sábado, 18 de noviembre de 2017

Lucas 18,1-8. LA VIUDA INSISTENTE



Jesús enseñó con una parábola que era necesario orar siempre sin desanimarse:
"En una ciudad había un juez que no temía a Dios ni le importaban los hombres;
y en la misma ciudad vivía una viuda que recurría a él, diciéndole: 'Te ruego que me hagas justicia contra mi adversario'.
Durante mucho tiempo el juez se negó, pero después dijo: 'Yo no temo a Dios ni me importan los hombres, pero como esta viuda me molesta, le haré justicia para que no venga continuamente a fastidiarme'".
Y el Señor dijo: "Oigan lo que dijo este juez injusto.
Y Dios, ¿no hará justicia a sus elegidos, que claman a él día y noche, aunque los haga esperar?
Les aseguro que en un abrir y cerrar de ojos les hará justicia. Pero cuando venga el Hijo del hombre, ¿encontrará fe sobre la tierra?". (Palabra del Señor)

Dos personajes en esta parábola:

El juez, insensible, duro, ¿justo? No los sabemos.  Y la viuda, cuyo mayor capital para poder reclamar justicia era la insistencia.

No compara Jesús, a Dios con ese juez insensible. Lo contrasta con esa persona
O sea: si se puede hacer que un juez injusto haga justicia con una viuda por cansancio, ¡cuánto más Dios, que ama profundamente, a sus hijos, dará a ellos lo que necesitan!

Justamente, lo que necesitamos, que puede coincidir o no , con lo que pedimos. Dios sabe lo que nos hace bien y lo que no, solo nos dice que pidamos con insistencia, y dejemos que Él, Dios, haga el resto. Rezando más, tendremos más fe y esa fe nos moverá a orar cada vez con más frecuencia y pasión, y nos llevará a descubrir si lo que pedimos, es lo que necesitamos, o en los ojos misericordiosos de Dios se vislumbra algo mejor, que ni nosotros soñamos. Solo hay que dejarlo hacer.

Cada vez que el evangelio me recuerda esto de la insistencia, me viene a mi memoria una reflexión que me ayudó a entender mucho de mi vida de oración:


Un hombre encontró el capullo de una mariposa. Un día, un pequeño orificio apareció. El se sentó y observó a la mariposa por varias horas mientras ésta luchaba con su cuerpo por salir a través del pequeño agujero; parecía no lograr ningún progreso a pesar del esfuerzo.

Ante tanto esfuerzo, el hombre decidió ayudar a la mariposa. Tomó una tijera y cortó lo que quedaba del capullo.

La mariposa emergió fácilmente, pero tenía el cuerpo hinchado y las alas pequeñas y temblorosas.


El hombre continuó observando a la mariposa porque esperaba que en cualquier momento las alas se agrandaran y extenderían, para poder sostener el cuerpo que luego se comprimiría.


Nada sucedió. En realidad la mariposa continuó girando con su cuerpo hinchado y alas temblorosas. Nunca pudo volar.

 Lo que el hombre en su bondad y ansiedad no entendió fue que el capullo resistente y la lucha de la mariposa para salir por el pequeño orificio era la forma en que Dios sacaba el líquido del cuerpo de la mariposa para humedecer las alas y estar listas para volar y poder salir del capullo.

A veces las luchas son exactamente lo que necesitamos  en nuestras vidas. Si Dios nos permitiera ir sin obstáculos a través de nuestras vidas, esto nos haría más débiles; no seríamos tan fuertes como podríamos ser.
Nunca podríamos volar.

·         le pedí fortaleza y Dios me dio dificultades para fortalecerme.
·         Le pedí sabiduría y Dios me dio problemas para resolver.
·         Le pedí prosperidad y Dios me dio cerebro  y empeño para trabajar
·         Le pedí coraje y Dios me dio peligros para superar.
·         Le pedí amor y Dios me dio gente problematizada para ayudar.
·         Le pedí favores y Dios me dio oportunidades.

No recibí nada de lo que quería.
Recibí todo lo que necesitaba


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

viernes, 17 de noviembre de 2017

Lucas 17,26-37. CUANDO LLEGUE EL MOMENTO


Jesús dijo a sus discípulos:
"En los días del Hijo del hombre sucederá como en tiempos de Noé.
La gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca y llegó el diluvio, que los hizo morir a todos.
Sucederá como en tiempos de Lot: se comía y se bebía, se compraba y se vendía, se plantaba y se construía.
Pero el día en que Lot salió de Sodoma, cayó del cielo una lluvia de fuego y de azufre que los hizo morir a todos.
Lo mismo sucederá el Día en que se manifieste el Hijo del hombre.
En ese Día, el que esté en la azotea y tenga sus cosas en la casa, no baje a buscarlas. Igualmente, el que esté en el campo, no vuelva atrás.
Acuérdense de la mujer de Lot.
El que trate de salvar su vida, la perderá; y el que la pierda, la conservará.
Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".
Entonces le preguntaron: «¿Dónde sucederá esto, Señor?»
Jesús les respondió: "Donde esté el cadáver, se juntarán los buitres". (Palabra del Señor)

Una cosa sucede cuando se cumplen las condiciones necesarias. O quizás como dice el proverbio zen: “Cuando el Alumno Está Preparado, Aparece el Maestro”.


Nos pasa cuando nos preparamos, estudiamos, nos formamos, entonces la oportunidad aparece.  Cuando nos formamos para algún encuentro, cuando estudiamos la realidad, cuando aprovechamos al máximo el tiempo tratando de escudriñar cada sentimiento, entonces aparece aquel a quien pensamos. Cuando nos preparamos para la vida, aprendiendo el valor de cada cosa y persona, preparándonos en el sacrificio para lograr algo, en el esfuerzo como puente para conseguirlo, entonces aparece aquello, esa oportunidad, ese trabajo, esa persona con la que seré feliz.


Cuando , como cristianos, nos esforzamos, la luchamos a diario, vivimos con los pies en la tierra pero con la mirada en el cielo, asumimos esa cruz diaria del esfuerzo, del sacrificio, de la honradez, de ser luz, de ser paz, entonces  el día que llegue “ese” día de la entrega, estaremos ahí, al pie del cañón, tratando de mantener la lámpara encendida para poder su rostro contemplar.


Y esto es personal. Si, la comunidad, la vida en racimo tiene  su importancia.  Estamos unidos con los otros, estamos en tándem con el mundo. No puedo aspirar a salvarme solo y despreciar a los demás, ni afligirme de ellos, no hacerme cargo, no asumir su carga en la vida.


Pero, siempre debe haber una respuesta personal:

Les aseguro que en esa noche, de dos hombres que estén comiendo juntos, uno será llevado y el otro dejado;
de dos mujeres que estén moliendo juntas, una será llevada y la otra dejada".

dice el evangelio. Es que estar cerca de una persona buena, no me hace por si, buena. Estar al lado de una persona que ame a Dios, no justifica mi vida.  Por más que le diga a una persona que rece por mí, si no hago nada por mí, quizás no alcance lo que quiero.  Como cuando los estudiantes te dicen: reza por mí…pero ¿estudiaste? Bueno, no mucho…


El llamado de Dios se hace como dice en Mateo 25: a ti te digo, ven bendito de mi padre, porque tuve hambre, tuve sed, estuve desnudo, estuve enfermo o en la cárcel, no sabía leer, no podía cruzar la calle, estaba con problemas económicos, estaba triste, estaba solo, no tenía quien me escuche y tu estuviste ahí. Solos él y nosotros, solo él y yo, y no podremos decir: ah pero mi hermano no hizo esto, ah pero estaba esperando que me inviten a trabajar… solo Él y yo, Él y vos…


Algún día llegará. Y no podemos vivir con miedo o con impaciencia. Debemos esperar  con paciencia y fidelidad, ese momento, alimentando de aceite espiritual nuestra lámpara para que nunca se acabe, renovándonos día a día, volviendo a empezar cuando fracasamos o caímos, y así como me caigo , así me levanto. Y en esto hay que hacer como cuando uno se cae en una peatonal, llena de gente que va y viene… en seguida nos levantamos, y no nos quedamos lamentándonos ni preguntándonos que nos hizo caer, lo primero que hacemos es levantarnos…y lo más rápido posible.


Buena jornada para todos. Que Dios bendiga nuestro día.

jueves, 16 de noviembre de 2017

Lucas 17,20-25. EL REINO DE DIOS ENTRE NOSOTROS



Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: "El Reino de Dios no viene ostensiblemente,
y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes".
Jesús dijo después a sus discípulos: "Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán.
Les dirán: 'Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo.
Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día.
Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación." (Palabra del Señor)


El reino de los cielos es algo que obra en las personas, no en las cosas. Querían ellos y queremos nosotros ver señales, milagros extraordinarios, o nos preparamos ante las catástrofes… sin embargo, el reino de Dios se manifiesta en cada uno de nosotros, en la revolución que produce en nuestra vida, en los cambios que ocasiona en nosotros. Y también hay catástrofes diarias en la vida de las personas, terremotos, derrumbes, que no hacen ruido, de las que casi nadie se entera, pero que afectan tanto a la persona.

Todo pasa en nosotros. Y es a nosotros, a cada uno, el que llega el Señor. Para hacernos sonreír cuando hay cambio positivo, y para rescatarnos, llevarnos en sus brazos, cuando hay temblores que sacuden todo.


Es difícil pensar que un día, por un golpe extraordinario, toda la gente se convierta y mire al cielo. Debemos pensar en lo que cada uno produce en su metro cuadrado, allí donde nos manda Dios.


Pero antes, pensar en lo que la gracia de Dios produjo en la vida personal.

¡Cuántos errores hemos dejado atrás, cuántos amigos hemos encontrado, cuánta felicidad nos da la gracia, cuánto amor hemos descubierto, o mejor dicho qué amor hemos descubierto! .   La presencia de Dios en la vida, nos hace ver todo de manera distinta, podemos distinguir el bien del mal, la vida no pasa por dejarnos gobernar por la dictadura del relativismo, en que parece que todo está bien, que no hay mal o bien, que “da lo mismo un burro que un gran profesor” y donde “da lo mismo que seas cura colchonero rey de bastos
caradura o polizón “como dice el tango cambalache. La gracia nos hace diferenciar bien y poner las cosas, y personas en su lugar. La gracia nos hace diferenciar a Dios, de todos los otros que usamos de “cábala” de la suerte. La gracia nos hace crecer, nos hace fundamentar la familia en algo sólido, la gracia nos hace unir, nos hace construir sueños, cumplir nuestros proyectos, proyectar nuestra vida en forma mejor. La GRACIA NOS CAMBIA y esa revolución, silenciosa, que no aparece en medios de comunicación, transforma, ilusiona.
El ruido lo hacen los que caen, los que deforman, los que lastiman la comunidad. Se siente por supuesto, más el ruido de un árbol que cae y no el silencio de miles que crecen.  En esos miles que crecen estamos nosotros seguramente.

Y eso tiene poder transformador. Ya lo decía el Papa Pablo VI en ¡1975! en su  exhortación apostólica  Evangelii Nuntiandi:


Evangelizar significa para la Iglesia llevar la Buena Nueva a todos los ambientes de la humanidad y, con su influjo, transformar desde dentro, renovar a la misma humanidad: "He aquí que hago nuevas todas las cosas" Pero la verdad es que no hay humanidad nueva si no hay en primer lugar hombres nuevos con la novedad del bautismo y de la vida según el Evangelio. La finalidad de la evangelización es por consiguiente este cambio interior y, si hubiera que resumirlo en una palabra, lo mejor sería decir que la Iglesia evangeliza cuando, por la sola fuerza divina del Mensaje que proclama, trata de convertir al mismo tiempo la conciencia personal y colectiva de los hombres, la actividad en la que ellos están comprometidos, su vida y ambiente concretos. (E.N nº 19)

O sea que ese Reino, esperado, milagroso, va a cada oficina, a cada hogar, a cada familia, a cada equipo de futbol, a cada rincón del planeta por nosotros, por vos y por mí. No se trata de llevar una Biblia bajo el brazo y hablar en cada esquina, se trata de vivir ese evangelio, esa gracia que tenemos dentro, para que los demás se pregunten: ¿Qué le pasa a éste? ¿Qué le pasa a ésta? El brillo de sus ojos, la paz que lleva, el amor que tiene  lo hace distinto…¿Qué será?.



Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Lucas 17,11-19. AGRADECER


Mientras se dirigía a Jerusalén, Jesús pasaba a través de Samaría y Galilea. 
Al entrar en un poblado, le salieron al encuentro diez leprosos, que se detuvieron a distancia
y empezaron a gritarle: "¡Jesús, Maestro, ten compasión de nosotros!".
Al verlos, Jesús les dijo: "Vayan a presentarse a los sacerdotes". Y en el camino quedaron purificados.
Uno de ellos, al comprobar que estaba curado, volvió atrás alabando a Dios en voz alta
y se arrojó a los pies de Jesús con el rostro en tierra, dándole gracias. Era un samaritano.
Jesús le dijo entonces: "¿Cómo, no quedaron purificados los diez? Los otros nueve, ¿dónde están?
¿Ninguno volvió a dar gracias a Dios, sino este extranjero?".
Y agregó: "Levántate y vete, tu fe te ha salvado". (Palabra del Señor)


Cruzaba por  la unión de los dos pueblos. Ahí , en estas circunstancias, se encuentra con estos leprosos que convivían , o sea eran judíos y samaritanos. En la desgracia estaban unidos, en la necesidad, necesitaban del otro de su compañía y ayuda. Si todos los seres humanos nos uniríamos en la imperiosa necesidad que tenemos de Dios, el mundo, incluso el nuestro, pequeño, el de todos los días sería mejor. Incluso, en vez de potenciar diferencias, en vez de pelearnos entre nosotros o con los de otras religiones, cuánto más provechoso sería decir: nos unamos, por la paz, por el hambre, contra del maltrato, contra la trata de personas, contra los femicidios, contra el aborto…



Y el que volvió fue un samaritano, de esos de los que uno menos espera.

Los leprosos debían quedarse al menos a cincuenta metros, de ahí los gritos con que llamaban a Jesús. Él, los manda a los sacerdotes, ellos con fe, van y en el camino se curan… pero uno solo volvió a agradecer.  Ese se sanó también por dentro.


Es un canto a la ingratitud esta cita. Y nos hace pensar sobre nuestra actitud hacia los demás.


Cuando éramos pequeños, éramos los seres más indefensos. Los  humanos, somos los que más dependemos de nuestros padres. Si al bebé lo  dejan solo,   por más que llore y llore, si alguien no les acerca alimentos,  no la pasa bien. Alguien nos enseña a caminar, a rezar, a leer, alguien nos cuenta cuentos de bebés, nos levanta a las mañana, nos da remedios, nos lleva al médico, nos atiende de noche cuando algún dolor no nos deja dormir… tantas cosas que hicieron por nosotros nuestros padres. Ahora,  cuando parece que molestan, cuando uno crece y ellos envejecen, o cuando siendo jóvenes no dan buena “imagen” delante de los demás, nos cuesta pagar la cuota de gratitud, algunos los desprecian, se avergüenzan de ellos, los “matan” con la indiferencia, les exigen como si fuera un proveedor eterno, nunca le agradecen, nunca un “te quiero” o “te necesito” al papá o la mamá.  Para muchos, la mamá no deja de ser una empleada todo servicio, y el papá un desconocido al que viven diciendo no entender.

Nos cuesta agradecer a quienes nos ayudan. Parece que creemos que todos nos deben algo y con lo que hacen, pagan la deuda. No agradecemos a la maestra que nos enseñó a leer y escribir, al catequista que me enseñó de Dios, al amigo que deja alguna actividad para escucharme o ayudarme. No agradecemos al que barre las calles de mi barrio, al que llena de colores mi vida. Al médico que dio con el diagnostico preciso, al sacerdote que me sacó la mochila pesada que llevaba. A veces, a algunos, le pagamos, pero no es todo lo que falta. Lo importante es no olvidar, saber agradecer. LA GRATITUD ES LA MEMORIA DEL CORAZÓN.


Y muchas veces somos desagradecidos con Dios. Hemos pedido, implorado, suplicado y cuando pasó la situación no hemos vuelto a agradecer. Solo pensar que algunos hoy no se levantan ya, es motivo para mirar al cielo y decir gracias.
Siempre nos fijamos en lo que falta del vaso por llenar. Pocas veces lo que Dios nos ha dado ya. A lo mejor falta el trabajo, pero tenemos brazos, manos, inteligencia, voluntad, para procurarnos vivir mejor. A lo mejor faltan elementos para vivir, falta la casa, el automóvil, pero tenemos papá, mamá, esposa, esposo, hijos, por los cuales agradecer y ser feliz. Faltan muchas cosas, pero tenemos amigos, con los cuales compartir momentos, alegrías y compartir tristezas que así se hacen menos dolorosas. Tenemos ocupaciones difíciles, situaciones complicadas, pero tenemos un sol, el aire, tenemos montañas, y llanos, tenemos verde a la vuelta de nuestras miradas, tenemos una sorpresa cada día que nos regala el buen Dios y nosotros, estamos con la cabeza gacha sin contemplar sus maravillas.


¡Vaya si tenemos motivos para volver, y agradecer a buen Dios, al Tata Dios, al papito bueno que tanto nos cuida! Y recordemos siempre que LA GRATITU D ES LA MEMORIA DEL CORAZÓN.  Y cuando uno tiene memoria, guarda los afectos, y los reconoce a través el tiempo.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

martes, 14 de noviembre de 2017

Lucas 17,7-10. CUMPLIR CON EL DEBER



El Señor dijo:
«Supongamos que uno de ustedes tiene un servidor para arar o cuidar el ganado. Cuando este regresa del campo, ¿acaso le dirá: 'Ven pronto y siéntate a la mesa'?
¿No le dirá más bien: 'Prepárame la cena y recógete la túnica para servirme hasta que yo haya comido y bebido, y tú comerás y beberás después'?
¿Deberá mostrarse agradecido con el servidor porque hizo lo que se le mandó?
Así también ustedes, cuando hayan hecho todo lo que se les mande, digan: 'Somos simples servidores, no hemos hecho más que cumplir con nuestro deber'.» (Palabra del Señor)



No es Dios quien está en deuda con nosotros. Nosotros, lo estamos con él. A tanto amor, deberíamos devolver tanto amor. Dios hace, porque es Dios es su estado natural, da porque es así, hace caer la lluvia sobre buenos y malos, es generoso, perdona a todos. A veces lo que llamamos castigo es producto de nuestras acciones a las que siempre le viene una reacción.



En la Palabra nos habla de uno que llega al final del día y sigue requiriendo los servicios del empleado que viene cansado de la tarea diaria. Parece un explotador. Sin embargo, cuando aquel ha hecho todo lo posible, ha hecho lo que estaba obligado a hacer.


Cuando nosotros hacemos lo que debemos hacer, es lo que debemos hacer.


A veces, se premia por hacer lo que se debe hacer. Premiamos cuando el hijo aprueba todas las materias…está bien como estímulo, pero ¿no es obligación del hijo estudiar y aprobar todo?... se premia al “empleado del mes”, está bien como motivación, pero ¿no deberían ser todos empleados del mes al mismo tiempo?... se premia al político más honesto, se habla de un tal tipo excelente y honrado… pero ¿no deberían ser todos así?... ¡ese cura es un santo!, pero ¿no deberían ser todos así?... se escucha decir, en este tiempo de final de año, de cierre de actividades, cuando se entregan premios, a periodistas productores, comediantes, obras de teatro:”¡gracias, trabajé todo el año para esto”! y levantan el premio como si fuera el objetivo final… ¿para esto trabajó todo el año? ¿Para el premio?  ¿No debería uno hacer bien  las cosas, porque hay que hacer bien las cosas, no es nuestra obligación ser mejores, ser honestos, ser buenas personas? ¿Por qué se premia a uno por ser bueno?.



De nuevo, el objetivo… cuando perdemos de vista el objetivo, PERDEMOS… cuando todo lo hacemos por ser alabados o por recibir, perdemos… nos quedará decir como el Hijo Mayor de la Parábola: hace cuanto tiempo te sirvo y nunca me has dado un cabrito para celebrar junto a mis amigos. Entonces escucharemos  la voz de Dios que nos dirá: ¿no entiendes que todo lo mío es tuyo? Goza, trabaja, ama, sirve, ayuda, vive, todo hazlo bien, pero no por el premio, porque todo hay que hacerlo bien. Y cuando todo eso haya pasado diremos: es nuestra obligación, con la vida, con Dios, con los otros, hacer bien  las cosas que tenemos que hacer.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

lunes, 13 de noviembre de 2017

ESCÁNDALOS Lucas 17,1-6.


Jesús dijo a sus discípulos: "Es inevitable que haya escándalos, pero ¡ay de aquel que los ocasiona!
Más le valdría que le ataran al cuello una piedra de moler y lo precipitaran al mar, antes que escandalizar a uno de estos pequeños.
Por lo tanto, ¡tengan cuidado! Si tu hermano peca, repréndelo, y si se arrepiente, perdónalo.
Y si peca siete veces al día contra ti, y otras tantas vuelve a ti, diciendo: 'Me arrepiento', perdónalo".
Los Apóstoles dijeron al Señor: "Auméntanos la fe".
El respondió: "Si ustedes tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, y dijeran a esa morera que está ahí: 'Arráncate de raíz y plántate en el mar', ella les obedecería." (Palabra del Señor).


Es condenable la actitud de quien enseña a otros a pecar.  Sí, hay muchos escándalos, en el mundo. Pensar en un mundo sin escándalos es algo difícil que pase. Pero los que enseñan a otros a pecar, los que indican mal el camino voluntariamente, los que hacen tropezar a otros, bueno, tendrán que reconsiderar la vida.


Recuerdo haber ido una vez por una calle y llegar a una boca calle , doblar, y encontrarme con autos que venían de frente, aunque la flecha indicadora decía que yo podía doblar en ese sentido.  volví en reversa , y luego vi que la flecha había sido vandalizada, es decir alguien, por broma, por mala intención o vaya a saber qué, giró la misma… habían indicado en la dirección incorrecta.  ¿Vieron esos cruces de camino en las autopistas? Antes, en tiempo en que no existía el GPS, un cartel en mal estado, te llevaba a lugares a los que jamás quisiste ir… alguien indicó mal el camino, la dirección de la meta.


¿Cuántos hay que enseñan a caminar en dirección opuesta? Cuántos hay que desde niños les enseñan  malas artes , evadir responsabilidades, insultar o agraviar al otro, tratar mal a las mujeres, mentir, o lo inician en una actividad sexual? ¿Cuántos hay que con su palabra o sus acciones indican mal el camino, los hacen renegones, o quejosos de todo, lo hacen violentos o agresivos, intolerantes o impacientes?  Dar vuelta una flecha puede significar que una persona choque con la realidad, viva contramano a las responsabilidades…



Darnos cuenta o hacer que otros se de cuenta. Hablar, corregir

y…


Perdonar. Otra vez la cuestión del siete veces. Algunos decían que con tres veces ya estaba suficientemente cumplido el pacto del perdón… siete veces dice Jesús.


¡¡Uh, Señor,  nos cuesta perdonar una vez, y vos nos pedís siete veces!!


Será por eso que los apóstoles le ruegan : ¡auméntanos la fe!... es que hay cosas en la vida que se nos hace difícil hacer si no tenemos la fe. Perdonar es una de esas…nos dicen que perdonar hace bien, que libera, que suelta al agresor de mi cabeza, que nos saca odio y con eso enfermedades… pero si no contamos con la fe, hay situaciones que no podemos dejar atrás. Será cuestión de recurrir a esa fe aunque sea de un grano de mostaza, pequeña y que llega a tanto. Y pedir a Jesús que  ponga sus manos misericordiosas sobre cada uno de esos recuerdos y pensamientos, para que los sane, para que cicatrice heridas, para que lave  situaciones de dolor, para que pueda liberar al que me oprime, para que saque peso de mi vida para poder elevar mis alas y volar hacia lo que fui creado, hacia el cielo, hacia  lo alto, hacia lo grande.


Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día.

sábado, 11 de noviembre de 2017

FIEL EN LO POCO, FIEL EN LO MUCHO Lucas 16,9-15.



Jesús decía a sus discípulos:
"Gánense amigos con el dinero de la injusticia, para que el día en que este les falte, ellos los reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también es fiel en lo mucho, y el que es deshonesto en lo poco, también es deshonesto en lo mucho.
Si ustedes no son fieles en el uso del dinero injusto, ¿quién les confiará el verdadero bien?
Y si no son fieles con lo ajeno, ¿quién les confiará lo que les pertenece a ustedes?
Ningún servidor puede servir a dos señores, porque aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se interesará por el primero y menospreciará al segundo. No se puede servir a Dios y al Dinero".
Los fariseos, que eran amigos del dinero, escuchaban todo esto y se burlaban de Jesús.
El les dijo: "Ustedes aparentan rectitud ante los hombres, pero Dios conoce sus corazones. Porque lo que es estimable a los ojos de los hombres, resulta despreciable para Dios." (Palabra del Señor)


Fraguar amistades, forjarlas como al acero, a través del dinero o de las posesiones materiales en general, pocas o muchas… éstas son en cierta medida, efímeras, aquellas: eternas.


Ya sea pensando en la eternidad: todo lo que hagamos a uno de estos pequeños, se lo hacemos al Señor. Los ricos (o los que más tienen en relación a otros), ayudan a los más pobres(o los que menos tienen en relación a aquellos) en la tierra, pero los más pobres ayudan a los ricos en la vida eterna. Posibilidades de hacer el bien, hay muchas. Siempre hay alguien que está peor que uno cuando uno cree que está mal.


Ya sea pensando aquí en la tierra. Se puede vivir con egoísmo la vida, vivir para uno, gastar en uno, o se puede vivir tratando de hacer felices a los demás, siendo generoso con los otros y con la vida. ¡Cuántos chicos y chicas pueden completar sus estudios gracias a gente que les aporta dinero de lo mucho o poco que pueden en su economía familiar!. Cuantos encuentros con Dios pueden hacerse por gente generosa que pone desinteresadamente su dinero sin que nadie lo sepa. ¡Cuántos médicos pueden trabajar sin fronteras en el mundo gracias al aporte de personas generosas que donan desde sus tarjetas de crédito! ¡Cuántos aportes anónimos a causas  de la evangelización que se hacen en el mundo, en Radio María  u otros medios de comunicación de internet! ¡Cuántas enfermedades vencidas gracias al aporte de  personas generosas que no figurarán en ningún registro, pero que sin embargo donaron parte de su dinero para la investigación! Seguramente, casi sin quererlo, habrá gente que prepara desde ya la morada celestial gracias a la generosidad en esta vida.



También nos dice el Señor hoy que toda pequeña acción o tarea nos prepara para lo grande y el que es fiel en eso poco lo será en lo grande. Ojalá todos revitalicemos la formación en la casa, el hogar. La universidad prepara grandes científicos, investigadores, profesionales, pero no hace buenas personas a los que no lo son. Eso viene desde la cuna, desde el hogar. Si pudiéramos enseñar más el respeto por todos, por los mayores, por las mujeres o varones, por el de inferior condición social, sin insultos, sin prejuicios, si pudiéramos enseñar a no insultar, a no agraviar, a tener paciencia, a tolerar la pequeña frustración habitual en cada momento, quizás entonces estaremos formando a esos de las pequeñas cosas que se harán dignos de ser responsable de las grandes tareas.

Si enseñamos a no robar, no tomar lo ajeno, no quedarse con los vueltos, a despreciar el dinero mal habido, entonces formaremos personas más honradas, más dignas de su responsabilidad.  Si formamos personas que se sacrifican por conseguir sus logros, estaremos formando personas que forjarán su futuro con dedicación, sin esperar del estado que los alimente o los mantenga habiendo posibilidades de trabajar y de promocionarse.

Tenemos un compromiso con Jesús, con su vida, con su palabra. Es muy difícil estar en la línea del medio, creyendo que se puede ser cristiano de misa dominical , pero de vida deshonesta durante toda la semana, no se puede, no se debe.
 «Conozco tus obras: no eres frío ni caliente. ¡Ojalá fueras frío o caliente!
Por eso, porque eres tibio, te vomitaré de mi boca.” Apocalipsis capitulo 3

Que seamos de Dios. Servidores suyos y toda la vida demos fe de ese servicio, haciendo una vida en clave de servicio para los demás.


Buena jornada para todos., Dios bendiga nuestro día

viernes, 10 de noviembre de 2017

ADMINISTRADOR DESHONESTO Lucas 16,1-8.


Jesús decía a sus discípulos: 
"Había un hombre rico que tenía un administrador, al cual acusaron de malgastar sus bienes.
Lo llamó y le dijo: '¿Qué es lo que me han contado de ti? Dame cuenta de tu administración, porque ya no ocuparás más ese puesto'.
El administrador pensó entonces: '¿Qué voy a hacer ahora que mi señor me quita el cargo? ¿Cavar? No tengo fuerzas. ¿Pedir limosna? Me da vergüenza.
¡Ya sé lo que voy a hacer para que, al dejar el puesto, haya quienes me reciban en su casa!'.
Llamó uno por uno a los deudores de su señor y preguntó al primero: '¿Cuánto debes a mi señor?'.
'Veinte barriles de aceite', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo, siéntate en seguida, y anota diez'.
Después preguntó a otro: 'Y tú, ¿cuánto debes?'. 'Cuatrocientos quintales de trigo', le respondió. El administrador le dijo: 'Toma tu recibo y anota trescientos'.
Y el señor alabó a este administrador deshonesto, por haber obrado tan hábilmente. Porque los hijos de este mundo son más astutos en su trato con los demás que los hijos de la luz." (Palabra del Señor)


Todas, personas que podríamos llamar: pícaras.

En esas tierras de Palestina, dicen habían muchos terratenientes que vivían lejos de sus tierras. Posiblemente este “hombre rico” fuera uno de esos que dio toda la administración de sus bienes a un administrador, un hombre pícaro para hacer negocios, sagaz, astuto.

Los deudores, otro tanto. Quizás eran arrendatarios que pagaban su renta, en especie…

El administrador quedo sin trabajo. ¿Qué haré? Dijo. Falsificó la deuda de los deudores, de acuerdo con ellos: hacía figurar la deuda como menor. Eso traía dos cosas: que los deudores tengan una deuda de gratitud con él y también, tenerlos ahí, en la mira como quien diría, listos para chantajearlos si algo salía mal. Toda una maquinaria ingeniosa como inescrupulosa, para zafar del momento y conseguir lo que deseaba.


También ese “hombre rico” parece, era igual de pícaro, pues en vez de escandalizarse, alabó la picardía del administrador. Quizás hoy, la solución que buscaría ese administrador sería otra, más sofisticada, más escondida,  peor de corrupta.


Y no es que Jesús esté alabando la corrupción o la forma inmoral de conducirse.  Hoy, pueblos, generaciones enteras, naciones grandes o pequeñas, sufren la corrupción de muchos que producen dolor, muerte, de verdad. Es la corrupción un cáncer que invade pueblos enteros, que daña tanto a naciones en desarrollo y desarrolladas, todo a espalda de la gente…

¿Pero entonces cual será el mensaje de Jesús?

A vos, a mí, a padres de familias a sacerdotes, pastores, jóvenes, niños adultos, laicos, a todos nos dice: debes vivir tu vida de fe con la misma astucia que viven los del mundo sus cosas.


San Juan María Escriva de Balaguer dice cuando habla de las pasiones dominantes:

“Me dices que sí, que quieres. —Bien, pero ¿quieres como un avaro quiere su oro, como una madre quiere a su hijo, como un ambicioso quiere los honores o como un pobrecito sensual su placer? —¿No? —Entonces no quieres”…

Es que muchas veces lo que vivimos como cristianos, no tiene la misma intensidad, la misma pasión que tiene la pasión que ponemos en las cosas del mundo, la misma astucia para evangelizar, para vencer el mal, para ser creativos,  para relacionarnos, para divertirnos, para vivir el cristianismo con una naturalidad tal que los demás lleven a preguntarse: ¿Qué hizo que esta persona sea así?

Después continúa el santo:

Cuando alguien se propone seriamente una tarea, cuando su vida está polarizada en un fin, todo lo que con esa meta se relaciona -y en la medida en que se relaciona- da lugar a inclinaciones operativas, vitales, apasionadas, y aquello se ama y se defiende con calor.

Muchos ponen pasión en las cosas del mundo. Nosotros los futboleros somos capaces de recordar a nuestros rivales, toda la semana cuando el triunfo es de uno contra el otro… nos sabemos de memoria las jugadas, festejamos cada una de ellas. Pero salimos de misa y ya ni nos acordamos de que se trataba el evangelio…ni siquiera ponemos la misma astucia, pasión, convicción que lo mundano en las cosas del Señor.

Tenemos que escuchar la alabanza a un corrupto, y hasta escandalizarnos por la comparación,  para darnos cuenta que nuestra vida de fe, debe ser más intensa, más apasionada, más astuta, más creativa.


Buena jornada para todos, Dios bendiga nuestro día.

jueves, 9 de noviembre de 2017

DEDICACIÓN DE LA BASÍLICA DE LETRAN Juan 2,13-22.


Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén
y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.
Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas
y dijo a los vendedores de palomas: "Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio".
Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: El celo por tu Casa me consumirá.
Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?".
Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".
Los judíos le dijeron: "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?".
Pero él se refería al templo de su cuerpo.
Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado. (Palabra del Señor)


Hoy se nos invita a celebrar la Dedicación de una de las Basílicas primeras y más importantes para los cristianos y, en concreto, para los católicos, San Juan de Letrán en Roma. El edificio había sido un palacio de la esposa de Constantino que lo donó al Papa San Silvestre en el siglo IV. Su historia es gloriosa: residencia papal durante siglos; lugar de celebración de Concilios y centro espiritual de toda la cristiandad. Hoy la Basílica de Letrán sigue siendo, no sólo la primera y la madre de todas las basílicas esparcidas por el mundo, sino un lugar propicio para encontrarse con lo sagrado, con Dios. (Gracias Dominicos.org)



 Se la  declaró como la catedral del obispo de Roma, del Papa. Por eso, a la Iglesia de San Juan de Letrán la llaman “la madre y cabeza de todas las iglesias”.
La dedicación del templo tuvo lugar el 9 de noviembre de 324.


Y el evangelio nos trae este momento de Jesús , en Pascua. El templo, lugar de encuentro, de oración, lugar sagrado, es profanado, digámosle así por vendedores a los que no les importa la fe, el silencio, lo sagrado, que les importa su propio bolsillo, su propio comercio. Lucran con la reconciliación:
 La paloma  se usaba  entre otras cosas, en los sacrificios de enmienda y de purificación, sobre todo si los que lo ofrecían eran pobres. Aquí, los comerciantes venden las palomas, es decir, venden por dinero la reconciliación con Dios.


Jesús, un hombre fuerte y decidido. No le importa el número de vendedores, ni su contextura física. El celo por las cosas de Dios, es más fuerte, aunque Él también físicamente lo era. Y sin dar tanto rodeo, sin transar con nadie, sabe lo que debe hacer: lo que estaban haciendo aquellos, no era bueno, sea permitido por quien sea.


El primer punto, es ,  si nosotros también cuidamos nuestros lugares de culto o hacemos de ellos, centros de moda, de chismes, de gritos, de mercadeo no tanto de mercadería pero si de orgullos, de disfraces de lo que no somos, de altanería. Si cuidamos  lo sagrado,  la casa donde sabemos vive Jesús sacramentado, o nos paseamos en ellos como si estuviéramos en un centro comercial o en una plaza, saludando a todos menos al dueño de casa. Si respetamos el lugar de oración o estamos en él sin darnos cuenta que otros estarán ahí buscando paz, calma, silencio, para poder encontrarse con el Señor. ”la casa de mi padre es casa de oración”. Es tierra santa, deberíamos cuidarla más. Aportar más para su cuidado. Un lugar de esos especiales, donde el encuentro es posible. Nosotros, los católicos, sabemos que en el Pan Consagrado está el mismo Jesús que vivió hace más de 2000 años. ¡el mismo!. Si tuviésemos la oportunidad de visitar la casa de un rey, o de un presidente o de un gobernador, o de alguien a quien consideramos importante en nuestra sociedad, tendríamos el respeto y el cuidado necesario para estar a la altura de esa visita: nuestra vestimenta, nuestra actitud, no masticaríamos chicle, hablaríamos con serenidad, no estaríamos a los gritos paseando nuestra figura, y sobre todo, ansiaríamos encontrarnos con esa persona a la que fuimos a ver. Aquí vamos a ver a Dios… a Dios mismo, más grande que todos y que todo. ¿cómo es nuestro comportamiento?


El segundo punto es si nosotros cuidamos con suma prudencia y dedicación nuestro templo sagrado, nuestro cuerpo. Lo dice san pablo:
 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo. (1ª cor 3)


O sea , hagamos el esfuerzo de cuidar de nuestro templo sagrado. Y tengamos la seguridad que Jesús está siempre en guardia contra aquellos enemigos del alma que quieren destruir lo sagrado que hay en nosotros. Nos cuida porque tiene celo de lo sagrado que hay en cada uno. Sufre cuando nos pasa algo malo, se alegra cuando nos va bien, cuando estamos purificados. Ni el templo sagrado de Letrán, ni cualquier basílica con años de historia, valen más que cada uno de nosotros. Y si Jesús echo a los mercaderes que comerciaban  la reconciliación, el perdón, que hacían mesas de negocios con los intereses del templo, también está al acecho de cuantos  vengan a tratar de destruir el templo sagrado de nuestra alma.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día


miércoles, 8 de noviembre de 2017

CALCULAR EL COSTO Lucas 14,25-33.

Junto con Jesús iba un gran gentío, y él, dándose vuelta, les dijo: 
"Cualquiera que venga a mí y no me ame más que a su padre y a su madre, a su mujer y a sus hijos, a sus hermanos y hermanas, y hasta a su propia vida, no puede ser mi discípulo.
El que no carga con su cruz y me sigue, no puede ser mi discípulo.
¿Quién de ustedes, si quiere edificar una torre, no se sienta primero a calcular los gastos, para ver si tiene con qué terminarla?
No sea que una vez puestos los cimientos, no pueda acabar y todos los que lo vean se rían de él, diciendo:
'Este comenzó a edificar y no pudo terminar'.
¿Y qué rey, cuando sale en campaña contra otro, no se sienta antes a considerar si con diez mil hombres puede enfrentar al que viene contra él con veinte mil?
Por el contrario, mientras el otro rey está todavía lejos, envía una embajada para negociar la paz.
De la misma manera, cualquiera de ustedes que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo." (Palabra del Señor)

Ningún amor en la vida, debería superar el amor hacia Jesús, ni el más poderoso de los amores, ni el más noble. En él tenemos la vara del amor, la meta, el deseo profundo por parecernos a Él. Y por más noble, puro, enorme  amor que nos tengan, no habrá amor más grande que el suyo, por vos y por mí, por cada uno en lo personal. Es que el amor de Dios tiene de papá, pero también y más de mamá. Es como un amor de hermano verdadero, el que es y el que uno elige.  Es más fuerte que todo el amor potenciado entre dos esposos que se aman, entre dos que bendicen, porque su amor da Espíritu Santo que es más aún.



¿Es posible ser seguidor de Jesús sin ser discípulo? La vida dice que sí. Hay muchos (ojalá no estemos entre ellos) que se  dan mañas para ser seguidores de lejos, pero no son discípulos. Son los que se paran en la tribuna a alentar: ¡Jesús! ¡Jesús!, pero no se meten en la cancha a jugar el partido con Él, y de esos, no necesita.

 Muchos que se llaman cristianos, de cruz al cuello, de Biblia en casa, pero no se plantean la necesidad de sentarse a sus pies para escucharle, todos los días, para hablar con Él, para preguntarle, para interpretar los signos de los tiempos con Él al lado.  Hay muchos que se llaman cristianos, pero nunca quieren asumir una cruz, la aborrecen, ni la de todos los días, las del esfuerzo personal, la de la lucha diaria, la de la paciencia con alguien que molesta, la del dolor, en definitiva esa cruz hecha a mi medida, para mí, la que me da Dios y puedo cargar. Entonces seremos parte de un número, el de los cristianos en el mundo, pero no sus discípulos.


Pero también para seguirle, debemos calcular el “costo” de hacerlo.  Cuando se ven edificios abandonados sin terminar, lo primero que se piensa es: se quedaron sin dinero para seguir…no hicieron el cálculo de entrada.

Cuando nos decía Jesús que a Dios hay que amar con todo el corazón, la mente, el espíritu  y toda la fuerza, esa fuerza significa la pasión y la perseverancia con que amo. Tanto pasión como perseverancia me obligan a ser constantemente nuevo en lo que hago, nuevo en el amor, nuevo en la entrega, renovando la pasión por sus cosas, haciendo nuevo en cada semana, lo que quiero, lo que espero, el deseo de seguirle.  Para las cosas del mundo sabemos que debemos hacerlo, para el amor en pareja, debemos hacerlo sino caemos en la enfermedad mortal que se llama rutina… para lo de Dios, con más razón.  Él ,hace nueva todas las cosas, para que nosotros podamos comenzar con la misma pasión en cada día.


Le pregunté a Dios si era fácil, decía aquel muchacho que estaba calculando el “costo” de seguirle… VALE LA PENA, me respondió Él.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día