lunes, 29 de mayo de 2017

¡ÁNIMO, YO HE VENCIDO AL MUNDO! Juan 16,29-33.





Los discípulos le dijeron a Jesús: "Por fin hablas claro y sin parábolas.
Ahora conocemos que tú lo sabes todo y no hace falta hacerte preguntas. Por eso creemos que tú has salido de Dios".
Jesús les respondió: "¿Ahora creen?
Se acerca la hora, y ya ha llegado, en que ustedes se dispersarán cada uno por su lado, y me dejarán solo. Pero no, no estoy solo, porque el Padre está conmigo.
Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo". (Palabra del Señor)


¿Ahora creen? Les dice Jesús… aún falta el momento de la dispersión, el momento de su captura, flagelación, tortura, crucifixión y muerte. Entonces esa fe que dicen tener, es probada al fuego, y de ahí surgirán aquellos que perseveran y los que no, en el tiempo, a ellos les quedará la culpa, bendecida y sanada por Jesús, de haberlo dejado solo, en esos momentos más difíciles de su vida, el momento de su muerte…


 De chicos, incluso de jóvenes, hemos dicho al Señor: creo Señor, te veo claramente, te siento, creo que estas vivo, me la juego por ti, como hicieron Pedro, y los demás y hasta queremos “arrancar las orejas” del mundo que lo condena, como hizo el apóstol elegido en el monte de los Olivos… y estábamos ahí, quizás con nuestra fe no consolidada por el Espíritu Santo…


Pero, según el derrotero que nos dice hoy Jesús, llega la hora en que nos dispersamos cada uno por nuestro lado, sucumbimos ante el miedo o ante las tentaciones del mundo, lo abandonamos y Él queda en cierta manera, solo para salvar nuestro mundo, el nuestro si, le tiramos toda la responsabilidad a Él y decimos: Dios se ha ido de mi familia, de mi vida, cuando fuimos nosotros los que lo abandonamos. Y muchos “soldados” de la vida cristiana, van quedando en el camino, van abandonando, se han dejado contaminar por las cosas del mundo y esa fe que decían tener, ha quedado en un flash, en una ilusión o en un recuerdo. “Cristo para mi  (su Iglesia, sus movimientos, sus encuentros) fue una etapa en mi vida” decimos…esa fe atada con alambres, ha sucumbido, lo hemos dejado solo en la búsqueda de la verdad, de la justicia, porque nosotros, que somos sus manos y su voz hoy en el mundo, hemos abandonado.


No me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos.  Frase que decía Martin Luther King, que parafraseaba una frase de Mahatma Gandhi…

 
Los que creían tener fe, lo dejaron solo, a veces por ser tocados por la maldad, a veces por la indiferencia, a veces por esos pecados de omisión por lo cual dejamos de hacer lo que debemos…

A todos , a los que abandonaron y a los que no, a los que dejaron de luchar y a los que siguen en el buen combate de la fe, a los que son pasivos y a los que primerean por dar amor, bondad servicio, Jesús nos dice:
Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo".

Tener paz, recuperar la paz perdida, encontrar de una vez por todas, la paz. En el mundo vamos a sufrir, es parte de la vida. Sufrir por nuestros propios defectos,  que muchas veces nos duelen y nos humillan, sufrir por el prójimo, las enfermedades, los disgustos, sinsabores y molestias del trabajo y de la vida diaria, las humillaciones de los demás, el bulling por ser de Cristo, o por ser buenos…sufrir dolores en el cuerpo y penas en el alma, sufrir por nosotros y por las personas que queremos, sufrir por nuestros defectos o pecados dominantes, pero ¡TENGAMOS ÁNIMO! Que Jesús, que sufrió más que todos y por todos, nos dice: ¡YO HE VENCIDO AL MUNDO!
Y eso para nosotros en pura fortaleza…


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día.

sábado, 27 de mayo de 2017

"PIDAN Y RECIBIRÁN" Juan 16,23b-28.


Aquél día no me harán más preguntas. Les aseguro que todo lo que pidan al Padre, él se lo concederá en mi Nombre.
Hasta ahora, no han pedido nada en mi Nombre. Pidan y recibirán, y tendrán una alegría que será perfecta.
Les he dicho todo esto por medio de parábolas. Llega la hora en que ya no les hablaré por medio de parábolas, sino que les hablaré claramente del Padre.
Aquel día ustedes pedirán en mi Nombre; y no será necesario que yo ruegue al Padre por ustedes, ya que él mismo los ama, porque ustedes me aman y han creído que yo vengo de Dios.
Salí del Padre y vine al mundo. Ahora dejo el mundo y voy al Padre". (palabra del Señor)


Hablando de parábolas, quizás la naturaleza misma sea una parábola para nuestra vida, que nos enseña cosas que a veces ni los libros lo hacen.

Observar es aprender. Observar es contemplar las maravillas de Dios que nos habla. 
Les comparto algo que ya lo hice alguna vez y que me ayudó a entender esto de “pedir”,  porque siempre está la tentación de comerciar con Dios, de creer que es una contraprestación, por lo que hago o una “factura” por los méritos que creo tener…entonces se nos olvida aquellos de que “él mismo nos ama” como dice el evangelio:


Un hombre encontró el capullo de una mariposa. Un día, un pequeño orificio apareció. El se sentó y observó a la mariposa por varias horas mientras ésta luchaba con su cuerpo por salir a través del pequeño agujero; parecía no lograr ningún progreso a pesar del esfuerzo.

Ante tanto esfuerzo, el hombre decidió ayudar a la mariposa . Tomó una tijera y cortó lo que quedaba del capullo.
La mariposa emergió fácilmente, pero tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas y temblorosas.
El hombre continuó observando a la mariposa porque esperaba que en cualquier momento las alas se agrandarían y extenderían, para poder sostener el cuerpo que luego se comprimiría.
Nada sucedió. En realidad la mariposa continuó girando con su cuerpo hinchado y alas temblorosas. Nunca pudo volar.
 Lo que el hombre en su bondad y ansiedad no entendió fue que el capullo resistente y la lucha de la mariposa para salir por el pequeño orificio era la forma en que Dios sacaba el líquido del cuerpo de la mariposa para humedecer las alas y estar listas para volar y poder salir del capullo.

A veces las luchas son exactamente lo que necesitamos  en nuestras vidas. Si Dios nos permitiera ir sin obstáculos a través de nuestras vidas, esto nos haría más débiles; no seríamos tan fuertes como podríamos ser.
Nunca podríamos volar.

le pedí fortaleza y Dios me dio dificultades para fortalecerme.
Le pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver.
Le pedí prosperidad y Dios me dio cerebro  y empeño para trabajar
Le pedí coraje y Dios me dio peligros para superar.
Le pedí amor y Dios me dio gente problematizada para ayudar.
Le pedí favores y Dios me dio oportunidades.

No recibí nada de lo que quería.
Recibí todo lo que necesitaba


Cuando pidamos a Dios, en nombre de Jesús, estemos abiertos a su respuesta. Llegará aquello que necesitemos que puede o no coincidir con lo que queramos, pero de seguro, habrá derroche en lo que nos da, porque nadie le gana en generosidad. Pedir en nombre de Jesús es estar convencidísimos que su resurrección en la garantía, pues es nuestra fuente de esperanza y de mayor confianza.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

viernes, 26 de mayo de 2017

UNA ALEGRÍA QUE NADIE NOS PODRÁ QUITAR Juan 16,20-23a.

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: 
"Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo."
La mujer, cuando va a dar a luz, siente angustia porque le llegó la hora; pero cuando nace el niño, se olvida de su dolor, por la alegría que siente al ver que ha venido un hombre al mundo.
También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar.
Aquél día no me harán más preguntas."(Palabra del Señor)


 Una canción muy antigua del cancionero religioso dice:

Que pena pensar que muchísimos hombres

no viven la vida porque no la ven.
Y no la ven porque miran las cosas,
miran al mundo, con sus propios ojos.

En cambio si la gente lo mirara
a través del prisma del amor,
Aun en el dolor hablaría de Dios.

Así lo humano pierde su color.
Cuando un alma se abandona a Dios,
sobre cada lágrima nace una sonrisa
y en cada ocaso, un amanecer.

La frase del mundo
“no hay rosas sin espinas”
se transformará.
Más bien se dirá:
No hay espinas sin rosas.

La cuestión, que son extremos de la vida que vivimos siempre: la tristeza y la alegría. Al comenzar un año deseamos tener más alegrías que tristezas, al comenzar los estudios, o en nuestras relaciones humanas, siempre vamos de las tristezas a las alegrías y viceversa. Son parte de la vida misma.


También nos recuerda que , a través de los sacrificios, pasamos a la alegría, que todo en la vida tiene un premio, que , si cimentamos lo que hacemos en el esfuerzo, en el sacrificio, en la honestidad que muchas veces cuesta , en el trabajo, tendremos el éxito en la alegría duradera


Y también en nuestra vida espiritual. Cuando cuesta, todo sale al revés, cuando perdemos amistades a causa del Señor, cuando en casa no nos entienden, incluso los más queridos por nosotros, esposo, esposa, hijos, padres, cuando en el trabajo se nos ríen porque al momento de comer, bendecimos nuestros alimentos, o cuando nos persignamos al iniciar la jornada, es bueno recordar aquella oración:

Le pregunté a Jesús si esto de seguirlo era fácil…
VALE LA PENA, me contestó.

Por lo tanto, vale la pena jugarse por esta felicidad, que aunque cueste sacrificio o dolor, algún día vendrá la alegría “que nadie nos podrá quitar” como dice nuestro evangelio diario.

Esa alegría es la que tenemos que testimoniar y dar a los demás. A veces confundimos lo religioso con lo triste o serio. Pensamos que todo es silencio, o trabas que lo espiritual nos pone para que seamos, justamente, felices. Pero no.

A veces confundimos carcajadas, risas, con alegría . Si, esta alegría nos trae risas, pero el mundo quiere que haya carcajadas, risotadas, alevosas y pasajeras, para que no nos aflijamos por la verdadera alegría que nace del corazón

Domingo Savio decía:

Aquí nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres.

Y ¿si nos jugamos por estar alegres?  ¿Si damos pasitos día a día por esta alegría? ¿Si nos reconciliamos con el Señor de la vida?,



También ustedes ahora están tristes, pero yo los volveré a ver, y tendrán una alegría que nadie les podrá quitar.

Capaz que vale la pena intentarlo. Nosotros los católicos tenemos un lugar donde podemos encontrar esa alegría que es también paz: en el confesionario y tenemos un alimento permanente para esa alegría: la eucaristía, donde Jesús nos vuelve a ver y nos da la alegría que no tiene fin.


Estemos alegres. No hay rosas sin espinas o sea para llegar hasta la rosa, debemos pasar por las espinas…y no hay espinas sin rosas, o sea que todo lo que nos sacrificamos, y todo lo que nos parece triste algún día, pronto, será Rosa, hermosura, alegría paz.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

jueves, 25 de mayo de 2017

DENTRO DE POCO ME VOLVERÁN A VER Juan 16,16-20.


Jesús dijo a sus discípulos:
"Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver".
Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: 'Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'?. ¿Y que significa: 'Yo me voy al Padre'?".
Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir".
Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: 'Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'.
Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo." (Palabra del Señor)


El poco tiempo de Jesús, es el tiempo de la orfandad, el tiempo de la soledad por la falta del amigo que se fue, que parece derrotado, que parece acabado. Es el dolor que tenían aquellos discípulos de Emaús que se fueron del pueblo viendo la derrota del gran profeta en una cruz, pero que retomaron la alegría en seguida, cuando Jesús se apareció. Es la misma tristeza de sus queridos apóstoles, cuando encerrados casi por miedo, recibieron su visita, recibieron los comentarios de aquellos de Emaús y de las mujeres que le decían ¡ha resucitado!.. Les volvía el alma al cuerpo como decimos nosotros.


Y nos pasa, y nos hacemos preguntas similares a los de los apóstoles aquel día y nosotros decimos: ¿Dios donde estas? ¿Por qué te fuiste de mi lado? ¿Por qué me abandonas justo ahora? ¿Por qué me pasó esto a mi? a veces no entendemos bien porque nos pasa lo que nos pasa.


El Padre Kentenich, sacerdote alemán,  fundador del movimiento Apostólico Schoenstat, decía: “Mirando nuestras experiencias y observaciones, descubrimos que las fuentes de tristeza son tres: primeramente, el demonio; segundo, el temperamento melancólico y tercero, los duros golpes del destino. 

  • El pecado, el mal, me hace hacer cosas que a veces no quiero hacer, me hace esclavo, me deja esclavo, no me deja ser feliz. Ser libres es ser felices. Esa libertad, a nosotros que somos seres espirituales, la conseguimos en Dios, que lejos de alienarnos como dicen algunos, nos libera porque nos ponemos en línea con el gen dejado por Dios en nuestra vida, el gen de la eternidad, del amor verdadero.


  • A veces nuestro temperamento, nos lleva a un estado permanente de melancolía, al desánimo, parece que nunca vamos a cambiar… y caemos en la desesperanza, y eso nos pone tristes.





  • A veces  los golpes duros de la vida nos  turban. No es sencillo salir de esa tristeza provocada por una desgracia. Sólo nos queda mirar al cielo y confiar en que Jesús va conmigo.


Jesús les decía dentro de poco me volverán a ver, es como decirles: muchachos, no pierdan la confianza, tengan valor, pero nunca pierdan la confianza.
  •  Confiar en Jesús será saber como dice san Pablo , que  donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia. ( Romanos 5,20)… si CONFIAMOS en su perdón y su amor, saldremos de esa tristeza que nos trae el pecado, porque allí donde hubo pecado, hay mucha más GRACIA de Dios…solo CONFIAR  y Jesús hace el resto, porque luego viene esto otro: ya no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mi, entonces la tristeza del pecado se va y VOLVEMOS A VER A JESÚS.


  •  Es bueno sacar del alma esos pensamientos tristes. Estamos en  las manos de Dios, no hay residencia más segura. Él va con nosotros, como aquella muchacha que siempre veía cuando se daba vuelta, dos pares de pisadas en la playa, al revisar su vida… cuando vio un solo par de pisadas y le reclamo a Jesús por que lo dejó sola, él le dijo: esas pisadas eran las mías, te llevaba en brazos…Quizás la solución, sea hablar con alguien que nos ayude profesionalmente, hablar con un director espiritual, o siendo proactivos trabajando, escribiendo, cantando, haciendo algo que tenga que ver con la cultura.

  •  Y lo del destino, a todos nos pasa, pero debemos confiar. Confiar en Jesús que toca nuestras heridas y nos abraza, confiar en Él, estamos en sus manos, y si perdimos un ser querido, si perdimos un amor, si perdimos aquello que era sustento de nuestra vida, hoy nos dice: dentro de poco volverán a verme, dentro de poco esa tristeza se convertirá en gozo, pero debemos confiar que Él sanará esas heridas profundas, que él atenderá nuestros asuntos, que estamos EN SUS MANOS FUERTES  y poderosas.




Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

miércoles, 24 de mayo de 2017

ESPÍRITU DE DIOS, ESPÍRITU DE VERDAD Juan 16,12-15.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'." (Palabra del Señor)

Y pensar que esto lo dijo hace dos mil años… y vino, y fue luz, fue pasión , fue ardor por evangelizar, fue valentía para enfrentar el mal, fue abogado y testigo a la vez, fueron palabras dichas, incluso por aquellos que no podían o no sabían hablar.


Y Este Espíritu de verdad, está en nosotros. Por el Bautismo todos somos  Templos del Espíritu Santo, según lo dijo san Pablo:
¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo. (1ª cor 3, 16-17)

 ¿O no saben que sus cuerpos son templo del espíritu Santo, que habita en ustedes y que han recibido de Dios? (1ª cor 6, 19)

Entonces ¿qué pasa que ese Espíritu  no arde  nuestra vida en buenas obras, en pasión por las cosas del Señor, en coherencia de vida, en autenticidad?

Quizá la respuesta es porque no PERMANECEMOS en el Señor. Él nos dijo, permanezcan en mi amor, y permanecer, sabemos, no es estar, sino vivir la experiencia, no es solo saber, es VIVIR en Jesús y su espíritu.

Podremos saber todo sobre la natación. Su historia, los mejores nadadores, los títulos ganados. Podemos saber sus estilos, su forma de ganar, su dieta, su dinámica de entrenamiento. Podemos saber todos las formas de nadar, pero… si nunca nos largamos al agua jamás podremos nadar. Quizás alguno que  escuche al experto le diga: ya que sabes tanto, vamos acompáñame a nadar, y resulta que al primer largo, se acalambra, no flota, se hunde porque le viene miedo, le da pánico el agua…

Quizás la forma más fácil de permanecer en el amor, permanecer en su Espíritu, sea AMANDO, o sea ¡largándonos al agua! metiéndonos en las encrucijadas de la vida, sirviendo, yendo a un comedor infantil, o un hospital, o dando tiempo para charlas con jóvenes que tienen la necesidad de sanar su alma, o yendo de misión, aunque nunca supimos y nos cueste hablar, saliendo a la calle, viendo las necesidades de mis vecinos, preguntando en que se puede ayudar aunque esa ayuda sea un simple corte de pasto, o limpiar una casa que no es la propia…hay muchas maneras de amar, de permanecer en el espíritu santo, pues el espíritu es amor y donde hay gente que ama, ahí hay Dios, hay Espíritu santo.


Ese espíritu de verdad, está en nosotros. Nos indica el camino, nos indica la verdad,  pero ¡ojo! El camino debemos hacerlo nosotros. No solo necesitamos que nos indiquen la meta y el lugar por donde ir: DEBEMOS IR.  Nos indica la verdad, tan buscada, pero debemos hacer la experiencia de ir a su encuentro.

Que María Auxiliadora, nos ayude a largarnos al agua, a amar, a buscar la verdad. ¡Feliz día de nuestra madre!


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

martes, 23 de mayo de 2017

"LES CONVIENE QUE ME VAYA" Juan 16,5-11.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'.
Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.
Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.
Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.
El pecado está en no haber creído en mí.
La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.
Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado."(Palabra del Señor)


Quizá alguno , haya tenido la experiencia de sentarse a los pies de la cama de alguien que, sabemos, partirá pronto, por una enfermedad o por una situación irreversible de salud o física. Sentir que dentro de poco ya no estará. Y si esa persona es cercana, la sensación es peor…duele, y mucho.


A los apóstoles les pasó algo parecido. Se pusieron tristes, como aceptando la partida física de Jesús y eso les dolía y mucho. Esos últimos años hicieron su vida alrededor suyo, dependían en todo de ese maestro, y quizás alguno todavía quería la gloria transitoria de un reinado y no aceptaban la muerte que era como aceptar una derrota. ¿Qué harían ahora?

Y una de las tantas preguntas, es la que nos trae aquel personaje de la infancia que muchos recordamos con tanto cariño. Cuando alguien gritaba.
¿ y ahora quien podrá defendernos? Yooooo , y aparecía él vestido con el uniforme rojo. Era el chapulín colorado.

Aquí , les dice Jesús: les conviene que me vaya, para que venga ÉL. Para que venga el Espíritu Santo, el que ciertamente vino a defendernos y lo hace siempre como abogado eficaz de nosotros los que creemos en Jesús.


Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.

Es, perdonando la comparación, como ese polvo blanco que colocan sobre huellas dejadas por ladrones en objetos, para descubrir mediante ellas, quienes fueron los autores del hecho. Hay muchas huellas dejadas por el pecado en la vida propia y de los demás. El espíritu viene a mostrar qué es pecado y que no, para que sobre todo nosotros, no nos confundamos creyendo que todo está bien. Para que tengamos claridad para saber dónde está el bien y donde está el mal, algo que parece tan simple pero que incluso a nosotros, los que tenemos fe, nos cuesta.

Donde está la justicia, porque ya no contamos con él físicamente, pero nos dirá cual es el camino de la justicia, una justicia superior a la de los hombres, que no solo sirve para juzgar al hermano por una mala acción, sino que sobre todo sirve para saber lo que realmente somos delante del Señor, iguales, con los mismos derechos porque somos hijos del mismo Dios.


Y cuál es el juicio. Lo que hicimos los hombres con Jesús, estuvo mal. Lo que hacemos con otros hermanos, muchas veces está mal. El aborto es ¡muy malo!, la mala distribución de riquezas, ¡es mala!, la condena social al diferente, ¡es mala!, la dominación de las personas por la falta de educación y cultura, ¡es mala!, la violencia física hacia los hijos o mujeres, ¡es mala!, la falta de oportunidades para, sobre todo los que menos tienen, ¡es mala!…


Es el Espíritu el que nos da en la vida, muchas certezas. Cuando a veces sintamos que estamos sin Jesús, porque nos entreveramos mucho con el mundo, porque comenzamos a gustar de sus criterios, PIDAMOS MUCHO MAS APASIONADAMENTE, EL ESPIRITU SANTO, para que nos ayude a ver con claridad las cosas de la vida, del alma y del espíritu.


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día.

lunes, 22 de mayo de 2017

"¡CUANDO VENGA EL ESPÍRITU DE LA VERDAD!"Juan 15,26-27.16,1-4a.


En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
«Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.
Y ustedes también dan testimonio, porque están conmigo desde el principio.
Les he dicho esto para que no se escandalicen.
Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios.
Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho.»(Palabra del Señor)


Eso de ser testigos trae consigo a veces desprecio, abandono de amistades que piensan que estamos locos o alienados a una idea, fanáticos religiosos, y entonces se alejan, comienzan a hablar despacio o se callan cuando llegamos, miran para otro lado, evaden nuestra mirada.

Eso de ser testigos , a veces es ser molestos para los demás aun sin decir nada, porque un testigo pone luz donde hay oscuridad y es mejor , para algunos, vivir en la oscuridad donde todo se esconde, donde todo se iguala, que vivir en la luz. Vivir en el pecado o la corrupción que vivir en la honestidad.

Eso de ser testigos, nos aleja de quienes no viven en la verdad, que transan todos los días con la mentira, con la doble vida.

Eso de ser testigo, es llevar valores cristianos, sugerirlos, anunciarlos y eso a muchos no le gusta. Valores de la vida, del amor de familia, de honestidad. Valores de trabajo y del esfuerzo personal para conseguir lo que necesitamos para promocionarnos humanamente… y eso molesta porque hay muchos que prefieren el atajo de la ventajita, de la plata mal habida.

Recuerdo una vez un allanamiento policial en un local de venta de droga. Algunos, de esos muchos que se perjudicaban con la venta de droga en el barrio, gritaban: ¡ ¿y qué quieren? Si este gobierno no da trabajo a nadie… entonces porque no había trabajo, había que vender droga a jovencitos que mataban su vida día a día con lo que consumían… a veces nos cuesta educar en ese tema de la cultura del trabajo para poder salir adelante en la vida. Es más fácil el atajo.


Ser testigo es poner luz incluso sobre las zonas oscuras de nuestra misma vida y eso a veces duele, porque me obliga a reencontrame con viejos enemigos dormidos que si no los aparto de mi vida para siempre, van a terminar pasando factura a cada momento, con quien esté.


Ser testigos es algo que se debe mantener con el tiempo, no es cuestión de un tiempito en que lo sea y otro tiempo sea un testigo de que “no se puede”.

Ser testigo no es para recibir “gracias”  … al médico que lo salva de una muerte segura, uno le está verdaderamente agradecido y lo proclama a los cuatro vientos. Al que le ayuda en el alma y le salva del caer en el abismo, la gente no agradece, es como si todo se hubiera hecho de la nada y naturalmente.

Eso de que “Serán echados de las sinagogas”, es real en nuestra vida de testigos y tiene su realidad en todo esto de más arriba y mucho más que cada uno sabe porque por llevar a Cristo somos “condenados” por el mundo.



Para ello necesitamos el Espíritu Santo. Sin Él no podríamos ser testigos.


En él, somos muchos, tenemos fuerza, porque es el Mismo Espíritu que guió a maría y José cuando les dijo: vayan fuera que alguien quiere matar a su bebe…que guió a los apóstoles en esas travesías cuando vivía Jesús y cuando ya no lo hacía. El espíritu que insuflo valentía y pasión a los apóstoles escondidos, en aquel día de pentecostés.
El espíritu santo es el que nos conduce en forma invisible por lugares o situaciones que no sabemos por qué la hacemos pero creemos que es “suerte” o “destino” cuando en realidad es gracia de Dios y fuerza de su Santo espíritu.

Solo hay que dejarse moldear, solo hay que dejarse llevar por Él. Si Jesús nos lo dio, es porque sabía todo esto que nos pasa como testigos y que si no tenemos una fuerza superior, vamos a abandonar.

Que el Espíritu Santo venga a nosotros porque lo necesitamos


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

sábado, 20 de mayo de 2017

PERSEGUIDOS Juan 15,18-21.


Jesús dijo a sus discípulos:
«Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.
Acuérdense de lo que les dije: el servidor no es más grande que su señor. Si me persiguieron a mí, también los perseguirán a ustedes; si fueron fieles a mi palabra, también serán fieles a la de ustedes.
Pero los tratarán así a causa de mi Nombre, porque no conocen al que me envió.» (Palabra del Señor)


Los salmones merecen ser estudiados. Dicen los que lo hicieron y nos lo cuentan, que realizan un viaje contra corriente increíble, que todavía no es demasiado comprendido por los científicos.

El Salmón nace en el río y permanece en agua dulce mientras es pequeño. Cuando llega su juventud, baja hasta el mar, donde vive y llega a su madurez. Cuando se acerca la época de la reproducción, emprende el camino de vuelta, volviendo exactamente al lugar donde nació.

Es un viaje muy duro. Centenares de kilómetros, llenos de dificultades, de rápidos y cascadas. Tiene que liberarse de las plantas acuáticas que lo tratan de retener  Se encuentra en el río a muchos peces,  que se dejan arrastrar por la corriente y que, con su vida y acción  le interpelan a hacer lo mismo. Es como que le dijeran:
Veni con nosotros. En el mar se está muy bien. ¿Qué quieres hacer allá arriba?

Y otros le advierten: ¡No subas más arriba: hay peces que te atacan! Y así es. Mirando hacia delante, el salmón puede ver como hay salmones heridos por las mordeduras de otros depredadores acuáticos.


Entonces comienza a dudar y piensa: No puedo más. Me quedaré a descansar un rato allá, donde parece que el agua se remansa. Ya continuaré cuando haya recuperado las fuerzas.

Pero, al mismo tiempo, escucha una voz interior que le empuja: Salmón, ¡No te dejes llevar por lo comodidad, cumple tu designio! ¡Continúa tu viaje con los compañeros que luchan a tu lado! O sigues río arriba o la corriente te arrastrara hacia abajo.


No hay otra alternativa: ¡O río arriba o hacia el mar!


Parece que los salmones no comen nada, una vez que han comenzado su ascensión río arriba. Solo el instinto les da fuerzas para luchar contra corriente. No todos llegan a la meta: muchos mueren exhaustos durante su titánico viaje.

Pero al llegar al lugar de su nacimiento, las hembras ponen los huevos y los machos los fertilizan. ¡ Han sido fecundos!



Muchas veces la fecundidad , el logro de los objetivos, el premio, el  título, llega como consecuencia de nadar contra corriente de los llamados que nos dicen : deja eso, no vas a llegar, no vas a poder, para que te vas a sacrificar.


Si queremos ser fecundos, debemos hacerlo porque habrán muchas voces interiores y exteriores que tiran abajo nuestros sueños.


En nuestra vida de cristianos pasa lo mismo. Si dejamos de nadar, si nos dejamos llevar por la corriente, si seguimos los valores y criterios del mundo, para amar, para juzgar, para mirar, para hablar, para vivir, todo ello mucho más fácil, seremos bien considerados, aplaudidos, recibidos en todos lados. Pero cuando nos decidimos a ir contracorriente de los criterios del mundo, muchos de ellos nocivos para el alma, para la vida humana, para la naturaleza, cuando nos decidimos seguir a Dios, tendremos “mordeduras”, ataques, voces que nos dirán: eso es cosa de curas, metete en tu iglesia, y seremos muchas veces detestados porque la misión nuestra es buscar que todos se encuentren con la mirada y el amor de Dios.

el Papa dirigiéndose a los jóvenes les dijo algo que nos va bien para todos: "No tengan miedo de ir contracorriente, cuando nos quieren robar la esperanza, cuando nos proponen valores deteriorados, valores , como comida en mal estado, e igual que la comida en mal estado nos hace daño; estos valores nos hacen daño. ¡Debemos ir contracorriente! Y ustedes jóvenes, sean los primeros: vayan contracorriente y estén orgullosos de ir precisamente contracorriente. ¡Adelante, sean valientes y vayan contracorriente!

El ser fecundos, el llegar a destino, el ser feliz, el lograr cumplir el propio proyecto  o lograr llegar a la meta o el propósito deseado, para que nuestra vida se realice, depende de la voluntad que tengamos ir contra corriente
Y cuando escuchemos en nuestra vida de cristianos, voces que nos persigan o ataquen, recordemos esas palabras de Jesús:

Si el mundo los odia, sepan que antes me ha odiado a mí.
Si ustedes fueran del mundo, el mundo los amaría como cosa suya. Pero como no son del mundo, sino que yo los elegí y los saqué de él, el mundo los odia.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.