domingo, 18 de abril de 2010

ESTA VIVO... YO LO VI ( reflexiones en la octava de Pascua 2010)

Dice que cuando Jesús resucitó, se les pareció a las mujeres y les pidió que vayan rápido a donde estaban los otros, y les dijeran que Él estaba vivo, que había resucitado… fueron corriendo a cumplir con la tarea…
Me hago la suposición que fuéramos nosotros, cristianos del siglo XXI a los que se les aparece. Comenzamos a correr,
y comenzamos a razonar:
Che, pero van a decir que estamos locos…
Che, pero será verdad lo que vimos? No será que alucinamos debido a la emoción violenta de haber perdido al ser amado?
Che, pero se nos van a reír porque todos estas medio desilusionados…
Che, pero para que corremos? Pará, no hay apuro…
Para que nos “calentamos”? si seguro alguien les va a contar.
Pero, si lo que tuvimos fue un flash… mejor deja que se le aparezca Él, ¿Qué le vamos a decir?

Ya trotamos…

Pero no creo, che. Me parece que es uno disfrazado.
Para mi que alguien nos metió “el perro” y nos hizo creer.
¿ te fijaste bien adentro?, no lo habrán cambiado de lugar al cuerpo?

Ya caminamos…
Y llegamos, y decimos:
che, nos pareció ver algo parecido a Jesús, creemos que es algún fantasma que anda por ahí o algún pícaro disfrazado para hacernos creer…

A veces nos pasa: estamos convencidos de que es Él, nos encontramos cara a cara con Él, lloramos, nos emocionamos con Él, y al momento de anunciarlo, tenemos tan poca fuerza, tan poco entusiasmo, tan pocas ganas, lo razonamos tanto, nos dejamos flashear tanto que no hubiéramos servido (¿ y no servimos ¿) para anunciar la resurrección…

EL DULCE NOMBRE DE UNO
Por ahí cuando uno va caminando por la calle, y escucha a alguien pronunciar nuestro nombre, se da vuelta para ver si es a uno que llaman…
Podemos escuchar millones de voces y sonidos, podemos estar metidos en medio del ruido, o al lado del motor de una máquina que brama y brama, y sin embargo cuando pronuncian nuestro nombre, es como que se establece una comunicación especial, es el cable que se conecta con la otra persona.
Que bueno es saber que Jesús, nos llama por nuestro nombre y en ese mismísimo instante, nos damos vuelta, lo reconocemos, lo sabemos y sentimos vivo. Ojalá que en medio de nuestros ruidos exteriores e interiores, tengamos la capacidad de escuchar a Jesús que pronuncia nuestro nombre. Seguramente, como a María Magdalena, se nos acabarán las angustias de sentirlo muerto y tendremos la seguridad de estar al lado de un tipo vivo que nos sigue llamando por nuestro nombre, nos mira a los ojos, y nos sonríe

VER O VER…THAT IS THE CUESTION
Muchos días de nuestra vida la hemos pasado al lado de alguien a quien ninguneamos hasta que nos damos cuenta lo valioso que es, como persona, como amigo, porque cuando los demás no están, esa persona está. Porque tiene que pasar algo, generalmente doloroso, para que nos demos cuenta quien es quien en nuestra vida. Algo nos hace ver a esa persona de manera distinta, es como que estábamos ciegos y de repente: VEMOS.
Hoy quizá nos pase como a los dos de emús: cuántas veces hemos caminado al lado del “barba” , al lado del “flaco”,( así porque se pone al lado nuestro como amigo que camina junto a nosotros), y no lo hemos conocido. Solo cuando se da ese encuentro personal, personalísimo, con él, ahí nos damos cuenta cuántas veces estuvo con nosotros, apoyándonos, alentándonos, sufriendo con nosotros, yendo a la cancha o al cine con nosotros, cuidándonos de noche o cuando salimos.
Ojalá que todos podamos reconocerlo, mejor dicho, verlo. Eso quiere decir que hemos tenido un encuentro cara a cara con Él.
Ver o no ver, esa es la cuestión. Porque como dice la canción refiriéndose al sol, aunque no lo veamos, Él siempre está.


NO SE ASUSTEN PUE.
Alguna vez le pregunté a unos chicos jóvenes a qué le tenían miedo y entre muchos, varios me dijeron: a los payasos… ¿¿¡¡ a los pa-ya-sos!!??? Dije… y bueno, historias de infancia de haber visto películas de terror donde el payaso era un ser malvado… una pena, sobre todo para los que tenemos alma de payasos.
Hoy Jesús ( Lc 24,35-48) se les presenta a los apóstoles y se pegan un susto de aquellos: eh… no soy fantasma… ¿no ven que puedo comer?... soy YO…
Y si , también quizá de nuestra infancia tenemos ese sabor a miedo a Dios,(distinto del temor de Dios) a Jesús y sus cosas:
Portáte bien que Dios te va a castigar… sos malo, sos un demonio… o la consabida, odiosa y repetida frase de los velorios: tenés que ser fuerte y aceptar la voluntad de Dios. O cuando rezábamos alguna oración de esas que dicen: has de mi lo que quieras…
Nos hemos hecho la imagen de un Dios que se retuerce de alegría con nuestro dolor, que nos saca lo más preciado, que nos mata a los seres queridos, que se complace en meternos en dedo en la llaga abierta de nuestros problemas…
¡Qué lejos de todo esto que está Él! Hoy nos dice: no te turbes, no te asustes, soy yo, miráme, tu amigo, vengo a comer unos pescados con vos, estoy en tu mesa, estoy en tu vida, te conozco, te amo, y lo que es mejor, voy a estar siempre con vos, porque he resucitado y la muerte no pudo conmigo.
También a los que su conciencia los tiene medio inquietos, y les da un poquito de miedo acercarse de nuevo… les dice lo mismo: dále amigo, hoy quiero comer un asadito con vos y quedarme un rato en tu casa.

AHÍ TAMBIEN ESTÁ
( Jn, 1-14). Si ya se, que las redes, que echar las redes, que Pedro el jefe, que la ayuda de los demás, que la red estaba llena, que no se rompió…Pero también hoy , esto de Jesús, tranquiliza el alma.
Trabajaron, vuelvo a repetir, trabajaron: hicieron el esfuerzo, no fueron vagos… y a pesar de tanto esfuerzo no consiguieron nada. Pero estaba Él, dando una mano enorme al esfuerzo puesto de manifiesto por los hombres, la ayuda que hace falta, la providencia que nunca abandona. Y dice que pescaron un montón, o sea más de lo que ellos esperaban.
“Yo puse mi esfuerzo, yo puse mi afán, tu pusiste Jesús lo demás”, dice una canción muy bonita.
Y lo mejor viene después, porque al trabajo, al esfuerzo, a la perseverancia que Él ayuda, le sigue su paz, su pan compartido, su fuego encendido, en calor de una linda sobremesa en su compañía.
En el estudio, en el trabajo, en las cuentas a pagar, en el “estiramiento como chicle” de la plata… poner el esfuerzo… Jesús pone lo demás.


Y SI... NO ES TAN FÁCIL
(Mc 16,9-15) si para ellos que estuvieron ahí, que vieron todo, que sintieron el relato emocionado de las mujeres, que escucharon la “locura” que contaban los de Emaús , que fueron al cementerio y no estaba el cuerpo, que vieron la cara de nervios de los soldados que cuidaban todo, si para ellos era tan difícil creer , lo que nos queda para nosotros, 2000 años después , caminantes de éste tiempo ,complicado para todo lo que sea creer, amantes de lo que palpamos y vemos , medio agnósticos, metidos en nuestros problemas sin levantar la vista , enfrascados en tantos y tantos líos en que nos metemos casi sin necesidad…

Y si… no es tan fácil.

Pero contamos con infinitas situaciones en que Él, nos demostró que está vivo, al ladito nuestro, ha demostrado que no es “una abuelita que uno tiene que vive en un edificio de siete pisos sin ascensor” , a la que cuesta visitar. Que es una persona, que está cerca de mí, dentro mío, en mi corazón, en mi alma, que me cuida y me mima todos los días de mi vida, y lo hace a través de lo que nos regala diariamente, incluso en las adversidades que nos hacen más fuertes, también en la presencia de su Mamá que nos cuida como cuidó de Él. También en la mano extendida de un amigo, o en las palabras de mi papá o mamá.
Jesús está vivo, dejó atrás la cruz, con la que mucha veces nos quedamos.
Hoy ¿que nos dirá a nosotros?¿ Nos retará porque todavía dudamos? Ojalá que no


EL PRIMERO QUE LE LLAMA DIOS:
Siete días…siete días en que a cada rato les habrá dicho: dejen de inventar che, Jesús no resucitó…. Ustedes están igual de locos que los de Emaús y las mujeres… ¿cómo pueden decir que resucitó? Andáááááaá´… y así…siete días de poner a prueba la paciencia de los otros, siete días de dudar , siete días de vivir sin la alegría que da la fe, mejor dicho , la certeza de Jesús Vivo, …¡pobre Tomás!...si, pobre él. Aunque si hay algo que hizo bueno es que a pesar de que le fallaba la fe: se quedó ahí. Ante la duda, no se fue creyendo que todo era un cuento, aguantó con poca fe, pero se quedó con los otros.
Al octavo día, Jesús, que lo pienso sonriendo ante las cosas que decía Tomás a sus amigos, se le apareció, y le dio un susto de aquello: mete tus dedos en mis llagas…deja ya de dudar y cree… y ocurrió lo maravilloso: fue el primero que llamó Dios a Jesús…tanta fue la negación como tanta fue la definición. Chau, a otra cosa, se acabó la duda.

A nosotros nos puede pasar dudar un poco, pero no nos vayamos… en algún momento, Él nos dará un toquecito que nos hará reconocerlo para siempre. Estemos cerca, dejemos una soga tendida, o señales en el camino, porque seguramente Jesús se nos aparecerá personalmente para mirarnos a los ojos y pedir que no dudemos de su presencia Viva.
Y que la alabanza del último sea para nosotros: ¡Felices los que no han visto, pero creen!
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