miércoles, 17 de enero de 2018

Marcos 3,1-6. EL HOMBRE DE LA MANO PARALIZADA



Jesús entró nuevamente en una sinagoga, y había allí un hombre que tenía una mano paralizada.
Los fariseos observaban atentamente a Jesús para ver si lo curaba en sábado, con el fin de acusarlo.
Jesús dijo al hombre de la mano paralizada: "Ven y colócate aquí delante".
Y les dijo: "¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?". Pero ellos callaron.
Entonces, dirigiendo sobre ellos una mirada llena de indignación y apenado por la dureza de sus corazones, dijo al hombre: "Extiende tu mano". El la extendió y su mano quedó curada.
Los fariseos salieron y se confabularon con los herodianos para buscar la forma de acabar con él. (Palabra del Señor)

Y vuelve a la sinagoga, con valentía. Ahí en primera fila estaba una delegación del sanedrín, dispuestos a cortar de raíz todo intento por salir del rigorismo de la ley. No les interesaba la oración, le interesaba proteger la regla, aunque ésta sea rígida y difícil de cumplir.


Y ahí se encuentra con este hombre de la mano paralizada, que según dicen los que estudian, estaba así por una enfermedad o golpe, no era paralitico de nacimiento. Por lo tanto se sabe que este hombre sin su mano, no podía trabajar y solo, pedir limosna, algo tan vergonzoso.


No estaba en peligro de muerte o sea que Jesús podía haber esperado hasta el otro día para sanarlo, pero no. Decidió enfrentar esto para poder en cierta manera abrir las mentes de aquellos hombres.
Y les hizo una pregunta que tenía una respuesta sencilla aunque  comprometedora.


"¿Está permitido en sábado hacer el bien o el mal, salvar una vida o perderla?".


Lógicamente por más que sea sábado tan sagrado para ellos, lo permitido es siempre el bien… pero ¿Qué pasa si dejamos de hacer el bien?, entonces hacemos o contribuimos al mal, somos parte del mal, nos volvemos sus aliados.
 Es lógico que esté permitido salvar una vida. Pero si no la salvamos hacemos el mal. Por ejemplo una de esas normas decía:

si se le cae un muro encima a alguien, se le podía descubrir lo suficiente para ver si estaba vivo; si estaba vivo, se le podía
ayudar; pero si estaba muerto, se dejaba allí el cuerpo hasta el día siguiente…estaba permitido salvar la vida…

y Jesús le sana la mano paralizada a aquel hombre y él , feliz vuelve a trabajar , vuelve a ser, vuelve a su dignidad.


Queda claro entonces para nosotros los que habitamos este tiempo y lugar que:

Si no hacemos el bien, entonces hacemos el mal… y esto muy pocas veces reconocemos, ese pecado de omisión. si, puede ser que no hagamos mal a nadie, pero muchas veces dejamos de hacer el bien que podríamos, ayudar a alguien, decir una palabra justa, escuchar a quien necesita hablar, sanar, visitar, servir de mil maneras distintas, aun en lo pequeño, hasta en leer noticias a un anciano que no puede leer.

Otra cosa: no podemos hacer de la religión un puro ritualismo. La religión no consiste solamente en ir a la iglesia, rezar, dar gracias en las comidas, rezar el rosario, realizar actos externos, pero nunca comprometernos a ayudar a nadie, sordos a la llamada de la necesidad, ciegos a los problemas del mundo particular que vive cada uno

Por el contrario, religión es servicio, es acción. Es más importante servir al hermano, estar en clave de servicio para con todos, ayudar, meterse en las encrucijadas de la vida sirviendo a quien lo necesita


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

martes, 16 de enero de 2018

Marcos 2,23-28.ARRANCAR ESPIGAS UN SÁBADO



Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar.
Entonces los fariseos le dijeron: "¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?".
El les respondió: "¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre,
cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?".
Y agregó: "El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado". (Palabra del Señor)


Justo en el momento, estaban los fariseos. Iban como observadores de la ley y su cumplimiento, acompañando pero no, estando, pero no perteneciendo. Casi como ocurre a veces, que hay gente que va, y gente que crítica al que va, gente que hace y gente que critica al que hace…pero no mueven un dedo para hacer algo. Pero ellos estaban ahí, de lejos.

Iban pasando por unos trigales. Sus discípulos se pusieron a arrancar espigas y comerse los granos. Cualquier día de la semana eso estaba permitido, aunque sin usar una hoz. Los trabajos se clasificaban en 39 categorías diferentes, cuatro de los cuales era: segar, aventar, trillar y preparar una comida. Lo que hicieron los discípulos era justamente hacer esos cuatro “trabajos”.

Para las autoridades judías, era una cuestión de pecado mortal… de ahí el escándalo que producían las actitudes de los discípulos.

Jesús le respondió invocando un momento en la vida del rey David, en que , con hambre, tomó los panes de la ofrenda y comieron él y sus soldados…

Jesús mostró que la misma Escritura contiene un precedente de que la necesidad humana tiene prioridad

Además, siempre me pregunto si Dios estará tan desocupado como para ponerse a ver quién y cumple y quién no. Es esa imagen que a veces tenemos de un Dios castigador que espera nuestro error para darnos de palazos y castigarnos. Y también es bajar a Dios a la manera humana de lo que es justo y lo que no, lo que es bien y no.

El cristianismo no consiste en cumplir normas y reglas.


Siempre que nos olvidamos del amor y del perdón y del servicio y de la misericordia que son el corazón del Cristianismo, y los sustituimos por el cumplimiento de reglas y normas, el Cristianismo ha perdido su esencia.

Es hacer, es amar, es misericordiar, es perdonar, es servir, antes que abstenerse de hacer algo.

También en esos días consagrados para nosotros, es importante atender la necesidad humana. Así como aquella necesidad era el hambre de los muchachos, hoy quizás sea un enfermo, un pobre, un anciano.
Con nosotros está y no le conocemos
Con nosotros está , su nombre es el señor

Su nombre es el Señor y pasa hambre
 Y clama por la boca del hambriento
Y muchos que lo ven pasan de largo,
Acaso por llegar temprano al templo…

Dice la canción  que en otra estrofa canta:

Su nombre es el Señor y sed soporta
y está en quien de justicia va sediento
y muchos que lo ven pasan de largo,
a veces ocupados en sus rezos.



El sábado ha sido hecho para el hombre y no al revés, dirá Jesús. Hoy diríamos el domingo, pues desde aquel “primer día de la semana” en que Jesús resucitó, celebramos ese día.

 Ellos tenían necesidad de conservar ese día para la oración y estaba bien, pues en la esclavitud en babilonia, los hacían trabajar de lunes a lunes y se iba perdiendo la espiritualidad del pueblo. Pero con el tiempo hicieron tan exigente el cumplimiento a la norma que confundían lo esencial de lo accesorio. Ojalá no nos pase a nosotros.
Que le demos más importancia al cumplimiento a veces se convierte en cumplo y miento y dejamos de lado el perdón, la misericordia la caridad, el servicio, el amor a los demás.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

lunes, 15 de enero de 2018

Marcos 2,18-22. VINO NUEVO EN ODRES NUEVOS


Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos ayunaban, fueron a decirle a Jesús: "¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?".
Jesús les respondió: "¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo.
Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande.
Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!". (palabra del señor)

Después de una boda judía, la pareja no iba a ningún lado como estilamos hoy con las lunas de miel. Se quedaban en casa y la fiesta duraba cerca de una semana. Es esos tiempos de vida tan dura, la semana de la boda era la más feliz de una persona.
Los más íntimos amigos del novio y novia estaban invitados esa semana. Todos los invitados a una boda estaban exentos de ayunar.

«Todos los que están al servicio del novio quedan relevados de todas las prácticas religiosas que hubieran reducido su alegría.» , decía una disposición del momento


Jesús compara a sus discípulos con esos amigos del novio o la novia. Por lo tanto, este incidente nos dice que la actitud característica del cristiano en la vida , es la alegría. El descubrir a Cristo y el estar en Su compañía es la clave de la felicidad. Y esa es una realidad que deberíamos examinar todos los días de nuestra vida. ¿Somos alegres? ¿Nos cuesta ser alegres?  ¿Nos dejamos ganar por el desaliento, la desesperanza, el miedo? ¿ qué o quienes impiden mi alegría, esa que viene del alma? ¿Nos cuesta ver lo logrado y siempre estamos viendo el vaso medio vacío?

Mucho lo de nuestra vida terrenal, nos confunde y nos quita esa alegría que debemos poseer justamente porque estamos con Él, porque Él es nuestra causa de alegría, de fe, de esperanza de valor, de justicia.

Quizás , para lograr  esa alegría, deberíamos comenzar de nuevo en muchas de nuestras actividades.

Eso del remiendo en el vestido, es porque se usaba tela sin lavar para arreglar ropa vieja. Cuando se mojaba la tela nueva, se encogía y como era más fuerte que la tela vieja, se rompía la vieja y quedaba sana la nueva,  el vestido se rompía peor. No se puede andar toda la vida con parches remendando pensamientos viejos o estructuras viejas, o haciendo solo un pequeño cambio en la vida, cosa que no significa mucho y quedan restos del hombre o la mujer vieja que siempre vuelven. Hay que comenzar de nuevo cada día. Renovarse en lo espiritual, no caer en la rutina en la oración ,el ayuno y obras de caridad. Hay que hacer cosas siempre nuevas,  pues Él, hizo nuevas todas las cosas.
Y eso de los odres… un odre nuevo tiene elasticidad que se adapta a los gases que se emanan durante la fermentación.los odres viejos no, están duros y no tienen elasticidad.  Poner un vino nuevo en odres viejos significa que se romperá y se pierde vino y odre… por eso es bueno, siempre renovar nuestra alma, haciéndola siempre joven, rompiendo la rutina, no aburguesando nuestra espiritualidad, ni nuestra iglesia, saliendo siempre y nunca quedándose entre cuatro paredes que lo único que logra es enfermarnos.

Jesús es siempre joven. Juan Pablo II repetía una frase polaca que dice: permanece con los jóvenes y joven permanecerás…permaneciendo con Él , somos jóvenes y alegres.

Buena jornada para todos. Nosotros hacemos consistir la santidad en estar siempre alegres, decía Santo Domingo Savio…


Vengan los años, ya no les temo, Cristo es mi eterna juventud, decimos en el himno palestrista.

sábado, 13 de enero de 2018

Marcos 2,13-17. LLAMADO A MATEO

Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba. 
Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.
Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos; porque eran muchos los que lo seguían.
Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: "¿Por qué come con publicanos y pecadores?".
Jesús, que había oído, les dijo: "No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores". (Palabra del Señor)


Ahí en Cafarnaúm pero ya no en la sinagoga, fue a la orilla del mar, y la gente le seguía. Era esa tierra un paso aduanero y centro de mucho comercio, pues comunicaba varias localidades. Allí estaba Leví o Mateo que nos suena más familiar


Los cobradores de impuestos eran muy odiados. Nadie sabía bien cuanto debía pagar.los cobradores de impuestos le sacaban todo lo que podían y se llenaban sus bolsillos después de haber pagado al estado la parte convenida. Se supone que los métodos de cobro, no deben haber sido cartas documentos o intimaciones judiciales, sino muchas veces por la fuerzas sin que les importe en absoluto la vida y la de los familiares del deudor.

Jesús fue a buscar la tipo más odiado, le ofreció la amistad al menos querido, al que todos despreciaban


Posiblemente, Mateo, sentía en lo profundo del corazón ese sentido de búsqueda y anhelo de algo más elevado para su vida. El hastío, el vacío que se siente incluso sabiendo que tiene de todo los medios económicos y sin embargo el alma se siente vacía, sin amigos verdaderos, y todo por la ausencia de lo trascendente en la vida, por la ausencia de Dios.


Es increíblemente sencillo y corto el relato de su cambio. Hoy lo llenaríamos de detalles, sobre la mesa de impuestos, la ropa que llevaba puesta, la forma en que Jesús llegó, quienes le acompañaban. Simplemente el relato dice:

Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió.

¿Qué nos revela esto? Jesús vio, una mirada que es distinta de ojear a todos lados sin punto fijo. Él, lo miró y le habló. Y Mateo, se levantó y lo siguió.

Se levantó… Mateo quizás fue el que renunció a más en su vida. Ese levantarse significa YA NO VOLVER ATRÁS. Pedro, Santiago, Andrés, Juan, eran pescadores, por supuesto una actividad para nada toxica y siempre habría peces a pescar. Ellos podían volver al ruedo algún día. Mateo, si se levantaba y se iba, ya no podía ni debía volver a sentarse en esa mesa, perdía ese trabajo para siempre.

A nosotros nos pasa también, cuando algún día ( y ojalá que ya haya pasado esto) Jesús nos miró y nos dijo sígueme. También nos levantamos, dejamos la vida anterior, nos convertimos, dejamos aquello toxico de nuestra vida que no nos permitía vivir en la libertad de los hijos de Dios: amistades, ocasiones, vicios, incluso, como mateo, trabajos que nos enfermaban tanto física como espiritualmente.


He visto mucha gente que lo hizo así. Quemaron al “hombre viejo”, sacaron de su vida todo lo negativo, giraron 180º  su forma de vivir , de proyectar, se crear… pero también he visto a muchos que dejaron una puertita abierta, que no se animaron a dejar todo lo tóxico que enfermaba su alma, que no dieron el gran salto a la misericordia de Dios, y esa puertita abierta permitió que con el tiempo, volvieran a entrar aquellas cosas y personas que algún día dejaron fuera de su vida.
Mateo es un ejemplo de fortaleza, convicción y  decisión.  Requiere un gran hombre y una gran mujer, el hacer una gran decisión; a toda vida le llega el momento de decidir.


Mateo fue un hombre que se lo jugó todo por Cristo, y no se equivocó. 

Y lo siguió… fue su discípulo, y les llevó a Jesús a todos sus amigos, excluidos de la amistad de todos, pues eran como él, a que se encuentren con Jesús, pues todos estaban doloridos de alma a veces sin saberlo, creyendo que lo normal, era vivir así. Mateo abrió los ojos, se dio cuenta que había bien y había mal y que por más que él viviera así como muchos iguales a él, no era bueno lo que hacía.

Mucho para aprender de mateo, mucho para pedirle  que nos ayude en nuestras decisiones y fortaleza en la virtud.
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

viernes, 12 de enero de 2018

Marcos 2,1-12. LA FE DE LOS AMIGOS


Jesús volvió a Cafarnaún y se difundió la noticia de que estaba en la casa.
Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siquiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.
Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.
Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.
Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: "Hijo, tus pecados te son perdonados".
Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:
"¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?"
Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: "¿Qué están pensando?
¿Qué es más fácil, decir al paralítico: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'?
Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados
-dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa".
El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: "Nunca hemos visto nada igual". (Palabra del Señor)


Una casa de las comunes de la época, pero que contaba con la presencia de Dios dentro suyo.
Fueron llevándole un amigo, pero estaba todo muy complicado: la gente adentro, y la gente afuera tapando la puerta, queriendo escuchar al maestro que llegaba hasta ahí. ¿Qué hacemos? ¿Nos vamos? ¿Dejemos para otro momento? O le habrán dicho al amigo: es imposible llegar hasta Jesús… nada de eso, tenían una fe que se reía de los obstáculos, una fe contra toda prueba. E hicieron ese “imposible”, un hueco por el techo y lo descolgaron. La polvareda levantada dentro de la casa, no debe haber sido tan grande como la sonrisa de Jesús al ver la “locura” de estos  amigos del paralitico y la cara de éste bajando entre asustado y satisfecho al ver los ojos de Jesús.


Al ver la fe de sus amigos, dice el evangelio, Jesús sanó su alma.


Miró al hombre y le dijo: “Hijo, tus pecados te son perdonados”
Esta puede parecernos una manera un poco extraña comenzar una cura. Pero en Palestina, en tiempos de Jesús, era natural e inevitable. Los judíos relacionaban necesariamente pecado y el sufrimiento. Creían que si una persona está sufriendo, sería porque había pecado.

Para los judíos, un enfermo era alguien con quien Dios estaba enfadado.


Lo primero que Jesús le dijo fue: «Hijo, Dios no está enojado contigo. No te preocupes.»
Quizás experiencia similar sentimos nosotros cuando nos reconciliamos con su amor.  Dios no está enojado con nosotros, y sentimos que pone su mano sobre nuestro hombro y nos invita a volver a casa


Pero no quedó ahí. Estaba siendo observado. Jesús les pregunta que es más fácil decir: 'Tus pecados te son perdonados', o 'Levántate, toma tu camilla y camina'?

Por supuesto que decir: tus pecados te son perdonados, porque nadie podía comprobarlo. Sin embargo, para demostrar esto , sana al paralitico, quien toma su  camilla y se va a su casa. Lo que decían era que solo Dios perdonaba los pecados y que esa era una condición indispensable para sanarse corporalmente… o sea. Quedaba claro, que según ellos, se habían perdonado los pecados pues el hombre sanó su cuerpo.


Este evangelio nos da certezas de muchas cosas.
  • ·         Jesús es Dios, vino a la tierra a sonreírnos y decirnos que  Dios es cercano, no lejano, ni con cara amargada y observadora y atenta a todos nuestros errores para castigarnos.
  • ·         Dios nos ama, quiere nuestro bien físico y espiritual,
  • ·         Donde hay fe, por más que hayan obstáculos, se supera todo. Con la fe de los amigos se salva a uno de ellos, o sea que puedo poner en la camilla de mis oraciones  a muchos a quienes quiero y no puedo hacer que se acerquen a Jesús,
  • ·         y ¡qué bueno es tener amigos que en esos momentos de confusión , miedo y parálisis, están dispuesto a jugarse por uno llevándolos de nuevo, a vivir! 


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

jueves, 11 de enero de 2018

Marcos 1,40-45. SI QUIERES, PUEDES PURIFICARME

 

Se acercó a Jesús un leproso para pedirle ayuda y, cayendo de rodillas, le dijo: "Si quieres, puedes purificarme". 
Jesús, conmovido, extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Lo quiero, queda purificado".
En seguida la lepra desapareció y quedó purificado.
Jesús lo despidió, advirtiéndole severamente:
"No le digas nada a nadie, pero ve a presentarte al sacerdote y entrega por tu purificación la ofrenda que ordenó Moisés, para que les sirva de testimonio".
Sin embargo, apenas se fue, empezó a proclamarlo a todo el mundo, divulgando lo sucedido, de tal manera que Jesús ya no podía entrar públicamente en ninguna ciudad, sino que debía quedarse afuera, en lugares desiertos. Y acudían a él de todas partes (palabra del Señor)


Esta enfermedad, la lepra, la más terrible de las nombradas en el evangelio,  hacía que el paciente quedara inmundo. Se le echaba de la sociedad; tenía que vivir solo, o con otros que estuvieran en la misma situación, fuera
del pueblo. Tenía que llevar la ropa desgarrada, la cabeza descubierta, el labio superior tapado, y, cuando iba andando, tenía que gritar para advertir su presencia: “ ¡Inmundo, inmundo!”…  

 El leproso tenía que asumir no sólo el sufrimiento físico de
su enfermedad, sino también la angustia mental y espiritual de estar totalmente desterrado de la sociedad y evitado aun por los suyos. 


Cuando quedaban curados, si alguna vez lo hacían, pues en la mayoría de los casos era incurable, debían realizar una serie de presentaciones delante de autoridades religiosas, para ser admitidos de nuevo en la sociedad.


Cuando pasa Jesús, éste enfermo, corre, mantiene una distancia y de rodillas le pide que lo purifique. No le dice lo que hizo para llegar hasta él: he corrido, he evitado el cerco que todos nos ponen a los leprosos, he recibido insultos de todo el mundo, he gastado las pocas energías que me quedan…por eso te exijo, me cures. Le dijo simplemente: si quieres, puedes purificarme.

Jesús, no solo lo escuchó, sino que lo tocó. Jesús salió al encuentro de una necesidad humana con una compasión en grado sumo. Y tocó al hombre intocable, al hombre inmundo,  para Jesús no lo era. El hombre le pidió que, lo purificara, es decir no solo el cuerpo sino también el corazón. El Papa Francisco, en una audiencia general decía que él, también todas las noches, antes de dormir, rezaba a Dios así: Señor, si quieres, puedes purificarme. Una manera de lanzarse enteramente a la misericordia de Dios y confiar, sólo confiar como lo hizo aquel muchacho enfermo. Pedir ser purificados en cuerpo, en alma.

Y decía también algo que nos debe hacer pensar nuestra manera de relacionarnos sobre todo con los más pobres y los que son excluidos de la sociedad nuestra de cada día:
¡Cuántas veces nosotros encontramos un pobre que viene a nuestro encuentro! Podemos ser incluso generosos, podemos tener compasión, pero generalmente no lo tocamos. Le ofrecemos la moneda, pero evitamos tocar la mano y la tiramos ahí. ¡Y olvidamos que esto es el cuerpo de Cristo! Jesús nos enseña a no tener temor de tocar al pobre y al excluido, porque Él está en ellos. Tocar al pobre puede purificarnos de la hipocresía y hacer que nos preocupemos por su condición. Tocar a los excluidos. ¡Por favor, son nuestros hermanos! El cristiano no excluye a nadie, da lugar a todos, deja venir a todos. ( Lo decía también refiriéndose a un grupo de refugiados )

Confiar en la misericordia de Dios, y tratar de ser tan generosos como la  misericordia de Dios, vaya tarea que tenemos para el día.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

miércoles, 10 de enero de 2018

Marcos 1,29-39. CURA A LA SUEGRA DE PEDRO



Jesús salió de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés.
La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron de inmediato.
El se acercó, la tomó de la mano y la hizo levantar. Entonces ella no tuvo más fiebre y se puso a servirlos.
Al atardecer, después de ponerse el sol, le llevaron a todos los enfermos y endemoniados,
y la ciudad entera se reunió delante de la puerta.
Jesús curó a muchos enfermos, que sufrían de diversos males, y expulsó a muchos demonios; pero a estos no los dejaba hablar, porque sabían quién era él.
Por la mañana, antes que amaneciera, Jesús se levantó, salió y fue a un lugar desierto; allí estuvo orando.
Simón salió a buscarlo con sus compañeros,
y cuando lo encontraron, le dijeron: "Todos te andan buscando".
El les respondió: "Vayamos a otra parte, a predicar también en las poblaciones vecinas, porque para eso he salido".
Y fue predicando en las sinagogas de toda la Galilea y expulsando demonios. (palabra del Señor)


Venían de la sinagoga, era la hora de comer. Sin embargo al llegar a casa de Pedro, su suegra estaba enferma, sin poder levantarse. Le dijeron a Jesús. Venía de curar a alguien en la sinagoga, ahora estaba delante de cuatro o cinco personas y sana a la mujer.
Entonces tenemos por un lado a los discípulos, que no solo ven la gran demanda de la gente sino que también empiezan a hablarle de esos problemas domésticos que tanto, a veces, nos afectan. Le tenían confianza, habían empezado a presentarle sus problemas, con habitualidad, con naturalidad, se dan cuenta que tienen un amigo, que conoce y sabe de nuestros pequeñas dramas diarios, que viene con nosotros, que siempre está.

Tenemos a Jesús que jamás dirá: no es mí tiempo, no tengo ganas de ayudarte,  déjame descansar que después voy…

Y tenemos a esta buena señora, que apenas se sanó, se puso a servir. ¡vaya manera de dar gracias a Dios!. un tirón de orejas para nosotros que muchas veces hemos sido sanados por Jesús, que nos ha tocado, que ha limpiado el alma, que nos sacó una mochila pesada que cargábamos sobre nuestras espaldas, y listo… ahí nomas quedamos, a veces ni agradecemos por esa salud, y menos, servimos como lo hizo esta señora.


Parece que el servicio era la manera de vivir de la suegra de Pedro. La enfermedad, la tenía atada. Apenas se “liberó” comenzó de nuevo a vivir. Ojalá seamos así nosotros también y el servicio sea nuestra manera de vivir.




Y después, cuando aparecieron las primeras estrellas y el nuevo día asomaba, comenzó a curar a toda la gente que lo esperaba, sin descanso, sin renegar, sin  despreciar a nadie

Quizás no sea  la paciencia, lo que domine la escena, sino mucho más el interés de Jesús por cada uno. Porque se podría decir ¡que paciencia que tenía el Maestro! Y lo podemos bien reemplazar por el ¡qué interés que ponía en cada uno!. El mismo interés que pone a cada uno de nosotros.


Si la gente fue ahí por interés personal, sin voluntad de conversión, sin ganas de ser discípulo de Jesús, eso no importaba. Lo que realmente sobresale en esta escena, es el interés infinito de Jesús por cada uno de ellos.




Y luego se fue a orar, alejado de todos, tranquilo, para que su alma llegue a la intima unión con la de su padre. Exquisito momento de la vida. Si él no necesitaba, necesitaba profundamente oxigenar su alma, ¿cuánto más nosotros?  Y nos cuesta estar un rato tranquilos para orar, serenar nuestra vida, alejarnos de todo y de todos, para ir al encuentro de nuestro amigo que nos espera siempre. Ojala que nosotros también podamos hacer muy seguido, estos retiros de oración , en algún lugar, hasta dentro de casa, en alguna montaña, frente a Jesús mismo en la eucaristía..



Y lo otro que resuena en el alma, es ese: "Todos te andan buscando".

Si, hoy también hay quienes buscan a Jesús en forma consciente y también quienes lo buscan de manera inconsciente , que se afanan por conseguir paz, que sirven, que luchan sin saber que de una u otra manera están buscando la verdad. ¡cuánta falta hace hoy una mirada de Jesús! ¡Cuánta falta hace que su palabra llegue a cada rincón de nuestras vidas, de nuestros amigos, parientes! Una mirada de  Jesús conmueve, sana, nos saca de tantos vicios, nos ayuda. Hoy nosotros también como Pedro podemos decir al Señor: Jesús, todos te andan buscando. El mundo te necesita.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

martes, 9 de enero de 2018

Marcos 1,21b-28. EN LA SINAGOGA DE CAFARNAÚN


 Jesús entró a Cafarnaún, y cuando llegó el sábado, Jesús fue a la sinagoga y comenzó a enseñar. 
Todos estaban asombrados de su enseñanza, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas.
Y había en la sinagoga un hombre poseído de un espíritu impuro, que comenzó a gritar:
"¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido para acabar con nosotros? Ya sé quién eres: el Santo de Dios".
Pero Jesús lo increpó, diciendo: "Cállate y sal de este hombre".
El espíritu impuro lo sacudió violentamente y, dando un gran alarido, salió de ese hombre.
Todos quedaron asombrados y se preguntaban unos a otros: "¿Qué es esto? ¡Enseña de una manera nueva, llena de autoridad; da órdenes a los espíritus impuros, y estos le obedecen!".
Y su fama se extendió rápidamente por todas partes, en toda la región de Galilea (Palabra del Señor)


Llega a Cafarnaúm…  Esta ciudad era el centro comercial más importante de toda la región. Jesús elige ese lugar , pues lo que diga o haga será conocido por toda la provincia de Galilea y otros lugares por el flujo de comerciantes que continuamente pasaban por ahí.
Es sábado. Va a la sinagoga y comienza a enseñar como era costumbre cuando alguien quería dar un mensaje. Quedaron todos asombrados

Es que hablaba con autoridad. No con palabras vacías, llenas de datos de otros autores para que todos lo alaben. Lo que él decía, lo vivía. Hasta cuando nos habló de cruz pasó por ella para que le creamos.

El Papa Pablo VI  dijo en Evangelii Nuntiandi 41:
El hombre contemporáneo escucha más a gusto a los que dan testimonio que a los que enseñan , o si escuchan a los que enseñan, es porque dan testimonio.
El Papa Francisco dijo: “Menos textos y más testigos”. Los textos son necesarios, pero sobre todo  hacen falta testigos, de la fe, de la esperanza y la misericordia.

Jesús fue un testigo del amor del Padre y ese testimonio lo expresaba y la gente se daba cuenta que quien le hablaba, lo hacía con esa autoridad de haber vivenciado, meditado la Palabra de Dios.

Y, dice el evangelio, que dentro de la sinagoga había un hombre con un espíritu impuro. O sea, no estaba a la vera de un camino, errante  o fuera de la ciudad… estaba en una sinagoga, un lugar de culto, de estudio, de piedad

La presencia de Jesús y la Palabra, hace que ese espíritu impuro hable,
  • ·         surja desde la persona,
  • ·         se sienta cuestionado,
  • ·         le moleste la confrontación con la bondad y la verdad,
  • ·         dé retorcijones porque no quiere salir del estado de  huésped que tiene en aquella persona,
  • ·         le molesta que lo pongan en evidencia,
  • ·         era feliz con el estado de somnolencia a que sometían con sus explicaciones los escribas.


Mientras las cosas eran así, ellos estaban felices… cuando hubo cuestionamiento hacia la propia vida, cuando la palabra quería atravesar todas las fibras de la persona, llegaban las excusas, los planteos hacia quien los hace, molesta, es mejor hacer una vida cristiana light sin cuestionamientos, que adentrarse en lo que la Palabra con su mensaje de bondad, de verdad, de perdón, pide.

Hay  gente que hoy participa de la vida de grupos, parroquias, instituciones pero que viven su vida cristiana de manera liviana, conviviendo con el Señor pero haciendo doble vida, transando con el demonio y sus cosas. De imagen son buenos, pero viven sin convertir su existencia.   Con impurezas en el corazón, con malos pensamientos hacia la propia vida, o la vida ajena, aventado por tantas lecturas o películas obscenas, o con deseos de venganza,  con odio, con ira, con malos deseos  sobre la vida personal o de los demás. Sin fidelidad en sus noviazgos o matrimonios. Engañando a la gente, no pagando lo que corresponde, robando en pequeña o gran escala…son los “hombre poseído de un espíritu impuro” modernos.

A todos, la presencia de Jesús, y su Palabra, nos debe atravesar la vida y eso nos libera y convierte.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día

lunes, 8 de enero de 2018

Marcos 1,14-20. ¡¡SÍGANME!!

Después que Juan fue arrestado, Jesús se dirigió a Galilea. Allí proclamaba la Buena Noticia de Dios, diciendo: 
"El tiempo se ha cumplido: el Reino de Dios está cerca. Conviértanse y crean en la Buena Noticia".
Mientras iba por la orilla del mar de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que echaban las redes en el agua, porque eran pescadores.
Jesús les dijo: "Síganme, y yo los haré pescadores de hombres".
Inmediatamente, ellos dejaron sus redes y lo siguieron.
Y avanzando un poco, vio a Santiago, hijo de Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban también en su barca arreglando las redes. En seguida los llamó, y ellos, dejando en la barca a su padre Zebedeo con los jornaleros, lo siguieron. (Palabra del Señor)

El gran líder, Jesús, comienza con su estrategia para construir el reino nuevo. Para eso hace sus cimientos, buscando y llamando a los que serían sus apóstoles.
Dicen que en ese “mar” de Galilea, había unas trescientas treinta barcas. Se detuvo en dos. Misterio del porqué, que solo Dios sabe porque llama a algunos a la tarea. Buscó ahí. No fue a los colegios del lugar, no llamó a doctores de la ley, que sabían todo acerca de la llegada del hijo de Dios, no llamó a sabios del momento, llamó a pescadores.

Llamó a Pedro y Andrés, luego a Santiago y Juan. Y no lo hizo diciéndoles: tengo una propuesta para hacerles, tengo una doctrina que quiero que analicen, tengo un nuevo orden revolucionario que cambiará la vida de las gentes…no, nada de eso, les dijo simplemente: Síganme, y los cuatro, dejaron, unos su tarea, otros sus lazos familiares y sin dudarlo, fueron con él.
Todo empezó con una reacción personal a Jesús; todo empezó con ese impulso del corazón que engendra una adhesión viva siempre nueva.



Hay algunos que llegarán al evangelio por el camino del pensamiento; pero para la mayor parte de nosotros el seguir a Cristo es como enamorarse. Se ha dicho que «admiramos a las personas por ciertas razones; las amamos sin ninguna razón.»

y los llamó para algo. No les llamó a la inactividad, al ocio, a gozar de las mieles de pertenecer a una casta elegida… los llamó a servir, a buscar personas para el reino, a ese destino fundamental que es saber que sirvo para alguien, que a alguien puedo hacerle bien, hallarle sentido a la vida en el servicio, en estar en sintonía con las necesidades de los demás
También a nosotros nos llama. A todos. Necesita nuestras manos, nuestras bocas, nuestros pies, nuestra voz, para llevar su Palabra. Nos busca donde estemos, en qué estemos. Y nos dice: sígueme. Solo depende de que reaccionemos de igual manera, y dejando todo aquello que nos aleja de Dios, podamos seguirle.
En mis épocas de estudiante de Ingeniería, un sacerdote me dijo: ¿Qué estudias? Ingeniería en construcciones, respondí yo. Entonces él, que ya sabía mi noviazgo con quien es mi esposa, me dijo: ven conmigo, seremos constructores del reino. ..Hoy soy ingeniero en construcciones, felizmente casado, cinco hijos y dos nietos ya, y me he dedicado desde mi lugar a construir el reino de los cielos, y aunque la intención de aquel sacerdote era que fuera al seminario para ser sacerdote , en esta vida de laico, que amo , me encuentro tratando de responder ese llamado de Dios.
Así como a mí, a todos nos llama a ser, en lo que somos,
pescadores de hombres, docentes del amor de Dios, oficinistas que atienden con cortesía mostrando a Dios en su vida, abogados de los más humildes del reino, doctores del cuerpo y ayudantes de Dios en la vida, comunicadores de la Buena Noticia del evangelio que se hace vida en cada buena acción de los hombres, y así podemos seguir con cada una de las vocaciones particulares de cada uno…
Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día y nos de fortaleza para aceptar su llamado.


sábado, 6 de enero de 2018

Mateo 2,1-12. LOS MAGOS DE ORIENTE


Cuando nació Jesús, en Belén de Judea, bajo el reinado de Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén
y preguntaron: "¿Dónde está el rey de los judíos que acaba de nacer? Porque vimos su estrella en Oriente y hemos venido a adorarlo".
Al enterarse, el rey Herodes quedó desconcertado y con él toda Jerusalén.
Entonces reunió a todos los sumos sacerdotes y a los escribas del pueblo, para preguntarles en qué lugar debía nacer el Mesías.
"En Belén de Judea, le respondieron, porque así está escrito por el Profeta:
Y tú, Belén, tierra de Judá, ciertamente no eres la menor entre las principales ciudades de Judá, porque de ti surgirá un jefe que será el Pastor de mi pueblo, Israel".
Herodes mandó llamar secretamente a los magos y después de averiguar con precisión la fecha en que había aparecido la estrella,
los envió a Belén, diciéndoles: "Vayan e infórmense cuidadosamente acerca del niño, y cuando lo hayan encontrado, avísenme para que yo también vaya a rendirle homenaje".
Después de oír al rey, ellos partieron. La estrella que habían visto en Oriente los precedía, hasta que se detuvo en el lugar donde estaba el niño.
Cuando vieron la estrella se llenaron de alegría,
y al entrar en la casa, encontraron al niño con María, su madre, y postrándose, le rindieron homenaje. Luego, abriendo sus cofres, le ofrecieron dones: oro, incienso y mirra.
Y como recibieron en sueños la advertencia de no regresar al palacio de Herodes, volvieron a su tierra por otro camino. (palabra del Señor)


Unos magos venidos de oriente para adorar al niño y llenarle de regalos, de esos que son propios de reyes. Se dejaron guiar por la estrella, llegaron a descubrir al hijo de maría y José envuelto en pañales, rodeado de sencillez y de ternura.. ellos, con sus regalos y sobre todo con su presencia viniendo de tan lejos, hicieron que aquel lugar sencillo, se convierta en un palacio lleno de luces.

 Siguieron la estrella

El primer libro escrito por Dios es la creación, dice san Agustín y también dice que fue el pecado,  nuestra manía de querer dominar todo y de pensar que somos dueños de todo, lo que nos hizo perder la mirada de la contemplación. Ya no conseguimos descubrir cómo Dios está hablando en el Libro de la Vida… ya no miramos las estrellas, ya no dejamos que Dios nos hable por medio de la naturaleza, vivimos con la cabeza gacha mirando sin horizontes quizás perdidos en nuestros celulares, tablet o cuanto aparato electrónico que parece más atractivo que contemplar una puesta de sol o un espectáculo verde con que se pintan nuestros cerros y lomas…

Aquellos magos se dejaron guiar por la estrella que  les llevaba hasta Belén, hasta el lugar donde nació Jesús, una estrella que les conducía hasta la verdad misma, hasta Dios.
La santa polaca alemana Edith Stein, considerada la copatrona de Europa, canonizada en 1998 por Juan Pablo II, decía : “Dios es la verdad. Quien busca la verdad, busca a Dios, conscientemente o no”…

Ojala que nosotros, como los reyes de oriente, busquemos la verdad, busquemos a Dios.

Esa estrella, es la que nos lleva a destino, aunque a veces signifique salir de la zona de confort, dejando mi casa, mis amigos.
Esa estrella indica donde está la felicidad, la paz, el éxito profesional.
Esa estrella es búsqueda constante en la vida, para lo que hay que preguntar infinitas veces hasta poder hallar la verdad, es no dejarse ganar por la duda de fe, es aprender, es estudiar.
Esa estrella conduce a la simpleza de vida, a la humildad.


Esa estrella nos lleva a la verdad. Encontrar la verdad es encontrar a Jesús. Y encontrar a Jesús significa llevar nuestros dones más preciados, nuestra vida, regalada a Él, en los hermanos. Por eso los regalos de hoy son o deben ser, todo un símbolo de nuestra entrega, de la entrega de nuestros dones, de la entrega de nuestra vida.

Feliz “reyes magos”..  Que nunca perdamos esa magia inmensa de recordar nuestra infancia, y lo que significa para un niño acercarles el amor hecho regalo aunque sea pequeñito, que nunca dejemos de seguir nuestra estrella, que ciertamente es personal y la debo seguir para no fracasar, y que esa estrella nos lleve a Dios fuente de toda verdad y alegría.

Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día