sábado, 16 de junio de 2018

Mateo 5,33-37.CUANDO DIGAN SI, QUE SEA SI


  

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes han oído también que se dijo a los antepasados: No jurarás falsamente, y cumplirás los juramentos hechos al Señor.
Pero yo les digo que no juren de ningún modo: ni por el cielo, porque es el trono de Dios,
ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la Ciudad del gran Rey.
No jures tampoco por tu cabeza, porque no puedes convertir en blanco o negro uno solo de tus cabellos.
Cuando ustedes digan 'sí', que sea sí, y cuando digan 'no', que sea no. Todo lo que se dice de más, viene del Maligno.
Palabra del Señor


San clemente de Alejandría, el primer cristiano que en esta ciudad recibía notoriedad, siendo maestro  insistía a los cristianos, en aquellos años cercanos a los tiempos de Jesús, (falleció hacia el año 215) que debían vivir de tal manera y demostrar el carácter , que a nadie se le ocurriera nunca exigirles un juramento.

Lo ideal es que una persona nunca necesite un juramento para reforzar o garantizar la verdad de lo que se diga. Su carácter, su manera de vivir, debería hacer totalmente innecesario un juramento.

Lo ideal, si lo ideal, pero el mundo es el mundo. No se puede confiar mucho en la gente. Hace pocos días estuve en el juramento de un grupo de colegas que juraban ser honrados profesionales defendiendo los ideales del bien común. Y lo hacían con mucho orgullo y pasión. En todos los colegios profesionales se da esto: se jura defender la esencia misma de la profesión, haciendo un mundo más honrado y atender el bien común de la sociedad.  Jura el político defender la Constitución Nacional y sus principios. Jura por Dios, por los santos evangelios en algunos casos o jura por la memoria de algún que otro político, incluso cuyo curriculum no es de santidad y juran seguir sus pasos, ojalá que aclaren cuales.


Una sociedad donde si no hacemos juramento, si no firmamos un papel un compromiso, estamos en el aire y no sabemos aun , si esa persona que jura, cumplirá o no, también habida cuenta que muchos fallaron y bien es sabido, como dice el refrán, “cuando uno se quema con leche, ve la vaca y llora”… firmamos contratos, firmamos pagarés, firmamos alquileres que para más efectividad hacemos sellar en la entidad de rentas… si fuéramos más honestos, capaz no hace falta tanto. Si fuéramos más honestos, el carácter de esa persona nos haría obviar el juramento. Su fuéramos más honestos, no nos pedirían que juremos decir la verdad y solo la verdad, en un juicio, si fuéramos más honestos, nuestras relaciones con los cercanos, no estarían  bañadas por la mentira, por la excusa, por la doble vida, nuestras oficinas serían  sin vidrios que separan de los demás, pues no habría nada que ocultar… parece un mundo ideal…

Pero no podemos esperar que todos tengan ideales nobles y buenos.




Jesús, hoy, a nosotros nos da dos obligaciones: la primera, es la de ser  tal persona que los demás vean en nosotros nuestra bondad, transparente y no nos exijan nunca un juramento. Que solo baste nuestra palabra y sobre todo nuestra vida como garante.

 Y la otra, ser misioneros de la verdad, de tal manera que la falsedad y la infidelidad sean eliminadas en la sociedad y ya no hagan falta los juramentos…

Ojalá que ya estemos en el camino de la primera de las obligaciones y que nuestro lenguaje sea SI o NO, y los demás nos crean.

Buena jornada para todos.

viernes, 15 de junio de 2018

Mateo 5,27-32. SI TU OJO, SI TU MANO...



 Jesús dijo a sus discípulos: 
Ustedes han oído que se dijo: No cometerás adulterio.
Pero yo les digo: El que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón.
Si tu ojo derecho es para ti una ocasión de pecado, arráncalo y arrójalo lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
Y si tu mano derecha es para ti una ocasión de pecado, córtala y arrójala lejos de ti: es preferible que se pierda uno solo de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea arrojado a la Gehena.
También se dijo: El que se divorcia de su mujer, debe darle una declaración de divorcio.
Pero yo les digo: El que se divorcia de su mujer, excepto en caso de unión ilegal, la expone a cometer adulterio; y el que se casa con una mujer abandonada por su marido, comete adulterio.
Palabra del Señor

Otra vez Jesús nos dice que no sola es mala  la acción prohibida, sino el pensamiento prohibido. Los maestros judíos tenían una opinión muy seria del adulterio, y castigaban gravemente el hecho. Así que, llegaba con sus palabras, al corazón mismo de una enseñanza que tenía mucho peso en el tiempo. No es la mirada rápida, o el pensamiento que viene y se va. Es la mirada con la intención deliberada de aprovecharse de él o ella, pues convengamos que la cosa corre para ambos sexos, pues hoy con la dosis de erotismo que se alimenta la sociedad, hay una carrera palmo a palmo para ver quien seduce y se deja seducir por el otro.


Hay un deseo interior, del que el adulterio es el fruto.
El mundo, tentador en este sentido, ofrece una paleta de oportunidades : libros, películas, series televisivas, internet, y por supuesto, las redes sociales que hasta en el más pequeño de los aparatos conviven lecciones de moral y apología de la pornografía o prostitución.  Jesús hoy condena a quien deliberadamente usa  sus ojos para estimular sus deseos.


Por eso nos da este remedio quirúrgico para el alma: lo que cause  o que seduzca al pecado debe ser eliminado totalmente de la vida.
Es que debemos eliminar de nuestra vida, sin sentimentalismos, aquello que sirva para seducirnos al pecado: un hábito, una costumbre, una relación, un placer que arruina nuestra propia vida o la de los demás.


Y no se trata de quedarse con los brazos cruzados y decir: no pienso más estupideces, no voy más a esos lugares, y quedarnos sin más sin hacer nada. La manera será dedicarse a otra cosa en el tiempo que aquello nos ocupaba, es mirar lo bueno cuando perdía tiempo en mirar lo que me hace mal al alma.

si, los viernes a la noche iba con mis amigos a festejar eso que se llama “Viernes de soltero” y decido no ir porque termino mal, no me quedo en casa, sin hacer nada pues la ocasión siempre golpeará la puerta para invitarme. Debo hacer otra cosa en ese tiempo, algo bueno, ocupar mi tiempo pues aunque vacíe mi estantería de cosas malas, hay un lugar vació que busca ser ocupado…siempre lo mejor será el servicio, pues nos saca del egoísmo con que nos envuelve la vida y nos hace mirar al otro, sus necesidades, sus carencias y ayudarle.
Recordemos aquella historia que nos ayuda a reflexionar:
Un viejo indio norteamericano estaba hablando con su nieto y le decía: 
“Me siento como si tuviera dos lobos peleando en mi corazón. Uno de los dos es un lobo enojado, violento y vengador. El otro está lleno de amor y compasión”.
El nieto preguntó: “Abuelo, ¿dime cuál de los dos lobos ganará la pelea en tu corazón?”. El abuelo contestó: “Aquel que yo alimente”.
Y esto, nos sirve para todo. ¿Cuál de los dos lobos alimentamos en nuestra vida?
Buena jornada para todos.

jueves, 14 de junio de 2018

Mateo 5,20-26. EL QUE SE IRRITA CONTRA SU HERMANO





Jesús dijo a sus discípulos:
Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos.
Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: No matarás, y el que mata, debe ser llevado ante el tribunal.
Pero yo les digo que todo aquel que se irrita contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal. Y todo aquel que lo insulta, merece ser castigado por el Sanedrín. Y el que lo maldice, merece la Gehena de fuego.
Por lo tanto, si al presentar tu ofrenda en el altar, te acuerdas de que tu hermano tiene alguna queja contra ti,
deja tu ofrenda ante el altar, ve a reconciliarte con tu hermano, y sólo entonces vuelve a presentar tu ofrenda.
Trata de llegar en seguida a un acuerdo con tu adversario, mientras vas caminando con él, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al guardia, y te pongan preso.
Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Palabra del Señor


Ayer nos decía Jesús esto del cumplimiento de la “ley y los profetas” , la esencia, llegar hasta el fondo de la cuestión, la reverencia a Dios y el respeto a todos los demás, enmarcado en el amor.

Hoy lo escuchamos de nuevo en esas certezas. No se trata solo de hacer o no hacer… se trata de lo que se abriga en el alma y el corazón. Para las estadísticas, sirven los actos, pero solo Dios ve el corazón y sabe lo que hay de bueno o malo. Cuando confesamos, decimos los actos malos que hicimos, pero no todo aquel sentimiento que produjo esos actos. Hacemos a veces moral de actos y no de actitudes.

Con el caso de la violencia hacia los demás, tenemos un ejemplo. Eso de irritarse con el hermano. Una irritación que puede ser sencilla, como una llama que prende un grupito de ramas secas, se prende y se apaga, así como viene se va. Y está la otra irritación o ira, esa que se teje en el tiempo, que busca venganza, que se alimenta, que lamentablemente se cultiva, que va comiendo el corazón de a poco, que es un motor de mala energía …
Tanto aquella como esta, están mal, pero quizás la primera puedo combatirla con cambios de hábitos en mi forma de ser. La otra, hay que limpiar pronto antes que nos actúe en contra.

El que lo insulta, dice el Señor. Aquel que con desprecio, trata mal a su hermano.  Es como decirle idiota sin sentido, tonto, imbécil,  mirarlo desde arriba y considerarse uno superior con capacidad para denigrar y humillar a la otra persona. No deberíamos mirar con desprecio a ninguna persona por la que Cristo también entregó su vida. Desprecio que se da por una cuestión de  color de piel, o posición económica o social, desprecio que hasta se da por conocimiento, estudios realizados, o por inteligencia… y es como que Jesús va aumentando el grado de maldad. Si irritarse es feo, insultar es aún peor…

Peor aún el que maldice, el que desea el mal a alguien, el que se empecina en destruir el nombre y la reputación de alguien, el que mancha el buen nombre del hermano.

A veces se hace difícil ir por la vida deseando el bien a todos,  devolver  bien por el mal recibido, mostrar una sonrisa cuando nos agreden física o sicológicamente, cuando alguien no piensa como nosotros y nos dan ganas de gritarle, borrarlo de nuestra lista de amigos, no saludarle más, pero bueno,  cuando escuchamos a Jesús, nos trae este mensaje de esfuerzo y lucha, que siempre es positivo para nosotros, pues habla de personas que si logramos hacerlo, nos dominamos a nosotros mismos y somos libres y no dejamos que nadie  ni nada( la rabia, el odio, la sed de venganza) decidan por nosotros, nos hacemos más libres y miramos SIEMPRE para adelante. Si cuando manejamos  miramos todo el tiempo  el espejo retrovisor, de seguro nos llevamos lo que viene al frente por delante y no podremos continuar.

Y nos habla a los que estamos más metidos en las cuestiones de la fe, y nos dice que si cuando vamos al altar, nos damos cuenta que alguien tiene una queja contra nosotros, que volvamos  los pasos y primero vamos  a reconciliarnos, pedir perdón o perdonar. Cuando a veces nos parezca que hay una barrera entre Dios y nosotros y no sabemos por qué es, pensemos si nosotros no la hemos levantado al estar mal con los que nos rodean o hemos molestado a alguien y no hemos tratado de rectificar lo que hicimos. Es hora de bajar barreras, abrazar, perdonar, pedir perdón, es hora de abrazarnos a Dios, lo necesitamos.
Buena jornada para todos. Se trata de limpiar el corazón.

miércoles, 13 de junio de 2018

Mateo 5,17-19. LA LEY Y LOS PROFETAS




Jesús dijo a sus discípulos:
«No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento.
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»
Palabra del Señor


Pero ¿que era la ley?. Lo entendían por los diez mandamientos, lo usaban en relación a los primeros cinco libros del Pentateuco, usaban la frase La ley y los profetas para referirse  a toda la escritura, el antiguo testamento, y la usaban con el sentido de la ley oral trasmitida de generación en generación. Pero esto era muy complicado. Muchas veces Jesús dijo que esa ley, escrita en 613 preceptos, ataba la hombre, no le dejaba en libertad, no le permitía por ejemplo sanar una persona en sábado porque era malo porque sanar era trabajar, porque el enfermo sanado no podía llevar su camilla porque eso era un trabajo, y así una telaraña de formulaciones que no ayudaban a ser mejores, más justos y buenos.

Ya le había preguntado uno cual era el más importante de los mandamientos. Tenían un problema con resumir la ley a todo aquello que Dios quería…entonces, tanto ayer como hoy, es que debemos volver la vista atrás y llegar hasta esos mandamientos dictados por Dios, entregado a Moisés para el pueblo peregrino de entonces y el pueblo peregrino de hoy…
Ellos son la esencia de toda ley, y en ellos la esencia la podemos resumir aun más: reverencia  a Dios, respeto al hombre, quizás sea el origen de toda ley, de todo  principio humano, de toda norma de convivencia. Reverencia a Dios, el nombre de Dios, el día de Dios…respeto a los padres, a los hermanos, a las propiedades, a las cosas, la verdad, el buen nombre, la vida y por uno mismo para que los malos pensamientos no puedan dominar nuestra vida.
Las palabras de Jesús son:
 "El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.»

Y nos preguntamos cómo estamos llevando esto adelante. El tiempo de Dios, ¿se lo damos? La reverencia  a Dios ¿se la damos? ¿Enseñamos a hacer lo mismo? Nuestro tiempo, ¿le damos a Dios? ¿Dedicamos ese tiempo para estar a solas con Él, hablarle como un amigo, escucharle, dejarle hablar?
Y el respeto a los demás, quizás antes de amar a los demás. Respetar a los demás, darles su lugar, su tiempo, escuchar con atención, hablar cuando haga falta, no gritar, no insultar, no maltratar. Respetar la vida desde el inicio, ayudar a encontrar el camino, pedir perdón, perdonar, cuidar el buen nombre de los demás, no calumniar, injuriar o difamar, no hacerse socio de la mentira que produce las  tres anteriores…respetar, siempre respetar.
Y todo esto enmarcado por el amor. De nada sirve reverenciar el nombre de Dios si lo hacemos solo de la boca para afuera. De nada sirve respetar al hermano, si eso es de boca para afuera, con una actitud demagógica más que cristiana.

La reverencia y el respeto no consiste en obedecer una multitud de reglas mezquinas, en sacrificios …consiste en la misericordia. No consiste en legalismo, ni doctrinas, consiste en el amor, amoldando nuestra vida a las exigencias del amor y no siendo una sucesión de normas negativas del “no se debe”. Todo pasa, solo Dios queda decía santa Teresa, Dios es amor, eso queda. Amemos y con eso estamos cumpliendo la ley
Buena jornada para todos. Rezamos hoy más que nunca para que se respete al hermano que aun no nació, respetemos su derecho a la vida, su derecho a ser.

martes, 12 de junio de 2018

Mateo 5,13-16. SAL Y LUZ






 
Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña.
Y no se enciende una lámpara para meterla debajo de un cajón, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

Palabra del Señor


Sal y luz. Dos elementos que son parte de nuestra vida.
La sal era relacionada con la pureza, probablemente por su blancura. Era la más primitiva de todas las ofrendas. Nosotros cristianos deberíamos ser ejemplos de pureza como la sal. Pureza al hablar, pureza siendo honrados. Diligentes en el trabajo o el estudio, más responsables. El mundo ha bajado el nivel de todo eso. Hasta en los gestos que hacemos. Estamos en el mundo  y a veces nos hacemos inmundos.
La sal era el más común de todos los conservantes.  La sal preserva de la corrupción del tiempo, del espacio, del clima. Nosotros por aquí tenemos el charqui, carne deshidratada  conservada en sal. Los cristianos estamos llamados a ser sal que ayude a preservar  de la corrupción nuestros metros cuadrados, nuestras familias, nuestras instituciones, nuestra patria. Cuanto más sal haya, más libre de la corrupción estaremos.
La sal da sabor, la más típica función. Una comida sin sal es insípida. Pero con mucha sal, hace mal o no se puede comer. Cristianos que llenan todo con su vida cristiana que hablan, que quieren imponer lo cristiano, que no son coherentes entre lo que dicen y hacen, a veces son tan salados que se los deja pasar y se les deja de escuchar.
La sal da sabor, nosotros los cristianos siendo sal deberíamos dar sabor a la vida. En un mundo lleno de ansiedad, nosotros deberíamos ser los más serenos. En un mundo deprimido, deberíamos contagiar esperanza en Dios, en lo que vendrá, en un futuro mejor. En un mundo triste deberíamos ser alegría, aunque también nosotros por distintas circunstancias andamos con cara amargada, como de duelo por la vida, nunca disfrutando de las maravillas de Dios. ¿Qué le queda para los demás? Parece que ser cristiano es sufrir, es alejarnos del mundo, es vivir sin mirar a los demás. El mundo debería contagiarse de nuestra alegría, una alegría que les lleve a preguntarse ¿Por qué está así este hombre o esta mujer? ¿Por Cristo? Entonces ser cristiano vale la pena.

Y ser luz.
La luz está primero para que se vea. Con luz vemos, sabemos dónde vamos, donde estamos. Con luz vemos el rostro del hermano. Ser luz es tratar de iluminar alrededor, ayudar a otros y a nosotros mismos a ver.
Cuando uno va por una ruta de noche, sabe donde hay una ciudad por el resplandor de sus luces. Entonces la oscuridad se corta, hay vida, hay luz. Nos dijo que seamos luz del mundo, del mundo, no solo de la Iglesia, no dijo sean luz de la Iglesia… eso sería como poner una lámpara dentro de una caja o bajo de una mesa. Es más fácil ser luz solo en la Iglesia donde todos me ven, saben quién soy, doy testimonio ahí porque son todos del “mismo palo”. Jesús nos dice sal y luz del mundo, en muchos de sus lugares a oscuras, de Dios, de sus valores. La presencia de cada cristiano, es una lámpara encendida en cada lugar. Es un desafío ser luz en el mundo, pero a eso hemos sido llamados. Es fácil pescar en una pecera, es difícil ir mar adentro y echar redes. Ahí nos manda, por eso ser cristianos es de valientes y héroes.
La luz es guía, como en los aeropuertos cuyas pistas están señalizadas a ambas márgenes con luces que indican el ancho. El cristiano guía, indica anchos, largos, ayuda a que otros puedan diferenciar el bien del mal, la pista o la banquina.
La luz también es usada para advertir, a veces de un accidente más adelante o de un peligro por obras en construcción. Advierte la luz. Cuando se apaga por distintas razones, puede provocar accidentes o situaciones desagradables. Somos luz que advierte, profetas de la nueva era, hay que animarse a advertir, a predicar, a ser luz, a decir palabras si es necesario, hay que ser luz que indique caminos, que ilumine el mundo a oscuras, que lleve paz, serenidad, alegría mucha alegría.
Esto de ser luz es hacernos parecidos a Jesús que dijo: soy la luz del mundo. Si nos dice que seamos luz es para que lo imitemos. El mundo nos necesita, por favor no nos apaguemos. No perdamos el sabor.
No me asusta la maldad de los malos, me aterroriza la indiferencia de los buenos. (Mahatma Gandhi)
A lo que hay que temer es al cansancio de los buenos, decía Juan XXIII
Buena jornada para todos.

lunes, 11 de junio de 2018

Mt 4,25-5,12 BIENAVENTURANZAS AYER Y HOY



Lo seguían grandes multitudes que llegaban a Galilea, de la Decápolis, de Jerusalén, de Judea y de la Transjordania.
 Al ver a la multitud, Jesús subió a la montaña, se sentó, y sus discípulos se acercaron a él.
Entonces tomó la palabra y comenzó a enseñarles, diciendo:
«Felices los que tienen alma de pobres, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
 Felices los pacientes, porque recibirán la tierra en herencia.
 Felices los afligidos, porque serán consolados.
 Felices los que tienen hambre y sed de justicia, porque serán saciados.
Felices los misericordiosos, porque obtendrán misericordia.
 Felices los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios.
 Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios.
Felices los que son perseguidos por practicar la justicia, porque a ellos les pertenece el Reino de los Cielos.
Felices ustedes, cuando sean insultados y perseguidos, y cuando se los calumnie en toda forma a causa de mí.
Alégrense y regocíjense entonces, porque ustedes tendrán una gran recompensa en el cielo; de la misma manera persiguieron a los profetas que los precedieron.
Palabra del Señor


Multitudes ayer y hoy. Multitudes antes las cuales Jesús llega, se sienta y comienza a predicar. Enseñaba de pie, caminando en los pórticos del templo, pero esta vez, se sentó, como los grandes  maestros que al dar alguna  enseñanza eterna, se sentaban y hablaban.
Miró a todos, habló en presente, no dijo bienaventurados serán…dijo felices en el hoy y el mañana, a aquellos y a nosotros.

Y comenzó a decir: felices los que son conscientes de su propia y total indefensión y que han puesto su confianza absoluta en Dios. Los que ponen su mano en la de Jesús, los que tratan de pensar y hablar como él, los que consideran que deben hacer todo como si todo dependiera de ellos y ponerse en manos de Dios, como si todo dependiera de Dios

Felices los que saben dominar sus instintos sus impulsos y su pasión, los que saben enojarse o indignare a su justo tiempo y la causa debida y no al contrario, que tiene la humildad de reconocer  sus límites porque lo hace soberano entre todos.

¿Los afligidos? Felices los que tienen el corazón destrozado por el sufrimiento del mundo producido por el mal, y por su propio pecado y ese sufrimiento en todo lo que uno sabe, la partida de alguien, la enfermedad, la falta de recursos, la insensibilidad de gobernantes, los insultos, el dolor de chicos por nacer a los que se les impide la vida…recibirán consuelo…

Felices los que buscan ser íntegros , que buscan justicia, que anhelan un mundo mejor y se ponen a trabajar en ello, que ansía tanto esto como quien tiene hambre verdadero y sed verdadera, no como un ayuno de un día o dos, esa persona alcanzará satisfacción.

¿los misericordiosos?  Felices los que se ponen en el lugar de los demás,  hasta tal punto que pueden ver con sus ojos, pensar con su mente, sentir con su corazón porque el que es así con los demás, descubrirá que los demás hacen lo mismo con él porque eso es lo que ha hecho Dios con Jesús. Mejor aun si vemos, escuchamos, hablamos, vamos, bendecimos, con los ojos, oídos, boca, pies y manos de Jesús y sentimos con un corazón parecido al suyo.

Feliz de aquellos cuyas motivaciones son puras, que su forma de pensar es pura, que no tiene nunca doble intención, que nunca se quiere entreverar en coimas, o corrupción, que siempre ve al otro sexo con altura y dignidad, que no desnuda con la mirada a nadie, que no habla mal ni piensa mal de nadie, que busca siempre el bien común  aunque sea mal entendido o mal tratado por eso. Son los que verán a Dios que es totalmente puro.

¿Los que trabajan por la paz?  Felices los que producen relaciones como es debido con las personas, los que unen, los que buscan aquello que es común y no lo que divide, los que se dedican a sellar grietas entre las gentes, los que hacen puentes y no paredes, los que hablan bien del ausente, los que no ponen cizaña en las relaciones familiares o de amigos… serán llamados hijos de Dios…

Felices los que sean perseguidos, insultados, ninguneados, tratados de retrógrados, conservadores, clericales, y por culpa de la mala acción de algunos pocos, sean tratados como pedófilos, descalificando todo aquello que pudieran hacer de bueno…  cuando les peguen, pinten, les tiren de todo por defender ideales, valores cristianos, por defender la vida, por ponerse al lado del más vulnerable, por reclamar justicia, por ser un Cristo en la tierra. Somos y seremos profetas del  nuevo tiempo testimoniando con nuestra vida el amor de Jesús a los hombres.

Es para sentarnos nosotros también al lado de Jesús y escucharlo, o leer una y otra vez cada frase de estas bienaventuranzas que no son más que nuestro orden, nuestro código de convivencia, nuestra ley suprema, nuestra forma de ser cristianos, nuestra identidad. Que el Espíritu Santo nos permita rezar con ellas , gozarnos cuando hable de nosotros , y cambiar cuando ,viendo lo que nos pide Jesús estemos dispuestos a ser mejores cristianos.
Buena jornada para todos.

sábado, 9 de junio de 2018

Lucas 2,41-51. INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA




Los padres de Jesús iban todos los años a Jerusalén en la fiesta de la Pascua.
Cuando el niño cumplió doce años, subieron como de costumbre,
y acabada la fiesta, María y José regresaron, pero Jesús permaneció en Jerusalén sin que ellos se dieran cuenta.
Creyendo que estaba en la caravana, caminaron todo un día y después comenzaron a buscarlo entre los parientes y conocidos.
Como no lo encontraron, volvieron a Jerusalén en busca de él.
Al tercer día, lo hallaron en el Templo en medio de los doctores de la Ley, escuchándolos y haciéndoles preguntas.
Y todos los que lo oían estaban asombrados de su inteligencia y sus respuestas.
Al verlo, sus padres quedaron maravillados y su madre le dijo: "Hijo mío, ¿por qué nos has hecho esto? Piensa que tu padre y yo te buscábamos angustiados".
Jesús les respondió: "¿Por qué me buscaban? ¿No sabían que yo debo ocuparme de los asuntos de mi Padre?".
Ellos no entendieron lo que les decía.
El regresó con sus padres a Nazaret y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba estas cosas en su corazón.
Palabra del Señor.

La fiesta del Inmaculado Corazón de María sigue a la del Sagrado Corazón de Jesús. El corazón expresa y es símbolo de la intimidad de la persona. La primera vez que se menciona en el Evangelio el Corazón de María es para expresar toda la riqueza de esa vida interior de la Virgen: “María conservaba estas cosas en su corazón”

Lo vemos también hoy. Jesús cumplió doce años. Era la edad en que alcanzaba la mayoría de edad y comenzaba a cumplir todas las obligaciones de la ley. Y todo judío adulto que viviera a no más de veinticinco kilómetros, de Jerusalén, debía asistir a la fiesta de Pascua

Cuando sus padres iniciaron la vuelta, Jesús se quedó a atrás. Las mujeres partían antes pues caminaban más despacio. Los hombres salían después y las alanzaban en el camino. Parece que José pensaba que Jesús iba con maría y viceversa. Quizás sea por la edad, pues un año antes era un niño… lo buscan entre familiares y amigos, y no lo encuentran. Comienzan el regreso.

En esas fiestas el sanedrín se reunía en el atrio del templo a discutir cuestiones teológicas delante de todos, como una manera de que todos aprendan y participen. Ahí estaba el niño, escuchando, preguntando y aportando lo suyo. Ahi lo encontraron, y el corazón de María y José se llenó de emoción por todo: por haber encontrado a Jesús, por escucharle hablar, por ver que ese niño ahora era todo un hombre que discutía, preguntaba, hablaba: orgullo de padres, mezclado con la tensión de no saber donde estaba y encontrarlo después de un largo recorrido. ¡Tres días después!

Tu padre y yo te hemos estado buscando…debo ocuparme de las cosas de mi Padre. Era el quiebre del niño al joven que comenzaba a revelar su identidad, su gen, su vida, su fin, su meta. Y María conservaba en su corazón todo esto. O atesoraba todo en la memoria. Su instinto materno le hacía guardar silencio y contemplar con amor, aquello que su razón no le permitía entender aún.

Pero ese lanzamiento de Jesús no le hizo perder nunca su humildad. Nunca miró por encima de sus hombros a sus padres terrenos. Por el contrario, volvió con ellos y vivía sujeto a ellos. Un hombre de Dios, nunca desprecia sus lazos terrenales porque sabe cumplir sus deberes con una fidelidad absoluta.

Un corazón que vivió  en silencio aquel primer anuncio del ángel, que escuchó en el templo al anciano Simeón, que tuvo que huir a Egipto para que no le pase nada a su hijo. Un corazón de María que pidió insistentemente a su hijo por aquella parejita en cuya boda se quedaron sin vino, aquella que vio a su hijo todo destruido en la cruz, desnudo, lastimado, con la mirada perdida que sin embargo pudo ver entre todos a su mamá y pedirle que se quede con sus hijos en la tierra. El corazón de una madre que tomó a su hijo muerto, todo sucio, ensangrentado en medio de tantas burlas de intolerantes… un corazón de mamá que recurre a nosotros ante lo pequeño y lo grave, que siempre está, que cuida de nosotros como si fuéramos su hijo Jesús, que está al pie de nuestras cruces, que, como en el evangelio de hoy, nos busca hasta encontrarnos y cuando eso ocurre su corazón explota de alegría y nos lleva de nuevo a casa, donde está Jesús.

Que el corazón de María nos haga mejores, nos acerque a ella, que no es otra cosa que acercarnos a su hijo Jesús.

Buena jornada para todos.

viernes, 8 de junio de 2018

Juan 19,31-37. SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



Era el día de la Preparación de la Pascua. Los judíos pidieron a Pilato que hiciera quebrar las piernas de los crucificados y mandara retirar sus cuerpos, para que no quedaran en la cruz durante el sábado, porque ese sábado era muy solemne.
Los soldados fueron y quebraron las piernas a los dos que habían sido crucificados con Jesús.
Cuando llegaron a él, al ver que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas,
sino que uno de los soldados le atravesó el costado con la lanza, y en seguida brotó sangre y agua.
El que vio esto lo atestigua: su testimonio es verdadero y él sabe que dice la verdad, para que también ustedes crean.
Esto sucedió para que se cumpliera la Escritura que dice: No le quebrarán ninguno de sus huesos.
Y otro pasaje de la Escritura, dice: Verán al que ellos mismos traspasaron.
Palabra del Señor


Un monje de la Orden de San Basilio, sabio en las cosas del mundo, pero no en las cosas de la fe, pasaba un tiempo de prueba contra la fe. Dudaba de la presencia real de Nuestro Señor Jesús en la Eucaristía. Oraba constantemente para librarse de esas dudas por miedo de perder su vocación. Su sacerdocio se convirtió en una rutina y se destruía poco a poco. Especialmente la celebración de la Misa se convirtió en una rutina más, un trabajo más. Era el año 700

La situación en el mundo no le ayudó a fortalecer su fe. Había muchas herejías surgiendo durante esta época. Sacerdotes y obispos eran víctimas de esas herejías, las cuales estaban infestando a la Iglesia por todas partes. Algunas de estas herejías negaban la presencia real de nuestro Señor en la Eucaristía. El sacerdote no podía levantarse de esta oscuridad que envolvía su corazón. Cada vez estaba más convencido, por la lógica humana, de esas herejías.




Una mañana del año 700, mientras celebraba la Santa Misa, estaba siendo atacado fuertemente por la duda y después de haber pronunciado las solemnes palabras de la consagración, vio como la Hostia se convirtió en un círculo de carne y el vino en sangre visible. Estaba ante un fenómeno sobrenatural visible, que lo hizo temblar y comenzó a llorar incontrolablemente de gozo y agradecimiento.

Estuvo parado por un largo rato, de espaldas a los fieles, como era la misa en ese tiempo.  Se dio vuelta, miró a sus fieles, le contó lo que pasaba: ¡afortunados testigos a quienes el Santísimo Dios, para destruir mi falta de fe, ha querido revelárseles El mismo en este Bendito Sacramento y hacerse visible ante nuestros ojos! Vengan, hermanos y maravíllense ante nuestro Dios tan cerca de nosotros. Contemplen la Carne y la Sangre de Nuestro Amado Cristo.

Las personas se apresuraron a ir al altar y, al presenciar el milagro, empezaron a clamar, pidiendo perdón y misericordia.
Otros se arrodillaban en señal de respeto y gratitud por el regalo que el Señor les había concedido. Todos contaban la historia por toda la ciudad y por todos los pueblos vecinos.

La carne se mantuvo intacta, pero la sangre se dividió en el cáliz, en 5 partículas de diferentes tamaños y formas irregulares. Los monjes decidieron pesar las partículas y descubren fenómenos particulares sobre el peso de cada una de ellas. Inmediatamente la Hostia y las cinco partículas fueron colocadas en un relicario de marfil.

Dónde se conservó y cómo fue pasando de un lugar a otro, lo pueden googlear como “El milagro de Lanciano”. Con el tiempo, a aquella hostia  convertida en carne y a la sangre le hicieron estudios cada vez más sofisticados. El último, en 1981 o sea 1200 años después.
A las distintas investigaciones eclesiásticas siguieron las científicas, llevadas a cabo desde 1574, en 1970-71 y en 1981. En estas últimas, el  científico Profesor Odoardo Linoli docente en Anatomía e Histología Patológica y en Química y Microscopía Clínica, con la colaboración del Profesor Ruggero Bertelli de la Universidad de Sena, utilizó los instrumentos científicos más modernos disponibles.


Los análisis, realizados con absoluto rigor científico y documentados por una serie de fotografías al microscopio,
dieron los siguientes resultados:

*La Carne es verdadera Carne. La Sangre es verdadera Sangre.

*La Carne y la Sangre pertenecen a la especie humana.

*La Carne está constituida por el tejido muscular del corazón. En la Carne están presentes, en secciones, el miocardio, el endocardio, el nervio vago y, por el relevante espesor del miocario, el ventrículo cardiaco izquierdo.

*La Carne es un CORAZON completo en su estructura esencial.

*La Carne y la Sangre tienen el mismo grupo sanguíneo (AB).

*La conservación de la Carne y de la Sangre, dejadas al estado natural por espacio de 12 siglos y expuestas a la acción de agentes atmosféricos y biológicos, es de por sí un fenómeno extraordinario.
Y otros resultados no menos sorprendentes.
Pero es un trozo de carne del corazón. Esa hostia, convertida en carne para ayudar a un fraile en su fe, es un pedazo del corazón, del corazón inmenso de Jesús.Presumimos que, debido a las experiencias emocionales y físicas de Jesús esos momentos desde la oración en el huerto, se le reventó el corazón. Cuando eso sucedió la sangre del corazón se mezcló con  el líquido del pericardio que rodea el corazón. La lanza  rompió el pericardio y brotó la mezcla de sangre y agua.
Sea como sea, quizás algún médico lo explique mejor, conmueve profundamente que se convierta en un corazón. No en un musculo que nos hablaría de fuerzas, de garra…no es un pie para indicarnos camino o caminante. No en una mano, que bendice , que indica,  que abraza, que sostiene…es un corazón que incluye todo lo anterior. Maravillosa declaración de amor de Jesús, que si no le bastara lo que hizo algún día en Jerusalén entregando su vida, se aparece cada tanto en estos milagros que aumentan nuestra fe.

Hoy celebramos que un día se le apareció a una monjita  en 1675 a santa Margarita María de Alacoque  mostrándole su corazón, un corazón rodeado de llamas de fuego que simbolizan el amor, coronado de espinas con una herida abierta de la cual brotaba sangre y de él salía una cruz. Esa devoción al Sagrado Corazón de Jesús está desde los primeros tiempos del cristianismo cuando se meditaba en el costado abierto de Jesús.
Hoy nos queda decir con toda fe Sagrado Corazón de Jesús en vos confío, para lo que viene, para mi vida, mi familia, para mi patria, para las decisiones de nuestros legisladores, para proteger la vida de todos, y hoy más que nunca de los no nacidos.
Buena jornada para todos. Sagrado corazón de Jesús en vos confiamos.

jueves, 7 de junio de 2018

Marcos 12,28-34. PRIMERO Y SEGUNDO MANDAMIENTOS



Un escriba que los oyó discutir, al ver que les había respondido bien, se acercó y le preguntó: "¿Cuál es el primero de los mandamientos?".
Jesús respondió: "El primero es: Escucha, Israel: el Señor nuestro Dios es el único Señor;
y tú amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
El segundo es: Amarás a tu prójimo como a tí mismo. No hay otro mandamiento más grande que estos".
El escriba le dijo: "Muy bien, Maestro, tienes razón al decir que hay un solo Dios y no hay otro más que él,
y que amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a sí mismo, vale más que todos los holocaustos y todos los sacrificios".
Jesús, al ver que había respondido tan acertadamente, le dijo: "Tú no estás lejos del Reino de Dios". Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
Palabra del Señor

Un escriba,  satisfecho con la respuesta de Jesús a los saduceos, feliz, digamos, por haberle respondido según lo que ellos esperaban, se acercó y preguntó, con buena intención, que le diga cuál es el principal mandamiento.  Era una pregunta bastante común en la época pues trataban de alinear tantos preceptos (613), algunos de los cuales les confundían por el orden o importancia.

Y Jesús contestó. Una respuesta que llega hasta la eternidad, pues hoy somos nosotros, mañana serán otros los que tendrán en claro qué es lo más importante de nuestra relación con Dios, en qué debemos crecer, cómo debemos amar.
El Señor nuestro Dios es el único Señor; y tú (persona, amigo, amiga, papá, mamá, pueblo, Iglesia, Nación) amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma, con todo tu espíritu y con todas tus fuerzas.
Con todo tu corazón, habría que traducirlo, simplificarlo, como en lo más íntimo tuyo. El corazón designaba  al interior del hombre, su espíritu, su conciencia. Es una elección que hacemos a diario, hoy elijo amar a Dios en mis hermanos, elijo tratar bien a Dios en el más vulnerable y en todos. Elijo ser feliz porque así me hizo Dios.
Con toda tu alma, o sea con toda tu capacidad de amar y apasionarte. Nos apasionamos por tantas cuestiones, nos apasionamos con el Mundial de Futbol, con una noticia, con un caso en que en seguida tomamos partido poniéndonos de un lado  o del otro…y a las cosas de Dios le dejamos casi nada de pasión, creemos que eso es para lo mundano, para lo circunstancial. Del partido de futbol de nuestros equipos hablamos, nos cargamos unos a otros, somos artesanos armando memes que muestran tanta pasión en esto. Sin embargo, por ejemplo, termina nuestra liturgia el día domingo y ya ni nos acordamos que nos dijo Dios en las lecturas, de qué trataba el evangelio proclamado. Es más, a veces el sacerdote pregunta en la homilía qué decía el evangelio y comenzamos a mirar para todos lados para no cruzar nuestra mirada con el sacerdote.
Ojalá pusiéramos un poco de esa pasión con que actuamos en la vida, en las cosas de Dios.
Con todas tus fuerzas…no significa que esa pasión nos llevará a imponer nuestra fe, a llevarnos a todos por delante, a convencer mediante puños, armas, o gritos, de nuestra realidad cristiana. Esto de las fuerzas significa la perseverancia del espíritu que se renueva constantemente, la constancia en las cosas de Dios. Es no quedarnos a medio camino, es sumar actitudes más actitudes todos los días, todos los años, toda la vida. No se trata de ser buenos cuando hay alguna conveniencia solidaria, o cuando salimos de un retiro, o cuando pasamos por cierta edad de la vida y abandonar las convicciones, olvidarnos del compromiso… se trata de perseverar, de ir paso a paso, pero avanzar. Al cielo subimos por una escalera , peldaño tras peldaño.

Agrega aquel escriba: con toda tu inteligencia. No solo el sentimiento, también la razón. La razón no nos aleja del camino de Dios, la razón desemboca en Dios, pues Él es inteligencia infinita. Y es algo que abarca todo aquello que alma, fuerza, espíritu y corazón,  no logran abarcar.


El segundo, es amar al prójimo como a uno mismo. Era y es el principio de todo el amor a los demás… a uno mismo. Lo que no queremos para nosotros, no desearlo para los demás. Lo que queremos para nosotros, desearlo para los demás. Quizás tendríamos que revisar un poco cómo anda el amor hacia nosotros mismos, si es que nos aceptamos, perdonamos, cuidamos, respetamos, mejoramos y crecemos, o aún no hemos logrado ni aceptar nuestra historia vital, y menos perdonarnos. Dios nos quiere bien, para poder amar a los demás, bien. Y lo dirá san Juan en su primera carta : el que no ama a su prójimo que ve, ¿Cómo podrá amar a Dios a quien no ve?. Antes tendríamos que poner, el que no se ama a sí mismo , ¿Cómo podrá amar al hermano como Dios lo pide?

Buena jornada para todos.

miércoles, 6 de junio de 2018

Marcos 12,18-27. DIOS DE VIVOS


Se le acercaron unos saduceos, que son los que niegan la resurrección, y le propusieron este caso:
"Maestro, Moisés nos ha ordenado lo siguiente: 'Si alguien está casado y muere sin tener hijos, que su hermano, para darle descendencia, se case con la viuda'.
Ahora bien, había siete hermanos. El primero se casó y murió sin tener hijos.
El segundo se casó con la viuda y también murió sin tener hijos; lo mismo ocurrió con el tercero;
y así ninguno de los siete dejó descendencia. Después de todos ellos, murió la mujer.
Cuando resuciten los muertos, ¿de quién será esposa, ya que los siete la tuvieron por mujer?".
Jesús les dijo: "¿No será que ustedes están equivocados por no comprender las Escrituras ni el poder de Dios?
Cuando resuciten los muertos, ni los hombres ni las mujeres se casarán, sino que serán como ángeles en el cielo.
Y con respecto a la resurrección de los muertos, ¿no han leído en el Libro de Moisés, en el pasaje de la zarza, lo que Dios le dijo: Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob?
El no es un Dios de muertos, sino de vivientes. Ustedes están en un grave error". 

Palabra del Señor


Los saduceos, otros que quisieron enfrentarse a Jesús. Ellos eran ricos y aristocráticos, que querían dejar las cosas como estaban, conservar sus comodidades y privilegios, por lo que , presencias como las de Jesús, eran inoportunas para sus intereses.

Creían solo en la sagrada Escritura, nada de tradición ni ley oral. Sobre todo concedían importancia suprema a los cinco primeros libros  del Antiguo testamento (pentateuco). En ellos, no se habla de la inmortalidad, ni espíritus, ni ángeles. Entonces no creían ni apoyaban la idea de la resurrección. 

Es posible que hayan seguido lo que hoy llamamos la "Teología de la retribución", que distorsionó la realidad. De acuerdo con esta teología, Dios recompensa con riqueza y bienestar a aquellos que observan la Ley de Dios, y castiga con sufrimiento y pobreza a aquellos que hacen el mal. Por eso, estaban satisfechos. Su riqueza era por lo bueno que eran, y eso, para ellos, era todo.

Le traen a Jesús un hecho, posible para aquel tiempo. Un hermano se casa y muere y no tiene hijos. La viuda debe casarse con  el hermano que sigue. Si tienen un hijo, ese hijo pasaba a ser hijo del hermano muerto, a fin de darle descendencia… los psicólogos tendrían mucho trabajo en ese entonces… la idea era conservar el nombre de la familia y que la propiedad siguiera perteneciendo a la familia… se llamaba la institución del levirato. Si ese hermano moría, debía seguirse el mismo procedimiento.

Y con ese caso llegan hasta Jesús. Esperaban burlarse de él por esa “teoría” de la resurrección. Pero Jesús, primero no le dice que la resurrección no existe… y después  les habla del Dios de vivos, no de muertos.

Nosotros los hombres siempre hemos hecho la imagen del cielo a nuestra manera, imaginarnos reuniones familiares, cantantes que cantarán a Dios, poetas que pasearan la poesía por los caminos del cielo y dedicarán coplas a Dios, los santos y la Virgen, amigos que se juntarán en una serenata, esposos que se esperan unos a otros, abuelos que oran junto a Dios… imágenes hermosas, que ayudan a entender un estado de bienestar único y eterno.  Pero como dijo san Pablo en la primera carta a los Corintios:
Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.
Un lugar, un estado, un tiempo eterno… algún día lo sabremos.


Jesús les habla de que la relación entre Dios y un hombre bueno jamás se puede romper y siempre está en tiempo presente. Dios amigo de Abraham , Isaac, Jacob cuando estaban vivos, lo sigue siendo, pues la amistad no se acaba con la muerte. Todo pasa, solo queda el amor, que se transforma en algo inmortal.  Tu amor verdadero, es inmortal, y trasciende la vida del cuerpo, por eso Dios es un Dios de vivos que viven y aman para siempre, un amor purificado, conquistado en la tierra. El amor es inmortal, por eso al atardecer de nuestra vida seremos juzgados en el amor.
Algún día sabremos del cielo cómo realmente es. Hoy lo que podemos hacer, es amar, pues es la escalera que nos lleva hasta ese lugar.
Buena Jornada para todos.