martes, 29 de septiembre de 2009

aflojando...aflojando...

YA se que las comparaciones son tontas, absurdas… y que esta comparación es burda…pero bueno…me ayuda a comprender en algo el amor de Dios…
Cada vez que llego a mi casa materna y veo a mi mami parada cocinando o limpiando, le extiendo los brazos y la abrazo. Alguna vez me dijo que soy un bruto que casi le saco la cabeza del hombro, que le hago toser cuando la abrazo… … la cuestión es que siempre yo sentía que ella ponía su cuerpo tenso y apoyaba las palmas de sus manos en mi panza … se resistía…
Cuantas cosas habrán pasado por su cabeza:
Que yo soy la que debe abrazarlo como buena madre… que no debo mostrarme floja ni vulnerable…que no quiero dar lástima… que me abraza por compasión… que me abraza a mi y no al papá muerto… que la puedo lastimar al abrazarla… y su hombro tenso y sus manos en mi panza… y yo cada vez con más ganas de abrazarla y decirle con ese abrazo lo que la quiero.
Hasta que poco a poco comenzó a soltarse… comenzó a gozar de mi abrazo. Sus hombros se aflojaron y bajaron. Sus manos rodearon mi panza y aunque es medio difícil que pueda llegar a rodearme por completo, hoy sus brazos también me abrazan y ese ratito es de mucha felicidad para mi. Ella cuando joven tenía la misma altura mía…o al revés: yo era de su misma altura. Ahora con el paso del tiempo, sus problemas en los pies y el peso de los años hicieron que su cuerpito sea más chico y en cada abrazo esconde su cabeza en mi pecho y la siento en paz… y yo, cierro los ojos y disfruto…
Pensaba el otro día cuando Dios nos extiende sus brazos para abrazarnos y cuantas veces hemos puesto duro nuestros hombros y le hemos apoyado nuestras manos en “su panza”. Cuando Él nos abraza y pensamos por dentro:¿ que me tiene que abrazar? ¿No sabe que yo…? ¿No sabe mi pasado? … ¿no sabe que yo no cumplo con las normas de la Iglesia?... que no sabrá que soy un pequeño diablo/a? ¿¡que Dios me abrace!? Dios está para otra cosa… Dios esta lejos…que me va a querer con todo lo que me hizo: Me quitó a … no me dio lo que le pedí… mi vida es un calvario… qué me va a abrazar Dios… yo me basto sólo, eso es para débiles o para las viejitas que pasan horas todas las tardes en la iglesia o para los que están cerca de la muerte y ya la ven próxima… ¿que Dios me abraza? Si Dios me abrazara no habría tantos males en mi vida en mi familia, en mi trabajo…y nuestro orgullo hace que nuestros hombros se pongan rígido y ponemos nuestras manos en “su panza”…
Que serenidad debe haber sido para mi mamá “soltarse” y relajarse y gozar del abrazo… y si yo que soy pequeño, insignificante, limitado, gocé y gozo tanto de esos abrazos, me imagino a Dios que es eterno, infinito en su amor, gozar de cuando uno de nosotros, afloja su hombro , mete su cabeza en su pecho y con sus brazos trata de “rodear” su panza… es cuando nuestro orgullo baja la cabeza, y se decide a gozar de la presencia amorosa del buen Dios que nos abraza sin importar las mil y unas macanas que hayamos cometido. ¿será muy difícil pensar por un momento: me dejaré abrazar por Dios, no haré cuestionamientos, no pensaré en mi pasado ni en mis pecados, sentiré su presencia sanadora que me busca, me ama, me mima, me abraza…?... quizá estaríamos más tranquilos y serenos andando por el mundo… quizá nos sentiríamos más seguros de nosotros mismos, o aprenderíamos a sonreír y ser felices…
Que falta nos hace aflojar nuestra alma y cuánto gozará el Tata cuando nosotros nos dejamos abrazar
Publicar un comentario