lunes, 22 de octubre de 2018

Lucas 12,13-21. AVARICIA



En aquel tiempo: 
Uno de la multitud le dijo: "Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia".
Jesús le respondió: "Amigo, ¿quién me ha constituido juez o árbitro entre ustedes?".
Después les dijo: "Cuídense de toda avaricia, porque aún en medio de la abundancia, la vida de un hombre no está asegurada por sus riquezas".
Les dijo entonces una parábola: "Había un hombre rico, cuyas tierras habían producido mucho,
y se preguntaba a sí mismo: '¿Qué voy a hacer? No tengo dónde guardar mi cosecha'.
Después pensó: 'Voy a hacer esto: demoleré mis graneros, construiré otros más grandes y amontonaré allí todo mi trigo y mis bienes,
y diré a mi alma: Alma mía, tienes bienes almacenados para muchos años; descansa, come, bebe y date buena vida'.
Pero Dios le dijo: 'Insensato, esta misma noche vas a morir. ¿Y para quién será lo que has amontonado?'.
Esto es lo que sucede al que acumula riquezas para sí, y no es rico a los ojos de Dios".

Palabra del Señor

Un muchacho quiso que Jesús le ayude a resolver un problema de herencia. Jesús evitó meterse en ese pleito, aunque no, de catequizar, aprovechando la ocasión, como ya lo hiciera muchas veces.

Les habla de la avaricia.

Afán de poseer muchas riquezas por el solo placer de atesorarlas sin compartirlas con nadie.

O más extendida:

La avaricia, es el afán o deseo desordenado de poseer riquezas, bienes, posesiones u objetos de valor abstracto con la intención de atesorarlos para uno mismo, mucho más allá de las cantidades requeridas para la supervivencia básica y la comodidad personal. (Wikipedia)

En esta ocasión, Jesús les cuenta una parábola de un hombre avaro, que se preguntaba ¿Qué voy a hacer?, con la sola respuesta : seguir acumulando, más y más, aunque ya no necesite, aunque ese trigo pueda ser usado para manufactura, o para darlo a los demás, o venderlo o darle algún fin más productivo. Acumular, acumular… eso solamente…

Si pudiéramos, con nuestros ingresos, decir: necesito: tanto para vivir… ahorro otro poco y el resto lo doy a los demás para promocionar al ser humano que está alrededor, entonces le ganaríamos la batalla a esa avaricia que domina la vida de muchas personas.

Por supuesto que el hombre de nuestra parábola, no veía más allá de su vida , ni de esta vida.

Una vez un joven llamado Francisco, nacido en el castillo de Javier , España, llegó con 19 años a un colegio en Paris.
Estudia letras, filosofía y teología. Corría el año 1525

Pero San Ignacio de Loyola llega a París en 1528 y pasa a residir en el Colegio de Santa Bárbara donde está  francisco Javier. En aquel momento, Francisco, es un ídolo universitario, sobresaliente en las carreras deportivas, calificaciones buenas y cantidad de amigos. Algunos de ellos escapaban de noche de la residencia para ir de prostitutas. El mismo Javier confiesa que no les seguía por miedo  a la temida sífilis.
Ignacio, le azuzaba la conciencia: 
- Javier, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo si pierde su alma?.
Este pensamiento al principio le parecía fastidioso y contrario a sus aspiraciones, pero poco a poco fue calando y retando su orgullo y vanidad. Por fin San Ignacio logró que Francisco se apartara un tiempo para hacer un retiro especial que el mismo Ignacio había desarrollado basado en su propia lucha por la santidad. Quedó profundamente transformado por la gracia de Dios.  Comprendió las palabras que Ignacio: "Un corazón tan grande y un alma tan noble no pueden contentarse con los efímeros honores terrenos.  Tu ambición debe ser la gloria que dura eternamente". 

 Fue misionero en india y Asia, es san Francisco Javier, convertido después de haber pensado profundamente aquella frase ¿de que le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?
UN CORAZON TAN GRANDE Y UN ALMA TAN NOBLE, NO PUEDE CONTENTARSE CON LOS HONORES TERRENOS… y así somos nosotros también. No puede ser que nos contentemos con los honores terrenos solamente y no busquemos la gloria en el cielo.

Sé que hay algunos que no ven aquello,  que a muchos les cuesta ver el cielo como destino final, que creen que todo termina aquí, que no hay más allá. Bueno, a los que creemos en ese mundo mejor que nos da Dios, sería bueno pensar en ello, en cuánto depositamos ahorros en la cuenta del cielo, y al contrario, cuanto nos afanamos solo por lo de aquí.


 Escuche  alguna vez de un diálogo que justamente le atribuían a Francisco Javier, con alguien que conocía de la  vida, un dialogo entre un joven ambicioso y un hombre mayor:

El joven decía: me prepararé para una profesión…el hombre le decía: muy bien, ¿y después?
Me dedicaré a ella, seré un buen abogado… muy bien, respondió el señor, ¿ y después?
Tendré un estudio con muchos abogados para defender casos imposibles…muy bien, repicó el hombre, ¿y después?

Me casaré, tendré hijos, tendré una casa en las afuera de la ciudad… muy bien…¿y después?
Supongo que tendré nietos, triunfaré en mi profesión, seré famoso…
Muy bien …¿y después?...

Envejeceré con mi esposa, gozaré del esfuerzo realizado durante toda la vida…muy bien…¿y después?...


¡ME MORIRÉ! Dijo fastidiado aquel joven… se hizo un silencio y el joven ya supo lo que venía…muy bien,…¿y después?...


Ese último ¿y después?  Le hizo cambiar su vida para siempre.

Que aprendamos  a disfrutar lo que tengamos, pero mirando mucho más aquello que construimos para los demás, lo que damos, evitando la avaricia y miremos  ese destino final que será eterno, en  comparación con lo  efímero del hoy.

Buena jornada para todos.

sábado, 20 de octubre de 2018

Lucas 12,8-12. CONTRA EL ESPÍRITU SANTO



Les aseguro que aquel que me reconozca abiertamente delante de los hombres, el Hijo del hombre lo reconocerá ante los ángeles de Dios.
Pero el que no me reconozca delante de los hombres, no será reconocido ante los ángeles de Dios.
Al que diga una palabra contra el Hijo del hombre, se le perdonará; pero al que blasfeme contra el Espíritu Santo, no se le perdonará.
Cuando los lleven ante las sinagogas, ante los magistrados y las autoridades, no se preocupen de cómo se van a defender o qué van a decir,
porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deban decir".

Palabra del Señor



Dios es leal con nosotros. Nunca nos mintió, miente ni mentirá. El camino al que nos invita a seguirle, es un camino que ya sabemos como es. Le dijo a aquel muchacho: todos tienen donde reposar su cabezas, el hijo del hombre no. Nos dijo que la lucha vale la pena, nunca nos dijo que sería fácil. Y es leal, porque está con nosotros a pesar muchas veces de nosotros mismos. Está con nosotros cuando hace frio o calor en nuestra vida, cuando hay sol o hay nubes. Siempre es leal.


Hoy nos dice que también nuestra lealtad, tiene premio. Quizás no sea un premio material, nos espera el cielo, que se materializa ya aquí en la tierra. Se materializa en paz, en serenidad para asumir dificultades, en amigos de esos que están siempre… tiene su destino final con Él, eternamente.

Si, nuestra lealtad tiene premio.

A veces nuestras “lealtades” mundanas, son efímeras. Hoy decimos seguir a tal persona, a tal ideología, a tal partido…mañana vamos por otro mejor postor. El comediante y humorista groucho Marx, decía jocosamente: Estos son mis principios y si no te gustan, tengo otros…
A veces así andamos en la vida…hoy somos leales a Jesús, mañana a otro.


En lo esencial, unidad, en lo dudoso o circunstancial, libertad, pero en todo, caridad, una frase que se atribuye a San Agustín, nos puede ayudar en esto de la lealtad. A lo largo de la vida van cambiando las circunstancias, pero nunca lo esencial. Lo bueno es saber qué es lo esencial de nuestra amistad con Jesús, cuáles son sus valores inmutables…




Y para esto nos ayuda el Espíritu Santo, que nos hace entender, descubrir, estar atentos. El Espíritu es el que nos hace saber  y captar la verdad de Dios, pues actúa en la mente y el corazón.


Cuando dejamos de ejercitar alguna función, la perdemos. Los reflejos, los músculos… cuando nos pasa algo en la rodilla, se afecta toda la pierna pues los músculos son los más largos y sin movimiento se perjudican… cuando dejamos de usar la inteligencia, cuando no practicamos, cuando no ejercitamos la memoria, se nos afecta y nos cuesta alguna vez retornar…cuando abandonamos esas ganas de escribir, la poesía que llevamos dentro, cuando dejamos en un baúl nuestros talentos, cuando dejamos de tocar la guitarra, se siente con el tiempo…

Igualmente  ,  cuando persistimos en rechazar la Palabra de Dios, cuando nos volvemos sordos y ciegos a su palabra y obra, cuando no nos interesa en lo más mínimo su presencia, terminamos con el tiempo por no reconocerle, y a veces por no poder diferenciar el bien del mal, por dejarnos arrastrar por la “dictadura del relativismo”, entonces cerramos la puerta al Espíritu Santo…nos alejamos de Dios…Él no se aleja, nosotros nos alejamos, entonces ya perdemos el sentido del pecado, nos hemos excluidos solos, y no sentimos por qué arrepentirnos, entonces pecamos contra el Espíritu Santo, cerrando la puerta del corazón y la mente,  con cinco o seis llaves.

Ojalá que no cerremos los ojos ni los oídos a su Palabra. Ojalá nos dejemos conducir por el amor de Dios que nos lo trae el espíritu santo. Si lo hacemos así, Él, nos ayudará en esos momentos difíciles que pasemos en la vida, o frente a una “sinagoga o magistrados”, o frente a los difíciles caminos que debemos enfrentar a diario por todo lo que debemos vivir.

Buena jornada para todos.

viernes, 19 de octubre de 2018

Lucas 12,1-7. LA LEVADURA DE LOS FARISEOS




Se reunieron miles de personas, hasta el punto de atropellarse unos a otros. Jesús comenzó a decir, dirigiéndose primero a sus discípulos: "Cuídense de la levadura de los fariseos, que es la hipocresía.
No hay nada oculto que no deba ser revelado, ni nada secreto que no deba ser conocido.
Por eso, todo lo que ustedes han dicho en la oscuridad, será escuchado en pleno día; y lo que han hablado al oído, en las habitaciones más ocultas, será proclamado desde lo alto de las casas.
A ustedes, mis amigos, les digo: No teman a los que matan el cuerpo y después no pueden hacer nada más.
Yo les indicaré a quién deben temer: teman a aquel que, después de matar, tiene el poder de arrojar a la Gehena. Sí, les repito, teman a ese.
¿No se venden acaso cinco pájaros por dos monedas? Sin embargo, Dios no olvida a ninguno de ellos.
Ustedes tienen contados todos sus cabellos: no teman, porque valen más que muchos pájaros."

Palabra del Señor



La hipocresía se entendía en un primer momento, como una actuación, o hacer un papel.

 El hipócrita no es una persona genuina sino alguien que está representando un personaje. Nos da una idea de insinceridad. Es algo que condena mucho Jesús en el evangelio. Tiene más misericordia y perdón por un pecador autentico que se arrepiente, que por un farsante  que se finge bueno.

 
La levadura, dice. Es que un poco en una masa, es suficiente para corromper toda la masa. Con esa persona que molesta, que fastidia, que tira malas ondas, se sabe cómo actuar. Pero con esos que fingen ser buenos, que atraen a muchos hacia sí, y que llegado el momento sacan sus uñas y dientes, uno está más indefenso, sobre todo porque en algo se ha confiado a esa persona. Y da más rédito hacerse el bueno, aparentar ser bueno, que serlo de verdad. La hipocresía pasa a convertirse en un caballo de troya que ingresa en muchos corazones y los destruye desde dentro.


Dice  Jesús que debemos cuidarnos de esa levadura que contamina, que envuelve. Nos dice a nosotros, para que aprendamos a ser sinceros.

Hay una  etimología popular que dice que este adjetivo, sincero,  se formó a partir de la imaginería renacentista española. Al parecer, cuando un escultor erraba un golpe sobre su obra, tapaba el fallo con un pegote de cera. Obviamente, esto se consideraría una falta de talento del artista y la escultura perdería pureza.
Por tanto, aquella estatua que no tuviera remiendos, es decir, sin cera, sería una estatua pura y fidedigna. A partir de este supuesto uso se formaría el adjetivo.

No significa que así sea su etimología, pero nos grafica bien lo que debería ser nuestro comportamiento  o por lo menos aspirar para llegar ahí.

Luchar por ser sinceros en cada momento, nos aleja de la hipocresía que hacer creer a los demás que somos buenos cuando en el fondo tenemos debilidades que no corregimos y que algún día nos pasan facturas.



Y algo más que nos trae este evangelio aparte de tratar de vivir con intrepidez, sin miedo a los que son iguales a nosotros, porque sabemos , Dios está con nosotros. No se trata de un exceso de confianza, de un dejarse estar, de abandonarse a la buena de Dios, a esperar que Dios nos sorprenda y NO HACER NADA MÁS … el cristianismo es lucha, es “ORA Y LABORA”, es trabajar día a día para  conseguir lo anhelado pensando que todo depende de nosotros y al mismo tiempo, orar como que todo depende de Dios.


En esto nos ayuda ese cuidado individual que hace Dios por cada uno, cuando dice que valemos más que todo lo creado y que , en libertad, él sabe lo que nos pasa, y cuánto nos pasa. Dicen por ahí que una persona rubia llega a tener 145 mil cabellos, una morena: 120 mil , y una pelirroja: 90 mil cabellos. Si Jesús habla de ese cuidado, es por algo. Dios nos cuida, está con nosotros, al lado nuestro, camina con nosotros, va a trabajar con nosotros, nos pone las palabras justas cuando nos dejamos guiar por el Espíritu Santo, nos rodea con su amor, con su predilección, con su cuidado. Y sobre todo, nos ama a cada uno en particular, lejos de la multitud.


Que Tengamos buena jornada.

jueves, 18 de octubre de 2018

Lucas 10,1-9. SAN LUCAS




El Señor designó a otros setenta y dos, y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
Al entrar en una casa, digan primero: '¡Que descienda la paz sobre esta casa!'.
Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
curen a sus enfermos y digan a la gente: 'El Reino de Dios está cerca de ustedes'."


Palabra del Señor



Hoy celebramos a san Lucas, médico, escritor, acompañó a san Pablo en muchas de sus travesías apostólicas. No conoció personalmente  a Jesús, y sin embargo nos dejó el  evangelio que habla quizás de la cura más grande y maravillosa de Jesús: la misericordia. El hijo prodigo, el buen samaritano… Fue  aún más un gran misionero que después de la muerte de san pablo, siguió hasta su muerte cumpliendo con la parte que le corresponde del plan de Dios.


Y el evangelio nos presenta este envío de Jesús a sus apóstoles. Y la palabra que resuena en todo este mandato es ¡¡VAYAN!!...


Los manda que vayan. No les pide que abran una oficina y se queden cómodamente esperando que lleguen los hambrientos de Dios a buscar paz. No les pide que se queden en la misma tierra y que no salgan de ahí, guarecidos y fortalecidos en los amigos, en los que piensan como ellos, en su círculo virtuoso y de Iglesia en nacimiento. Les dice: ¡¡VAYAN!!...


Dios, es como que siempre se encarga de desinstalarnos. Hay una dinámica en eso. A Abraham lo sacó de su tierra, de su comodidad y lo hizo dueño de la promesa. A Moisés, a muchos profetas. A la familia de Jesús, cuando había peligro, le dijo a José: toma al niño y su madre y ve a Egipto …y fueron, una tierra nueva, sin amistades, con otro idioma… Dios , se encarga de desinstalarnos. Cuando creemos que ya está bien lo que hicimos, cuando nos va ganando cierta burguesía cristiana, nos saca de la modorra y nos hace caminar hacia nuevos horizontes, fascinantes, maravillosos… el problema es cuando nosotros no aceptamos el desafío y nos quedamos entre cuatro paredes, nos volvemos autorreferenciales, nos fortalecemos nosotros, toda nuestra evangelización va hacia nosotros, y dejamos de mirar hacia afuera.


La invitación está. En palabras del Papa Francisco en su Evangelii Gaudium:

 Todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.

…Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco y sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie, dirá un poco más adelante.


La Iglesia, vos, yo, dice el Papa, es necesario que sepa primeriar… ganar en iniciativa, salir al encuentro de los caminos, buscar. Jesús primerió con su misericordia, fue al encuentro , lo sabemos por la samaritana del pozo, por la cura de aquellos que pacientemente esperaban un milagro de Dios, por el que le devolvió la movilidad de su mano, de la mujer que se escondió en sus anchas espaldas porque una turba quería matarla…primeriar podemos todos los días. Con quien se sienta al lado mío en el micro, en la oficina, en la calle, cediendo el asiento, siendo gentiles, poniendo luz en casa, con los amigos, con mensajes, con llamadas, con un mate  compartido prestando oídos, en un enfermo al que visito…


Por eso, dice el papa, es necesario involucrarse: La comunidad evangelizadora se mete con obras y gestos en la vida cotidiana de los demás, achica distancias, se abaja hasta la humillación si es necesario, y asume la vida humana, tocando la carne sufriente de Cristo en el pueblo.


No solo se trata de decir: ¡pobre gente! Se trata de meterse de lleno a resolver problemas, a tener una actitud proactiva, siendo parte de la solución y no del problema.  A  nosotros los cristianos se nos llama a solucionar, a mirar con optimismo, a ser buenos samaritanos aunque el otro se haya metido en problemas por propia culpa, sin necesidad.


El próximo paso será acompañar. No solo se trata de ser “pro nacimiento” sino ser “pro vida” , o sea acompañar a la madre en el proceso, acompañar al chico al que se ayudó a salir de la droga, acompañar a la familia que sufre.


Fructificar, es decir mirar el trigo y no tanto la cizaña, fructificar es estar seguros que la Palabra de Dios sembrada a la corta o a la larga dará frutos porque Dios sostiene, riega cuida la planta que crece, fructificar será saber que de esa semilla plantada, algún día saldrá un fruto nuevo que alimentará a otros…fructificar es este nuevo paso de la comunidad que sale al encuentro de los demás.


Y por ultimo y ¿Por qué no?, será  festejar. Festejar la llegada de nuevos amigos que se suman a esta nueva red de salida. Festejar que llegaron Juan, Carla ,José, Esteban,  María, Raquel, personas concretas cada una con su realidad que hacen grande a una comunidad que DEBE SALIR porque así manda Jesús: ¡¡VAYAN!!..

Que san Lucas nos ayude a salir, a buscar, a involucrarnos, a traer más hermanos para crecer y sonreír.

Buena jornada para todos.

miércoles, 17 de octubre de 2018

Lucas 11,42-46. ¡AY DE USTEDES!




«¡Ay de ustedes, fariseos, que pagan el impuesto de la menta, de la ruda y de todas las legumbres, y descuidan la justicia y el amor de Dios! Hay que practicar esto, sin descuidar aquello.
¡Ay de ustedes, fariseos, porque les gusta ocupar el primer asiento en las sinagogas y ser saludados en las plazas!
¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!".
Un doctor de la Ley tomó entonces la palabra y dijo: «Maestro, cuando hablas así, nos insultas también a nosotros».
El le respondió: «¡Ay de ustedes también, porque imponen a los demás cargas insoportables, pero ustedes no las tocan ni siquiera con un dedo!»

Palabra del Señor



Detalles, cuando nos quedamos en los detalles a cumplir, y descuidamos el amor, la amabilidad, la equidad, la generosidad, entonces somos esos que critica el Señor.

Cuando nos esforzamos por cumplir todos los ritos, todas las novenas, todas las manifestaciones de fe, pero descuidamos aquello otro, estamos equivocando el camino.

El primer párrafo habla de pagar  el impuesto hasta de lo que no se exige, simplemente “por las dudas”. Y ellos, como veíamos ayer, podían tener un corazón sucio, sin equidad, pero si cumplían, se sentían que Dios estaba bien con ellos y ellos lo estaban con Dios.


Ese “por las dudas” , me recuerda a aquellos que son capaces de hacer altares de tantos santos que no lo son, y poner también en ellos a quienes si lo son y que entregaron su vida al servicio de Dios y de los hombres. Altares donde conviven el gauchito gil y san Cayetano , o la figura de “san lamuerte” al lado de un rostro lastimado de Jesús crucificado. “Tengamos a todos en paz, por las dudas alguno de ellos sea el milagroso”, parecen decir… cumplamos con todo y todos, por las dudas, así no nos traemos “la maldición de Dios”…lejos está Dios de juzgar a alguien por el pago o no de minuciosidades. Cuando el corazón está lejos de él nos viene la consecuencia de alejarnos de la fuente de amor, de la fuente de energía, de la luz. Y vivimos a oscuras, pero no por culpa de Dios…simplemente porque nos fuimos.

¡Ay de ustedes, porque son como esos sepulcros que no se ven y sobre los cuales se camina sin saber!". Dice el libro de los Numeros:

“Y cualquiera que toque, en campo abierto, a una persona que fue asesinada o murió naturalmente, o huesos humanos, o una tumba, será impuro durante siete días”.


Jesús puso como ejemplo de un sacerdote y un levita que alguna vez pasaron al lado de uno que parecía muerto, para decir que se faltaba al amor que no se actuaba como prójimo. Hoy, recuerda a esos que sin quererlo pisaban una tumba en campo abierto, y quedaban impuros y les dice su queja, su denuncia, su indignación, y también su dolor por ellos mismos, porque hay gente que tiene contacto con ellos e inmediatamente queda contaminada. El que entraba en contacto con ellos, aunque no se diera cuenta de su corrupción, se contaminaba con ideas falsas acerca de Dios y lo que Dios quiere.


Ojala que no seamos de esos … y que la gente que entre en contacto con nosotros, encuentre paz, luz, que se sienta en casa, confortado, tranquilo, que aprendan de un Dios misericordia por nuestro testimonio, que escuchen hablar de un Dios bondad por nuestra vida, que se sientan amados por un Dios amor, por nuestro abrazo cordial y sincero , que aprendan a llevar las cargas como nosotros mismos la llevamos, que no sientan que alguien les ordena a cumplir sino que sea el paso necesario por tanto amor que Dios nos da día a día porque nos ven a nosotros alabar a Jesús por lo que obra en nuestra vida,  dar gracias a Él y sentirnos sostenidos por su amor

Buena jornada para todos.

martes, 16 de octubre de 2018

Lucas 11,37-41. PURIFICAR LA COPA POR FUERA




Cuando terminó de hablar, un fariseo lo invitó a cenar a su casa. Jesús entró y se sentó a la mesa.
El fariseo se extrañó de que no se lavara antes de comer.
Pero el Señor le dijo: "¡Así son ustedes, los fariseos! Purifican por fuera la copa y el plato, y por dentro están llenos de voracidad y perfidia.
¡Insensatos! El que hizo lo de afuera, ¿no hizo también lo de adentro?
Den más bien como limosna lo que tienen y todo será puro.


Palabra del Señor



Lavarse las manos no era una cuestión de limpieza, sino de leyes ceremoniales. Había que cumplir hasta los detalles más insignificantes.

Había grandes vasijas de agua especialmente para este fin. Se vertía el agua en la mano empezando por la punta de los dedos en forma que corriera  hasta la muñeca. Luego había que limpiar cada palma refregándola con el puño de la otra… toda una ceremonia. Para un fariseo, omitir el más mínimo de los detalles era pecado… Jesús , les dice que si tuvieran el mismo cuidado en limpiar lo de dentro que lo de fuera, otra sería la cuestión.
No les pide que dejen de limpiar lo de fuera… les dice  que por dentro están sucios cuando por fuera quieren mantener la belleza, la limpieza, el orden.


Muchos de ellos se limitaban a lo externo. Mientras se cumpliera esto, lo demás no importaba. Podían tener un corazón lleno de sombras, malo, falto de caridad, de justicia, pero mientras cumplieran todos los ritos ceremoniales, se creían buenos ante Dios.

Son mensajes universales, mensajes que superan el hecho en sí, que llegan hasta nuestra historia, hasta el hoy como si fuera dicho ayer.

Hay personas que creen que con cumplir con el rito ya está bien. Me muestro cristiano, me pongo el traje de cristiano los domingos, leo la Biblia, doy dinero en las colectas, hasta puedo enseñar religión, catequesis, biblia…pero lo que vale es el corazón. A veces corazones orgullosos, despreciativos, sin justicia, con falta de amor a los demás, que hacen fraude en su trabajo, que mienten en sus relaciones,  que aman por interés, que cuidan por interés, que hacen todo por interés, quizás no sean personas muy cristiana que digamos.  ¿Qué diría Jesús hoy?


Y hay un mundo que cuida lo de fuera, que no le interesa lo de dentro que lo único que pretende es que uno tenga buena onda, buena vibra, buena energía. Si está bien con él mismo, con Dios o con los demás, poco y nada interesa. Lamentablemente a veces nosotros, nos dejamos llevar por esos estándares, y vivimos según ellos. Entonces nos pasa lo que dice el evangelio: limpiamos todo por fuera, pero no por dentro, limpiamos el exterior del envase, y lo de dentro, que contiene lo que realmente importa, lo dejamos contaminado, sucio, sin limpiar.


Muchos no entienden esto. Nosotros que si lo entendemos, sería bueno, necesario, imprescindible, convertir nuestra actitud y darle al interior, al menos , todo lo que le damos al exterior: cremas anti age, que será el aceite que siempre mantenga encendida la llama del encuentro con Jesús. Gimnasio, que será ser más caritativo con los demás, dando corazón, pasión , vida en cada cosa para mantener los  músculos del alma tonificados, y fuertes …alimentación sana, que será  lectura frecuente de la Palabra de Dios, será frecuentar más los sacramentos.


No nos quedemos sólo con los criterios del mundo. Nosotros sabemos bien lo que es estar limpios de verdad. Esa experiencia al salir de un confesionario, esa paz, ese sentirnos en el aire, felices, con una alegría indescriptible, no tiene precio ni comparación. Ni el mejor spa puede conseguir lo que conseguimos sacándonos mochilas pesadas de cargas que venimos portando hace años.

Que tengamos la gracia de mirar un poco el interior para limpiar el fondo de nuestro corazón, que aprendamos a ver con los ojos del alma, porque así nos mira Dios, que mantengamos siempre el alma joven, por tantos cuidados, por tanta gimnasia, por tanta buena alimentación diaria.
Buena jornada para todos.

lunes, 15 de octubre de 2018

Lucas 11,29-32. HAY ALGUIEN MÁS GRANDE QUE JONAS



Al ver Jesús que la multitud se apretujaba, comenzó a decir: "Esta es una generación malvada. Pide un signo y no le será dado otro que el de Jonás.
Así como Jonás fue un signo para los ninivitas, también el Hijo del hombre lo será para esta generación.
El día del Juicio, la Reina del Sur se levantará contra los hombres de esta generación y los condenará, porque ella vino de los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón y aquí hay alguien que es más que Salomón.
El día del Juicio, los hombres de Nínive se levantarán contra esta generación y la condenarán, porque ellos se convirtieron por la predicación de Jonás y aquí hay alguien que es más que Jonás.

Palabra del Señor



¿un signo?...estaba Jesús en medio de ellos, estaba Dios mismo, al que ellos aclamaban, adoraban. Estaba Jesús ahí, y sin embargo, miraban para otro lado. ¡Tantos favores realizados! Y nada. Tantos milagros hechos y no subía la aguja de la consideración y el respeto.
A veces alguien de afuera le entendía más que alguien del lugar y “del mismo palo”.

Hubo momentos de mucha angustia por falta de trabajo en mi vida. Me ponía mal. Me paraba frente al Sagrario e imploraba a Dios por ayuda, me entristecía, comenzaba a “cobrarle” a Jesús, le decía: me dijiste que me ocupe de tu reino y todo lo demás viene por añadidura…y no viene. Le reclamaba. Buscaba y buscaba y no salía casi nada. Por esas cosas suyas, un día frente al mismo sagrario, sentí su voz que me decía: veni, hagamos un recuento de lo que tienes, agradece a mi Padre todo lo que tienes… y comencé sentado en una silla …gracias por papá, mamá, por mi esposa, mis hijos, mis amigos, mi hogar, mi  camioneta, mi inteligencia…. Llevaba bastantes minutos recordando y agradeciendo todo lo que Dios a lo largo de mi vida me había regalado, sus dones, la pasión, el amor…. me sentí un privilegiado.

Te invito a que hagas lo mismo. Un día, ponte a agradecer. Te darás cuenta que somos privilegiados, que pasamos reclamando cosas cuando tenemos llena las estanterías de dones que a veces no exploramos. Que somos quejosos delante de Dios, pero pocas veces agradecemos. Que nos acordamos de él en los momentos de tristeza y angustia y no regresamos cuando la vida nos sonríe. Que somos privilegiados por vivir donde vivimos, cuando hay tantos hermanos que sufren consecuencias horrorosas por razones naturales, por guerras, por dictaduras, por tanta locura humana dando vuelta. Que somos privilegiados por tener nuestro cuerpo sano, nuestra inteligencia que nos permite actuar, ser, mirar, crecer, ser útil. Nuestra voluntad, cuando hay tantos enfermos que no tienen ni siquiera una pizca de voluntad, para tener voluntad. Somos privilegiados por tener tanto…


Esos privilegios, como a aquel pueblo, también nos da RESPONSABILIDAD. Responsabilidad en el ser, en el dar, en el creer. Siempre al lado de todo privilegio, va la responsabilidad de ese privilegio. También en la vida de fe. Si Dios nos dio la gracia de vivir su encuentro, tenemos la responsabilidad de dar testimonio de eso. Si Dios nos regala su perdón, tenemos la responsabilidad de ser “perdonadores seriales”, si Dios nos regala tantos favores, tenemos la responsabilidad de compartir los dones entregados. Si Dios nos dio tantos talentos, tenemos la responsabilidad de poner esos talentos a servir, a mi vida, a mi familia, a la comunidad.

A poco de pensarlo, nos daremos cuenta de que somos unos privilegiados. ¿somos responsables?... cada uno tiene su propia respuesta personal.

Buena jornada para todos. Dios nos ama, nos busca, nos llena de dones… seamos responsables.

sábado, 13 de octubre de 2018

Lucas 11,27-28. ESCUCHAR A DIOS



Cuando Jesús terminó de hablar, una mujer levantó la voz en medio de la multitud y le dijo: "¡Feliz el seno que te llevó y los pechos que te amamantaron!".
Jesús le respondió: "Felices más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican".

Palabra del Señor

Una mujer, se dejó llevar por la emoción del momento. Jesús la devolvió a la realidad. La emoción momentánea es buena, no tiene por que ser mala, pero no podemos quedarnos solamente con ella

La bienaventuranza de María no estaba en el hecho de haber llevado nueve meses a Jesús en su vientre, que de por si la hizo un sagrario viviente, bendiciendo desde la casa de su prima Isabel como cada rinconcito de Nazaret y  cada lugar por donde pasaba, sino el hecho de que ella había escuchado desde siempre la palabra de Dios, y había sido obediente a ella. No fue solo emoción momentánea lo de ella al recibir aquel anuncio del ángel… fue obediencia pura, fue escuchar la Palabra, fue ponerla en práctica, fue FIEL A LA PALABRA siempre, aunque le costó, aunque no pasó por buenos momentos, aunque debe haber vivido momentos de tristeza en su vida, fue fiel. Ejemplo para nosotros que muchas veces nos quedamos solo con la emoción de encontrarnos con Jesús y ahí nos quedamos, no dejamos que la palabra eche raíces y no limpiamos el terreno para que esa semilla crezca y de frutos.


Entonces se trata de escuchar primero. Escuchar que no es lo mismo que oír. Escuchar es un arte que se consigue y practica en el tiempo y que cada uno debería practicar más en este tiempo donde parece no importar la opinión del otro, donde se trata de imponer ideas, o no se sabe discernir ni en grupo, ni en sociedades. No hay mesas de diálogos, solo hay especies de gerentes que ordenan qué hay que hacer.


Escuchar consiste en olvidarse por un momento de uno mismo, dejar las propias ideas, los propios sentimientos y ánimos del momento para estar dispuesto a recibir  las palabras del prójimo.
Escuchar implica callar,  callar a sí mismo, dejar ese impulso egoísta y natural de querer ser escuchado a toda costa.

El arte de escuchar se ejercita en todo momento, con cualquier persona con la que hablamos. Deberíamos ir de a poco, venciendo en cada momento ese impulso del egoísmo que nos impulsa a querer imponer ideas u olvidarnos de cómo puede reaccionar el otro ante mis comentarios.

Lo mismo nos pasa ante Dios. Escucharle, significa olvidarnos por un momento de nosotros mismos, de nuestras ideas, y brindar atención a su mensaje.

Nos suele pasar que en nuestras eucaristías, cuando el padre comienza con su homilía, nos cuesta recordar lo que decían las lecturas o el mismo evangelio que acaban de proclamar. No ponemos en estas cosas la misma pasión que ponemos en las cosas del mundo, en un partido de futbol, en una comida en familia, en el asado que debo hacer, en la comida, en la casa, en lo que le vamos a decir a tal persona…entonces no escuchamos…solo oímos palabras, sonidos…


Pero Dios habla también por lo que dicen los otros, en las personas en quienes vive Él. ¿ a cuántos escuchamos realmente?  Así como nos gusta ser escuchados, no solo oídos, muchas veces adolecemos esto de no escuchar a los demás. Si hacemos un repaso del día de hoy, o el de ayer… ¿ a cuántas personas hemos escuchado? No solo mensajes de whatsaap que no expresan lo que la mirada y el corazón, sus gestos y sus emociones dicen realmente. ¿de cuantas personas hemos escuchado? ¿ Qué mensaje me dejó Dios a través de los que escuché?

Escuchar a Dios, en su palabra, en su lectura diaria, en los demás que nos traen un mensaje de Jesús, y en la naturaleza, que es el primer libro escrito por Dios como decía san Agustín.

Y después la fidelidad a esa Palabra escuchada.asi como María.
Vaya si hay alabanza a la Madre de Jesús. No fue solo una portadora de Jesús, fue una fiel servidora y ejemplo para todos.
Buena jornada para todos. Que aprendamos a escuchar, sobre todo a Dios, y vivir en consecuencia.

viernes, 12 de octubre de 2018

Lucas 11,15-26. EL DEDO DE DIOS



Habiendo Jesús expulsado un demonio, algunos de entre la muchedumbre decían: "Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Príncipe de los demonios".
Otros, para ponerlo a prueba, exigían de él un signo que viniera del cielo.
Jesús, que conocía sus pensamientos, les dijo: "Un reino donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra.
Si Satanás lucha contra sí mismo, ¿cómo podrá subsistir su reino? Porque -como ustedes dicen- yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul.
Si yo expulso a los demonios con el poder de Belzebul, ¿con qué poder los expulsan los discípulos de ustedes? Por eso, ustedes los tendrán a ellos como jueces.
Pero si yo expulso a los demonios con la fuerza del dedo de Dios, quiere decir que el Reino de Dios ha llegado a ustedes.
Cuando un hombre fuerte y bien armado hace guardia en su palacio, todas sus posesiones están seguras,
pero si viene otro más fuerte que él y lo domina, le quita el arma en la que confiaba y reparte sus bienes.
El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama.
Cuando el espíritu impuro sale de un hombre, vaga por lugares desiertos en busca de reposo, y al no encontrarlo, piensa: 'Volveré a mi casa, de donde salí'.
Cuando llega, la encuentra barrida y ordenada.
Entonces va a buscar a otros siete espíritus peores que él; entran y se instalan allí. Y al final, ese hombre se encuentra peor que al principio".


Palabra del Señor



Pequeñas reflexiones de tan grande evangelio:

Cuando no se tienen argumentos, cuando son incapaces de responder con medios limpios, se recurre a la calumnia. ¿qué es la calumnia? Acusación o imputación falsa hecha contra alguien con la intención de causarle daño o de perjudicarle. Cuando ya no podían contra Jesús, quisieron recurrir a la calumnia…miente, miente, que algo queda… hoy lo vemos mucho en redes sociales que se convierten a veces en redes cloacales porque se arroja mucha miseria en ellas. Y nosotros, nos prendemos, haciendo circular cosas que no son o que no averiguamos si son verdad o si son realidad.

Con Jesús quisieron hacer lo mismo. Él, los paró con dos argumentos:
Si Él lo hacía con “ese” poder que ellos decían, igual juicio les correspondía a sus profetas que hacían lo mismo que él.
Y el segundo, es que no puede haber un reino dividido  que triunfe… todo lo contrario. El refrán mismo lo dice: divide y reinarás. También entra aquí la calumnia , blasfemia, cuando la lengua es un elemento de división del que por una razón u otra, se saca provecho.

Un reino dividido, un reino  donde hay luchas internas va a la ruina y sus casas caen una sobre otra. Si pensamos en nuestras familias, en nuestros matrimonios, en nuestras amistades, en nuestra ciudad, en nuestra Iglesia,  en nuestra nación, nos damos cuenta que es tan verdad esto que dice Jesús, que asusta el destino final, que asusta el triunfo aparente del demonio, el rey de la división, que asusta tanta grietas formada y fomentada por los poderes de turno que aprovechan la ocasión para las mediocres  políticas que nos imponen:

Los hermanos sean unidos
Porque esa es la ley primera
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea
Porque si entre ellos se pelean
Los devoran los de afuera.

Dice José Hernández en el MARTIN FIERRO. Tan cierto, tan real, tan actual.

Otra enseñanza: el poder de Dios, el dedo de Dios es más fuerte y la señal es que sana, que promueve, que revoluciona mentes y corazones, que convierte, que saca vicios, que cura enfermedades, que da alegría… QUE DA ALEGRÍA… la señal que Dios está en el corazón es que sentimos una alegría inmensa que supera todo, nuestras pequeñas tristezas, nuestros dolores, nuestros pesares económicos…hoy pidamos a Dios que nos toque con su dedo. Eso cauteriza heridas, da alegría, nos hace eternos, nos engrandece el alma, nos aumenta la auto estima porque nos sabemos sostenidos por su amor.

Otra enseñanza: Jesús, su vida, su Palabra, el dedo de Dios, remueve nuestra estantería. Caen de ella todo aquello que guardamos celosamente: nuestros vicios, amistades que no eran buenas, nuestra pereza, la indiferencia, el mal que estaba llenando de telarañas mi vida, la tristeza, la falta de esperanza… la estantería queda limpia, llena de espacios .


No se trata solo de dejarla limpia, sin polvo, sin telarañas… se trata de llenarla de cosas buenas, positivas… porque si no la llenamos así, de nuevo volverá a cubrirse de aquellas cosas que dejé…  si en la vida gané la batalla y limpié mi alma, en necesario NO SOLO DEJAR DE HACER EL MAL… es necesario HACER EL BIEN. Y llenar nuestra estantería de buenas cosas. La mejor manera de evitar el mal, es haciendo el bien. No solo basta decir: no voy a pensar en eso, no voy a pensar en eso, no voy a pensar en eso… el remedio está en pensar en otra cosa. Hay que llenar la vida de cosas buenas, de amistades buenas, de actividades que ocupen el tiempo que antes ocupaban las otras.  Jesús nos lo dijo muy claramente. Si quieres léelo de nuevo al final del evangelio de hoy.  Hay que ser astuto, y si es que tenemos la firme voluntad de cambiar, es bueno rellenar nuestra vida de buenas obras, que todo sume y nada reste, que diga cosas positivas de las que no tenga que arrepentirme.

Muchas lecciones nos deja hoy. Y otras más que cada uno descubrió.
Buena jornada para todos. El dedo de Dios es más fuerte que todas las intenciones del mal.
¡¡FELIZ DÍA DE LA VIRGEN DEL PILAR!!

jueves, 11 de octubre de 2018

Lucas 11,5-13. PIDAN Y RECIBIRÁN...



Jesús dijo a sus discípulos:
"Supongamos que alguno de ustedes tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes,
porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle',
y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'.
Yo les aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario.
También les aseguro: pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá.
Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre.
¿Hay entre ustedes algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente?
¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión?
Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan!".

Palabra del Señor


Esas casas pequeñas , eran frecuentes en la zona. Casas de una sola habitación donde todos dormían juntos. Cuando la puerta se cerraba de noche, ya no se salía ni se entraba pues, al estar todos juntos, el movimiento de uno molestaba al del otro, los niños despertaban, había malestar entre todos.
Y si llegaba un conocido o amigo en horas de la noche, había que recibirlo. La hospitalidad era un deber sagrado. Y que alguien llegue a la casa de uno y no tenga qué ofrecerle, debe haber sido algo trágico para aquel personaje… fue a la casa de su amigo que ya tenía las puertas cerradas y golpeó hasta que consiguió lo que quería. Es que los golpes de la puerta, ya estaban produciendo más lío, que caminar entre los durmientes de la casa despertando a algunos, para dar un pan al que pide…¡todos le habrán dicho: atiende ya a este  inoportuno que nos molesta a todos!

Esto Jesús lo usa de parábola. Es decir pone una cosa al lado de la otra. No por parecido en este caso, si por contraste. No es que haya que zamarronear a un Dios insensible, hasta casi malo y perverso, para conseguir lo que necesitamos…si no,  nos enseña por la contraria: si nosotros damos al que pide, si nosotros que somos finitos, sabemos y damos cosas al que pide, ¿cómo no lo hará tatita Dios que tanto ama?

“ mi vieja nos dijo que no tenía hambre… era mentira, nos dijo eso para que comamos nosotros porque la comida no alcanzaba para todos”… decía un chico.

“ mi viejo estuvo 12 meses pagando unas zapatillas que yo insistí en tener, jamás me di cuenta de ese gasto por mis caprichos” decía otro…

“ mi hermano quedó en el taller del viejo trabajando para que yo pueda terminar mi carrera en la universidad de Tucumán”, decía otro chico con lagrimas en los ojos, pensando que después su hermano no pudo seguir estudiando porque el taller le había producido desgaste en su vista y espalda…


Ejemplos hay muchos. Cada día uno en el hogar, con los hijos, con los amigos, tiene gestos de bondad nosotros que somos finitos, muchas veces egoístas, sabemos dar al que pide, ¿Cómo no lo hará Dios que es infinito, en bondad, en generosidad, en misericordia?

Pero esto no nos exime  de la insistencia en la oración. Muchos dicen: Él (Dios) ya sabe lo que necesito. Después de todo la prueba de la sinceridad de nuestra necesidad está en la pasión con lo que pedimos. Acudimos a un Dios que conoce nuestras necesidades aun mejor que nosotros mismos. Si muchas veces no recibimos lo que pedimos, es porque Dios tiene algo mejor para nosotros.  La respuesta puede no ser la esperada, pero siempre hay respuesta, una respuesta que viene de la sabiduría y el amor de Dios.


Cuando Dios guarda silencio, es porque está trabajando para algo mejor. A veces en el silencio, nos hace insistir y con ello pensar en muchas cosas, en cambiar de vida, en buscar algo mejor y al final la oración se va para otro lado porque nos damos cuenta que estábamos pidiendo mal. Esperar en Dios, no es lo más fácil sobre todo en el mundo del “llameya” que vivimos…pero si es lo más seguro.

Pedir…buscar y llamar. Cuando pedimos es que llamamos… es porque estamos buscando. Y el que busca encuentra. Esperaba porque buscaba una perla de gran valor y le apareció una de un valor aun supremo, impensada, magnifica, muchísima mejor que la soñada… la clave es buscar, para eso pedir y llamar.

Buena jornada para todos.