miércoles, 27 de enero de 2010

POR NO SABER

Dicen que en el tiempo de los inmigrantes, cuando las cosas estaban por demás feas en Europa, América era la tabla de salvación, era el futuro. Muchos decidieron venir a estas tierras buscando lo que no tenían en Europa: paz, el pan ganado, el trabajo, la naturaleza virgen, seguridad para sus hijos y tantas otras cosas que esta tierra hermosa les prometía sin tanta promoción turística como hoy.
Esta historia la escuché alguna vez en una Iglesia. Historia que a veces nos refleja nuestra propia historia del alma y de vida.
Eran dos esposos jóvenes con un niño de diez años más o menos. Decidieron venir, pero la guerra, la pobreza, la desolación hicieron mella en sus flacos bolsillos. Como pudieron, juntaron el dinero que necesitaban para el viaje en barco para los tres. Prepararon unos panes grandes y queso, mucho queso, con la poca producción de leche de la única vaca que les quedaba.
Taparon todo en trapos para que se conservaran todo el tiempo del viaje en barco, porque, claro, habían sacado el más económico de los boletos.
Y asi fueron pasando los días, racionando su comida, mientras la ilusión daba vuelta en la cabeza de esos dos papás que con mucho esfuerzo, dejando todo, venían buscando futuro mejor para ellos y sobre todo para el bambino.
El pan no duró todo lo que ellos querían, y se fue acabando muy rapidamente. El queso igual.
Pasaban los días y el hambre comenzaba a hacer estragos en aquella familia que estaba unida por el amor, la fuerza de la ilusión, la esperanza, pero con todo eso sólo, no se vive.
El niño comenzó a sufrir de hambre. Los dos papás como pudieron, juntaron moneda por moneda recorriendo los pasillos de aquel barco buscando algún dinerillo que a alguien se le hubiera caído. Lo que juntaron les alcanzaba para un almuerzo en el comedor del barco, y sin pensarlo dos veces, arreglaron al niño con la mejor ropita y lo mandaron a comer.
A las dos horas volvió. Rozagante feliz, y triste al mismo tiempo. Corriendo se abrazó a sus padres.
En seguida le preguntaron que le pasaba:
-papá, mamá, ¿saben lo que me dijeron en el comedor cuando fui a pagar?. Que el precio del boleto que pagaron ustedes, incluía una comida diaria…
Por no saber…
¿cuántas veces nos pasa esto no?
Andamos por la vida sin aprovechar las cosas que tenemos, sin aprovechar las maravillas que el Tata Dios nos regala. Tenemos todo a nuestro alcance y lo despreciamos buscando satisfacer nuestras necesidades yéndonos por otro amor.
Cuando los chicos jóvenes se plantean el casarse o no, el convivir y después… y cuando no hay ningún impedimento para hacerlo y sobre todo cuando hay amor , siempre me digo para mis adentros: QUE PENA! Lo que se pierden por no saber.
Se pierden la gracia riquísima del sacramento del matrimonio que fortalece el amor, que pueden besar el anillo , símbolo de la alianza con el ser amado y entre los dos y Dios) y sentir que ese AMOR que está presente en la vida matrimonial, libera, hace cada vez más feliz , ayuda, desaparecen las angustias, las desesperanzas. Se puedes sentir en el abrazo de la otra persona el abrazo de Dios que bendice, guía fortalece y ayuda.
¡cuántas veces buscamos paz, sosiego, tranquilidad, buscamos encontrarnos con nosotros mismos, ¡ y buscamos por tantos lugares, por tantas cosas donde ponemos el corazón…cuando lo tenemos al Amigo en la tranquilidad de una iglesia donde podemos encontrarnos con su mirada amorosa, generosa y llena de serenidad.
¡cuántas veces creemos que las cosas las arreglamos con nuestros esfuerzo solamente, que todo depende de nosotros mismos… y nos amargamos, nos deprimimos, se nos viene el mundo abajo cuando las cosas no salen, …por no saber… que hace rato ya, él se sacrificó por nosotros, para que todas nuestras luchas y nuestros temores, descansen en Él y su gracia.
A veces es bueno pensar cuantas cosas dejamos pasar en nuestra vida, que las tenemos ahí, que son nuestras, que están al alcance de nuestras manos, que no nos cuestan dinero y sin embargo, POR NO SABER, podemos morir de hambre,. Que son cosas materiales y espirituales que nos regala Dios
Vaya y pase el NO SABER… lo peor que tal vez nos pueda pasar en este tema es NO QUERER SABER pero ahí ya entra a jugar la voluntad y el querer o no querer es parte de esa libertad bendita que nos regalaron al nacer… pero que pena desaprovechar los dones que nos vienen desde el cielo ¿no?.
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