidió hacer “la suya” y se fue. Produjo mucha angustia en su pastor, que la salió a buscar. ¿Cómo se dio cuenta que faltaba una? Es que las tenía individualizadas. ¿Cómo se da cuenta cuando nos fuimos buscando “alimento” a otros campos? ¿Cómo se da cuenta una madre cuando el hijo sufre o está en algo “raro”? en la madre, por la mirada, por la intuición, porque hay algo en su corazón que le dice sobre ese ser que ama tanto…en Dios, lo mismo pero multiplicado por infinito. Sabe cuando estamos entre las noventa y nueve y sabe cuando no. Dios parece no sentirse tranquilo hasta que el último de los extraviados llegue a casa…

 

 

 Es un amor paciente:  ¿retarla porque se fue sin oír su voz?  Le tuvo paciencia. No pensó en nada cuando se fue, solo satisfacer su hambre. No pensó en que alguien la esperaba…así y todo el pastor fue paciente en buscarla y no dejarla librada a su suerte. Amor de Dios paciente, que respeta nuestra libertad, pero que le duele cuando nos vamos, con esa libertad, buscando otros pastores u otros pastos creyendo que son mejores. No se trata de estar atados a un campo y un pastor opresor y con poco alimento… en este campo hay de lo mejor. Este pastor es el que nos ama… lo que nos queda como “ovejas” es no jugar con ese amor, ser responsables y escuchar la voz  de Jesús que quiere nuestra felicidad.

 

 

 

Es un amor que busca: el pastor no se quedó de brazos cruzados esperando que la oveja vuelva algún día: la salió a buscar. Un buen llamadito de atención para todos de cómo amar, y cómo tratar de imitar al buen pastor: hacer una Iglesia que busque, y que no solo se contente con tener las puertas abiertas para que alguien entre alguna vez en su vida. Salir a buscar, llegar hasta donde está el que se fue,  haciendo una iglesia que está en cada hogar, en cada uno que vive la Palabra de Dios. Entonces la Iglesia no solo será el sacerdote que espera y busca, seremos cada uno de nosotros que salimos al encuentro del que está cerca, al lado mío. Así no seremos pastores burgueses, ricos, alejados de la gente…así seremos como el buen pastor que salió a buscar a la oveja perdida.

 

 

Es un amor que protege. No es un amor que destruye, que oprime, que te hace triste o amargado. Es un amor que protege, y que se regocija cuando nos trae de vuelta. No es un amor que nos pone en evidencia ante el error como si ese pastor hubiese puesto la oveja sobre sus hombros y al traerla la hacía pasear por el corral para que todos le digan: ¿Por qué hiciste esto? ¿Por qué no fuiste obediente? Mira todo lo que hiciste hacer al buen hombre…nada de eso: se alegró de traerla a casa porque sabía que aquí estaría muy bien. Es un amor individual, paciente y que busca. Un amor que se regocija.

 

Si estamos fuera, tratemos de escuchar la voz de Jesús en cada  momento de la vida. Si estamos dentro, ayudemos a ese pastor a buscar las otras que faltan saliendo al encuentro del hermano.

 

Buena jornada para todos.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Lucas 5,17-26. LA FE DE LOS AMIGOS



Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar.
Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús.
Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.

Al ver su fe, Jesús le dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados".
Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: "¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?".
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Qué es lo que están pensando?

¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados están perdonados', o 'Levántate y camina'?.

Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa".

Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.

Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: "Hoy hemos visto cosas maravillosas".


Palabra del Señor



Dicen que eran casas con terrazas con poca inclinación. Hechas con viguetas de punta a punta, cubiertas de cañas y cuerdas. Era no muy complicado sacar esas viguetas para poder bajar algo. Pero había que hacerlo. Seguramente caería tierra, y otros objetos sobre la gente que estaba debajo al sacarlas. Pero ahí estaban estos amigos, haciendo lo posible y lo imposible, siendo oportunos o inoportunos para salvar a ese amigo que sufría parálisis.



Había allí unos fariseos y doctores de la ley, mirando, observando para caerle a Jesús en alguna cosa rara que vaya en contra de la doctrina pura, o que caiga en algo para poder atraparlo y hacerlo que deje de enseñar… de esos que están en la vida solo para poner palos en la rueda, que mientras otros hacen, ellos critican, que son los maestros de la queja, que nada les viene bien, que critican a los que hacen cuando ellos están sentados cómodamente sin hacer nada, o los que se pasan la vida diciendo “éste” mundo, “este país”, estos jóvenes” no sirven, están acabados…y no mueven un pelo en hacer algo por ellos y la vida.



Jesús, sana primero su espíritu. Se creía que el pecado y el sufrimiento estaban íntimamente relacionados como causa y efecto. Se daba por sentado que si una persona estaba sufriendo, era porque había pecado. Por eso el que sufría tenía un sentido de culpa muy grande. Al sanarle primero los pecados, le daba la certeza que  se curaría.



Y así lo hizo ante el asombro de todos. Aquel hombre se levantó, tomo su camilla y se fue feliz de la vida, sanado su cuerpo, y sanada su alma.



Pero una mención especial le cabe a aquellos amigos. por ellos Jesús lo sanó, por la fe de ellos, por la fe puesta en acción, por las ganas que tenían que su amigo mejore, por la capacidad y la desvergüenza que tuvieron para llevar a cabo la misión de ponerlo delante de Jesús, por la falta de miedo y el entusiasmo creativo. Esto, sigue sucediendo hoy.



 Cuando san Agustín estaba viviendo una vida incontrolada e inmoral, su madre, desesperada ya , fue hasta un obispo que , viendo el esfuerzo y los sacrificio que hacía por su hijo, le dijo: vaya y viva tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas… es imposible que se pierda el hijo de tanta fe.


Es imposible que se pierdan también los amigos, novios, esposos o esposas , hijos de tantos que viven la fe de tal manera que siempre están poniendo en la camilla a los que aman. ¡Tantos amigos que sufren! Tantos familiares que lloran, tantos padres que perdieron el rumbo, son los que debemos poner en nuestras camillas para encontrarlos  con Jesús.


Tanta patria que debemos poner en la camilla. No basta quejarse, no basta mirar desde afuera, no basta balconear y ser un simple espectador que ve pasar tantos enfermos a quien nadie pone en camilla. Hay que hacer algo, y ese algo muy grande es llevarla hasta Jesús con lo que cada uno puede hacer.

Quizás también  hoy seamos los que necesitan estar en esa camilla para que otros nos den una mano. Cuando perdimos esperanza, confianza, cuando las cosas no van bien en el trabajo, cuando nos sentimos desolados. Seguramente habrá alguien que rezará por nosotros, y nos dará una mano justo en el momento oportuno.



Que podamos ser camilleros para que cuando necesitemos, otros levanten nuestra parálisis, la pongan en camilla y la presenten al Dios de la vida para que podamos volver a caminar.
Buena jornada para todos.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Lucas 1,26-38. ¡¡Inmaculada concepción !!



El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.


Palabra del Señor



Hoy celebramos a la INMACULADA CONCEPCION de María. Aunque el texto nos habla de la concepción virginal de Jesús, no confundamos este texto con la concepción inmaculada de nuestra Madre.
Fue creada sin pecado original.



De ese pecado, de esa inclinación al mal, fue excluida María, por ser la futura madre de Jesús. ¿Por qué no podría hacerlo Dios? si era una mujer elegida, santa desde siempre, maravillosa y dócil.


Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios , en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios … parte de la bula del Papa Pio IX el 8 de diciembre de 1854 declarando el dogma de la Inmaculada Concepción.


Y no fue un dogma dictado de un día para el otro. Fue algo que se creía desde los comienzos  del cristianismo, solo puesto en papel por Pio IX después de 1900 años de aquel momento.



Y festejamos este día, contemplando el momento de la concepción de Jesús. Toda la espera de siglos enteros, todos los hombres esperando este momento.  Leer el antiguo testamento, es leer la historia del pueblo de Dios caminando en espera de este momento, donde la MISERICORDIA DE DIOS , toca la miseria humana, entendiendo por miseria, lo poco, lo pobre, lo casi nada que somos, lo insignificantes al lado del creador del universo: TODO ESO VINO A HACERSE DIOS. Por eso hay tantísima misericordia.


Es imposible pensar que María haya tenido una más pequeña falla, por eso fue preservada por Dios desde siempre. Tanta luz de Dios hacía falta un receptáculo noble, fuerte, poderoso y absolutamente limpio: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".  Llena de gracias,  es eso.



“Yo soy la servidora, el servidor, el amigo, la amiga, el hermano, la hermana,  del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho" y ha dicho que haya misericordia en tu vida y la mía, que venga Jesús a nacer en cada corazón para que el mundo, el pequeño mundo, el tuyo y el mío , cambien.



Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza… quizás no haya  mejor  que este piropo a mamá maría. Bella, feliz, eternamente feliz, eternamente bella.


¿Cuántas veces ha vuelto a nuestra mente esa imagen serena, limpia que una mamá distinta a todas, ofreciendo sus manos a quienes llegan hasta ella? ¿En esos momentos de angustia, en esos momentos de alegría, cuando recibimos nuestra primera comunión o cuando nuestros hijos o hermanos lo hicieron y hemos deseado tener esa paz y belleza interior siempre?
Ella es la depositaria  de nuestros pedidos y ruegos, ella es la que sabe nuestras luchas diarias, ella la que calma nuestra preocupación y como buena madre que es, la que sabe abrazar y mimar, para que sin palabras, consolar a quien lo necesita.


¡Cuánta falta nos hace a los cristianos, volver a mirar a María inmaculada como madre!. A veces , escuchamos a chicos jóvenes diciendo que no son tan marianos, que María es un ícono de la historia en la vida de Jesús, que es alguien que parece para los otros y nada más, y se nota en ellos, la falta de ternura que María puede darles y la ternura que pueden dar, por ende a los demás.



A ti mamita querida, inmaculada y hermosa, te pedimos por tantos niños, a quienes no se deja nacer, te pedimos por los que transitan la primera infancia, a los niños de nuestras escuelas , barrios y familias, te pedimos por los jóvenes, por las familias…te venimos a tirar de tu vestido cual niños a suplicarte por la paz, por la pureza del amor de nuestros novios, por que haya más ternura y menos violencia, para que haya más misericordia y no tanto grito histérico entre nosotros-


Buena jornada para todos… ¡Feliz día de María Inmaculada!

viernes, 7 de diciembre de 2018

Mateo 9,27-31. CURACIÓN DE DOS CIEGOS



Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David".
Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor".
Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído".
Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa".
Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.


Palabra del Señor



Lo siguieron dos ciegos, dice el evangelio. Y le decían cosas, seguían caminando, y le volvían a pedir… Jesús parecía inmutable, sordo, indiferente.


Necesitaba estar seguro que lo que pedían, iba en serio. ¿Por qué dudarlo?... es que a veces la gente grita y pide, pero cuando pasa la marea de gente, se queda ahí nomás, lamentándose de la “mala suerte” y de las pocas ganas del que cura…


Es que tiene sus ventajas quedarse en la auto compasión, en ser mendigo, en no querer salir de algunas situaciones. A veces se ejerce poder con eso, con la pena que se ejerce sobre otras personas.


A veces tiene ventajas, quedarse con el mal hábito o con el pecado dominante y no querer sacarlo de la vida. Lamentablemente algunas veces, las debilidades son las fortalezas donde nos apoyamos para caerles bien a los demás. Es que salir de una enfermedad trae consigo, perder la atención de alguien o de algo y pedimos, pero no es genuina nuestra petición, no es lo que anhelamos en el fondo. No son pocos los que en la intimidad, no les disgustan sus debilidades. Jesús tenía que estar seguro de que aquellos, deseaban sinceramente la sanidad. ¿Por qué a veces no queremos dejar aquello que, sabemos, no está bien, o no es bueno para nuestra vida o la de los demás?... si seguimos el ejemplo de estos muchachos (supongamos que eran dos varones) , tendríamos que desear fervientemente salir de ese estado de ceguera que nos ata, que no nos permite comunicarnos con los demás.



Después viene el encuentro personal. No sirve solo el entusiasmo generado por una ola de emociones originada por un encuentro maravilloso, o por un grupo en que todos piden y alaban, y oran. Siempre después de esto llega el silencio, el tu a tú con Jesús…o debería llegar, así como ese encuentro a solas de ellos dos con Jesús. Ahí en ese encuentro, es cuando se consigue destruir nuestras cegueras, cegueras de ojos, pero también cegueras que tienen  los ojos del alma, cerrados ante tantas cosas. Jesús obliga a  estos hombres a encontrarse a solas con él. Jesús busca nuestro encuentro personal con él, nos da medios, nos “tira centros”, nos rodea, quiere que lleguemos hasta él, quizás este sea el tiempo, en medio de nuestro programa, de nuestras proyecciones de fin de año, en medio de ruidos y festejos, es como que siempre espera que lleguemos y nos encontremos a solas con Él. Propicia el encuentro, como lo hizo con la samaritana alrededor de un pozo de agua, como lo hizo con el joven rico, como lo hizo con Juan, Pedro, Santiago, Andrés y cada uno de los apóstoles…



Y después lo del milagro…lo único que es esencial para que se produzca el milagro, es la fe. No se puede ir al médico, pensando que no va a seguir sus recetas e indicaciones o no creyendo en lo que nos diga… no se puede pedir salud si no queremos, en el fondo la salud, no podemos pedir paz si en el fondo seguimos pensando que la violencia es la forma de resolver conflictos… no podemos acercarnos a Jesús pensando: voy a perder el tiempo…

Jesús le pregunta a los dos muchachos, Jesús nos pregunta a nosotros. El milagro está en poner todo en manos de Dios y decirle: “yo sé que puedes señor, yo se que sabes más de mi que yo mismo, yo se que tu sabes que es lo mejor para mi vida, quiero ver Señor, necesito ver claro, mi vida, mi futuro, mi familia…quiero verlos a todos, sacarme las vendas de los ojos que me hacen discriminar a unos y aceptar a otros, que me hace ver como bueno lo que es malo…”

Buena jornada para todos.