viernes, 22 de junio de 2018

Mateo 6,19-23. DONDE ESTE TU TESORO, ESTA TU CORAZÓN



Jesús dijo a sus discípulos:
No acumulen tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre los consumen, y los ladrones perforan las paredes y los roban.
Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.
Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.
La lámpara del cuerpo es el ojo. Si el ojo está sano, todo el cuerpo estará iluminado.
Pero si el ojo está enfermo, todo el cuerpo estará en tinieblas. Si la luz que hay en ti se oscurece, ¡cuánta oscuridad habrá!
Palabra del Señor

La polilla sobre la ropa, sobre la moda, sobre lo que puede comerse este pequeño bichito, y no es posible saberse rico o acumular riquezas en estos elementos que hasta un pequeño insecto puede devorar.

El herrumbre, que come, que lastima hasta esos materiales más rudos, el hierro, que es el alma de muchas construcciones, no puede ser posible poner nuestras riquezas ahí. Con el tiempo hemos visto enormes edificios caerse como un castillo de naipes, ante la acción del tiempo o de la naturaleza misma.

Las paredes de adobe de aquel tiempo o más reforzada en la casa de los ricos, tampoco eran seguridad. Guardar dinero en casas es un peligro, tener una cuenta grande , a veces ni eso resulta pues las entidades financieras , la devaluación, la inflación, todo se lleva aquello que es nuestro tesoro…

Y para colmo estos tesoros terrenales, con ninguno de los cuales nos vamos, nos hacen tener puesto la mirada, la mente y el corazón en ellos. Muchos dan la vida por la moda, por las posesiones por el dinero y eso se transforma en una enfermedad de poseer y más poseer y ya no se puede levantar la mirada. Todos los demás son casi enemigos y se vive  a la defensiva, o escalando posiciones pisando a los demás.
Acumulen, en cambio, tesoros en el cielo, donde no hay polilla ni herrumbre que los consuma, ni ladrones que perforen y roben.
Allí donde esté tu tesoro, estará también tu corazón.

En los primeros tiempos del cristianismo siempre se cuidaba de los pobres, enfermos, abatidos, indigentes  y todos los que no le importaban a nadie.

Hacia el año 260, el alcalde de Roma, le dijo al diacono Lorenzo, ayudante del Papa Sixto, que junte todos los tesoros de la iglesia, para dárselo al alcalde a fin de usarlos en una guerra cercana. Lorenzo pidió tres días. Al cabo de esos días le dijo: "Ya tengo reunidos todos los tesoros de la iglesia. Le aseguro que son más valiosos que los que posee el emperador".
Cuando llegó el alcalde se dio  con un grupo de pobres, lisiados, mendigos, huérfanos, viudas, ancianos, mutilados, ciegos y leprosos que él ayudaba con sus limosnas.
Se molestó mucho por supuesto aquel funcionario. Lorenzo, nuestro san Lorenzo, le dijo: "¿por qué se disgusta? ¡Estos son los tesoros más apreciados de la iglesia de Cristo!"


Tesoros para el cielo, esos que nosotros también podemos acumular, en cada gesto, en cada abrazo, en cada limosna dada desde el corazón, en cada mano tendida, en cada ayuda sobre todo a los que más necesitan, no solo del pan, sino también que tienen hambre de Dios, de esperanza, de sentido de la vida, personas que andan de aquí para allá sin saber siquiera que son amadas por el mismo Dios.

La lámpara del cuerpo es el ojo, dice Jesús. Y de esa luz depende como veamos también a los demás. Si es una lámpara ubicada debajo de la mesa, que me alumbre a mi nomas, que mire mi propio ombligo, que solo vea mi propio interés, que no busco el interés común, no cumple su función. Quiero estudiar para ser útil a mi pueblo, decía el gran Ceferino namuncurá, aquel muchacho mapuche.

La fe religiosa no es una forma de adaptación o de falta de compromiso por el cambio social,  es totalmente lo contrario, ya que se convierte en la energía que hace posible la transformación de la historia. Y en eso estamos vos y yo que podemos cambiar el mundo haciendo que nuestra lámpara alumbre con luz fuerte y renovada cada rincón donde vivimos.

Buena jornada para todos. Se trata de acumular tesoros allá arriba donde ni la polilla, el herrumbre o cualquier ladrón  lo puede quitar.

jueves, 21 de junio de 2018

Mateo 6,7-15. PADRE NUESTRO



Jesús dijo a sus discípulos:
Cuando oren, no hablen mucho, como hacen los paganos: ellos creen que por mucho hablar serán escuchados.
No hagan como ellos, porque el Padre que está en el cielo sabe bien qué es lo que les hace falta, antes de que se lo pidan.
Ustedes oren de esta manera: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre,
que venga tu Reino, que se haga tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día.
Perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos han ofendido.
No nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del mal.
Si perdonan sus faltas a los demás, el Padre que está en el cielo también los perdonará a ustedes.
Pero si no perdonan a los demás, tampoco el Padre los perdonará a ustedes.
Palabra del Señor


Una oración dada a sus discípulos. Ser discípulo, es la verdadera manera de ser cristiano. No se puede ser cristiano de nombre, solo para engrosar la famosa estadística de país católico o cristiano. Ser cristiano, así como lo imaginado por Jesús es ser su discípulo, una de cuya característica, es que se sienta a escuchar, aprende, asimila y vive de acuerdo a ello.
Hay un chiste, de esos que involucran al más pícaro de los niños, que dice: Jaimito, ¿le temes al diablo?...- yo no le temo ni al malamén. – y ¿Quién es ese? – no sé, pero siempre que rezan, dicen líbranos del malamén…
es que rezamos tan de corrido que no pensamos en lo que decimos.
Es la oración del discípulo, que reza el padre nuestro siguiendo el orden que nos enseña el Señor.


Primero Dios y lo de Dios
Es como poner el orden en su lugar. Llamarle padre nuestro es llamarle Padre, que ama, que  mima, que cuida, pero que también corrige y educa. No es un abuelito de barba blanca que chochea con sus nietos. Es un padre. Le decimos que está en el cielo o que el cielo está donde está Él, porque donde está Él está el amor y donde hay amor hay Dios. Que sea santificado su nombre, que no llenemos nuestra boca de insultos o agravios hacia Él ni hacia los que son de Él, que santifiquemos cada día la vida, el día nuestro, que seamos esa luz que nos pide que seamos porque somos parte de la gran luz que es Él, que somos chispas divinas salidas de ese fuego santo que es Dios.  Que se haga su voluntad, pues su voluntad es mucho mejor que la nuestra en la búsqueda de la felicidad propia, que su voluntad es salud, es vida, es alegría, que nuestra voluntad a veces nos lleva por caminos que no son mejores. Dios quiere para nosotros un bien mayor que el que nosotros mismos queremos.



Y después, nuestras necesidades.
 El pasado, pidiendo perdón por las faltas, por lo que hicimos y dejamos de hacer, por errores humanos, por dejarnos llevar por tentaciones, por el orgullo, por la falta de fe, por la soberbia humana. Y le pedimos que nos perdone, como nosotros lo hacemos o sea es pedido de perdón y es también compromiso.
Le pedimos el pan, el hoy, nuestra necesidad diaria, el sustento, la voluntad para conseguirlo con el trabajo. Si pedimos el pan pedimos el trabajo y no que venga desde el cielo, sin hacer nada. Que venga la buena nota pero por el esfuerzo que hice estudiando. Que venga el éxito, pero por el esfuerzo del día a día sumado uno tras otro. Que pueda con mi trabajo, hacer un mundo más humano y justo, y que pueda yo también ser colaborador suyo en dar el pan , el trabajo, el bienestar a los demás. Esto es el presente.
Le pedimos que no nos deje caer en la tentación, tentaciones que vendrán, el futuro, pero que nos de esa fuerza necesaria para no caer en ellas. Con ello, nos comprometemos a no buscar esas tentaciones. No puedo rezar no nos dejes caer en la tentación, mientras preparo la estrategia para copiar en un examen, o estoy esperando que vengan a sobornarme. No rezo eso si estoy todo el día  deseando el mal hacia alguien, o a mí mismo.
Que nos libre del mal. Hay mucho en el mundo, en cada rincón, en cada  esquina. El mal existe, existió y existirá. Pero el mal es ausencia del bien, y el bien siempre es más fuerte. Que seamos agentes del bien para ganar la batalla de todos los días.

Que podamos rezarla como discípulos, como cristianos. Buena jornada para todos.  

miércoles, 20 de junio de 2018

Mateo 6,1-6.16-18. ORACIÓN, LIMOSNA Y AYUNO




Jesús dijo a sus discípulos:
Tengan cuidado de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos: de lo contrario, no recibirán ninguna recompensa del Padre que está en el cielo.
Por lo tanto, cuando des limosna, no lo vayas pregonando delante de ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles, para ser honrados por los hombres. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Cuando tú des limosna, que tu mano izquierda ignore lo que hace la derecha,
para que tu limosna quede en secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes oren, no hagan como los hipócritas: a ellos les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos. Les aseguro que ellos ya tienen su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ores, retírate a tu habitación, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Cuando ustedes ayunen, no pongan cara triste, como hacen los hipócritas, que desfiguran su rostro para que se note que ayunan. Les aseguro que con eso, ya han recibido su recompensa.
Tú, en cambio, cuando ayunes, perfuma tu cabeza y lava tu rostro,
para que tu ayuno no sea conocido por los hombres, sino por tu Padre que está en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará.
Palabra del Señor


Tres puntales de la vida espiritual, limosna, oración y ayuno, un trípode sostén de grandes decisiones, de gran vida pues son las que nos acercan al Dios de la vida. Jesús no las discutió. Lo que discutió es que las cosas más auténticas a veces se hacen con motivos falsos.

Nos pone en esa disyuntiva: cuando ustedes oren, cuando den limosna, cuando ayunen… cuando hagas esas obras que los hacen personas justas buenas, amables, HÁGANLAS BIEN… porque si la hacemos para recibir el saludo y aplauso de los demás, ya recibimos el premio, o mejor dicho TODA la paga.

En lo humano, sabemos que hay poca diferencia en hacer bien las cosas, que hacerlas así nomas, como vengan, mediocremente. “corriendo no se nota” me decía alguien una vez para justificar un error en la realización de un trabajo de pintura, y así hacemos con mediocridad, lo que hacemos, tanto el destino de un país, como una comida que preparo para los que conviven conmigo. Parece que no hace falta hacer bien lo que estamos haciendo, aunque sea por un orgullo  personal de superación en la profesión, en el trabajo… volviendo de la universidad una vez, hago “dedo” a un compañero. Le pido me deje en el centro nomas que yo de ahí ya puedo llegar hasta casa… cuando llegamos al centro veo que se dirige a mi casa, y le dije :déjame por aquí no hay problemas… no, Sergio, si hacemos las cosas hay que hacerlas bien, me dijo… aunque nos lleve un poco más de tiempo y esfuerzo, pero vale la pena.
Entonces cuando Jesús nos dice lo de la limosna, la oración y el ayuno, nos dice también: si vas a hacer las cosas, hazlas bien, para que cumplan el motivo por el cual la haces.
Dicen que la mejor limosna es cuando el recipiente (que recibe) no sabe de quien lo recibe, y cuando el dador no sabe a quien lo da… total sabemos que Dios ve el corazón.

He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. —Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse. —Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella. 

 Es que a veces dar puede tener sinónimos, dinero, talentos, tiempo, ese tiempo que nos cuesta tanto y que  quisiéramos tener una o dos horas más en el día aunque sea para descansar, ese tiempo a veces  vale más que el dinero y hace más bien que un billete entregado, porque es parte de la propia vida y el esfuerzo. Dar hasta que duela, el tiempo, el dinero, el esfuerzo, los talentos. No para sacarnos a alguien de encima que molesta día a día en casa, no para que digan lo bueno que somos, y haya cámaras listas para fotografiar el momento, no para quedar bien delante de los hombres, no para humillar al que recibe… si para hacerle el favor al mismo Jesús que nos dijo que lo que hacemos con  el más pequeño , lo hacemos con Él, aunque no vale buscar ni siquiera esa recompensa.

Cuando recemos dice, o sea si vamos a rezar lo hagamos bien. Será ponernos en el corazón de Dios. Ayer el evangelio nos decía reza por tus enemigos, es como sentarse en una mesa con Dios y con ese que llamo enemigo al lado, los tres, nos ponemos frente a Dios. Muchas técnicas orientales de oración buscan elevar el alma al supremo, solo eso. Nosotros cuando rezamos, pedimos como loros, imponemos, transamos un cambio de nuestra vida a cambio de, volvemos a pedir, a veces agradecemos por compromiso, volvemos a pedir, y nos cuesta orar para acercarnos solo eso, al infinito corazón de Jesús.

Cuando ayunamos dice, o sea si lo hacemos, hagámoslo bien. Para limpiar nuestra vida, para fortalecer nuestra voluntad, para escuchar mejor el proyecto de vida que Dios tiene, para sentirnos necesitados, humildes delante de Dios

Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres, haciendo bien las cosas que tenemos que hacer, como Jesús lo quiere. Palabras más , palabras menos, decía Santo Domingo Savio aquel jovencito de la Escuela de Don Bosco. Solamente eso, ni grandes martirios, ni grandes contribuciones, ni grandes actos llenos de luces y esplendor, ni grandes recitales… haciendo bien las cosas que tenemos que hacer, incluidos la oración, el ayuno y la limosna.

Buena jornada para todos.

martes, 19 de junio de 2018

Mateo 5,43-48. AMAR A LOS ENEMIGOS


Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo.
Pero yo les digo: Amen a sus enemigos, rueguen por sus perseguidores;
así serán hijos del Padre que está en el cielo, porque él hace salir el sol sobre malos y buenos y hace caer la lluvia sobre justos e injustos.
Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa merecen? ¿No hacen lo mismo los publicanos?
Y si saludan solamente a sus hermanos, ¿qué hacen de extraordinario? ¿No hacen lo mismo los paganos?
Por lo tanto, sean perfectos como es perfecto el Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor


¿Cómo es eso de amar a los enemigos? Suena difícil, suena molesto para nuestra vida. Pero ¿Qué quiere decirnos Jesús?
Hay cuatro formas de amor, con palabras que llegan hasta nosotros y nos ayudan a entender mejor.
El amor entre papá o mamá e hijos. Una palabra que define el amor familiar, el afecto entre todos. Un amor rico en dulzura, en ternura, en ese sentimiento fuerte que une a padres e hijos (storgue)

Esta el nombre Eros, palabra que describe el amor entre el hombre y la mujer, siempre conlleva pasión. En esto no hay nada esencialmente malo, pero con el tiempo y el grado de concupiscencia de la sociedad, la palabra empezó a mancharse y abajarse hasta grado casi animal.

Está Filia,  es el amor verdadero, el verdadero afecto. Es la palabra que indica la clase de amor más sublime, afecto cálido y tierno.

Está Ágape. Indica una benevolencia  indestructible y una férrea voluntad. Si miramos a una persona con ágape, eso quiere decir que no importa lo que esa persona nos haga, que nos insulte injurie u ofenda pues seguiremos mirándola con esa benevolencia indestructible y esa férrea voluntad.

Por supuesto que amar a nuestros enemigos no podemos hacerlo lo mismo que a nuestros familiares, amigos, o novio, novia, esposa o esposa. A ellos lo amamos  con un amor que nos sucede, sin buscarlo, amor que nace de las emociones del corazón.

Pero el amor a los enemigos, sale del corazón pero requiere mucho de voluntad, es algo que al contrario de todos los que amamos , a quienes no nos cuesta amar, y que no podemos evitar amar, el amor de ágape, muchas veces requiere estimulo para hacerlo. Por eso es una decisión de la mente mediante la cual conseguimos esa benevolencia a “prueba de balas” y esa voluntad férrea. Y eso lo conseguimos muchas veces con la ayuda divina, pues a nosotros solos, nos cuesta porque no le vemos necesidad humanamente hablando.


¿Por qué debemos amar así con ese amor de una benevolencia indestructible y una férrea voluntad? Porque así nos hacemos parecidos a Dios. Ese Dios bueno que hace caer lluvia sobre todos, los buenos y los malos, que hace salir el sol sobre justos e injustos, que nos abriga con su amor a todos, que no hace distinción de personas, que todos somos hermanos a sus ojos porque todos hemos sido hechos a su imagen y semejanza.

Que seamos perfectos dice el Señor.

Pero esa perfección debemos buscarla en aquello para lo que hemos sido hechos, no en el resto. El destornillador es perfecto cuando tiene una empuñadura apropiada, cuando el material es tan perfecto a medida justa para impulsar dando vuelta una y otra vez la cabeza de un tornillo y hacer que penetre donde es debido…no para ser usado de martillo o de formón. Sería bueno que podamos aspirar a esa perfección, en que cada uno cumpla con lo suyo, que sea grande en benevolencia y que no haya nada que quite esa voluntad de amar a todos con ágape, un amor que depende de mi decisión de hacerlo y que nada ni nadie nos la quite.

Hoy decido amar, debería ser nuestra consiga. Mañana diremos lo mismo, y pasado igual. Así nos haremos un poquito más parecidos al corazón misericordioso de Jesús, algo que le hace muy bien a nuestro mundo. hoy podemos comenzar .Cambiar el mundo comienza por ti, dice la canción de Alejandro Lerner. Y  tiene razón

Buena jornada para todos

lunes, 18 de junio de 2018

Mateo 5,38-42. OJO POR OJO




Jesús, dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente.
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado
Palabra del Señor


Esa era la ley del talión. Un ojo por un ojo. Pero no era aplicaba en forma individual. Era para que la justicia llevara a cabo la sanción. Vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. Una ley que aunque no lo parezca, tenía algo de misericordia, para que la venganza o la justicia no excedan el daño hecho . Hoy seguimos en muchos lugares aplicando la ley del talión, buscando venganza por años y años, llenándonos de odio, aumentando energía  negativa para ese día esperado, y ,si fue un ojo, se paga hasta con la vida de la otra persona…y así nos va.

En esta pretendida  revolución cristiana, las cosas deberían cambiar, pero fallamos los actores, los protagonistas. Jesús nos da un claro mensaje para que nosotros impregnemos los ambientes con esto: no nos está permitido la violencia, menos la venganza. Nos da un nuevo espíritu que excluye el resentimiento. Nos pide que no devolvamos el mal por el mal, sino que devolvamos el bien. Que pare en nosotros la violencia, que seamos filtros del resentimiento, de las rabias, y que, aunque más no sea, no aumentemos nafta al incendio que vive la sociedad.

Una historia muy significativa . Una señora, caminaba por el barrio. De pronto un perro, de la nada la mordió. Comenzó a gritar, llamo a los gritos a emergencias… vinieron , la señora gritaba e insultaba, los enfermeros tratando de calmarla…legaron al hospital, los de la ambulancia, gritaron a los que estaban de guardia, porque no se apuraban, los de guardia, al médico porque tardaba en llegar, mientras la señora en cuestión a los gritos pedía soluciones. El médico , nervioso aún, fue a su casa, era de noche ya. Su mamá le sirvió un plato que ya no estaba caliente, y el médico jóven, nervioso, le grito: ¡mamá, esta comida está fría!, y con un gesto de fastidio, tiro el plato sobre la mesa, se levantó y se fue al cuarto…su mamá, se acercó y le dijo: hijo, perdón, haz tenido un día muy pesado. Mañana prometo tenerte calentita la comida… esa madre fue filtro, fue misericordia, fue “papelera de reciclaje”  para el nerviosismo, la rabia, la bronca contenida, y con su misericordia logro calmar la situación.

Hace falta más gente así, gente dispuesta a decir : ¡basta! aquí se queda el chisme, la sed de venganza, aquí se corta la cadena de odio, no voy a compartir esta noticia, este meme que habla mal de alguien, esta foto que genera odio… basta… a veces me pregunto si el bien que hacen las redes sociales, le ganan al mal que hacen. A veces parecen más redes cloacales que sociales.


El mundo nos necesita. A vos y a mí, para que seamos misioneros de paz, que para ser misioneros de odio, el cupo está lleno. El mundo necesita misericordiosos anónimos, que para vengadores anónimos ya no quedan lugares…



Es difícil, si. Pero es un mandato de Jesús. Si le hiciéramos casos tendríamos mejores sociedades, ¿verdad?. Bueno, aunque sea nuestro metro cuadrado, nuestra familia, nuestros amigos. Capaz que logramos cambiar el mundo.
Buena jornada para todos.


sábado, 16 de junio de 2018

Mateo 5,33-37.CUANDO DIGAN SI, QUE SEA SI


  

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.
Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,
ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
Palabra del Señor


San clemente de Alejandría, el primer cristiano que en esta ciudad recibía notoriedad, siendo maestro  insistía a los cristianos, en aquellos años cercanos a los tiempos de Jesús, (falleció hacia el año 215) que debían vivir de tal manera y demostrar el carácter , que a nadie se le ocurriera nunca exigirles un juramento.

Lo ideal es que una persona nunca necesite un juramento para reforzar o garantizar la verdad de lo que se diga. Su carácter, su manera de vivir, debería hacer totalmente innecesario un juramento.

Lo ideal, si lo ideal, pero el mundo es el mundo. No se puede confiar mucho en la gente. Hace pocos días estuve en el juramento de un grupo de colegas que juraban ser honrados profesionales defendiendo los ideales del bien común. Y lo hacían con mucho orgullo y pasión. En todos los colegios profesionales se da esto: se jura defender la esencia misma de la profesión, haciendo un mundo más honrado y atender el bien común de la sociedad.  Jura el político defender la Constitución Nacional y sus principios. Jura por Dios, por los santos evangelios en algunos casos o jura por la memoria de algún que otro político, incluso cuyo curriculum no es de santidad y juran seguir sus pasos, ojalá que aclaren cuales.


Una sociedad donde si no hacemos juramento, si no firmamos un papel un compromiso, estamos en el aire y no sabemos aun , si esa persona que jura, cumplirá o no, también habida cuenta que muchos fallaron y bien es sabido, como dice el refrán, “cuando uno se quema con leche, ve la vaca y llora”… firmamos contratos, firmamos pagarés, firmamos alquileres que para más efectividad hacemos sellar en la entidad de rentas… si fuéramos más honestos, capaz no hace falta tanto. Si fuéramos más honestos, el carácter de esa persona nos haría obviar el juramento. Su fuéramos más honestos, no nos pedirían que juremos decir la verdad y solo la verdad, en un juicio, si fuéramos más honestos, nuestras relaciones con los cercanos, no estarían  bañadas por la mentira, por la excusa, por la doble vida, nuestras oficinas serían  sin vidrios que separan de los demás, pues no habría nada que ocultar… parece un mundo ideal…

Pero no podemos esperar que todos tengan ideales nobles y buenos.




Jesús, hoy, a nosotros nos da dos obligaciones: la primera, es la de ser  tal persona que los demás vean en nosotros nuestra bondad, transparente y no nos exijan nunca un juramento. Que solo baste nuestra palabra y sobre todo nuestra vida como garante.

 Y la otra, ser misioneros de la verdad, de tal manera que la falsedad y la infidelidad sean eliminadas en la sociedad y ya no hagan falta los juramentos…

Ojalá que ya estemos en el camino de la primera de las obligaciones y que nuestro lenguaje sea SI o NO, y los demás nos crean.

Buena jornada para todos.

viernes, 15 de junio de 2018

Mateo 5,27-32. SI TU OJO, SI TU MANO...



 Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Palabra del Señor

Otra vez Jesús nos dice que no sola es mala  la acción prohibida, sino el pensamiento prohibido. Los maestros judíos tenían una opinión muy seria del adulterio, y castigaban gravemente el hecho. Así que, llegaba con sus palabras, al corazón mismo de una enseñanza que tenía mucho peso en el tiempo. No es la mirada rápida, o el pensamiento que viene y se va. Es la mirada con la intención deliberada de aprovecharse de él o ella, pues convengamos que la cosa corre para ambos sexos, pues hoy con la dosis de erotismo que se alimenta la sociedad, hay una carrera palmo a palmo para ver quien seduce y se deja seducir por el otro.


Hay un deseo interior, del que el adulterio es el fruto.
El mundo, tentador en este sentido, ofrece una paleta de oportunidades : libros, películas, series televisivas, internet, y por supuesto, las redes sociales que hasta en el más pequeño de los aparatos conviven lecciones de moral y apología de la pornografía o prostitución.  Jesús hoy condena a quien deliberadamente usa  sus ojos para estimular sus deseos.


Por eso nos da este remedio quirúrgico para el alma: lo que cause  o que seduzca al pecado debe ser eliminado totalmente de la vida.
Es que debemos eliminar de nuestra vida, sin sentimentalismos, aquello que sirva para seducirnos al pecado: un hábito, una costumbre, una relación, un placer que arruina nuestra propia vida o la de los demás.


Y no se trata de quedarse con los brazos cruzados y decir: no pienso más estupideces, no voy más a esos lugares, y quedarnos sin más sin hacer nada. La manera será dedicarse a otra cosa en el tiempo que aquello nos ocupaba, es mirar lo bueno cuando perdía tiempo en mirar lo que me hace mal al alma.

si, los viernes a la noche iba con mis amigos a festejar eso que se llama “Viernes de soltero” y decido no ir porque termino mal, no me quedo en casa, sin hacer nada pues la ocasión siempre golpeará la puerta para invitarme. Debo hacer otra cosa en ese tiempo, algo bueno, ocupar mi tiempo pues aunque vacíe mi estantería de cosas malas, hay un lugar vació que busca ser ocupado…siempre lo mejor será el servicio, pues nos saca del egoísmo con que nos envuelve la vida y nos hace mirar al otro, sus necesidades, sus carencias y ayudarle.
Recordemos aquella historia que nos ayuda a reflexionar:
Un viejo indio norteamericano estaba hablando con su nieto y le decía: 
“Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión”.
El nieto preguntó: “Abuelo, ¿dime cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?”. El abuelo contestó: “Aquel que yo alimente”.
Y esto, nos sirve para todo. ¿Cuál de los dos lobos alimentamos en nuestra vida?
Buena jornada para todos.

jueves, 14 de junio de 2018

Mateo 5,20-26. EL QUE SE IRRITA CONTRA SU HERMANO





Jesús dijo a sus discípulos:
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Palabra del Señor


Ayer nos decía Jesús esto del cumplimiento de la “ley y los profetas” , la esencia, llegar hasta el fondo de la cuestión, la reverencia a Dios y el respeto a todos los demás, enmarcado en el amor.

Hoy lo escuchamos de nuevo en esas certezas. No se trata solo de hacer o no hacer… se trata de lo que se abriga en el alma y el corazón. Para las estadísticas, sirven los actos, pero solo Dios ve el corazón y sabe lo que hay de bueno o malo. Cuando confesamos, decimos los actos malos que hicimos, pero no todo aquel sentimiento que produjo esos actos. Hacemos a veces moral de actos y no de actitudes.

Con el caso de la violencia hacia los demás, tenemos un ejemplo. Eso de irritarse con el hermano. Una irritación que puede ser sencilla, como una llama que prende un grupito de ramas secas, se prende y se apaga, así como viene se va. Y está la otra irritación o ira, esa que se teje en el tiempo, que busca venganza, que se alimenta, que lamentablemente se cultiva, que va comiendo el corazón de a poco, que es un motor de mala energía …
Tanto aquella como esta, están mal, pero quizás la primera puedo combatirla con cambios de hábitos en mi forma de ser. La otra, hay que limpiar pronto antes que nos actúe en contra.

El que lo insulta, dice el Señor. Aquel que con desprecio, trata mal a su hermano.  Es como decirle idiota sin sentido, tonto, imbécil,  mirarlo desde arriba y considerarse uno superior con capacidad para denigrar y humillar a la otra persona. No deberíamos mirar con desprecio a ninguna persona por la que Cristo también entregó su vida. Desprecio que se da por una cuestión de  color de piel, o posición económica o social, desprecio que hasta se da por conocimiento, estudios realizados, o por inteligencia… y es como que Jesús va aumentando el grado de maldad. Si irritarse es feo, insultar es aún peor…

Peor aún el que maldice, el que desea el mal a alguien, el que se empecina en destruir el nombre y la reputación de alguien, el que mancha el buen nombre del hermano.

A veces se hace difícil ir por la vida deseando el bien a todos,  devolver  bien por el mal recibido, mostrar una sonrisa cuando nos agreden física o sicológicamente, cuando alguien no piensa como nosotros y nos dan ganas de gritarle, borrarlo de nuestra lista de amigos, no saludarle más, pero bueno,  cuando escuchamos a Jesús, nos trae este mensaje de esfuerzo y lucha, que siempre es positivo para nosotros, pues habla de personas que si logramos hacerlo, nos dominamos a nosotros mismos y somos libres y no dejamos que nadie  ni nada( la rabia, el odio, la sed de venganza) decidan por nosotros, nos hacemos más libres y miramos SIEMPRE para adelante. Si cuando manejamos  miramos todo el tiempo  el espejo retrovisor, de seguro nos llevamos lo que viene al frente por delante y no podremos continuar.

Y nos habla a los que estamos más metidos en las cuestiones de la fe, y nos dice que si cuando vamos al altar, nos damos cuenta que alguien tiene una queja contra nosotros, que volvamos  los pasos y primero vamos  a reconciliarnos, pedir perdón o perdonar. Cuando a veces nos parezca que hay una barrera entre Dios y nosotros y no sabemos por qué es, pensemos si nosotros no la hemos levantado al estar mal con los que nos rodean o hemos molestado a alguien y no hemos tratado de rectificar lo que hicimos. Es hora de bajar barreras, abrazar, perdonar, pedir perdón, es hora de abrazarnos a Dios, lo necesitamos.
Buena jornada para todos. Se trata de limpiar el corazón.

miércoles, 13 de junio de 2018

Mateo 5,17-19. LA LEY Y LOS PROFETAS




Jesús dijo a sus discípulos:
«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»
Palabra del Señor


Pero ¿que era la ley?. Lo entendían por los diez mandamientos, lo usaban en relación a los primeros cinco libros del Pentateuco, usaban la frase La ley y los profetas para referirse  a toda la escritura, el antiguo testamento, y la usaban con el sentido de la ley oral trasmitida de generación en generación. Pero esto era muy complicado. Muchas veces Jesús dijo que esa ley, escrita en 613 preceptos, ataba la hombre, no le dejaba en libertad, no le permitía por ejemplo sanar una persona en sábado porque era malo porque sanar era trabajar, porque el enfermo sanado no podía llevar su camilla porque eso era un trabajo, y así una telaraña de formulaciones que no ayudaban a ser mejores, más justos y buenos.

Ya le había preguntado uno cual era el más importante de los mandamientos. Tenían un problema con resumir la ley a todo aquello que Dios quería…entonces, tanto ayer como hoy, es que debemos volver la vista atrás y llegar hasta esos mandamientos dictados por Dios, entregado a Moisés para el pueblo peregrino de entonces y el pueblo peregrino de hoy…
Ellos son la esencia de toda ley, y en ellos la esencia la podemos resumir aun más: reverencia  a Dios, respeto al hombre, quizás sea el origen de toda ley, de todo  principio humano, de toda norma de convivencia. Reverencia a Dios, el nombre de Dios, el día de Dios…respeto a los padres, a los hermanos, a las propiedades, a las cosas, la verdad, el buen nombre, la vida y por uno mismo para que los malos pensamientos no puedan dominar nuestra vida.
Las palabras de Jesús son:
 "El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

Y nos preguntamos cómo estamos llevando esto adelante. El tiempo de Dios, ¿se lo damos? La reverencia  a Dios ¿se la damos? ¿Enseñamos a hacer lo mismo? Nuestro tiempo, ¿le damos a Dios? ¿Dedicamos ese tiempo para estar a solas con Él, hablarle como un amigo, escucharle, dejarle hablar?
Y el respeto a los demás, quizás antes de amar a los demás. Respetar a los demás, darles su lugar, su tiempo, escuchar con atención, hablar cuando haga falta, no gritar, no insultar, no maltratar. Respetar la vida desde el inicio, ayudar a encontrar el camino, pedir perdón, perdonar, cuidar el buen nombre de los demás, no calumniar, injuriar o difamar, no hacerse socio de la mentira que produce las  tres anteriores…respetar, siempre respetar.
Y todo esto enmarcado por el amor. De nada sirve reverenciar el nombre de Dios si lo hacemos solo de la boca para afuera. De nada sirve respetar al hermano, si eso es de boca para afuera, con una actitud demagógica más que cristiana.

La reverencia y el respeto no consiste en obedecer una multitud de reglas mezquinas, en sacrificios …consiste en la misericordia. No consiste en legalismo, ni doctrinas, consiste en el amor, amoldando nuestra vida a las exigencias del amor y no siendo una sucesión de normas negativas del “no se debe”. Todo pasa, solo Dios queda decía santa Teresa, Dios es amor, eso queda. Amemos y con eso estamos cumpliendo la ley
Buena jornada para todos. Rezamos hoy más que nunca para que se respete al hermano que aun no nació, respetemos su derecho a la vida, su derecho a ser.

martes, 12 de junio de 2018

Mateo 5,13-16. SAL Y LUZ






 
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor


Sal y luz. Dos elementos que son parte de nuestra vida.
La sal era relacionada con la pureza, probablemente por su blancura. Era la más primitiva de todas las ofrendas. Nosotros cristianos deberíamos ser ejemplos de pureza como la sal. Pureza al hablar, pureza siendo honrados. Diligentes en el trabajo o el estudio, más responsables. El mundo ha bajado el nivel de todo eso. Hasta en los gestos que hacemos. Estamos en el mundo  y a veces nos hacemos inmundos.
La sal era el más común de todos los conservantes.  La sal preserva de la corrupción del tiempo, del espacio, del clima. Nosotros por aquí tenemos el charqui, carne deshidratada  conservada en sal. Los cristianos estamos llamados a ser sal que ayude a preservar  de la corrupción nuestros metros cuadrados, nuestras familias, nuestras instituciones, nuestra patria. Cuanto más sal haya, más libre de la corrupción estaremos.
La sal da sabor, la más típica función. Una comida sin sal es insípida. Pero con mucha sal, hace mal o no se puede comer. Cristianos que llenan todo con su vida cristiana que hablan, que quieren imponer lo cristiano, que no son coherentes entre lo que dicen y hacen, a veces son tan salados que se los deja pasar y se les deja de escuchar.
La sal da sabor, nosotros los cristianos siendo sal deberíamos dar sabor a la vida. En un mundo lleno de ansiedad, nosotros deberíamos ser los más serenos. En un mundo deprimido, deberíamos contagiar esperanza en Dios, en lo que vendrá, en un futuro mejor. En un mundo triste deberíamos ser alegría, aunque también nosotros por distintas circunstancias andamos con cara amargada, como de duelo por la vida, nunca disfrutando de las maravillas de Dios. ¿Qué le queda para los demás? Parece que ser cristiano es sufrir, es alejarnos del mundo, es vivir sin mirar a los demás. El mundo debería contagiarse de nuestra alegría, una alegría que les lleve a preguntarse ¿Por qué está así este hombre o esta mujer? ¿Por Cristo? Entonces ser cristiano vale la pena.

Y ser luz.
La luz está primero para que se vea. Con luz vemos, sabemos dónde vamos, donde estamos. Con luz vemos el rostro del hermano. Ser luz es tratar de iluminar alrededor, ayudar a otros y a nosotros mismos a ver.
Cuando uno va por una ruta de noche, sabe donde hay una ciudad por el resplandor de sus luces. Entonces la oscuridad se corta, hay vida, hay luz. Nos dijo que seamos luz del mundo, del mundo, no solo de la Iglesia, no dijo sean luz de la Iglesia… eso sería como poner una lámpara dentro de una caja o bajo de una mesa. Es más fácil ser luz solo en la Iglesia donde todos me ven, saben quién soy, doy testimonio ahí porque son todos del “mismo palo”. Jesús nos dice sal y luz del mundo, en muchos de sus lugares a oscuras, de Dios, de sus valores. La presencia de cada cristiano, es una lámpara encendida en cada lugar. Es un desafío ser luz en el mundo, pero a eso hemos sido llamados. Es fácil pescar en una pecera, es difícil ir mar adentro y echar redes. Ahí nos manda, por eso ser cristianos es de valientes y héroes.
La luz es guía, como en los aeropuertos cuyas pistas están señalizadas a ambas márgenes con luces que indican el ancho. El cristiano guía, indica anchos, largos, ayuda a que otros puedan diferenciar el bien del mal, la pista o la banquina.
La luz también es usada para advertir, a veces de un accidente más adelante o de un peligro por obras en construcción. Advierte la luz. Cuando se apaga por distintas razones, puede provocar accidentes o situaciones desagradables. Somos luz que advierte, profetas de la nueva era, hay que animarse a advertir, a predicar, a ser luz, a decir palabras si es necesario, hay que ser luz que indique caminos, que ilumine el mundo a oscuras, que lleve paz, serenidad, alegría mucha alegría.
Esto de ser luz es hacernos parecidos a Jesús que dijo: soy la luz del mundo. Si nos dice que seamos luz es para que lo imitemos. El mundo nos necesita, por favor no nos apaguemos. No perdamos el sabor.
No me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos. (Mahatma Gandhi)
A lo que hay que temer es al cansancio de los buenos, decía Juan XXIII
Buena jornada para todos.