sábado, 22 de julio de 2017

SANTA MARÍA MAGDALENA. Juan 20,1-2.11-18.


El primer día de la semana, de madrugada, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y vio que la piedra había sido sacada.
Corrió al encuentro de Simón Pedro y del otro discípulo al que Jesús amaba, y les dijo: "Se han llevado del sepulcro al Señor y no sabemos dónde lo han puesto".
María se había quedado afuera, llorando junto al sepulcro. Mientras lloraba, se asomó al sepulcro
y vio a dos ángeles vestidos de blanco, sentados uno a la cabecera y otro a los pies del lugar donde había sido puesto el cuerpo de Jesús.
Ellos le dijeron: "Mujer, ¿por qué lloras?". María respondió: "Porque se han llevado a mi Señor y no sé dónde lo han puesto".
Al decir esto se dio vuelta y vio a Jesús, que estaba allí, pero no lo reconoció.
Jesús le preguntó: "Mujer, ¿por qué lloras? ¿A quién buscas?". Ella, pensando que era el cuidador de la huerta, le respondió: "Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto y yo iré a buscarlo".
Jesús le dijo: "¡María!". Ella lo reconoció y le dijo en hebreo: "¡Raboní!", es decir "¡Maestro!".
Jesús le dijo: "No me retengas, porque todavía no he subido al Padre. Ve a decir a mis hermanos: 'Subo a mi Padre, el Padre de ustedes; a mi Dios, el Dios de ustedes'".
María Magdalena fue a anunciar a los discípulos que había visto al Señor y que él le había dicho esas palabras. (Palabra del Señor)

Hoy recordamos a Santa María Magdalena. Algunos dicen que no hubo persona en la tierra que amara más a Jesús, salvo su Madre por supuesto, que María magdalena.
Jesús había hecho por ella, algo que nunca olvidará. A ser considerada una “basura” para todos, Jesús la rescató, la perdonó, la purificó. Algo del espíritu que ella jamás olvidará. En la vida nos acordamos de aquel que nos ayudó económicamente en momentos difíciles, y está bien. Reconocemos y ponderamos al médico que dio en la tecla con un diagnóstico y nos salvó la vida, y está bien… pero de aquellos que nos ayudaron en lo espiritual, que nos pusieron en camino de Jesús, muchas veces nos olvidamos. Lo del espíritu no le damos tanta importancia como lo del cuerpo y el alma…María Magdalena fue una eterna agradecida con Jesús.


Tal era  su dolor y angustia, que la mañana del primer día, nuestro domingo, antes de las seis de la mañana, cuando todavía, dice la palabra , estaba oscuro, fue a la tumba a estar un ratito cerca del cuerpo de Jesús… pero se encontró con la escena que nos relata la Palabra de Dios. La piedra había sido sacada. Los sepulcros no tenían puerta, solo una piedra que rodaba por una especie de canal hecho en el piso, pero que los guardias sellaron con material a fin de evitar lo que ellos creían, el fraude de decir que Jesús resucitaba.

Pero esa piedra estaba corrida. Sin embargo, a María magdalena no la paralizó sino que se puso en movimiento. Fue a buscar a Pedro y Juan. Quienes llegaron, y quedaron igual de sorprendidos al entrar Pedro y ver que no estaba el cuerpo.

Habrán vuelto ellos a su casa. y María, quedó llorando afuera del sepulcro.

Y se dan tres razones por la que ella no reconoció a Jesús en primera instancia:

·         Era difícil creer en la resurrección. Algo nuevo, que Jesús lo había anticipado sí, pero a la hora de creer, cuesta. María le pregunta al supuesto cuidador: dime donde lo has puesto y voy a buscarlo… casi ilógico lo que pide. Si le decía algún lugar, lo buscaría y ¿Qué haría? ¿Ella sola?. Seguía buscando a ese cuerpo muerto no a esa persona viva, resucitada y nueva.
Muchas veces es lo que nos pasa. Buscamos a un Jesús muerto, nos aferramos a alguna imagen, estampa, hasta lo buscamos como cábala para negocios o estudio. Y no nos damos cuenta que está vivo, y que nos habla, como a María, y no reconocemos su voz, ni su llamado. Nos cuesta creer en la resurrección porque de ser así viviríamos más felices, sabiendo que Él vive, al lado nuestro, en nosotros, con nosotros, jugando nuestro mismo partido, luchando nuestras mismas calles y aventuras, apaciguando nuestras penas, nuestras angustias, incluso las que se dan por cuestiones de sus cosas y apostolados.
·         La segunda razón, es que las lágrimas le impedían ver la gloria. A veces tanto llorar, tanta pena en el corazón, nos ciega el alma y no podemos ser felices.

Jesús se empecina en mostrarnos caminos mejores, lugares mejores y seguimos viendo para atrás, atormentados con pasados y personas que dañaron la vida, o con limitaciones propias que nos hacen avergonzar. Tanto llorar nos impide ver la gloria futura, la mejor vida…


·         La tercera, es que ella seguía mirando a la tumba fría, es como que Jesús, puesto en otro lugar, le dice; María no estoy allí, estoy aquí.

“¡¡ no busquen entre los muerto al que está vivo!!. La vida de Cristo es vida  realmente. Encontrar a Jesús es encontrar el camino y la vida, es vivir en la verdad. No seguimos a un muerto que vivió una parte de la historia, seguimos a una persona viva que vive por aquí y por allá.

En definitiva, ella fue la primera que vio a Jesús resucitado, y también se puso en movimiento. No se lo quedó para ella, necesitaba decirle a los otros, las palabras de Jesús, ella fue APÓSTOL DE LOS APÓSTOLES. Encontrarse con Jesús, es necesitar contarlo a los demás, mostrarles la alegría del encuentro, decirles a todos que está vivo y vive en el corazón de cada persona. Encontrarse con Jesús nos impulsa a correr y anunciarlo, como ella.

Que recordarla, inflame nuestro espíritu para renovar nuestra vida cristiana y nos impulse a ser apóstoles que corran a contar a los demás, las maravillas de la vida de Jesús.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

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https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/evangelio-del-22-de-julio-de-2017

viernes, 21 de julio de 2017

MISERICORDIA Y NO SACRIFICIOS Mateo 12,1-8.


Jesús atravesaba unos sembrados y era un día sábado. Como sus discípulos sintieron hambre, comenzaron a arrancar y a comer las espigas.
Al ver esto, los fariseos le dijeron: "Mira que tus discípulos hacen lo que no está permitido en sábado".
Pero él les respondió: "¿No han leído lo que hizo David, cuando él y sus compañeros tuvieron hambre, cómo entró en la Casa de Dios y comieron los panes de la ofrenda, que no les estaba permitido comer ni a él ni a sus compañeros, sino solamente a los sacerdotes?
¿Y no han leído también en la Ley, que los sacerdotes, en el Templo, violan el descanso del sábado, sin incurrir en falta?
Ahora bien, yo les digo que aquí hay alguien más grande que el Templo.
Si hubieran comprendido lo que significa: Yo quiero misericordia y no sacrificios, no condenarían a los inocentes.
Porque el Hijo del hombre es dueño del sábado". (Palabra del Señor)

Conflictos, y más conflictos. ¿Cuáles serían los conflictos que hoy enfrentarían a Jesús con las prácticas religiosas  modernas?.  ¿Faltar a misa? ¿La comunión de los divorciados vueltos a casar? ¿ la recepción a los que aun no se casaron y viven juntos? ¿ La inclusión, no la exclusión, de adolescentes embarazadas, o de quienes tienen una identificación sexual distinta a la creada por Dios?  Lo que asombra, es como Jesús resuelve los conflictos, qué prioriza, qué orden pone y nos pone para que podamos actuar como Él.


En Palestina  y en tiempos de Jesús, los campos de cereales y hortalizas estaban dispuestos en tiras largas y estrechas; y el terreno entre las parcelas era un camino de paso. Fue por uno de esos senderos entre los trigales por donde iban caminando Jesús y sus discípulos cuando sucedió este incidente.

La Ley establecía expresamente que un viajero hambriento tenía derecho a hacer precisamente lo que hicieron los discípulos, siempre que no usara más que las manos para sacar las espigas.

Para los fariseos el error de los discípulos no era sacar espigas y comerse los granos, sino el haberlo hecho en sábado. La ley del sábado era muy complicada y minuciosa. El mandamiento prohibía trabajar el sábado; pero… ¿Qué era trabajar? Entonces  se especificaron treinta y nueve acciones básicas que estaban prohibidas en sábado, y entre ellas figuraban cosechar, trillar, aventar y preparar una comida.  Por equivalencias:

•    arrancar las espigas equivalía a cosechar.
•    Frotar las espigas con las manos equivalía a trillar.
•    Quitar la cáscara equivalía a aventar.
•    Preparar las espigas para comerlas equivalía a preparar una comida.

  ¿Cómo resuelve el problema Jesús?


Primero, citando las escrituras. O sea las conocía. No era un “chamuyero” gran argumentador que dejaba callados a todos con , solo, su labia… lo hacía desde el conocimiento de la Escritura, cuando no era tan fácil acceder a ella, una vez sola  los sábados en las sinagogas, pues no había tanto escrito como hoy. 
Segundo, desde, también la Palabra, citando a un Profeta, Oseas, cuando dice:

 "Porque misericordia quiero y no sacrificios"

La palabra misericordia significa tener el corazón (cor) en la miseria (miseri) de los otros, es decir, la persona misericordiosa tiene que estar bien cerca del sufrimiento de las personas, tiene que identificarse con ellas. La palabra sacrificio significa hacer (fício) que una cosa queda consagrada (sacri), es decir, quien ofrece un sacrificio separa el objeto sacrificado del uso habitual  y lo distancia de la vida diaria de la gente.


 Lo que Dios desea mucho más que los sacrificios rituales  es responder a la llamada de la necesidad humana haciendo todo lo posible por ayudar. La exigencia de la necesidad humana debe tener prioridad sobre todas las demás exigencias. Las exigencias del culto,  de la liturgia son importantes; pero la exigencia de la necesidad humana tiene prioridad sobre todas ellas.


Donde hay necesidad, debe haber misericordia. Donde haya dudas sobre si lo que debemos hacer es “cumplir” o “servir a las necesidades humanas” , ya sabemos.

 La necesidad humana puede estar en el hambre, pero también en tareas tan sencillas, como limpiar un baño de alguien que no puede hacerlo, hacer las compras de hogar, cuando nadie quiere hacerlas, perder el tiempo con alguien que necesita ser escuchado, ayudar en las tareas del colegio cuando ya no demos más del cansancio de la jornada…hay muchas formas y cada uno puede traducirlas en su vida.
A veces nos enfermamos de “reunionitis”, nos llenamos de reuniones y más reuniones, cuando, por hacerlas, dejamos necesidades humanas cercanas que deben ser atendidas. Por supuesto que no debemos buscar excusas para dejar de hacer lo que debemos.

Su nombre es el Señor y pasa hambre
y clama por la boca del hambriento
y muchos que lo ven pasan de largo,
Acaso por llegar temprano al templo.

 Dice la canción.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

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jueves, 20 de julio de 2017

MU YUGO ES SUAVE Y MI CARGA LIGERA Mateo 11,28-30.



Jesús tomó la palabra y dijo:
"Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana." (Palabra del Señor)

Palabras benditas y justas dichas por Jesús, ayer , hoy y también para siempre.

Ayer, porque para los judíos todo era una carga pesada que muchas veces se complicaba para llevar: normas, leyes, decretos. Para el judío ortodoxo, la religión era cuestión de cargas.  Jesús mismo le dijo a los escribas y fariseos: ponen pesadas e insoportables cargas sobre los hombros de los demás. Había muchas reglas , interminables  :no hagas esto o aquello…esas demandas eran sin duda una carga. Jesús los invitaba a tomar su yugo sobre los hombros. El yugo era dicho en sentido figurado de someterse a algo. Mi yugo es suave, les dijo.


Yugo es un artefacto de madera al cual, formando  yunta se unen las mulas los bueyes y en el que va sujeta la lanza del carro, el timón del arado etc.
A dos  bueyes que trabajan aunados, unidos por un yugo, se denomina  yunta.  

El yugo,  se colocaba por el cuello de los animales  para equilibrar las cargas y el paso.

Leí que se llevaba el buey al carpintero para que tome las medidas, luego, el carpintero  desbastaba la madera y preparaba el yugo.  Se llevaba otra vez el buey para probársela, la cuestión era que no dañe al animal. El yugo se hacía a medida, para que encajara bien al buey. Jesús dice: mi yugo es suave.  Con Él es más fácil, la fuerza es a nuestra medida.


Sabemos que Él era carpintero, por lo tanto esto de hacer yugos le debe haber sido familiar o habitual. Entonces parece decir: la carga que yo te doy, la puedes llevar, tu misión, tus problemas, están hechos a tu medida, te daré algo que puedas hacer, la cruz, tu cruz es para tu medida.

Por lo tanto en el hoy, también sentimos esas palabras de Jesús:

esto es para ti, mu yugo es suave, lo que te pido es a tu medida, no te quejes de la cruz, de tu cruz, hay otros que llevan cruces más pesadas, no creas que vengo a quitarte las cargas o los pesos, vengo a decirte que conmigo es más fácil de llevar.

Tendremos siempre tristezas, angustias, porque estamos sometidos a las reglas de la vida, pero con Él será más fácil de llevar todo.

Por eso también, cuando  le escuchamos decir: mi carga es ligera, no es que sea fácil de llevar, pero se nos impone con amor y se nos propone llevarla con amor: el amor hace ligeras hasta las cargas más pesadas.

Una vez un chico, llevaba en brazos a otro un poco más pequeño que él, que le faltaba una pierna por un accidente que había tenido tiempo atrás. Un señor que lo veía le dijo a fin de animarle y también por felicitarlo:
 -esa es mucha carga para que tú la lleves

El chico le respondió:
_ no es una carga, señor, es mi hermanito…

La carga llevada con amor es más ligera. Ese “hermanito” puede ser mis problemas, mis amigos, mis vecinos, mis parientes. Puede ser mi trabajo, mi estudio. Puede ser el sacrificio diario, puede ser la lucha por ser mejor, con batallas perdidas y ganadas.

Hoy, en el día en que en muchas partes del mundo celebramos el día del amigo, escuchar de nuestro gran Amigo del alma, el que nunca falla, el que siempre está, el compinche, el confidente, el que sabe de nuestras penas y alegrías más que nadie, que vamos a Él, que no nos pone cargas pesadas,  que Él ya llevo las nuestras y que por ellas entregó su vida, realmente reconfortan el alma.


A Él primero y a todos después , feliz día del amigo, que Dios bendiga nuestro día y tengamos una gran jornada.

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https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/20-de-julio-de-2017

miércoles, 19 de julio de 2017

TE ALABO PADRE, SEÑOR DEL CIELO Y LA TIERRA Mateo 11,25-27.



Jesús dijo:
"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños.
Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie conoce al Hijo sino el Padre, así como nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar."(Palabra del Señor)

Los rabinos y sabios de su tiempo, lo rechazaban. Mucho antes unos sabios venidos de oriente, indicaron a todo el mundo donde estaba el niño Dios y postrándose, lo adoraron mientras le llenaban de regalos provenientes del corazón de cada reino.

No condena Jesús la actividad intelectual. Lo que condena es el orgullo intelectual. No condena a los más inteligentes y sabios, condena la cerrazón que tienen algunos en el corazón y que les impide “ver” con los ojos del alma, “escuchar” con los oídos espirituales, todo aquello que se revela por medio de Jesús.

Aquella vieja historia nos dice que el santo y teólogo Agustín de Hipona  un día paseaba por la playa mientras iba reflexionando sobre el misterio de la Santísima Trinidad. Trataba de comprender, con su mente analítica, cómo era posible que tres Personas diferentes (Padre, Hijo y Espíritu Santo) pudieran constituir un único Dios.

Estando en esos pensamientos,  encontró a un niñito que había excavado un pequeño hoyo en la arena y trataba de llenarlo con agua del mar. El niñito corría hacia el mar y recogía un poquito de agua con un pequeño recipiente. Después regresaba corriendo a tirar el líquido en el hueco, repitiendo esto una y otra vez.
Aquello llamó la atención de Agustín, quien lleno de curiosidad le preguntó al niño sobre lo que hacía:

–Intento meter toda el agua del océano en este hoyo –le respondió el niñito.

–Pero eso es imposible –replicó el teólogo– ¿cómo piensas meter toda el agua del océano que es tan inmenso en un pozo tan pequeñito?

– Al igual que tú, que pretendes comprender con tu mente finita el misterio de Dios que es infinito…

Y dice la historia que  en ese instante el niñito desapareció… ¿habrá sido realmente así? O ¿lo usó san Agustín para explicar lo profundo e inmenso del amor y poder de Dios, que nosotros los hombres orgullosamente tratamos de explicar con la mente o tratamos de entender o conocer intelectualmente?

El Hijo conoce al Padre, el Padre conoce al hijo. Sabemos que  no se trata del conocimiento  intelectual, sino que se trata de vivirlo, de aceptarlo desde el corazón. “No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una Persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación decisiva”, nos decía Benedicto XVI en su encíclica  DEUS CARITAS EST, sobre el amor de Dios. encuentro con una persona, cara a cara, de frente, mirando a los ojos. Eso nos pasa cuando nos encontramos y por lo tanto, conocemos a Jesús.
Si  el Padre conoce al hijo,  y Jesús conoce al Padre y se lo da a conocer a quien quiere, es decir a todos, está en todos y por supuesto en cada uno, aceptar desde el corazón esto que Jesús nos revela.  Es así de sencillo y eso tan sencillo, a muchos les cuesta lograr, porque su vida es un entramado de pensamientos, de dudas, de orgullo, de creerse más que Dios, o de querer entender a Dios desde lo pequeño de nuestra inteligencia finita.


—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos. —Lo esencial es invisible para los ojos —repitió el principito para acordarse.

El corazón, no la cabeza , es el hogar del evangelio. No es la inteligencia lo que cierra las puertas, es el orgullo. No es la necedad lo que le admite, es la humildad.

Que Jesús, que nos revela el amor de su Padre, encuentre en nosotros corazones abiertos con poco orgullo y necedad, para que podamos conocer a Dios, a Jesús mismo, y , conociéndolo, lo podamos dar a conocer a todos.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día-

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martes, 18 de julio de 2017

LAMENTO DE JESÚS Mateo 11,20-24.


Jesús comenzó a recriminar a aquellas ciudades donde había realizado más milagros, porque no se habían convertido.
"¡Ay de ti, Corozaín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si los milagros realizados entre ustedes se hubieran hecho en Tiro y en Sidón, hace tiempo que se habrían convertido, poniéndose cilicio y cubriéndose con ceniza.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, Tiro y Sidón serán tratadas menos rigurosamente que ustedes.
Y tú, Cafarnaún, ¿acaso crees que serás elevada hasta el cielo? No, serás precipitada hasta el infierno. Porque si los milagros realizados en ti se hubieran hecho en Sodoma, esa ciudad aún existiría.
Yo les aseguro que, en el día del Juicio, la tierra de Sodoma será tratada menos rigurosamente que tú". (Palabra del Señor)


Tres ciudades por un lado, tres por el otro. Las primeras, Corozaín, Betsaida y Cafarnaúm…las segundas: tiro, Sidón y Sodoma. Estas últimas, denunciadas siempre por sus depravadas costumbres,  por su materialismo debido al auge económico. Las tres primeras, habían sido recorridas por Jesús, enseñándoles su nueva doctrina, curando enfermos, resucitando muertos y perdonando pecadores. Si nos referimos al final del Evangelio de san Juan, él dice que tantas cosas se pudieran haber escrito de lo que Hizo Jesús en vida, que no alcanzarían todos los libros para plasmarlo. Entonces, es mucho más lo que no conocemos que lo que si conocemos, de las actividades de Jesús en esa zona.

Sin embargo, nada. No alcanzaron a entender el mensaje.

Y Jesús se lamenta. El "ay" de Jesús no es de alguien que se lamenta porque está furioso porque se ha ofendido su dignidad; no es el decir de uno que esté muy enfadado porque le han insultado. Es la expresión del dolor, del que ha ofrecido a unas personas la cosa más preciosa del mundo y se la han despreciado. La indignación viene, no de una dignidad ofendida, sino de un corazón quebrantado…

Tres razones para ese dolor:

a)    Fue el pecado de los que olvidan las responsabilidades del privilegio… mucho te dieron, mucho sabes, mucho te pedirán. A un niño no se lo puede juzgar como a un adulto. A un hombre que está metido todo el tiempo en los cerros que tiene poca  comunicación con la gran ciudad, difícilmente se lo pueda juzgar como a uno de la ciudad… a uno que sabe y conoce las maravillas de Dios, no se lo podrá juzgar como a uno que nunca escuchó de Dios… a uno que es dirigente apostólico o que es apóstol, se lo tratará de manera distinta que a un discípulo…. Cuanto mayores son nuestros privilegios, mayor es nuestra responsabilidad 


b)   Otro grave error de las ciudades que las hacía quizás peores que las peores, era la indiferencia. Si, ellos no condenaron a Jesús, no lo mataron, simplemente no le prestaron atención. No hacer caso puede ser tan mortal como la persecución. A veces parece calcado de lo que nos pasa hoy en día en muchos países. Quizás no se ataque al cristianismo, quizás no a Cristo quien es casi como un elemento de marketing, que abunda en chombas o impresiones, pero si hay una total indiferencia hacia su doctrina. La indiferencia también es un pecado, la indiferencia mata. A veces por ejemplo, hay casos de tanta indiferencia que los que son víctimas,  terminan mal. es mejor que te digan lo malo que sos a que nadie caiga en cuenta que vives, que estas siempre, que eres uno de ellos.

c)    Por último debemos tener cuidado de otro error: no hacer nada. A veces nos sentimos culpables de hacer cosas malas para nosotros y los demás. Pero hay muchas cosas que dejamos de hacer, bien que no hacemos, palabras que no decimos, tiempo que no damos, mano que no extendemos… es el pecado de omisión, de dejar hacer el bien que deberíamos.

Que no nos pase a nosotros esta indiferencia de las tres ciudades que conocieron a Jesús. Que podamos aceptarle, y vivirlo. Que nos cambie la vida su Palabra.



Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

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lunes, 17 de julio de 2017

VINE A TRAER LA ESPADA Mateo 10,34-42.11,1.


Jesús dijo a sus apóstoles:
"No piensen que he venido a traer la paz sobre la tierra. No vine a traer la paz, sino la espada.
Porque he venido a enfrentar al hijo con su padre, a la hija con su madre y a la nuera con su suegra;
y así, el hombre tendrá como enemigos a los de su propia casa.
El que ama a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; y el que ama a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí.
El que no toma su cruz y me sigue, no es digno de mí.
El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará.
El que los recibe a ustedes, me recibe a mí; y el que me recibe, recibe a aquel que me envió.
El que recibe a un profeta por ser profeta, tendrá la recompensa de un profeta; y el que recibe a un justo por ser justo, tendrá la recompensa de un justo.
Les aseguro que cualquiera que dé de beber, aunque sólo sea un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños por ser mi discípulo, no quedará sin recompensa".
Cuando Jesús terminó de dar estas instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí, para enseñar y predicar en las ciudades de la región. (Palabra del Señor)


Muchos niños, cuando van a catequesis de primera comunión o posterior, se encuentran en la disyuntiva: hago lo que me dice el o la catequista de ir al encuentro del Señor en la Eucaristía, o hago caso a los de mi casa que menosprecian esto que yo quiero hacer, que ellos no van, que se burlan de los curas y las monjas…muchos niños, entonces van obligados sabiendo que en casa no encuentran compañía o directamente no van…la  presencia  de Jesús crea división, fastidio…


Cuando jóvenes, cuando se encuentran con la mirada de Jesús y quieren seguirlo, algunos sufren también, porque los primeros que deberían alegrarse por el cambio, son los primeros que tratan de  desestimarlos, que les tiran abajo los sueños, que le ponen trabas, que les ponen zancadillas para que todo retome al estado original…algunos sucumben…  muchos se rebelan y continúan luchando a pesar de la división, hasta que de a uno, van mirando con otros ojos, el cambio y ven que es necesario y bueno…ganan la batalla. Muchos comenzaron con una oración a la hora de la comida, o bendiciéndolos, o rezando por ellos, o haciendo cosas que nunca las hacían, o siendo más atentos o siendo muchos más alegres, por la buena nueva que viven, lo que contagia a todos…


Cuando surge una gran causa la gente se divide irremediablemente. No se puede evitar que haya quienes acepten y quienes rechacen el desafío. Encontrarse cara a cara con Jesús supone tener que elegir si se le acepta o se le rechaza, el mundo siempre está dividido entre los unos y los otros. Lo que más duele es cuando esa división es entre los que más uno ama, la familia, el hogar.


Hay que tomar decisiones muchas veces. La decisión pasa por la fidelidad a Dios, por la lealtad a Jesucristo… en la medida que perseveremos, también Él ira conquistando, a través nuestro , a cada uno de los “divididos” para que se produzca el encuentro algún  día. Nos pide que perseveremos en esa fidelidad, para vencer.

Ofrece la cruz. Muchos de aquellos que escuchaban a Jesús veían pasar reos con la cruz, tambaleándose por el peso y muriendo sobre ellas.

El cristiano puede que tenga que sacrificar sus ambiciones personales, la tranquilidad y la comodidad que podría haber disfrutado. Esa zona de confort que nos regala el mundo, muchas veces será cambiada por aéreas enormes de desilusiones, incomodidades, renuncias, que si el descanso, que si el bienestar, que si el dinero, que si los dones, que si la siesta, que si la comida, con tal de que, llevando la cruz, podamos ayudarle al Señor en mejorar el mundo que nos toca vivir. Un solo vaso de agua basta a veces para ayudar. Un oído, una charla, un tiempo entregado, la explicación de alguna materia, todo sirve, todo ayuda, más,  cuando en ese tiempo y con esos medios, pensábamos hacer otra cosa.

Los judíos creían que recibir al enviado de una persona, era como recibir a esa misma persona. El hacer favores a un embajador era como hacer honores al mismo rey. Si uno era verdaderamente un hombre de Dios, recibirle, era como recibir al mismo Dios.

 Está Dios entonces, creador de todos. Está Jesús, el mensajero de ese Papá bueno. Está el mensajero, el profeta que habla en nombre de Dios, el discípulo que aprende, y que transmite a la vez el mensaje, y está el que recibe el mensaje, el que cree, el que se abre a la buena Noticia, el que comienza a ver la vida de otra manera.

Entonces muchos no podremos ser profetas, pero si ayudarlos para que sean mejores. No todos podemos ser los mejores testigos de la luz, pero todos podemos ayudar a los que lo son, a que sean más luminosos en el gran mundo, ayudándolos, apoyándolos, alentándolos. Es un vaso de agua que nunca queda sin recompensa.

Que podamos asumir nuestras cruces de cada día, sabiendo que con ellas, ayudamos, alentamos, apoyamos, y que a la larga o la corta, la división que hoy produce la vida de Cristo entre los que amamos, se convierta en adhesión, en unión, en paz.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

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sábado, 15 de julio de 2017

NO TEMAN...Mateo 10,24-33.




Jesús dijo a sus apóstoles:
"El discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño.
Al discípulo le basta ser como su maestro y al servidor como su dueño. Si al dueño de casa lo llamaron Belzebul, ¡cuánto más a los de su casa!
No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido.
Lo que yo les digo en la oscuridad, repítanlo en pleno día; y lo que escuchen al oído, proclámenlo desde lo alto de las casas.
No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma. Teman más bien a aquel que puede arrojar el alma y el cuerpo a la Gehena.
¿Acaso no se vende un par de pájaros por unas monedas? Sin embargo, ni uno solo de ellos cae en tierra, sin el consentimiento del Padre que está en el cielo.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos.
No teman entonces, porque valen más que muchos pájaros.
Al que me reconozca abiertamente ante los hombres, yo lo reconoceré ante mi Padre que está en el cielo.
Pero yo renegaré ante mi Padre que está en el cielo de aquel que reniegue de mí ante los hombres." (Palabra del Señor)


Siguen esas advertencias ante el “trabajo” ofrecido por Jesús a todos los que le seguimos: el discípulo no es más que el maestro ni el servidor más que su dueño… bástele al esclavo ser como su amo, decían los judíos… es que toda la gloria que nos regala Jesús, pasa también por la cruz. Como lo hizo Él. no hay triunfo sin sacrificio, no hay profesión sin antes haber sacrificado fines de semana, noches sin salir, pasarse días enteros estudiando, dejando amistades, familia etc… no hay logro de la vida que no se consiga sin esfuerzo. Así debe ser, porque aspirar a conseguir todo de la dádiva, del juego o de la corrupción no debe ser  parte de nuestro lenguaje y acciones. Tampoco hay resurrección sin cruz. Cruz que tiene  características  de dolor, de enfermedad, de males personales, pero también tiene de esfuerzo, de tesón diario, de lucha permanente, de resistir a veces, de ir al encuentro del otro, en otras ocasiones. La cruz de hacer bien las cosas todos los días, la cruz  del esfuerzo, del trabajo, de la misión a pesar del frio del calor, del sueño, de la falta de comida o de medios…

Y nos repite tres veces no tengamos miedo.


No les teman. No hay nada oculto que no deba ser revelado, y nada secreto que no deba ser conocido: LA VERDAD SIEMPRE TRIUNFA…a la larga o a la corta, siempre emerge, mostrando el verdadero rostro de las cosas y las personas. Por eso es necesario actuar en la verdad, porque la mentira, hoy o mañana se desvanece. Cuando sintamos la angustia, incluso el desgaste de nuestra fe, pensemos que ya pronto, la verdad triunfará, y que no es posible vivir en la mentira. Entonces tanto el que  persigue como el perseguido serán apreciados en su justo valor…


No teman a los que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma… la verdad es como la luz para los ojos irritados… molesta. Entonces decirla y sobre todo, vivirla muchas veces molesta. La forma más sabia de vivir es hacerlo como Jesús, siguiendo su Palabra, su verdad. Para eso hay que escucharle, vivirlo, amarlo.

Y no debemos tener miedo, porque Dios cuida minuciosamente de todos nosotros. Si lo hace con cada pájaro que habita el planeta, cuanto más lo hará por nosotros. Confiar, es largarse en sus brazos, saber que está, que no hay nadie más fuerte que Él, que nos cuida, que quiere nuestra salud, nuestra paz. Confiar en Él, no es tirarse a “chanta” como decimos por aquí, o sea quedarse de brazos cruzados esperando que llegue todo desde el cielo. Es hacer lo que enseñaba san Benito: Ora y labora, ora y labora… rezar como si todo dependiera de Dios, trabajar como si todo dependiera de uno…


Y la última advertencia, es no negarlo delante de los demás, mejor dicho reconocerlo delante de todos.

A veces lo negamos con nuestras palabras, cuando no queremos que nos relacionen con la Iglesia, con tal o cual personaje, o con los valores del evangelio. Entonces interiormente nos surge eso de Pedro: NO LO CONOZCO, NO ME MOLESTEN…

A veces lo negamos con nuestro silencio, cuando nos quedamos callados ante la injusticia, los errores, las concepciones del hombre como número, cosa, dinero, cuando a la mujer se la degrada al nivel de consumo, cuando se destruye con la lengua a alguien, a la Iglesia, a sus pastores… nos vamos, nos alejamos, no defendemos. Cuando Saulo perseguía a los cristianos y la luz le hizo caer, preguntó :¿Quién eres? La voz le dijo: soy a quien persigues…Saulo, luego Pablo, estaba persiguiendo a la Iglesia, a los cristianos…Iglesia y Cristo una sola cosa.

A veces lo negamos con nuestras acciones, viviendo de tal manera que nuestra vida es una continua negación de la fe que profesamos. Creo en Dios padre todopoderoso.. y vamos detrás de ídolos de amuletos, de cábalas, horóscopos, … contradecimos lo que decimos creer…

A no tener miedo. Jesús está con nosotros. El mundo se pone difícil, pero, es lo que nos toca vivir, y mientras tengamos hermanos en quienes protegernos y apoyarnos, mientras tengamos manos unidas en lucha ligada, podemos transformar en algo esto que vivimos para dejar a los demás un mundo más parecido a lo pensado por Dios


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

si quieres escuchar el audio:
https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/15-de-julio-de-2017

viernes, 14 de julio de 2017

COMO OVEJAS EN MEDIO DE LOBOS Mateo 10,16-23.


Jesús dijo a sus apóstoles:
"Yo los envío como a ovejas en medio de lobos: sean entonces astutos como serpientes y sencillos como palomas.
Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas.
A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.
Cuando los persigan en una ciudad, huyan a otra, y si los persiguen en esta, huyan a una tercera. Les aseguro que no acabarán de recorrer las ciudades de Israel, antes de que llegue el Hijo del hombre." (Palabra del Señor)

La honestidad de Jesús con sus apóstoles, impresiona. Nunca escondió lo que le espera  si es que deciden seguirle. Es como cuando alguien nos dice: te ofrezco este trabajo, es el peor, más difícil y más peligroso. No es la manera de ganar seguidores en el mundo de hoy. El mundo nos ofrece comodidad, progreso, tranquilidad, cumplimiento de las ambiciones humanas…Jesús ofrece, incomodidad, lucha contra lobos, esfuerzo, peleas  hasta con integrantes de la misma familia, a veces persecución , cruz… sin embargo, la historia demuestra que Jesús estaba en lo cierto.

Y es todo un desafío. A todos de una u otra manera con más o menos intensidad, nos gusta la invitación a la aventura, sobre todo a los jóvenes, y este evangelio es un llamado a vivir de aventura en aventura, sin miedo pues Él está con nosotros, pero con mucha astucia, sagacidad e inteligencia.


Dicen los historiadores que después del sitio a Roma en 1849, Garibaldi le dijo a sus seguidores: Soldados, todos nuestros esfuerzos contra fuerzas superiores han resultado inútiles. No tengo que ofrecer más que hambre y sed, sufrimiento y muerte, pero llamo a todos los que aman este país a que se me unan… fueron millares los que se unieron para defender la República Italiana, frente a los franceses  enviados por Napoleón III.


 “Sangre, esfuerzo, lágrimas y sudor” es la famosa frase utilizada por el primer ministro británico Churchill  en el contexto de la batalla de Francia, ocho meses después de haber comenzado la segunda guerra mundial cuando las fuerzas aliadas estaban experimentando  continuas derrotas frente a la Alemania Nazi…
Expedicionarios al polo sur, pidieron  voluntarios para la aventura de llegar hasta allí al comienzo de los 1900, con todas las incertidumbres, pocos mapas, pocos datos, sin satélite, sin saber cómo era de agreste aquel paisaje y cuanto permitiría avanzar a  las naves…se lleno de cartas de jóvenes y viejos, ricos y pobres, aventureros que estaban dispuestos al desafío…

Jesús hizo el llamado antes que todos. Un llamado a lo heroico. Al desafío permanente. Nos dijo que íbamos como ovejas en medio de lobos la cuestión es aceptar el desafío o no.   Es fácil ser ovejas en medio de ovejas. El desafío es vivir siendo ovejas en medio de los lobos que quieren destruir, lastimar.

Modernos  gobernadores, reyes y paganos, delante de los cuales debemos dar testimonio. Leyes que ofrenden nuestra vida espiritual y cristiana, medios que ofrecen de todo en contra de la vida de austeridad y sacrificio, destrucción de las familias, del concepto de mamá y papá, destrucción del concepto de trabajo y esfuerzo, aumento del juego, facilitación de infidelidades y vidas paralelas hasta en lo espiritual… muchos paganos tratando de destruir los cimientos de nuestra vida misma.


Modernas sinagogas donde se “disciplina” la voluntad de hacer  iglesias en salida. Es más fácil quedarse en una Iglesia anquilosada, enferma , de puertas y ventanas cerradas donde nadie moleste, donde nadie haga “lío”, sin gente nueva, con los mismos pero fieles y buenos, enfrentados unos con otros mientras el enemigo, afuera de las cuatro paredes, sigue haciendo estragos en niños, jóvenes, familias…


Modernas familias que muchas veces no entienden el deseo de cambio y conversión, que juzgan nuestras buenas acciones, que se burlan, que tratan de que nada cambie, pues en el error, hay una oscuridad en la que estamos todos, sin distinción, entonces “mal de muchos consuelo de tontos” como dice el refrán…

Si, definitivamente, esto está hecho para héroes. Depende de vos y de mí aceptar el desafío.  Es necesario, si estás dispuesto,  patear el tablero, comenzar de nuevo si no lo hicimos... De eso se trata. Que no nos  frene el miedo, y no pongamos excusas.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

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jueves, 13 de julio de 2017

INDICACIONES PARA EL CAMINO Mateo 10,7-15.



Jesús dijo a sus apóstoles:
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca.
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente."
No lleven encima oro ni plata, ni monedas,
ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.
Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies.
Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad. (Palabra del Señor)



Dice san Agustín:
¡Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva, tarde te amé! Y ves que tú estabas dentro de mí y yo fuera, y por fuera te buscaba; y deforme como era, me lanzaba sobre estas cosas hermosas que tú creaste. Tú estabas conmigo mas yo no lo estaba contigo. Reteníanme lejos de ti aquellas cosas que, si no estuviesen en ti, no serían. Llamaste y clamaste, y rompiste mi sordera; brillaste y resplandeciste, y fugaste mi ceguera; exhalaste tu perfume y respiré, y suspiro por ti; gusté de ti, y siento hambre y sed; me tocaste, y abráseme en tu paz.

El Reino de Dios está dentro. Ese reino de Dios, si hicimos la experiencia de san Agustín, de dejarnos ganar por el amor y el Espíritu Santo,  es el que llevamos. Si somos consciente de esto, entonces cuán cerca está el reino de los cielos, es la distancia entre nosotros y el otro, entre evangelizador y evangelizado, entre maestro y alumno, entre padre e hijo, entre amigos, porque el reino de los cielos que anunciamos está dentro nuestro.

Les pide que no lleven ni oro, ni plata, ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón. ¿Será que quiere en esta etapa que se apoyen exclusivamente en la providencia? Puede ser. Pero mandarlos al desierto o a los caminos de los pueblos sin calzado, ni bastón, parece poco probable.

Las exigencias  parecen estar tomadas de las normas establecidas para asistir a dar culto a Dios en el templo. No eran indicaciones para molestia. Eran indicaciones familiares para los judíos. El talmud dice: que nadie entre en el templo con bastón, zapatos, ni con la bolsa del dinero…la idea es que cuando se entraba al templo, se tenía que dejar atrás todo lo que tenga que ver con ocupaciones, negocios o trabajo… y de paso, para recordarles a sus muchachos que la obra que estaban por hacer era, casi como encontrarse con Dios en el otro, en el que necesita la Palabra, en el que sufre porque nadie les habla de esperanza , de Dios, de paz, de un mundo mejor y posible.

Y dice también que curarán, expulsarán demonios, resucitarán muertos… es que si no hay testimonio, si no hay caridad, si no hay signos visibles del amor que porto en mi vida, no habrá demostración efectiva del Reino de Dios. así que no solo son palabras bonitas dichas al pasar. Hace falta el testimonio, la caridad, la mano tendida, la actitud de vida.

Lo primero a dar es la paz. El que no trae la paz no puede ser considerado apóstol ni enviado del Señor. La paz que es encuentro, que es reconciliación, que es tener actitud positiva de reunir y no de desunir o poner a unos en contra de otros.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

Audio: 
https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/13-de-julio-de-2017

miércoles, 12 de julio de 2017

DOCE APÓSTOLES Mateo 10,1-7.


Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia.
Los nombres de los doce Apóstoles son: en primer lugar, Simón, de sobrenombre Pedro, y su hermano Andrés; luego, Santiago, hijo de Zebedeo, y su hermano Juan;
Felipe y Bartolomé; Tomás y Mateo, el publicano; Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón, el Cananeo, y Judas Iscariote, el mismo que lo entregó.
A estos Doce, Jesús los envió con las siguientes instrucciones: "No vayan a regiones paganas, ni entren en ninguna ciudad de los samaritanos.
"Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel.
Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. (Palabra del Señor)



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Dice el cuento misionero,  que cuando Jesús volvió al cielo justo después de la resurrección, los ángeles hicieron un pasillo de bienvenida  , y deseosos de escuchar sus vivencias,  hicieron una ronda alrededor suyo.
Comenzó Él  a relatarles lo vivido : que encontró una humanidad dolida, que restauró el nombre del Padre, que hizo que todos los que lo escuchaban, comenzaran a llamarle papito a Dios bueno que los amaba, etc etc…


Un ángel,  mientras los otros aplaudían, comenzó a indagar:
Espera Jesús, algo no me cierra… creo que te olvidaste de algo.

"Me parece que todo lo que hiciste allá en la tierra fue muy lindo. Eso de enseñarles acerca del Reino de los Cielos, de enseñarles a amarse y a amar a tu Padre estuvo muy bien. Y ese broche de oro de salvar a la humanidad resucitando después de morir en la cruz estuvo de diez.

Durante el tiempo que estuviste allá abajo, muchos te escucharon y recibieron tu mensaje, pero ahora que Tú te viniste ¿no crees que pronto se van a olvidar? Además, no lo tomes a mal, pero fue una parte muy pequeñita del mundo la que oyó tus enseñanzas. ¿Y el resto?"

Jesús, con gesto tranquilizador, contestó: "¡Por eso no te preocupes! Preparé un plan muy bueno. ¿Viste los apóstoles de los que me despedí hace un rato? Pues bien, ellos se encargarán de transmitirle a todo el mundo lo que yo les he enseñado"

Señor. Pero puede que tu plan no resulte. ¿Qué tal si pasa el tiempo y se desaniman? Todo el plan se va al tacho". Nuevamente Jesús tomó la palabra: "No tienen por qué desanimarse. Estuvieron conmigo tres años compartiendo mi vida, escuchando mis enseñanzas y ayudándome en todo, y lo hicieron muy bien. Tengo confianza en ellos."

“ Señor.", volvió a la carga el angelito. "Puede que tu plan no resulte. No te olvides que ellos son humanos y Tú ya sabes cómo son los humanos. Primero se entusiasman y te prometen fidelidad hasta la muerte, pero al poco tiempo te dan la espalda. Mira si no cuántas veces se lo hicieron a tu Padre a lo largo de la historia". Jesús, armado de paciencia, contestó dulcemente: "Esta vez va a ser distinto. Yo personalmente les enseñé y yo personalmente los envié para que enseñen todo lo que aprendieron, a todo el mundo. Ellos son buenos chicos. Vas a ver que mi plan resulta"

Pero mira cómo te respondieron tus buenos chicos. Para comenzar: Judas, que estaba siempre contigo, te vendió. El mismo día, sin ir más lejos, Pedro, tu hombre de confianza, te negó tres veces. ¿Y todavía confías en ellos?". Jesús, contestó una vez más: "Serán débiles y tendrán sus cosas, pero yo igual confío en ellos. ¡No seas pesimista! ¡Ellos son mis amigos!

Pero Jesús, después de siglos de espera del Mesías, vas y le inflamas con el amor y ahora que viene dejas a estos muchachos a cargo,  ¿y si no resulta?
Jesús, en el colmo de su paciencia y sabiduría, le dijo: mira, hermano, escuchen todos…ESTE ES MI PLAN, NO HAY PLAN B…
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Y si. Desde aquel momento en que los envío a ellos, muchachos rudos por fuera pero a veces  débiles de fe, de entendimiento,  con una llama encendida capaz de inflamar lo que toquen, hasta hoy, en que cada uno de esos apóstoles recibe el nombre tuyo o el mío.
Es necesario arder para encender lo que toquemos o donde vamos, si no estamos en llamas en el Señor, no podemos encender la pasión por la verdad, el bien común, la esperanza, entre los que nos rodean.


Y en esto, estamos todos. algunos irán al gran mundo de misioneros, serán habitantes del mundo sin fronteras, a otros nos mandará a lugares cercanos, a otros, a la familia, al hogar , a los hijos, a los amigos…porque llevaremos el evangelio con nuestra propia vida, porque seremos el único evangelio que muchos leerán, porque estamos hechos para cambiar el mundo aunque más nos sea con una gotita de amor diaria y eso NOS CORRESPONDE A TODOS, los más religiosos y los menos, los más espirituales y los menos, a todos, pues todos seremos apóstoles de un nuevo mundo donde el amor venza al odio y el pesimismo.

Somos enviados, somos apóstoles. Cada uno, es el único plan de Dios, pensado para este tiempo y lugar. No tiene plan B. o sos vos o nadie.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

Si quieres escuchar el audio:
https://soundcloud.com/sergio-valdez-853878468/12-de-julio-de-2017