jueves, 23 de marzo de 2017

CON LA FUERZA DEL DEDO DE DIOS Lucas 11,14-23.



Jesús estaba expulsando a un demonio que era mudo. Apenas salió el demonio, el mudo empezó a hablar. La muchedumbre quedó admirada,
pero algunos de ellos decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras, pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama. (Palabra del Señor)

Así como Jesús , les advierte que no hace lo que hace por el poder del demonio mismo, como si este hubiese preparado un show para hacerse notar, también les advierte que el demonio, el reino del mal no podría estar dividido porque no llega a ningún lado.

Y ese palito también es para nosotros, los que formamos parte de este “reino del bien” si lo contraponemos con el otro reino… la división  es lo que se empeña en realizar el demonio porque sabe que es el medio más eficaz para la destrucción del Reino de Dios. La división entre los seguidores de Jesús,  es lo que regodea al mal pues es el espíritu de la mentira de la desunión , y como dice el viejo dicho : divide y reinarás…


No podremos todos pensar lo mismo aunque el pensamiento debería estar anclado en los pensamientos de Jesús, pero al menos el corazón debería estar unido.


San Agustín decía: en lo esencial, unidad, en lo dudoso o circunstancial, libertad, en todo caridad… a veces ni en lo esencial, en lo fundamental, estamos unidos. Hay quienes piensan que aun el aborto se puede permitir… la división es el arma que tiene el demonio para penetrar en las instituciones y hacerlas débiles, vulnerables…


Hay quienes proclaman a Cristo y se pelean con otros que proclaman a …Cristo… hay quienes dicen ser de Iglesia y hacen a un lado o discriminan a quienes son de de la iglesia… hay quienes hacen grupitos casi cerrados y estancos creyendo que tienen la justa sobre Cristo y sus enseñanzas…

Fomentar la división es actual en y por el mal… El Martin Fierro, ese poema narrativo escrito por José Hernández en 1872, tan antiguo y tan vigente dice así:

Los hermanos sean unidos porque esa es la ley primera. Tengan unión verdadera en cualquier tiempo que sea, porque si entre ellos pelean los devoran los de afuera.

Y parece que hay que definirse de una vez: no se puede estar con Dios y con el diablo. Hay que tomar decisiones, y si tomar decisiones es algo natural y cotidiano de nuestra vida, tomar decisiones de a  quien seguir es una decisión de la fe: creer, aceptar, y actuar en consecuencia. Deben quedar atrás ya mandatos familiares: soy cristiano porque en casa lo son… decidirse es una cuestión personal de fe, entonces o estamos entre los que recogemos con Jesús o entre los que desparramamos, entre los que unimos o sembramos discordias, chismeríos, sembramos desconfianza,  entre los que nos ponemos del lado del bien o entre los que trabajan para el mal aun disfrazados de buena gente.


 Quizás también nosotros necesitamos que Jesús expulse algunos males de nuestra vida. Dice Jesús: yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios,


El dedo de Dios, maravilloso cauterizador de heridas, limpiador de almas, sanador, fuerza que graba el corazón humano, poder, amor, (que quita el miedo) , serenidad, paz, maravillosa forma de actuar de Dios tocándonos con la fuerza de su dedo transformador y creador. ¡Cuánta falta nos hace que Jesús toque nuestra vida con el dedo de Dios! que ponga su mano sobre situaciones que no podemos arreglar, sobre nuestras limitaciones o pecados dominantes, sobre nuestros vicios adiciones, sobre todo lo que nos impide ser felices, para que sane, salve, cure, nos de paz.

Buena jornada para todos. Que Jesús toque nuestra vida y nos libere de males que nos impiden ser felices.

miércoles, 22 de marzo de 2017

DAR CUMPLIMIENTO A LA LEY Mateo 5,17-19.


Jesús dijo a sus discípulos:
«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.» (Palabra del Señor)


¿Por qué existe la ley? Para normar nuestra vida, para que nos entendamos entre todos, para que seamos todos iguales en derechos y obligaciones, para que nos sintamos protegidos, para que nos enseñe a vivir  pues tiene su lado pedagógico.
Ciertamente la ley es necesaria en toda sociedad o Estado de derecho, como expresión de las condiciones mínimas que hagan posible la convivencia y el resguardo de los derechos humanos; de lo contrario, se impondría la ley del más fuerte.


La ley y los profetas cumplieron su función pedagógica que preparaba la fe en la llegada de un Mesías… una historia del pueblo elegido, de sus normas y vivencias, una preparación por siglos a su llegada y cómo el pueblo mantenía la relación con Dios, un Dios que era lejano…pero era su manera de preparar el corazón y la vida. Muchos muchísimos, solamente vieron la preparación…o sea desde que nacieron hasta que murieron, se pasaron esperando pues el tiempo no les dio la gracia de ver al mesías

Minimizar o maximizar la ley son errores a lo largo de la historia. Entonces la ley se convierte en obstáculo en vez de ayuda, en lazos que atan en vez de desatar. La ley es un camino pedagógico del cristiano. Sin la ley primera, hubiésemos hecho lo que queríamos predominando el dominio del más fuerte.

Sin ley hoy  cada Nación  sería un caos cuyo control lo tendrían los más fuertes, los más sagaces. Sin ley de transito, todo sería otro caos, donde no habría prioridad, no habría orden, ganaría una vez más el más fuerte o el más grande en porte. Sin ley o normas en las escuelas, todo sería anarquía y dominaría el desorden, el que más grite, el que más se imponga. Sin norma, el cristiano  no tendría un camino pedagógico por donde caminar, cada uno haría lo que querría. No son los diez mandamientos, obstáculos para nuestra felicidad como alguna vez escuché. Son un camino pedagógico por donde trascurrir nuestra vida en paz…


Por eso el lógico que cuando uno llega a la madurez, la ley sobra
"Ama y haz lo que quieras", decía San Agustín. Pero primero debemos amar.


El amor sin límites a Dios y al hermano es la plenitud de la ley de Cristo.
San pablo en su carta a los romanos capitulo 13 dice:


Que la única deuda con los demás sea la del amor mutuo: el que ama al prójimo ya cumplió toda la Ley. Porque los mandamientos: No cometerás adulterio, no matarás, no robarás, no codiciarás, y cualquier otro, se resumen en este: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. El amor no hace más al prójimo. Por lo tanto, el amor es la plenitud de la Ley.


O sea si todos tuviéramos comportamiento ético, si todos manejáramos como corresponde, si todos  buscaríamos el bien común, si todos protegeríamos al otro, capaz que la ley esté de más. Si nosotros cristianos, nos dedicamos a amar, con todo lo que ello significa, sin tomar solo una parte de ese amor, amando en totalidad, la ley estaría de más pues ya estaríamos en esa plenitud de vida.

Nosotros no somos de esos que piensan qué es lo mínimo que debemos hacer para cumplir con la ley: me confieso de vez en cuando, hago caridad de vez en cuando, cumplo con lo mínimo necesario…nosotros deberíamos pensar siempre en la máxima que es hasta donde podemos llegar siguiendo el ejemplo de Jesús, que nos amó hasta el extremo, hasta dar la vida por cada uno, hasta demostrarnos con su última gota de sangre que amar es donarse por el bien del otro.

Buena jornada para todos. Que vivamos con la esperanza de alcanzar la plenitud de  la ley con nuestra vida.


martes, 21 de marzo de 2017

SETENTA VECES SIETE Mateo 18,21-35.

Se adelantó Pedro y le dijo: "Señor, ¿cuántas veces tendré que perdonar a mi hermano las ofensas que me haga? ¿Hasta siete veces?". 
Jesús le respondió: "No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Por eso, el Reino de los Cielos se parece a un rey que quiso arreglar las cuentas con sus servidores.
Comenzada la tarea, le presentaron a uno que debía diez mil talentos.
Como no podía pagar, el rey mandó que fuera vendido junto con su mujer, sus hijos y todo lo que tenía, para saldar la deuda.
El servidor se arrojó a sus pies, diciéndole: "Señor, dame un plazo y te pagaré todo".
El rey se compadeció, lo dejó ir y, además, le perdonó la deuda.
Al salir, este servidor encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, tomándolo del cuello hasta ahogarlo, le dijo: 'Págame lo que me debes'.
El otro se arrojó a sus pies y le suplicó: 'Dame un plazo y te pagaré la deuda'.
Pero él no quiso, sino que lo hizo poner en la cárcel hasta que pagara lo que debía.
Los demás servidores, al ver lo que había sucedido, se apenaron mucho y fueron a contarlo a su señor.
Este lo mandó llamar y le dijo: '¡Miserable! Me suplicaste, y te perdoné la deuda.
¿No debías también tú tener compasión de tu compañero, como yo me compadecí de tí?'.
E indignado, el rey lo entregó en manos de los verdugos hasta que pagara todo lo que debía.
Lo mismo hará también mi Padre celestial con ustedes, si no perdonan de corazón a sus hermanos". (Palabra del Señor)




«No tengo miedo a la acción de los malos, sino al cansancio de los buenos», llegó a decir el Papa Pío XII en una de sus homilías del año 1943. Años de destrucción y de odio en toda Europa, desgarrada con luchas difíciles de resolver.


 Hoy estamos en un mundo con poco de misericordioso, donde vale mucho más invertir dinero  en armas destructivas, en ensayos nucleares de destrucción que en salud, en encontrar curas para enfermedades de siempre que tanto mal hacen a la humanidad.



Estamos enfrascados en luchas de hermanos que se dan en el gran nivel como en el pequeño de todos los días, y cuanto más grande somos, peores son los cortes vinculares y más dolor producen: matrimonios que se disuelven en que el amor termina en odio, viejos amigos que se separan en medio de rencores, socios comerciales que terminan en estafas, padres que abandonan a sus hijos e hijos que se resienten y comienzan a transitar la vida con resentimiento y dolor. Violencia familiar que deja huellas y marcas tan difíciles de borrar y de perdonar. Abusos  de quien menos se espera, de aquellos que deben protegerte y amarte, de adultos inescrupulosos que dejan heridas profundas no solo físicas sino psíquicas que se prolongan con el tiempo.

Son dolores que producen graves angustias. Las ofensas de gente amada suelen producir mucho rencor, odio y lo que es peor, deseos vengativos


Y toca a todos, por eso lo del cansancio de los buenos. Es triste ver que algunos cristianos, que deberíamos  estar llenos del amor misericordioso de Dios, continuamos actuando como este hombre de la parábola. Esperando solo el momento del error del hermano para echárselo en cara.

Aquel hombre debía 10.000 talentos. Y a él le debían 100 denarios. O sea el equivalente a cien días de trabajo. Que cada uno saque su propia cuenta. ¿Esto puede parecer muchos? Quizás sí. Pero lo que aquel hombre debía era más o menos así: un talento equivalía a 6000 denarios… mucha diferencia ¿verdad?

Entonces nos hace pensar esto del perdón de Dios y lo que nosotros perdonamos y la necesidad urgente que tenemos de activar todos nuestros sentimientos para poder perdonar. Pero ¿Qué es perdonar? ¿Cómo se hace?


El perdón es una opción de nuestra libertad. Lo primero es querer perdonar. Y querer perdonar es elegir el bien. También es por supuesto el comienzo de una sanación psicológica.


Pero luego viene lo otro porque una cosa es querer perdonar y otra poder perdonar que requiere a veces caminos largos o cortos de acuerdo a cada uno, un camino interior para poder recuperarse  de todo los que nos hizo daño… y rezarlo, y dejar que el buen Jesús nos de la gracia del perdón que no necesariamente es olvido, pero si es no guardar resentimiento y ansias de venganza hacia alguien.
Y volveremos una y otra vez y una y otra vez deberemos pedir la gracia del perdón.

Señor, dame la gracia de perdonar así como Tu me perdonas. Señor: yo perdono a …... por tales cosas ... por tal situación ...Le declaro inocente y libre de toda culpa. Bendícelo. En tu corazón misericordioso reúnenos y permítenos darnos el abrazo de la paz y la reconciliación.
Te ruego, Señor, que sanes mis memorias afectiva, visual, auditiva, gustativa, táctil y de la piel. Sana también la memoria de todas mis células.
Acuérdate, Señor, de mis heridas: la rabia, el miedo, la impotencia, la vergüenza, la soledad, etc., que sentí en aquel momento. ¡Sáname, te ruego!
También enséñame, Dios mío, a convivir con las buenas y nuevas conductas que me darás. Te agradezco, Señor, por el don del perdón. Amén


Buena jornada para todos.

lunes, 20 de marzo de 2017

SAN JOSÉ Mateo 1,16.18-21.24a.




Jacob fue padre de José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, que es llamado Cristo.
Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, resolvió abandonarla en secreto.
Mientras pensaba en esto, el Angel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
Al despertar, José hizo lo que el Angel del Señor le había ordenado (Palabra del Señor)

Hoy celebramos litúrgicamente a san José, aunque su día  fuera ayer 19 de marzo.

Para el mundo bíblico y hebraico la paternidad legal bastaba para conferir todos los derechos de la estirpe en cuestión. Por esto, después del comienzo de la genealogía, a Jesús se le designa como “Cristo hijo de David”.


Un hombre Justo, ni más ni menos. Un hombre que vivía según Dios, y un hombre ELEGIDO por Dios, simple, sencillo, un artesano, un hombre fuerte y protector, sabedor de su misión en la vida. Una persona espiritual que recibía en el sueño, con la mente en reposo, mensajes de Dios, y él con sabiduría aceptaba y cumplía.


Nuestro Papa Francisco,  tiene una imagen de un san José dormido, debajo de la cual, según él dice, coloca intenciones o deseos suyos y de la gente, temas urgentes y complicados. “Cada vez que le he pedido algo a San José, me lo ha concedido” dijo  en cierta ocasión.


Así como supo escuchar el mensaje de Dios que le llegaba en sueños, él nos ayuda a nosotros que peregrinamos al lado de su hijo en nuestros proyectos y anhelos, en nuestros hogares, en nuestros noviazgos o matrimonios.


San José ayuda siempre a los que estamos buscando el sentido de la vida. Él fue servicial por donde se lo busque, una persona que hizo en el silencio y la austeridad, una vida consagrada a  Dios a través de su familia. Hoy cuesta mucho pensar en esa decisión que tomar a su pequeña familia y emprender un camino por el desierto, con lo puesto, sin nada más huyendo de la locura de los gobernantes que querían asesinar a su hijo…y andar y andar, protegiendo a María y Jesús, buscando comida, abrigo, resguardo en la noche, y llegar a otro país con otra cultura sin nada y comenzar todo de nuevo cuando en su pueblo tenía todo….y eso por seguir el mandato divino.


Cuando trabajamos en apostolado de jóvenes, nos damos cuenta cuando esos chicos  han tenido experiencia de padres o no , siendo niños. Es difícil hablarles de un Dios , padre amoroso y generoso, amigo de todos, servicial y custodio de sus hijos, cuando ellos en su vida no tuvieron experiencia de padres humanos así, que les digan del amor, que los bendigan que los cuiden, que les pongan límites también… cuando escuchamos o leemos a Jesús decir lo que dice de su Papa del cielo, el misericordioso, el cuidador, el que bendice y ama a sus hijos, al que nos dice llamemos  abba, es decir papito, será porque en su vida humana tuvo mucha experiencia de un papá cuidador, amigo, servidor, mimoso con su hijo , protector, que lo abrazaba constantemente, que le hacía sentir el amor y que se lo decía…


Por eso san José es para nosotros también nuestro abrigo en preocupaciones y desvelos. En nuestros noviazgos, matrimonios, hogares. Es el santo protector de la economía hogareña, porque supo cómo hacerlo en medio de la escasez y pobreza y jamás pidió un favor a cambio de lo que daba a Dios. Es nuestro modelo de cómo debemos protegernos entre novios y/o esposos, no solo del varón a la mujer sino viceversa, protegernos, cuidarnos, ver las necesidades de la otra persona, amarnos, hacer un hogar donde estemos, con lo que tengamos que a veces es mucho, otras veces es poco, pero que el amor y la unión hacen el resto.


Hoy pondremos debajo de esa imagen de san José, nuestras intenciones, nuestras carencias, nuestros deseos, para que Él, les transmita a su hijo y podamos salir adelante en lo que nos cueste, que podamos fortalecer nuestro hogar que es mucho más que la casa . Que podamos fortalecer nuestras relaciones, y que nos ayude a encontrarle el sentido de la vida: el servicio.



Buena jornada para todos. San José ruega por nosotros.

sábado, 18 de marzo de 2017

EL PADRE MISERICORDIOSO Lucas 15,1-3.11b-32.


Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo: "Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
Jesús les dijo entonces esta parábola:
"Un hombre tenía dos hijos.
El menor de ellos dijo a su padre: 'Padre, dame la parte de herencia que me corresponde'. Y el padre les repartió sus bienes.
Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano, donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país, y comenzó a sufrir privaciones.
Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo para cuidar cerdos.
El hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos, pero nadie se las daba.
Entonces recapacitó y dijo: '¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia, y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros'.
Entonces partió y volvió a la casa de su padre. Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente; corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
El joven le dijo: 'Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo'.
Pero el padre dijo a sus servidores: 'Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo, pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado'. Y comenzó la fiesta.
El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música y los coros que acompañaban la danza.
Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó que significaba eso.
El le respondió: 'Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado, porque lo ha recobrado sano y salvo'.
El se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
pero él le respondió: 'Hace tantos años que te sirvo sin haber desobedecido jamás ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres, haces matar para él el ternero engordado!'.
Pero el padre le dijo: 'Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y ha sido encontrado'". (Palabra del Señor)


hijos menores, pedimos libertad, exigimos herencia, nos vamos, destrozamos todo, lo abandonamos todo, nos olvidamos del amor y de los que nos aman, lastimamos, nos volvemos anónimos detrás  de un chat, de un video, nos deleitamos del mundo y sus  principados, gastamos la libertad, la hacemos añicos porque empezamos a depender, del cigarrillo, de la droga, del alcohol, de los amigotes que nos llevan a un destino malo, y se comienzan a ir los que decían siempre estar, lo que nos acompañaban en la buena, cuando había dinero para compartir, cuando había fama, cuando éramos conocidos, cuando éramos de la patota. Y llega la soledad, el dolor, la ausencia, llega el hambre de cosas buenas, la añoranza por lo perdido. No llega el dolor hacia el ser que abandonamos o dejamos mal herido o lastimado con nuestra ausencia, no llega el pensamiento  de :¡pobre Dios lo abandone!...lega el pensamiento de ¡qué bien estaba cuando estaba ahí!... eran otros amigos, otras personas, otros proyectos, otro objetivo en la vida, y yo aquí envuelto en esta telaraña que me atrapa y de la cual parece imposible salir…. Pero no, no puedo
quedarme aquí, fui hecho para las alturas, y estoy aquí picoteando granos de la tierra, sin levantar cabeza… ¡VOLVERÉ!, es la hora….


Hijos mayores, que miramos desde lejos, que creemos saberla toda, que nunca fallamos, que siempre estuvimos, que no tuvimos coraje para irnos como el hijo menor, que  decíamos estar pero el pensamiento estaba fuera en ese mundo que el hijo menor afrontó, que nunca gozamos de estar, que sufrimos estar en las cosas de Dios, que tenemos cara de amargados, pues no le encontramos gracia ni alegría estar con Dios, que eso nos pone triste porque creemos que es pura prohibición… que juzgamos cuando alguien entra, y lo llamamos despectivamente ¿¿¡¡ese entró!!?? Si vos supieras lo que es… juzgamos, nos creemos con derecho a hacerlo desde un pedestal que nadie nos puso, solo nosotros y nuestra soberbia lo hizo… nunca gozamos estar…siempre estuvimos viendo con un ojo donde vamos y con el otro, una rendija de la puerta para irnos en cualquier momento. Entonces en ese momento decimos: la vida de Cristo fue un flash, me mintieron, esto es lo verdadero, y nos vamos porque nunca gozamos de vivir en la casa del padre…

Y el Padre, bueno, misericordioso, único. Pensaba si podía tener actitudes como él siendo padre…difícil, es único… pero creo que Jesús no puso el ejemplo para que lo imitemos como papás o mamás… puso el ejemplo para hablar de lo maravilloso que es el Papá bueno Dios, que todo lo comprende lo ama, lo espera que a uno sale a recibirlo con los brazos abiertos, creyendo el cuento que volvía por el dolor que le había causado cuando volvía por el hambre, y al otro sale a buscar para decirle: ¡pero hijito querido si todo lo mío es tuyo, ¿porque nunca gozaste de estar conmigo?!...


Ese padre nos espera aunque seamos hijos menores o hijos mayores…nos espera  aunque seamos la peor  de las creaturas, desagradecidos, injustos con él, pecadores empedernidos, traidores de su amor, o seamos los hijos mayores que deben bajar el copete de tanta soberbia que a veces les impide saber en qué han pecado, a quien le hicieron daño o cuanto amor dejaron de dar, por el hecho de que estaban bien en donde y con lo que estaban.


Esta parábola se llama la parábola del padre misericordioso. Es el padre que sale cada día al balcón a ver si volvemos y cuando nos ve venir andrajosos y lastimados, ¡¡¡CORRE!!! A nuestro encuentro, verbo ese de correr que pasa desapercibido a leer la lectura…es el padre que sale a buscarnos para que nos alegremos por alguien que estaba muerto y ahora vive en gracia…
Que estos días de cuaresma tengamos la capacidad de ver claro el amor exquisito de Dios hacia cada uno.



Buena jornada para todos.

viernes, 17 de marzo de 2017

VIÑADORES ASESINOS Mateo 21,33-43.45-46.


Jesús dijo a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
«Escuchen otra parábola: Un hombre poseía una tierra y allí plantó una viña, la cercó, cavó un lagar y construyó una torre de vigilancia. Después la arrendó a unos viñadores y se fue al extranjero.
Cuando llegó el tiempo de la vendimia, envió a sus servidores para percibir los frutos.
Pero los viñadores se apoderaron de ellos, y a uno lo golpearon, a otro lo mataron y al tercero lo apedrearon.
El propietario volvió a enviar a otros servidores, en mayor número que los primeros, pero los trataron de la misma manera.
Finalmente, les envió a su propio hijo, pensando: "Respetarán a mi hijo".
Pero, al verlo, los viñadores se dijeron: "Este es el heredero: vamos a matarlo para quedarnos con su herencia".
Y apoderándose de él, lo arrojaron fuera de la viña y lo mataron.
Cuando vuelva el dueño, ¿qué les parece que hará con aquellos viñadores?».
Le respondieron: «Acabará con esos miserables y arrendará la viña a otros, que le entregarán el fruto a su debido tiempo.»
Jesús agregó: «¿No han leído nunca en las Escrituras: La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular: esta es la obra del Señor, admirable a nuestros ojos?
Por eso les digo que el Reino de Dios les será quitado a ustedes, para ser entregado a un pueblo que le hará producir sus frutos.»
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.
Entonces buscaron el modo de detenerlo, pero temían a la multitud, que lo consideraba un profeta.  (Palabra del Señor)


La viña, es el Pueblo elegido de Israel. Los servidores, son los profetas. El hijo, es Jesús. Los viñadores homicidas, son los judíos infieles. El otro pueblo, serán los paganos…
Hasta ahí esta alegoría de Jesús. Ellos sabían bien a quien se refería:
Los sumos sacerdotes y los fariseos, al oír estas parábolas, comprendieron que se refería a ellos.

Pero hoy también conviene preguntarse ¿Qué hicimos nosotros con nuestra viña? Nuestra alma plantada por Dios, cuidada con amor de Padre, protegida en los primeros años de la infancia, cautivada durante el tiempo de la Primera comunión… fortalecida en la confirmación…. Y luego abandonada. Un sacerdote decía que la misa de confirmación es la misa de despedida a la Iglesia. Se acabó no solo la relación con lo institucional, sino, lo que es peor, con Jesús, con su vida, con su Palabra. Entonces esa viña empieza a llenarse de yuyos, que poco a poco estrangulan una a una las plantas que producen, las ahogan, mueren por falta de riego, por no mover un poco la tierra, las hormigas hacen lo suyo. Y está bien, no matamos ningún profeta, pero desoímos la voz de Dios, cerramos tranqueras y AQUÍ NO ENTRA NADIE…

O la viña podría ser la familia entregada por Dios: los padres, hermanos, o la esposa/o, con los hijos… ¿Cómo cuidamos la viña? La hemos protegido, defendido, hemos escuchado los mensajes que siempre nos manda el de arriba, que con sabiduría  y humildad, podemos descifrar? O ¿hemos expulsado todo aquello que nos hable de Dios, de lo espiritual?

Cada uno tiene es sus manos una viña que cuidar, proteger, y hacerla dar frutos de caridad, de verdad, de paz. Hay muchos mensajeros que nos traen el mensaje del “dueño de la viña”. Este tiempo de cuaresma, nos ayude a cambiar actitudes de cuidado de los bienes y gracias que Dios nos ha dado a cada uno.
Quizás sea tiempo de volver. ¿Hace cuanto que no visitamos un confesionario?. Hace falta limpiar nuestra vida, quedarnos livianos, soltar la chatarra que venimos arrastrando y no nos deja ya caminar siquiera por tanto peso que llevamos encima. Hace falta desmalezar, limpiar, remover un poco la tierra, o sea la estructura donde apoyo mi vida, mi futuro, mis proyectos. Hace falta sentarnos un ratito a solas con Jesús y hablarle desde lo que somos, desde donde estamos…y escucharle que de eso se trata el diálogo.


Buena jornada para todos.

jueves, 16 de marzo de 2017

EL RICO Y EL POBRE Lucas 16,19-31.


Jesús dijo a los fariseos: "Había un hombre rico que se vestía de púrpura y lino finísimo y cada día hacía espléndidos banquetes. 
A su puerta, cubierto de llagas, yacía un pobre llamado Lázaro,
que ansiaba saciarse con lo que caía de la mesa del rico; y hasta los perros iban a lamer sus llagas.
El pobre murió y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. El rico también murió y fue sepultado.
En la morada de los muertos, en medio de los tormentos, levantó los ojos y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro junto a él.
Entonces exclamó: 'Padre Abraham, ten piedad de mí y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en el agua y refresque mi lengua, porque estas llamas me atormentan'.
'Hijo mío, respondió Abraham, recuerda que has recibido tus bienes en vida y Lázaro, en cambio, recibió males; ahora él encuentra aquí su consuelo, y tú, el tormento.
Además, entre ustedes y nosotros se abre un gran abismo. De manera que los que quieren pasar de aquí hasta allí no pueden hacerlo, y tampoco se puede pasar de allí hasta aquí'.
El rico contestó: 'Te ruego entonces, padre, que envíes a Lázaro a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos: que él los prevenga, no sea que ellos también caigan en este lugar de tormento'.
Abraham respondió: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.
'No, padre Abraham, insistió el rico. Pero si alguno de los muertos va a verlos, se arrepentirán'.
Pero Abraham respondió: 'Si no escuchan a Moisés y a los Profetas, aunque resucite alguno de entre los muertos, tampoco se convencerán'". (Palabra del Señor)


Esta parábola, cuya enseñanza nos profundiza el  Papa Francisco para esta cuaresma, nos dice mucho y nos deja marcado rumbos claros para convertir nuestra vida, para cambiar aspectos de ella, para aprender a escuchar o leer.

¿el pobre se salvo porque era pobre? ¿El rico no se salvó porque era rico? Sería muy sencillo quedarnos con eso metidos en una guerra de clase sin sentido.  Pero Dios juzga el corazón. Y ¿Qué hay en el corazón de cada uno?
¿Qué hay en el corazón de cada uno de nosotros?


El pobre era un mendigo que día a día pasaba pidiendo algo, tomando las sobras muy “sobras” de la casa del rico…el rico estaba metido en sus cuatro paredes, aislado, mirando solo su mundo donde estaban sus amigos con los que banqueteaba siempre y se vestía de purpura y de lino, mientras en la puerta de su casa estaba esa persona a quien parecía no ver, pero que en el momento en que estaba ahí en su juicio, resultó que si,  lo conocía pero ignoro durante la vida.

Es la cultura de la indiferencia, es hacer lo mío y los demás no me importan. Es vivir encerrados en nuestro propio mundo sin salir de él, es no mirar con ojos benevolentes a los demás y lo que les pasa. Es vivir para mí y solo para mi, cuando hay tanta gente que la pasa mal, que está enferma , que sufre falta de trabajo, que son inculpablemente pobres a los que la vida no les dio las mismas oportunidades que a mí.  es desaprovechar lo que uno tiene cuando lo podría aprovechar para servir a los demás, para ayudar… entonces riqueza es tanto la del bolsillo y la cuenta del banco, como riqueza es los dones que Dios nos dio y que desaprovechamos  cuando hay tantos que quisieran tenerlos y sin embargo tienen que mendigar ayuda…


Cuando ya nada había por hacer, cuando quería que el muerto asuste a sus familiares para que conviertan su vida, Abraham , según la parábola, les dice: 'Tienen a Moisés y a los Profetas; que los escuchen'.
Como dice el Papa Francisco :
De esta manera se descubre el verdadero problema del rico: la raíz de sus males está en no prestar oído a la Palabra de Dios; esto es lo que le llevó a no amar ya a Dios y por tanto a despreciar al prójimo.

¿Leíste bien? ¿Escuchaste? El problema  está en no prestar oído a la Palabra de Dios…eso lo lleva a no amar a Dios y por tanto, despreciar al prójimo…. Por gracia de Dios, cada vez son más los que leen o escuchar, a diario la Palabra de Dios. Entonces  solo falta que Ella nos ayude a convertir nuestra vida, evitando esa cultura de la indiferencia y el desprecio hacia los demás.


Monseñor Angelelli, obispo de la Rioja, Argentina, muerto en un confuso episodio, cuyo juicio mostró que fue asesinado por fuerzas oscuras de Argentina en los años 70, un obispo entregado a la promoción humana de sus fieles, tenía una frase que nos hace pensar en todo esto y nos ayuda a convertir el corazón que es convertir actitudes, posturas, vida y que reza la placa en el lugar donde lo asesinaron:

Con un oído en el pueblo y el otro en el evangelio


Si el rico lo hubiese tenido en cuenta, otro hubiese sido su final… que nosotros que tenemos la posibilidad de escuchar a “Moisés y los profetas”: el evangelio, podamos convertir nuestra vida a tiempo, y tengamos un oído en nuestros hermanos y el otro en el evangelio.



Buena jornada para todos.

miércoles, 15 de marzo de 2017

SERVIDOR DE TODOS Mateo 20,17-28.



Cuando Jesús se dispuso a subir a Jerusalén, llevó consigo sólo a los Doce, y en el camino les dijo:
"Ahora subimos a Jerusalén, donde el Hijo del hombre va a ser entregado a los sumos sacerdotes y a los escribas. Ellos lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos para que sea maltratado, azotado y crucificado, pero al tercer día resucitará".
Entonces la madre de los hijos de Zebedeo se acercó a Jesús, junto con sus hijos, y se postró ante él para pedirle algo.
"¿Qué quieres?", le preguntó Jesús. Ella le dijo: "Manda que mis dos hijos se sienten en tu Reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda".
"No saben lo que piden", respondió Jesús. "¿Pueden beber el cáliz que yo beberé?". "Podemos", le respondieron.
"Está bien, les dijo Jesús, ustedes beberán mi cáliz. En cuanto a sentarse a mi derecha o a mi izquierda, no me toca a mí concederlo, sino que esos puestos son para quienes se los ha destinado mi Padre".
Al oír esto, los otros diez se indignaron contra los dos hermanos.
Pero Jesús los llamó y les dijo: "Ustedes saben que los jefes de las naciones dominan sobre ellas y los poderosos les hacen sentir su autoridad.
Entre ustedes no debe suceder así. Al contrario, el que quiera ser grande, que se haga servidor de ustedes; y el que quiera ser el primero que se haga su esclavo: como el Hijo del hombre, que no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por una multitud". (palabra del Señor)


La ambición humana siempre presente. Parece cruel que la madre de estos dos muchachos parientes de Jesús, hable por boca de sus hijos para pedir a Jesús lo que pide. , en el momento que lo pide.  Es como decirle: no me interesa nada lo que te pueda pasar, lo que me interesa es que mis hijos tengan puestos de honor y privilegio… y los hijos ahí, al lado, como espectadores de lujo de este momento, sin postergar sus ambiciones…


¿Qué habrá pasado por la cabeza de Jesús? Les estaba anunciando una vez más lo que le iba a pasar, cómo sería su entrega generosa por todos, todo lo que le harían y ellos estaban en otra cosa, distraídos en su propia ambición.


Ojalá no nos pase que por nuestra ambición que puede convertirse en desmedida, nos olvidemos o no nos importe lo que le pasa a tantos cristos de carne y hueso viviendo al lado, o en cercanías de uno.


Los otros se enojan… ¿por qué? ¿Por la ambición de los hermanos o porque los hermanos expresaron algo que ellos también querían y que no se animaron a decir?


Entonces para estos últimos y aquellos dos primeros, y también para nosotros habitantes de este tiempo y lugar, Jesús enseña  a pesar del dolor o asombro producido por sus muchachos: la única manera de ser grandes es hacerse servidor de todos, la manera de ser el primero, es siendo el servidor de todos. Fórmula mágica para evitar que la ambición desmedida gane espacios en nuestra vida…la cuestión será servir. El que no vive para servir no sirve para vivir. En todos y para todos…servir es el lema, es la idea fuerza, debería ser el slogan de nuestra vida de cristiano.

Hace un tiempo atrás el Papa Francisco en Cuba decía que Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Las personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, son las que estamos invitados por Jesús a defender, a cuidar, a servir…. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la  mirada concreta a los más frágiles…

Los más frágiles serán nuestros abuelos, nuestros niños, nuestros pobres, nuestros hermanos que no tienen voz. Frágil será también nuestra Patria bendita que necesita que la sirvamos más que nunca, en el silencio de nuestra tarea,  de nuestro estudio, de nuestro trabajo, de nuestras acciones concretas, de orden, limpieza,  de cuidado de cada rincón de su bella naturaleza, de educación de nuestro pueblo, de cultura…¡hay tantos frágiles derredor! Quizás nuestra mirada hoy, tendría que estar atento a estos frágiles que están en silencio y que esperan nuestra actitud de vida.

Buena jornada para todos.


martes, 14 de marzo de 2017

HAGAN LO QUE DICEN PERO NO LO QUE HACEN Mateo 23,1-12.


Jesús dijo a la multitud y a sus discípulos:
"Los escribas y fariseos ocupan la cátedra de Moisés;
ustedes hagan y cumplan todo lo que ellos les digan, pero no se guíen por sus obras, porque no hacen lo que dicen.
Atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los demás, mientras que ellos no quieren moverlas ni siquiera con el dedo.
Todo lo hacen para que los vean: agrandan las filacterias y alargan los flecos de sus mantos;
les gusta ocupar los primeros puestos en los banquetes y los primeros asientos en las sinagogas, ser saludados en las plazas y oírse llamar 'mi maestro' por la gente.
En cuanto a ustedes, no se hagan llamar 'maestro', porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos.
A nadie en el mundo llamen 'padre', porque no tienen sino uno, el Padre celestial.
No se dejen llamar tampoco 'doctores', porque sólo tienen un Doctor, que es el Mesías.
Que el más grande de entre ustedes se haga servidor de los otros,
porque el que se ensalza será humillado, y el que se humilla será ensalzado". (Palabra del Señor)



Vivir en la mentira, decir una cosa y hacer otra, ser hipócritas… la observación de Jesús para con los escribas y fariseos a quienes reconocía el lugar donde estaban de enseñar y predicar (ocupan la cátedra de Moisés) , pero le preocupa que sus discípulos tomen las “mañas” de ellos: decir una cosa, mostrarse religiosos, espirituales, simpáticos, amables, y ser otra muy distinta.


Seguramente los escribas y fariseos creían que así agradaban a Dios. Basaban todo en el cumplimiento de normas y leyes. Así, muchos pecaban del “cumplo y miento”. Jesús rescata, lo interior y les advierte y nos advierte de no hacer lo mismo. Muchas veces hacemos el “cumplo y miento” de las cosas de Dios, creemos agradarle con hacer alguna oración, o novena, o manifestación de fe, o procesión, o caminata… nos ponemos el traje de buenos, de espirituales y hacemos de nuestra vida espiritual un show. Como aquellos que agrandaban sus filacterias y los flecos de su manto, nosotros ponemos cámara de fotos o videos o llamamos la atención para que vean el momento de mi imagen de buena persona… Jesús ve el corazón.


Alguna vez me dijeron: hay que vivir como se piensa porque si no terminamos pensando como vivimos…  si nuestra forma de pensar  es buena, vivamos así… lo vemos muy seguido  en el otro extremo, cuando gente mala, deshonesta, corrupta, se cree en el discurso que dice y termina pensando así como vive: cree que todos son ladrones, que todos son corruptos, que la corrupción no es tan mala  si se hacen cosas, etc… en lo espiritual también vale: ¿pensamos según los criterios del Señor? Vivamos así… porque sino terminaremos pensando según los criterios del mundo que nos tira para abajo.


¿sabemos que Jesús fue el más humilde de todos, el más servicial de todos? vivamos así, porque si no, con el tiempo creeremos que los demás deben servirnos, que tenemos un cargo especial que todos los demás deben alabar y cuidarnos, nos haremos llamar maestros porque consideraremos que somos superiores a los demás…

Él nos dijo: todos ustedes son hermanos, y esto nos ayuda a mirar a todos con la misma dignidad, o sea a los que consideramos o se consideran un poco más arriba en la predilección de Dios, como le sirve a los que han sido constituidos pastores ya sea de una familia, de una comunidad, de otras personas, para que aprendan a considerar a todos como hermanos, no como súbditos que deben hacer lo que les pidan.


El ejemplo es Él. nos dice que seamos servidores de todos, que tomemos el último lugar que no busquemos puestos de honor , que vivamos para servir… en realidad, difícilmente podamos ponernos en el último lugar  porque ya hay alguien, o más bien deberemos disputar ese lugar con alguien : con Jesús mismo.

Será cuestión de mirarnos al espejo  y ver en que nos parecemos a aquellos fariseos y cambiar, volver a pensar según sus criterios, volver a mirar con sus mismos ojos. Tiempo de cuaresma, tiempo de conversión.
Buena jornada para todos.

lunes, 13 de marzo de 2017

COMO EL PADRE ES MISERICORDIOSO Lucas 6,36-38.



Jesús dijo a sus discípulos:
«Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes». (Palabra del Señor)

Ser misericordiosos, así como el Padre Dios. Ser compasivos es decir padecer con, tener compasión.

A veces tantas traducciones nos hacen correr el riesgo de ser mal interpretada, pero es más fácil cuando le buscamos sinónimos que cada uno puede aplicar en su vida:


Podría ser:

Compartamos las penas de los demás…

Seamos indulgentes, algo así como ser una persona que tiene especial facilidad para perdonar las ofensas, o castigarlas con benevolencia, y para juzgar sin severidad los errores de los demás.

 Nos dejemos conmover por lo que le pasa al otro, sus penas, sus fracasos, sus dolores…

Olvidemos las ofensas, las injurias, los insultos, los gritos de los demás…nos hagamos los distraídos cuando alguien habla algo malo de nosotros…seamos filtros que, recibiendo un comentario de otros, generalmente malo o de burla, lo dejamos en nosotros y no lo pasamos…

No guardemos rencor cuando alguien nos hizo daño. Olvidar no podremos, pues somos inteligentes y lo que pasó se queda en la memoria. El tema será recordar y que eso ya no nos produzca dolor, y enfado…

Tengamos buen corazón, que se logra a veces por un estado natural de la persona o por trabajar todos los días para conseguirlo, pensando más en el otro que en uno, pensando que  si yo estoy mal, otros están peor, pensando que alguien necesita lo que a mí me sobra o no necesito, pensando que no vale la pena afanarse por tantos y tantos objetivos materiales cuando lo que hace falta es hacer feliz a los demás.


No juzguemos a los demás pues nunca estaremos en sus zapatos para saber porque hizo lo que hizo. El juicio es para Dios. Nosotros tenemos tantos defectos o más que aquellos a quienes juzgamos y cuando uno pone la mano con el dedo acusador, generalmente un dedo va hacia el juzgado y cuatro miran hacia mí…

Perdonemos  aunque para ello tengamos que rogar a Dios que nos ayude pues a veces parece imposible…

Y terminamos la frase: ASÍ COMO NUESTRO TATITA DIOS ES MISERICORDIOSO… sinónimos, parecidos, aplicables por cada uno,  a su vida.


Por eso este tiempo de cuaresma nos invita a preguntarnos: ¿Qué debo convertir en mi vida? ¿Qué debo hacer para ser más parecido a Dios?

Misericordia es el nombre de Dios ahora en la tierra. Es la nueva forma de llamarse. Dios está presente por vos y por mí. Somos la cara de Dios, embajadores de Dios en el mundo. ¿Cómo lo estamos haciendo?

A esos sinónimos de más arriba, podemos agregar más. Cada uno sabe porque es lo que cuesta más en el trato con los demás: paciencia,  amabilidad, ternura, delicadeza… sinónimos de misericordia…


Buena jornada para todos. Que podamos revisar nuestra capacidad de ser misericordiosos como Jesús,.