jueves, 7 de enero de 2010

DIETA PARA LLEGAR EN FORMA A LA NAVIDAD


Este Quino… siempre nos hizo y nos hace pensar. El otro día mirando unos dibujos suyos, ironizaba sobre los valores que se le da a los chicos. Había uno que decía:”Dios”, y estaba un padre mostrando un billete al bebé. Otro que decía “cultura”, y había un padre con su hijo , viendo programas de televisión de esos… digamos… amarillos, donde había sexo “general” o sea como les gusta llamar ahora, de géneros , diversos, todos contra todos…
Pero había uno que me recordó una fábula que escuche alguna vez: la de un chico que trabajaba en la fábrica de su papá en una oficina de planta alta de donde, a través de una ventana, veía a todos los operarios. Un día el padre le dijo, que pusiera un baño de pintura plata en el vidrio y le preguntó que veía, a lo que el chico dijo:” a mi mismo”… la fábula termina con la moraleja de que cada vez que uno pone la plata de por medio, deja de ver a los demás para verse a uno mismo…
Y Quino, ironizaba sobre el valor de “el prójimo a quien amar” …
Y bueno, estamos cerca de la navidad, a pesar de exámenes, cuentas finales, plata que no alcanza, lluvia, calor, y tantas otras cosas que a veces no nos dejan vivir esta fiesta como quisiéramos. Pero es la Navidad, es la fiesta de acordarnos de los más pequeños, de los más necesitados, de los más vulnerables de nuestra sociedad.
Esta dieta, consiste en hacer pequeños desprendimientos diarios y entregas generosas aunque sean pequeñas, si, aunque sea una por día. Por ejemplo… una moneda a alguien, un bizcochuelo para la abuela, una ropa del ropero que no use para alguien que la precise, una visita que no programé a quien la necesita, una pasadita por algún hogar. Un traje de payaso que preparo para divertir a alguien, un juguete que compro para dar al que no puede ni siquiera esperar la bondad de alguien, un plato de comida, unas zapatillas para alguien que la necesite, hacerle las compras a la abuela o a la mamá, hacer la cola para algún jubilado,... uno por día, solamente uno por día…
Por supuesto que si estas cosas la hacemos más de una vez por día, llegaremos en mejor forma a la Navidad.
Así vamos a llegar a la Navidad con el corazón más preparado y henchido de dar, porque no hay mayor alegría que el dar y dar con alegría. En la mesa no sólo habrá comida, poca o mucha, sino que habrá manos abiertas y corazón generoso. Aquella, por el proceso digestivo, se trasforma o se va. Esto último es comida para el alma que nos alimenta para siempre.
Por ahí cambiamos esta fiesta pagana en que se ha convertido la navidad, fiesta de derroches, de placeres, de atragantamiento de comida, en algo donde vuelva a reinar el dueño de la fiesta.
Aquel que nació en Navidad, dice la historia que no tenía donde nacer, porque no había lugar para su mamá y su papá en el pueblo. Que eso nos mueva a ser generosos con los que menos tienen. Yo, ya comencé con esta dieta. Voy bien. Quedan algunos días.
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