jueves, 7 de enero de 2010

DIFERENCIAS ENTRE EL NIÑO Y EL GORDINFLÓN

El niño nació en un pesebre, humilde, sencillo, lugar no preparado para este acontecimiento, rodeado de pastores, de animales, de su papá y su mamá, sin ruido ni estridencias. Con la bella música del silencio de la noche, de los grillos, de los coyuyos, con olor a pasto mojado, … el gordo nació en una oficina de coca cola, rodeado de gente deseosa de meternos el producto en la cabeza, con un tapado rojo , bien abrigadito, para tapar la gordura propia de los obesos del norte.
El niño, vino a hacerse uno de nosotros, porque no entendíamos el mensaje de amor de Dios. Vino a gozar, sufrir, llorar, reír, vino a emocionarse y a fastidiarse, vino a amar y enamorarse. El otro apareció para que lo amaremos, para que lo reverenciáramos, para que lo adulemos, para que lo asociemos con comprar, comprar, comprar…

El niño se hizo débil como todos nosotros cuando nacemos… el otro, tiene esa cara de bonachón marquetinero al que no se le puede decir que no.
El niño estuvo rodeado de su mamá, ella le daba la teta, sonría con su papá al que le agarraba los dedos con su manito. Se hacía caca encima, su mamá lo cambiaba. Ellos lo abrigaban con túnicas hechas con sus propias manos. El gordo no tiene idea quien es su mamá. Si por el fuera aparecería por ahí de octubre para que la gente compre, compre, compre… pero como nuestras fechas no coinciden con las del gigante del norte entonces, se queda recluido en su mansión de quien sabe donde.
El niño vino para que pensemos en todos los que sufren exclusión pobreza y abandono… el gordo excluye a los que no tienen un mango para regalar, porque generalmente anda por los shopping regalando sonrisas. A los pobres se los deja al niño Dios porque el niño Dios es para los pobres. Y siempre va a llegar a regalar sonrisas y juguetes a los chicos que viven en casas amplias y confortables, nunca lo vimos aparecer por una villa
El niño vino a traernos paz, a reunirnos en torno al bebé y que nos abracemos como lo hacemos cada vez que visitamos a un recién nacido. Vino a juntar las familias rotas, a limar asperezas, a suavizar dolores. Vino a sentarnos a una mesa para compartir con el hermano… el gordo vino para que pensemos en nosotros, solo en nosotros… vino a traernos la no paz de gastar, gastar, gastar… vino a traernos el consumo desmedido, el deseo de ser honrados y que nos regalen cosas…
El niño tiene a su madre cerca, sabe de donde viene y a donde va. Sabe que en su infancia habrá quien le ayude y a quien ayudará. Sabe que su papá le hará la primera cuna y le enseñará a usar el martillo o el cincel… el gordo no existe. Si por él fuera la madre sería un gasto por ahí en octubre donde vendría con su cara de bonachón a decirnos de las bondades de un lavarropas para la vieja.
El niño es ternura, es compasión, es alegría, es deseo de ser mejor, es buscar la alegría del hermano que está solo o triste, es esperanza en lo que vendrá, es simpleza es humildad… el gordo es deseo desmedido por tener cosas, es gozar el momento, es gozar sin importarte el otro, es gastar para alimentar el apetito desmedido de dinero.
El niño es el dueño de la fiesta… el gordo es un invitado que boludamente hemos dejado que ocupe un lugar peligrosamente importante… un invitado a quien no le interesa el recién nacido, un soberbio que quiere acaparar las miradas hacia él.
El niño ha nacido, el gordo ha sido producido…
El niño nos trae sosiego para el alma, vino a saldar nuestras deudas, vino a limpiar nuestra historia para que tengamos la cuenta en cero… el gordo vino para que nos llenemos de cuentas, y por dos, tres seis o doce meses, estemos pagando lo que él con su cara de gordo bueno, nos hizo gastar
El niño, mañana crecerá, será sabio, nos hablará del Amor, caminará junto a su mamá y su papá, correrá, jugará, será para nosotros la mano tendida, el corazón abierto, la mirada de amor, será locura de amor derramada entre los hombres… el gordinflón, mañana guardará su vestimenta opulenta, para vestirse con otro disfraz de bonachón y meterse en las fiestas de otros.
Yo me quedo con el niño, sin dudarlo.
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