miércoles, 12 de diciembre de 2018

Lucas 1,39-48. NUESTRA SEÑORA DE GUADALUPE




María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá.
Entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel.
Apenas esta oyó el saludo de María, el niño saltó de alegría en su seno, e Isabel, llena del Espíritu Santo,
exclamó: "¡Tú eres bendita entre todas las mujeres y bendito es el fruto de tu vientre!
¿Quién soy yo, para que la madre de mi Señor venga a visitarme?
Apenas oí tu saludo, el niño saltó de alegría en mi seno.
Feliz de ti por haber creído que se cumplirá lo que te fue anunciado de parte del Señor".
María dijo entonces: "Mi alma canta la grandeza del Señor,
y mi espíritu se estremece de gozo en Dios, mi Salvador,
porque el miró con bondad la pequeñez de tu servidora.
En adelante todas las generaciones me llamarán feliz".


Palabra del Señor


Hoy celebramos en estas tierras benditas de América y de Filipinas a la Virgen de Guadalupe quien, cerca del comienzo de la evangelización de América, en el año 1531 se apareció al indio Juan Diego en el cerro Tepeyac, en México y le confió el deseo de quedarse en ese lugar. Como signo de ese deseo, la imagen de María  quedó dibujada en el manto en el que Juan Diego envolvió unas rosas del cerro.



Lo hacemos meditando esta cita del evangelio, en que María, al enterarse de que su  prima Isabel estaba embarazada, corre a su encuentro para ayudarle. Isabel  reconoce su pequeñez. No se espera semejante don de la visita de Jesús en María. Su reacción primera es la alegría. Realmente cuando reconocemos nuestra pequeñez, es cuando nos alegramos de la presencia de Dios o de estar con Dios.



A María, el Angel le acababa de anunciar la concepción de Jesús. Y dice el evangelio que PARTIO…Y FUE SIN DEMORA…a un pueblo de la montaña. Eran sus primeros días de embarazo, y por ende los primeros días de los cambios hormonales que toda mujer tiene al embarazarse, lo que le ocasionan al menos, incomodidad. Sin embargo fue sin demora.

Hay en ella una actitud de servicio incuestionable: Apenas se enteró por boca del ángel que su prima estaba embarazada, partió, es decir dejó lo que estaba haciendo, y fue sin demora, es decir no perdió tiempo porque la  prima la necesitaba. Había una necesidad, entonces había una urgencia…

Cuanto nos cuesta a nosotros hacer estas dos tareas, acciones, verbos, movimientos: partir e ir sin demora. Hoy, hay muchas “Isabel” en la historia particular de cada uno, necesidades por todos lados… María, una mujer sencilla, nos enseña con estos dos verbos a vivir en cristiano: partir e ir al encuentro del hermano que necesita, SIN QUE NADIE NOS LO PIDA, solamente porque hay en nosotros una mirada de amor que sabe detectar la necesidad, el dolor del hermano.

Y la otra actitud maravillosa de María es: llevar a Jesús. Lo lleva en su seno y ese niño Dios, ya produce alegría, felicidad en quien lo recibe. María fue ese sagrario viviente que llevó a Jesús a  donde estaba su prima Isabel.
Cada vez que comulgamos, tenemos a Jesús vivo, somos como María que llevan a Jesús a cada rincón de nuestra existencia, a Jesús vivo, presente. Y ojalá que,  los que lo reciban puedan también ellos saltar de alegría por esa presencia. Somos el único evangelio que mucha gente leerá. Llevarles la Palabra (con nuestra vida) para alegrar el corazón, buena tarea en este tiempo de adviento


Buena jornada para todos. Feliz día de la Virgen de Guadalupe. María nos trajo a Jesús a estas tierras, fuimos Isabel como son Isabel   tantos hermanos nuestros que viven en este continente, que necesitan  luz  paz,  oportunidades, y cuyas necesidades nos son comunes y nos cuestionan también.


Buena jornada para todos. Dios bendiga nuestro día.

martes, 11 de diciembre de 2018

Mateo 18,12-14. EL PASTOR QUE BUSCA

Jesús dijo a sus discípulos:
"¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños."


 
Palabra del Señor

 

La sale a buscar; deja las otras a buen cuidado y va a buscarla. La encontrará en el día, o pasará la noche en algún rincón oscuro y frío para proseguir a la mañana siguiente. Cuando la encuentra,  ella esta quizás con miedo, quizás lastimada. Él,  la carga en los hombros y la trae de vuelta, ante la alegría de otros pastores… era fácil que las ovejas se pierdan o descarríen. No había cercos  o vallas. El pasto era escaso y había que dejarlas que busquen el alimento… e iban hasta que eran advertidas por la voz del pastor que ellas conocían…pero a veces no escuchaban y se iban lejos, buscando alimento .

 

Y llega la acción del cuidador, del que las conoce. Sale a buscarla.

 

 

¡Hay una deferencia tan grande! Y hay tantas enseñanzas sobre este amor de Dios hacia nosotros:

 

Es un amor personal o individual. No bastaban las noventa y nueve. Había una que decidió hacer “la suya” y se fue. Produjo mucha angustia en su pastor, que la salió a buscar. ¿Cómo se dio cuenta que faltaba una? Es que las tenía individualizadas. ¿Cómo se da cuenta cuando nos fuimos buscando “alimento” a otros campos? ¿Cómo se da cuenta una madre cuando el hijo sufre o está en algo “raro”? en la madre, por la mirada, por la intuición, porque hay algo en su corazón que le dice sobre ese ser que ama tanto…en Dios, lo mismo pero multiplicado por infinito. Sabe cuando estamos entre las noventa y nueve y sabe cuando no. Dios parece no sentirse tranquilo hasta que el último de los extraviados llegue a casa…

 

 

 Es un amor paciente:  ¿retarla porque se fue sin oír su voz?  Le tuvo paciencia. No pensó en nada cuando se fue, solo satisfacer su hambre. No pensó en que alguien la esperaba…así y todo el pastor fue paciente en buscarla y no dejarla librada a su suerte. Amor de Dios paciente, que respeta nuestra libertad, pero que le duele cuando nos vamos, con esa libertad, buscando otros pastores u otros pastos creyendo que son mejores. No se trata de estar atados a un campo y un pastor opresor y con poco alimento… en este campo hay de lo mejor. Este pastor es el que nos ama… lo que nos queda como “ovejas” es no jugar con ese amor, ser responsables y escuchar la voz  de Jesús que quiere nuestra felicidad.

 

 

 

Es un amor que busca: el pastor no se quedó de brazos cruzados esperando que la oveja vuelva algún día: la salió a buscar. Un buen llamadito de atención para todos de cómo amar, y cómo tratar de imitar al buen pastor: hacer una Iglesia que busque, y que no solo se contente con tener las puertas abiertas para que alguien entre alguna vez en su vida. Salir a buscar, llegar hasta donde está el que se fue,  haciendo una iglesia que está en cada hogar, en cada uno que vive la Palabra de Dios. Entonces la Iglesia no solo será el sacerdote que espera y busca, seremos cada uno de nosotros que salimos al encuentro del que está cerca, al lado mío. Así no seremos pastores burgueses, ricos, alejados de la gente…así seremos como el buen pastor que salió a buscar a la oveja perdida.

 

 

Es un amor que protege. No es un amor que destruye, que oprime, que te hace triste o amargado. Es un amor que protege, y que se regocija cuando nos trae de vuelta. No es un amor que nos pone en evidencia ante el error como si ese pastor hubiese puesto la oveja sobre sus hombros y al traerla la hacía pasear por el corral para que todos le digan: ¿Por qué hiciste esto? ¿Por qué no fuiste obediente? Mira todo lo que hiciste hacer al buen hombre…nada de eso: se alegró de traerla a casa porque sabía que aquí estaría muy bien. Es un amor individual, paciente y que busca. Un amor que se regocija.

 

Si estamos fuera, tratemos de escuchar la voz de Jesús en cada  momento de la vida. Si estamos dentro, ayudemos a ese pastor a buscar las otras que faltan saliendo al encuentro del hermano.

 

Buena jornada para todos.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Lucas 5,17-26. LA FE DE LOS AMIGOS



Un día, mientras Jesús enseñaba, había entre los presentes algunos fariseos y doctores de la Ley, llegados de todas las regiones de Galilea, de Judea y de Jerusalén. La fuerza del Señor le daba poder para curar.
Llegaron entonces unas personas transportando a un paralítico sobre una camilla y buscaban el modo de entrar, para llevarlo ante Jesús.
Como no sabían por dónde introducirlo a causa de la multitud, subieron a la terraza y, desde el techo, lo bajaron con su camilla en medio de la concurrencia y lo pusieron delante de Jesús.

Al ver su fe, Jesús le dijo: "Hombre, tus pecados te son perdonados".
Los escribas y los fariseos comenzaron a preguntarse: "¿Quién es este que blasfema? ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?".
Pero Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: "¿Qué es lo que están pensando?

¿Qué es más fácil decir: 'Tus pecados están perdonados', o 'Levántate y camina'?.

Para que ustedes sepan que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados -dijo al paralítico- yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vuelve a tu casa".

Inmediatamente se levantó a la vista de todos, tomó su camilla y se fue a su casa alabando a Dios.

Todos quedaron llenos de asombro y glorificaban a Dios, diciendo con gran temor: "Hoy hemos visto cosas maravillosas".


Palabra del Señor



Dicen que eran casas con terrazas con poca inclinación. Hechas con viguetas de punta a punta, cubiertas de cañas y cuerdas. Era no muy complicado sacar esas viguetas para poder bajar algo. Pero había que hacerlo. Seguramente caería tierra, y otros objetos sobre la gente que estaba debajo al sacarlas. Pero ahí estaban estos amigos, haciendo lo posible y lo imposible, siendo oportunos o inoportunos para salvar a ese amigo que sufría parálisis.



Había allí unos fariseos y doctores de la ley, mirando, observando para caerle a Jesús en alguna cosa rara que vaya en contra de la doctrina pura, o que caiga en algo para poder atraparlo y hacerlo que deje de enseñar… de esos que están en la vida solo para poner palos en la rueda, que mientras otros hacen, ellos critican, que son los maestros de la queja, que nada les viene bien, que critican a los que hacen cuando ellos están sentados cómodamente sin hacer nada, o los que se pasan la vida diciendo “éste” mundo, “este país”, estos jóvenes” no sirven, están acabados…y no mueven un pelo en hacer algo por ellos y la vida.



Jesús, sana primero su espíritu. Se creía que el pecado y el sufrimiento estaban íntimamente relacionados como causa y efecto. Se daba por sentado que si una persona estaba sufriendo, era porque había pecado. Por eso el que sufría tenía un sentido de culpa muy grande. Al sanarle primero los pecados, le daba la certeza que  se curaría.



Y así lo hizo ante el asombro de todos. Aquel hombre se levantó, tomo su camilla y se fue feliz de la vida, sanado su cuerpo, y sanada su alma.



Pero una mención especial le cabe a aquellos amigos. por ellos Jesús lo sanó, por la fe de ellos, por la fe puesta en acción, por las ganas que tenían que su amigo mejore, por la capacidad y la desvergüenza que tuvieron para llevar a cabo la misión de ponerlo delante de Jesús, por la falta de miedo y el entusiasmo creativo. Esto, sigue sucediendo hoy.



 Cuando san Agustín estaba viviendo una vida incontrolada e inmoral, su madre, desesperada ya , fue hasta un obispo que , viendo el esfuerzo y los sacrificio que hacía por su hijo, le dijo: vaya y viva tranquila, es imposible que se pierda el hijo de tantas lágrimas… es imposible que se pierda el hijo de tanta fe.


Es imposible que se pierdan también los amigos, novios, esposos o esposas , hijos de tantos que viven la fe de tal manera que siempre están poniendo en la camilla a los que aman. ¡Tantos amigos que sufren! Tantos familiares que lloran, tantos padres que perdieron el rumbo, son los que debemos poner en nuestras camillas para encontrarlos  con Jesús.


Tanta patria que debemos poner en la camilla. No basta quejarse, no basta mirar desde afuera, no basta balconear y ser un simple espectador que ve pasar tantos enfermos a quien nadie pone en camilla. Hay que hacer algo, y ese algo muy grande es llevarla hasta Jesús con lo que cada uno puede hacer.

Quizás también  hoy seamos los que necesitan estar en esa camilla para que otros nos den una mano. Cuando perdimos esperanza, confianza, cuando las cosas no van bien en el trabajo, cuando nos sentimos desolados. Seguramente habrá alguien que rezará por nosotros, y nos dará una mano justo en el momento oportuno.



Que podamos ser camilleros para que cuando necesitemos, otros levanten nuestra parálisis, la pongan en camilla y la presenten al Dios de la vida para que podamos volver a caminar.
Buena jornada para todos.

sábado, 8 de diciembre de 2018

Lucas 1,26-38. ¡¡Inmaculada concepción !!



El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret,
a una virgen que estaba comprometida con un hombre perteneciente a la familia de David, llamado José. El nombre de la virgen era María.
El Ángel entró en su casa y la saludó, diciendo: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".
Al oír estas palabras, ella quedó desconcertada y se preguntaba qué podía significar ese saludo.
Pero el Ángel le dijo: "No temas, María, porque Dios te ha favorecido.
Concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús;
él será grande y será llamado Hijo del Altísimo. El Señor Dios le dará el trono de David, su padre,
reinará sobre la casa de Jacob para siempre y su reino no tendrá fin".
María dijo al Ángel: "¿Cómo puede ser eso, si yo no tengo relaciones con ningún hombre?".
El Ángel le respondió: "El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios.
También tu parienta Isabel concibió un hijo a pesar de su vejez, y la que era considerada estéril, ya se encuentra en su sexto mes,
porque no hay nada imposible para Dios".
María dijo entonces: "Yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho". Y el Ángel se alejó.


Palabra del Señor



Hoy celebramos a la INMACULADA CONCEPCION de María. Aunque el texto nos habla de la concepción virginal de Jesús, no confundamos este texto con la concepción inmaculada de nuestra Madre.
Fue creada sin pecado original.



De ese pecado, de esa inclinación al mal, fue excluida María, por ser la futura madre de Jesús. ¿Por qué no podría hacerlo Dios? si era una mujer elegida, santa desde siempre, maravillosa y dócil.


Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios , en atención a los méritos de Cristo-Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios … parte de la bula del Papa Pio IX el 8 de diciembre de 1854 declarando el dogma de la Inmaculada Concepción.


Y no fue un dogma dictado de un día para el otro. Fue algo que se creía desde los comienzos  del cristianismo, solo puesto en papel por Pio IX después de 1900 años de aquel momento.



Y festejamos este día, contemplando el momento de la concepción de Jesús. Toda la espera de siglos enteros, todos los hombres esperando este momento.  Leer el antiguo testamento, es leer la historia del pueblo de Dios caminando en espera de este momento, donde la MISERICORDIA DE DIOS , toca la miseria humana, entendiendo por miseria, lo poco, lo pobre, lo casi nada que somos, lo insignificantes al lado del creador del universo: TODO ESO VINO A HACERSE DIOS. Por eso hay tantísima misericordia.


Es imposible pensar que María haya tenido una más pequeña falla, por eso fue preservada por Dios desde siempre. Tanta luz de Dios hacía falta un receptáculo noble, fuerte, poderoso y absolutamente limpio: "¡Alégrate!, llena de gracia, el Señor está contigo".  Llena de gracias,  es eso.



“Yo soy la servidora, el servidor, el amigo, la amiga, el hermano, la hermana,  del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho" y ha dicho que haya misericordia en tu vida y la mía, que venga Jesús a nacer en cada corazón para que el mundo, el pequeño mundo, el tuyo y el mío , cambien.



Bendita sea tu pureza, y eternamente lo sea, pues todo un Dios se recrea en tan graciosa belleza… quizás no haya  mejor  que este piropo a mamá maría. Bella, feliz, eternamente feliz, eternamente bella.


¿Cuántas veces ha vuelto a nuestra mente esa imagen serena, limpia que una mamá distinta a todas, ofreciendo sus manos a quienes llegan hasta ella? ¿En esos momentos de angustia, en esos momentos de alegría, cuando recibimos nuestra primera comunión o cuando nuestros hijos o hermanos lo hicieron y hemos deseado tener esa paz y belleza interior siempre?
Ella es la depositaria  de nuestros pedidos y ruegos, ella es la que sabe nuestras luchas diarias, ella la que calma nuestra preocupación y como buena madre que es, la que sabe abrazar y mimar, para que sin palabras, consolar a quien lo necesita.


¡Cuánta falta nos hace a los cristianos, volver a mirar a María inmaculada como madre!. A veces , escuchamos a chicos jóvenes diciendo que no son tan marianos, que María es un ícono de la historia en la vida de Jesús, que es alguien que parece para los otros y nada más, y se nota en ellos, la falta de ternura que María puede darles y la ternura que pueden dar, por ende a los demás.



A ti mamita querida, inmaculada y hermosa, te pedimos por tantos niños, a quienes no se deja nacer, te pedimos por los que transitan la primera infancia, a los niños de nuestras escuelas , barrios y familias, te pedimos por los jóvenes, por las familias…te venimos a tirar de tu vestido cual niños a suplicarte por la paz, por la pureza del amor de nuestros novios, por que haya más ternura y menos violencia, para que haya más misericordia y no tanto grito histérico entre nosotros-


Buena jornada para todos… ¡Feliz día de María Inmaculada!

viernes, 7 de diciembre de 2018

Mateo 9,27-31. CURACIÓN DE DOS CIEGOS



Cuando Jesús se fue, lo siguieron dos ciegos, gritando: "Ten piedad de nosotros, Hijo de David".
Al llegar a la casa, los ciegos se le acercaron y él les preguntó: "¿Creen que yo puedo hacer lo que me piden?". Ellos le respondieron: "Sí, Señor".
Jesús les tocó los ojos, diciendo: "Que suceda como ustedes han creído".
Y se les abrieron sus ojos. Entonces Jesús los conminó: "¡Cuidado! Que nadie lo sepa".
Pero ellos, apenas salieron, difundieron su fama por toda aquella región.


Palabra del Señor



Lo siguieron dos ciegos, dice el evangelio. Y le decían cosas, seguían caminando, y le volvían a pedir… Jesús parecía inmutable, sordo, indiferente.


Necesitaba estar seguro que lo que pedían, iba en serio. ¿Por qué dudarlo?... es que a veces la gente grita y pide, pero cuando pasa la marea de gente, se queda ahí nomás, lamentándose de la “mala suerte” y de las pocas ganas del que cura…


Es que tiene sus ventajas quedarse en la auto compasión, en ser mendigo, en no querer salir de algunas situaciones. A veces se ejerce poder con eso, con la pena que se ejerce sobre otras personas.


A veces tiene ventajas, quedarse con el mal hábito o con el pecado dominante y no querer sacarlo de la vida. Lamentablemente algunas veces, las debilidades son las fortalezas donde nos apoyamos para caerles bien a los demás. Es que salir de una enfermedad trae consigo, perder la atención de alguien o de algo y pedimos, pero no es genuina nuestra petición, no es lo que anhelamos en el fondo. No son pocos los que en la intimidad, no les disgustan sus debilidades. Jesús tenía que estar seguro de que aquellos, deseaban sinceramente la sanidad. ¿Por qué a veces no queremos dejar aquello que, sabemos, no está bien, o no es bueno para nuestra vida o la de los demás?... si seguimos el ejemplo de estos muchachos (supongamos que eran dos varones) , tendríamos que desear fervientemente salir de ese estado de ceguera que nos ata, que no nos permite comunicarnos con los demás.



Después viene el encuentro personal. No sirve solo el entusiasmo generado por una ola de emociones originada por un encuentro maravilloso, o por un grupo en que todos piden y alaban, y oran. Siempre después de esto llega el silencio, el tu a tú con Jesús…o debería llegar, así como ese encuentro a solas de ellos dos con Jesús. Ahí en ese encuentro, es cuando se consigue destruir nuestras cegueras, cegueras de ojos, pero también cegueras que tienen  los ojos del alma, cerrados ante tantas cosas. Jesús obliga a  estos hombres a encontrarse a solas con él. Jesús busca nuestro encuentro personal con él, nos da medios, nos “tira centros”, nos rodea, quiere que lleguemos hasta él, quizás este sea el tiempo, en medio de nuestro programa, de nuestras proyecciones de fin de año, en medio de ruidos y festejos, es como que siempre espera que lleguemos y nos encontremos a solas con Él. Propicia el encuentro, como lo hizo con la samaritana alrededor de un pozo de agua, como lo hizo con el joven rico, como lo hizo con Juan, Pedro, Santiago, Andrés y cada uno de los apóstoles…



Y después lo del milagro…lo único que es esencial para que se produzca el milagro, es la fe. No se puede ir al médico, pensando que no va a seguir sus recetas e indicaciones o no creyendo en lo que nos diga… no se puede pedir salud si no queremos, en el fondo la salud, no podemos pedir paz si en el fondo seguimos pensando que la violencia es la forma de resolver conflictos… no podemos acercarnos a Jesús pensando: voy a perder el tiempo…

Jesús le pregunta a los dos muchachos, Jesús nos pregunta a nosotros. El milagro está en poner todo en manos de Dios y decirle: “yo sé que puedes señor, yo se que sabes más de mi que yo mismo, yo se que tu sabes que es lo mejor para mi vida, quiero ver Señor, necesito ver claro, mi vida, mi futuro, mi familia…quiero verlos a todos, sacarme las vendas de los ojos que me hacen discriminar a unos y aceptar a otros, que me hace ver como bueno lo que es malo…”

Buena jornada para todos.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Mateo 7,21.24-27. LAS DOS CASAS


Jesús dijo a sus discípulos: 
"No son los que me dicen: 'Señor, Señor', los que entrarán en el Reino de los Cielos, sino los que cumplen la voluntad de mi Padre que está en el cielo.
Así, todo el que escucha las palabras que acabo de decir y las pone en práctica, puede compararse a un hombre sensato que edificó su casa sobre roca.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa; pero esta no se derrumbó porque estaba construida sobre roca.
Al contrario, el que escucha mis palabras y no las practica, puede compararse a un hombre insensato, que edificó su casa sobre arena.
Cayeron las lluvias, se precipitaron los torrentes, soplaron los vientos y sacudieron la casa: esta se derrumbó, y su ruina fue grande".

Palabra del Señor



Hay una palabra que sobre vuela la cita evangélica nuestra de cada día.

Hoy nos habla de la obediencia. Palabra que queda  muchas veces cuestionada hoy en nuestro pequeño mundo. Porque el que manda, a veces no tiene  autoridad moral para hacerlo, o porque nos hemos dedicados a ser permanentes trasgresores de normas y, como decimos, “hecha la ley, hecha la trampa”, o porque el haber faltado a lo que nos pedían, no tuvo ningún efecto contrario. Nos cuesta obedecer todas las normas de transito, nos cuesta obedecer las normas más elementales, incluso de limpieza en nuestras calles y ciudades, a la vera de nuestros lagos y ríos. Nos cuesta obedecer al estado cuando nos pide el pago de ciertos impuestos. Nos cuesta obedecer la autoridad de mamá y papá, y por ende nos cuesta obedecer cuando hay una orden de las autoridades de mi colegio, o las órdenes de un rectorado… ponemos “peros”,  discutimos la autoridad, o no sabemos cómo ejercer la misma.



Hoy Jesús nos dice, que no hay manera de demostrar la sinceridad de una persona sino es  a través de su conducta. Palabras bonitas, bien elaboradas, nunca pueden ocupar ese lugar. No basta con decir “señor, Señor” y golpearnos el pecho, si nuestra vida va por otro carril que la vida de Jesús.



Y nos habla de las dos casas. Él, el artesano del pueblo, sabía bien de qué hablaba. Había lugares que en el verano, eran  lugares agradables, fáciles de construir sobre ellos pues presentaban un nivel óptimo, pero que en épocas de lluvias, se convertían en  lecho de ríos furiosos. El que no estuviera prevenido, construía ahí…el desastre acechaba a corto plazo…



Solo una casa sobre terreno firme podrá resistir la tormenta, y solo una vida con cimientos estables de valores, de Palabra, podrás superar la prueba.

 Pasa la tormenta, y ya no existe el malvado, pero el justo tiene cimientos eternos, dice el libro de Proverbios (10, 25)…


¿Cuál es la Palabra que sintetiza esto? De nuevo, la obediencia:


El término obediencia   indica el proceso que conduce de la escucha atenta a la acción, que puede ser duramente pasiva o exterior o, por el contrario, puede provocar una profunda actitud interna de respuesta, nos dice Wikipedia.


Nos manda primero a escuchar: nos cuesta escuchar lo que dice Jesús o lo que dice la Iglesia. Sacamos conclusiones apresuradas por no escuchar. Y por ende sacamos conclusiones  equivocadas de lo que nos pide Jesús. Primer paso y fundamental: escuchar es decir oír con atención, es decir poner nuestras antenas para captar el mensaje, para entenderlo, para asimilarlo. Algunas veces Jesús querrá decir: ¡no me escuchas cuando hablo!... en la Palabra de Dios, en el evangelio está lo que dice Jesús y eso supera todo libro de auto ayuda, y su palabra es más grande que cualquier gran autor que sigamos atentamente.



Nos manda, segundo, a hacer. El conocimiento es pertinente, cierto, cuando se traduce en acción. Si, una vez que escuchamos lo que dice Jesús, lo dejamos en el olvido, caemos de nuevo en eso de las “palabras bonitas” que endulzan el oído pero que no tienen correlato en la vida misma y no somos sinceros con lo escuchado.

Respuestas personales, tuya y mía. Que podamos escuchar y hacer, que aprendamos a ser obedientes a Jesús con todo lo que ello significa.

Buena jornada para todos.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Mateo 15,29-37. MULTIPLICACIÓN DE PANES Y PESCADOS



Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó.
Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, lisiados, ciegos, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.

La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.

Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino".

Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?".
Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?". Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados".

El ordenó a la multitud que se sentara en el suelo;
después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.

Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.

Palabra del Señor



Esta es la segunda  multiplicación de panes.se sentó y de ahí  predicó y sanó.

La gente acudía. Iba detrás de él. No le interesaba tanto la comida o el qué llevan para el camino…les interesaba escuchar y ponerse frente a Jesús.

Cuando uno está en búsqueda, no pone excusas, no hay viento o marea que lo detenga, no hay obstáculo insalvable. Cuando uno busca al Señor, busca la verdad, busca la libertad, busca el amor verdadero, todo lo demás, todos los demás  pueden detenernos por un instante, pero el alma quiere llegar hasta la punta del ovillo.


Y esto ocurre a todas las edades. Dios no es un rayo que llega e impacta… debemos buscarlo porque el que busca encuentra como nos dirá Él mismo.


Hacía tres días que estaban ahí delante de él. Habían encontrado luz. No les importaba nada más.  La verdad que encontrarse con Jesús es lo mejor que nos puede pasar en la vida y es una experiencia intransferible. Una experiencia que cada uno debe realizar. Pero, por favor, ¡busquemos!. No podemos quedarnos de brazos cruzados y decir: ¡dale, Dios, sorpréndeme!...hay que buscar, para poder encontrar.



Y Jesús realiza el milagro.

Cura la incapacidad física. Le ponían sus enfermos al frente. El los curó. Jesús está infinitamente preocupado por el sufrimiento corporal  que hay en el mundo. Él está presente hoy, ayudando en cada operación, en cada hospital, en cada avance de la ciencia y la medicina. Dios mismo se hace presente  cuando sufrimos, cuando estamos doloridos, cuando no tenemos consuelo.



Se preocupa  por los cansados… por vos, por mi. ¡Cuántas veces hemos querido dejar todo!. Jesús esta infinitamente preocupado por nosotros, los peregrinos del mundo, por los trabajadores, por los padres, madres, por los abuelos, por los que tienen sus manos, pies, ojos  cansados.

Después de una semana de mucho trabajo
Querer decirte mil cosas y no poder.
Tan sólo ofrecerte cansancio, quizás un fracaso
y siempre la misma alegría volver a tener.


Dice la canción: llegamos a ti, poesía que expresa muchas veces el cansancio de la vida misma, de los rounds diarios, que las pequeñas batallas de cada día. Jesús se compadeció de aquellos…Jesús se compadece de nosotros.



Lo vemos alimentando a los hambrientos. Jesús está infinitamente preocupado por el cuerpo, por el alimento, no solo por el alma…. y tiene esa característica. No se queda solo en la pena, sino que actúa. Lo nuestro también debería ser así: no basta apenarnos con tal o cual situación: hay que ponerse manos a la obra, así para alimentar, así para cambiar el mundo desde donde estemos, con lo que somos. Porque hay mucho hambre en el mundo, gente que muere de hambre y mucha gente que muere empachada justamente por problemas contrarios al hambre…pero hay mucha hambre de Dios, mucha necesidad, muchos niños y  jóvenes que quisieran sentir el abrazo de alguien que les diga que los quiere, muchas familias destruidas o a punto de hacerlo… hay mucho por hacer, no basta apenarnos y llorar por ello. Hay que ponerse a trabajar.

Para nosotros, hay una nueva multiplicación de los panes…la que se da en la eucaristía. Con ella, Jesús, atiende nuestros dolores físicos, nos consuela y da nueva alegría cuando estamos cansados, y nos alimenta para que nosotros nos animemos a alimentar a otros también. Hay que ir a su encuentro como aquella gente… como muchos también hoy

Buena jornada para todos.

martes, 4 de diciembre de 2018

Lucas 10,21-24. FELICES LO OJOS QUE VEN




En aquel momento Jesús se estremeció de gozo, movido por el Espíritu Santo, y dijo:
"Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños. Sí, Padre, porque así lo has querido.
Todo me ha sido dado por mi Padre, y nadie sabe quién es el Hijo, sino el Padre, como nadie sabe quién es el Padre, sino el Hijo y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar".
Después, volviéndose hacia sus discípulos, Jesús les dijo a ellos solos: "¡Felices los ojos que ven lo que ustedes ven!
¡Les aseguro que muchos profetas y reyes quisieron ver lo que ustedes ven y no lo vieron, oír lo que ustedes oyen y no lo oyeron!".

Palabra del Señor


En Isaías capitulo 55 leemos:

¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca!
Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva el Señor, y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, ni los caminos de ustedes son mis caminos –oráculo del Señor–.
Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.


El pensamiento de muchos estos días estará ya en la gran fiesta de navidad o de año nuevo. Los grandes centros comerciales y aun los más chicos, llenan nuestros ojos de imágenes, de luces y de colores del ícono de la navidad como lo es papa Noel. Y muchos corren detrás de eso, anunciando la llegada de ¡un trineo desde el polo norte!... muchas veces nuestros pensamientos  no son los de Dios, ni nuestros caminos son los del Señor.

Los “sabios y prudentes” son los que hablan de una navidad inclusiva que tiene a este hombre regordete que les cae bien a todos, en todo el mundo. Del niño Dios, dueño de la fiesta, no, porque es alguien que es para unos pocos , según dicen ellos. Y muchas veces nosotros, no hemos sido capaces de reaccionar ante ello.



Los “sabios y prudentes” son los que están más preocupados por la ropa, por la fiesta, por los gastos, por la mesa servida y pomposa, que por que esa mesa servida sea para todos, donde nadie se quede sin la alegría cristiana de una esperanza que se renueva.


 Los soberbios y autosuficientes, no pueden llegar a entender las cosas de Dios. El único camino para encontrarse con Dios es la humildad:

Pero él nos da una gracia más grande todavía, según la palabra de la Escritura que dice: Dios resiste a los soberbios y da su gracia a los humildes. ( Sant. 4,6).



Bueno sería crecer estos días en humildad. Muchas veces se hace pensando y trabajando por la gente que menos tiene. Muchas familias hoy comienzan a preparar una mesa navideña donde invitan a familias de menos recursos a celebrar el nacimiento del Niño Dios. Es bueno ver cómo a la par de todo aquello, de realizan campañas solidarias para que la navidad sea para todos. es bueno ver como se realizan concursos de pesebres para resaltar el nacimiento del niño que nos trajo la salvación, a celebrar el acontecimiento único, grandioso, que Dios mismo, se hiciera hombre en una cuna en un pueblito perdido en el mapa, pobre porque así lo quiso, rodeado del amor de su Madre y de su Papá , José.

Crecer en humildad, y sencillez, evitando el derroche, siendo caritativos, aumentando la oración y el amor hacia los que nos rodean, con pequeños gestos, eso que están al alcance de la mano de todos, pequeños y sencillos, de corazón que es en definitiva lo que mira Dios.

Buena jornada para todos-

lunes, 3 de diciembre de 2018

Mateo 8,5-11. LA FE DEL CENTURIÓN



Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole":
"Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".
Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".
Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra y mi sirviente se sanará.
Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a mis órdenes: 'Ve', él va, y a otro: 'Ven', él viene; y cuando digo a mi sirviente: 'Tienes que hacer esto', él lo hace".
Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie en Israel que tenga tanta fe.
Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos".


Palabra del Señor



El Centurión romano era el encargado, jefe de cien soldados. De ahí el nombre. Ellos, eran el alma del ejército romano. Cada uno cumplía su labor con precisión y firmeza. Eran como los padres de sus soldados, lejos de la tierra de uno, pero también eran los jefes, dispuestos a llevarlos a cualquier batalla con firmeza y voz de mando.


Pero… se acercó a Jesús a pedir salud para un sirviente. Recordemos que un jornalero  por ejemplo, trabajaba por jornadas, pero eran libres de ir con uno u otro… un esclavo era pertenencia exclusiva del amo y no tenía derechos. Eran considerado herramientas vivas y cada dueño podía hacer lo que quería, incluso dejarle morir cuando ya no servía o estaba enfermo. Se nota que este hombre tenía un gran corazón y pidió a Jesús por un sirviente como si fuera su hijo, con la misma dedicación y cariño.


Un punto a revisar en nuestro camino de adviento, si nuestra caridad es con todos. No importa quien sufre, importa que sufra, no importa quien pide comer, lo que importa es que tiene hambre. La caridad no pasa por el color de la piel, por su pensamiento igual o parecido al mío, no pasa por la religión, o tantos otros tamices que usamos para seleccionar nuestro dar.

Y después esa expresión de fe profunda. Di una palabra y eso basta, desde lejos del hogar, tu orden es más fuerte, no hace falta que vayas a mi casa… compara una orden suya, que es obedecida. Y Jesús dice que es muy buena la fe de aquel hombre y que vendrán de todas partes a sentarse en la mesa del reino, no solo ellos, los judíos.



Los judíos que escuchaban tenían que aprender que el pasaporte a la presencia de Dios, no es el hecho de pertenecer  a una nación determinada, sino la fe. Nosotros tenemos que aprender que el hecho de “pertenecer” a tal o cual religión, grupo, o incluso nación, no nos otorga necesariamente el pasaporte  a la vida de Dios. Que el solo hecho de pertenecer, no basta.

Que la gran llave de todo es la fe, es creer en Jesús y creerle a Jesús. Es vivir escuchando su Palabra y poniéndola en práctica, es amar a todos sin exclusión, amor que significa incluso desearle el bien a quien nos hace el mal y molesta.
Y esto es un mensaje para vos y para mi, o sea para cada uno por lo tanto debe haber una respuesta personal, de tú a tú con Jesús, una respuesta que surge del dialogo sincero con Dios mismo

Un buen día para revisar nuestra fe y nuestra caridad a la luz de la Palabra de Dios.

Buena jornada para todos.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Lucas 21,34-36. ¡ATENTOS!




Jesús dijo a sus discípulos: 

"Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".

Palabra del Señor



Tengan cuidado nos dice Jesús. El peligro es perder la conciencia crítica que nos hace discernir con exactitud dónde está el bien y donde el mal.


Decir conciencia, ya sería suficiente, pues la conciencia es siempre la realidad que crítica, que pasa por tamiz las cosas, que selecciona, que analiza, que configura algo o por el contrario que los desfigura.


Conciencia crítica sería algo redundante, pero vale como termino para ponernos frente a la realidad, y analizarla. La conciencia crítica es un sentimiento interior por el cual el ser humano es capaz de apreciar su propio valor y capacidades y de reconocerlos en las demás personas.



Frente a los medios de comunicación social necesitamos esa conciencia crítica que nos haga sacar conclusiones propias y no dirigidas por tal contenido editorial, a escuchar y ver dos campanas.



Frente a un problema necesitamos esa conciencia crítica que nos ayude a darnos cuenta lo fundamental de lo  accesorio, lo bueno de lo malo.



Frente al mundo: hoy el evangelio nos habla de excesos, embriaguez y preocupaciones de la vida. ¡Un mensaje tan actual!


Aquello vivido con exceso, que en cierta medida nos hace bien, pero por múltiples factores lo vivimos con exceso, hace mal, desde la comida, pasando por amistades, diversiones, trabajo, estudio, o pulcritud, limpieza, orden, deporte, entrenamiento, cuidado de la belleza del cuerpo, descanso…



Embriaguez tanto de alcohol como de todo aquello que nos perturba la voluntad o que nos trae una serie de desequilibrios en la química cerebral que afectan tanto al comportamiento, como  los pensamientos, sentimientos y emociones. Que nos hace ser más agresivos, sin control.


O preocupaciones, esas que abarcan mucha parte de nuestra vida, de nuestros días desde la mañana a la noche: la cuota del auto, de la vivienda , del colegio, los vencimientos, los impuestos, a veces la vida se convierte en una calesita que da vueltas y vueltas y no se detiene, siempre con la misma preocupación, la misma rutina…



Tengan cuidado nos dice Jesús, Cada uno sabe cuáles son las cosas que embotan nuestro corazón, nuestra alma, nuestro espíritu, nuestra mente.




¿Cómo hacer para no perder esa conciencia crítica?
Estén prevenidos y oren incesantemente…


 la oración constante es un medio para no perder la presencia del espíritu, y nos ayuda a profundizar en nosotros la conciencia de la presencia de Dios en medio nuestro, nos hace ver con claridad, nos hace poner blanco sobre negro, luz sobre oscuridad, verdad sobre mentiras o mediocridad, nos hace dar a las cosa y personas el justo lugar. Con la oración constante, conseguimos mantenernos despiertos. A veces las esperan largas hacen que uno pierda la prevención o la atención. La oración nos ayuda a mantenernos vigilantes. 
A veces esa oración será el dialogo con Jesús sincero y profundo, a veces será simple repetir pequeñas letanías diarias o frecuentes: “Dios mío ven en mi ayuda”, “Jesús y María los amo”, “Jesús te necesito”… y tantas otras, como necesidades tenemos en el corazón.


Que Dios nos ayude. Y que podamos comenzar mañana, un bendecido adviento preparando la navidad.


Buena jornada para todos.