domingo, 18 de octubre de 2009

mi ombligo

Ayer, miraba mi ombligo.
Recuerdo, cuando era chico, un poco por la imaginación que nos daban algunas series de tv, soñaba a que uno apretaba un botón y se transportaba a otro lugar en forma instantánea. Quizá ayer me pasó algo parecido y un cacho de nostalgia invadió mis pensamientos y al mirar mi ombligo, sentí como que era el botón mágico que me hacía volver en el tiempo y al apretarlo volvía al lugar donde ese ombligo tuvo origen por llamarlo de alguna manera.
Sentí la voz del Tata que decía ANDÁ , Y VIVÍ pero no tengas miedo que te vas a un pedazo de cielo … y después de soplar, me hizo entrar al útero de mamá .
Allí por un cordón comencé a recibir alimento. Estaba metido en una masa líquida suave, dulce, calentita, y fui creciendo, y mi corazón latiendo desde ese momento feliz.
Y cuando pude mirar hacia arriba, vi que estaba cerca de un órgano que cada vez que se movía, producía un bombeo que traía suavidad, paz y por supuesto, alimento… era el corazón de mamá… y comencé a hacerme amigo de ese corazón maravilloso.
Me di cuenta cuando ella era feliz porque se movía de una manera extasiada y , no lo puedo explicar, pero sentía yo también un cosquilleo mágico que me hacía sonreír.
Me daba cuenta cuando ella al principio, creo que por vergüenza hacia mi, pero después viendo que eso me hacía muy feliz, con mucha más tranquilidad, recibía los besos de mi viejo que le decía que la amaba y que amaba profundamente lo que estaba dentro de ella o sea yo… pucha… yo saltaba de alegría… si, realmente era un pedazo de cielo.
Me daba cuenta cuando ella estaba preocupada, o triste porque su corazón quería moverse más pesadamente pero notaba el esfuerzo de ella para pensar en mi y saber que no había nada más importante en su vida que yo… a veces la sentía triste, si, pero en esos momentos ella ponía su mano sobre su panza como queriéndome acariciar y queriéndome mantener lejos de lo que le pasaba a ella en ese momento.
Me daba cuenta cuando cantaba… todo su cuerpo se llenaba de energía… uhhh me hacía saltar y bailar pero ¡qué bien que la pasaba!
Me daba cuenta cuando ella estaba en paz que muchas veces coincidía cuando se comunicaba con el Tata y le hablaba como si fuera una empleada de confianza , y lo tuteaba porque yo sentía que Dios le había dado un puesto de mucha importancia a mi vieja… la había hecho increíblemente parecida a Él… y si su útero era un pedazo de cielo… ella era un pedazo de Dios, que todos los días me decía lo que me amaba, lo que me había esperado, lo que había deseado que yo llegara.
Decía un santa que la gratitud es la memoria del corazón, quizá sea eso lo que ahora haga que me acuerde de aquello… es la gratitud que siento ante ese pedazo de cielo y ante ese pedazo de Dios.
yo conozco a mamá también por dentro, conozco sus sentimientos, sus alegrías y tristezas.
Siento lo que la conmueve una flor, pero también estoy convencido de que una flor sentirá vergüenza al ver la hermosura interior de mamá.
Gracias Mamá, porque fuiste, sos y serás ese pedazo de Dios que Él me regaló para que estuviera feliz de vivir por aquí.
Gracias porque fuiste ese pedazo de Dios que me introdujo a la vida, la que me enseñó a caminar, a hablar, a rezar.
Gracias porque fuiste la que me dio a comer mi primer bocado, la que me vestía y peinaba. Gracias porque fuiste mi mejor maestra, la maestra de la vida, de los valores ,de la paz.
Gracias porque siempre estás con tu mirada serena y suave que no reprocha, que ama, que no cuestiona, que perdona.
Gracias por ser la imagen femenina de Dios. Así tengo la certeza del amor de Dios, amor paciente, que cerca, que protege.
Gracias porque me diste este corazón que hoy late para los demás. Gracias por haber sido y ser, tan buena parte de Dios.
Hoy, también las flores se derriten ante su belleza que no es física porque los años te llegaron. Son las flores las que, ante tu alma sienten la necesidad ellas también de honrarte, de adornarte, de embellecerte. Gracias mamá…
Salvando los actores externos, cualquier parecido con la realidad de cada uno, es mera, pura, auténtica, absoluta, Dioscidencia.
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