jueves, 27 de mayo de 2010

DESPUES DE PASCUA

14-4-10
LA LUZ Y LA OSCURIDAD
Cuando a un ladrón, alguien le enciende una luz o prende alguna linterna, se esconde. Veíamos cuando éramos chicos esas películas de prófugo, cuando le encendían uno de esos reflectores dirigidos, pum, le tiraban a esa luz para apagarla. Los vándalos que abundan en ciertos lugares, cuando quieren hacer de las suyas, rompen las luminarias de las calles o de las plazas,… siempre la misma historia: cuando uno anda en el mal, trata de destruir la luz que lo ilumina para no ser visto.

A veces sentimos que tratan de destruirnos en los grupos humanos donde estamos: nos ningunean, hablan mal de nosotros, si nos reímos, porque nos reímos, si estamos serios, porque estamos serios. Nos señalan con el dedo como que ser bueno es señal de tener una enfermedad contagiosa mortal. Siempre la misma historia: cuando uno anda en el mal, trata de destruir la luz que lo ilumina para no ser visto.

Y a la luz se la puede destruir de un solo golpe, o taparla o hacer una cortina para que no ilumine…
¿Somos luz? … ¿éramos luz y nos han destruido de un golpe?... ¿somos luz y nos pusieron una cortina para que no alumbremos? ¿O, solos nos hemos puesto una capucha para no alumbrar a nadie?
Como tantos aparatos que necesitan de la corriente de 220 v para “cargarse”, sería bueno, “enchufarnos “de nuevo al dueño de la luz, para pedirle que nos ayude a ser luz en el mundo que nos rodea, al que tanta falta le hace que alumbremos, y que nos suplica (aunque nos maltrata) que seamos luz, y no parte de la oscuridad.
(Jn 3,16-21)

16-04-10

¿QUE TENGO PARA DARTE?
¡ no seas tan pedigüeño! Dicen por ahí.
No sé porque motivo , ciertas personas, creen que todo el mundo tiene que mirar sus necesidades, y parecen decirte con su mirada y sus palabras: me debes algo… personas que se acostumbraron a pedir desde chicos, a “hacerse los pobrecitos” , a mendigar cariño, a tratar de que todos estén pendiente de ellos y sus necesidades, como si fueran las únicas personas en el mundo que pasan necesidad, y nos hacen sentir que lo que tenemos , es injusto, que la alegría que llevamos, es injusta…
Será que a veces nuestros sistemas económicos nos forman para eso: con piquetes conseguimos cosas, la bolsa de caridad, los planes para jefes y jefas cuya misión era paliar un poco la pobreza, pero que engendró vagos, nos hemos acostumbrado a que los otros nos resuelvan los problemas, y que la culpa la tienen siempre los demás…si no hay trabajo: ¿qué hace el gobierno?, si el chico va mal en el colegio o sale medio atorrante: ¿que hace ese colegio que no enseña buenos comportamientos?... y así, la lista es interminable.
A Jesús, le vieron cara de “hace milagros y da de comer de la nada… éste es nuestro salvador, ya no necesitaremos trabajar para tener el pan. Éste es milagroso”…
Sin embargo los que estaban cerca de Él, saben que todo comenzó con la capacidad de observación de algunos, y con cinco panes y dos pescados que ALGUIEN puso en común…
¡Qué milagro extraordinario que Dios hace cuando nosotros ponemos un pequeño granito de arena!
Pero hay que poner ese granito de arena.
Una consigna será: dar, poco o mucho, pero dar. No esperar recibir nada, sino dar. El buen Dios multiplicará tan generosamente como aquella vez, para tantos que necesitan y que están al lado nuestro, ahí cerquita y que a veces son objeto de nuestros pedidos “malcriados”.
Hasta en las pequeñas cosas: no esperar el saludo: saludar. No esperar que me sirvan en casa: servir. No esperar que me hagan buena cara: sonreir…

18-4-10

¿Y SI ME LO PREGUNTA A MI?
Jn, 21, 1-19
Tres veces: Pedro me amas…Pedro me amas… Pedro me amas… si nos hacen tres veces la misma pregunta a la segunda ya decimos: “eh… que te agarró el alemán???”…
Pedro, aquel que le había prometido seguirlo hasta la muerte pero que ante la primera de riesgo se borró, y lo negó feo delante de los demás, tres veces, y que después de eso, se encontró con la mirada de Jesús, doliente, sólo, abandonado incluso por él, caminando mal herido. Me lo imagino a Pedro, en un amanecer después de esa pesca maravillosa, querer acercarse a Jesús, y no saber si lo había perdonado, mirarlo pero bajar la mirada de la vergüenza, querer explicarle a Jesús y no saber como hacer.Lo imagino poniéndose adelante por su forma de ser, pero queriendo que lo trague la tierra por el desplante que le hizo cuando más lo necesitaba. Me lo imagino tratando de iniciar algún diálogo, aunque sea del tiempo, de futbol, del gobierno, que se yo…y no saber como comenzar…me lo imagino, mirando para otro lado pensativo…y recibiendo la pregunta de Jesús:
Pedro me amas?...me lo imagino, llorando, diciéndole que si, que lo perdone, que no sabe lo que le pasó esos momentos, que estaba aturdido, que buscaba el momento para ayudarlo…alcanzo a decir que si, y Jesús repitió la pregunta…y la respuesta… dicen que fueron tres veces, porque tres veces lo negó.

Imagino a Jesús hoy entre nosotros, a ese Jesús histórico. ¿Cuántas veces nos tendría que preguntar a nosotros?...¿podríamos mirarlo a los ojos sin bajar la mirada? ¿Que diríamos si nos dijera: me amas más que estos? Y nos señalaría con el dedo a todos los que nos rodean, los malos pero también los buenos… ¿me amas más que a estos?: y nos señalaría con el dedo al celular, a internet, al chat, al boliche, a la botella de lo que sea, a la gira de promoción, y también nos señalaría a los amigos, a los papis, al novio,/a, esposa/o…

Ojalá que nuestra respuesta sea: Señor, tu lo sabes todo, sabes que te amo. Afuera de vos, hay noche oscura, hay sufrimiento, no hay paz. Perdón, y déjame ser alguien que te ayude a darle tu paz y tu alegría a la gente que me rodea, quizás sea mi forma de “apacentar las ovejas”. Te amo, Jesús, y gracias por tu comprensión y tu perdón.

20-4-10
Jn 6, 30-35
Desayuno, almuerzo, merienda (casi siempre), cena (generalmente). Cuatro comidas diarias, tranquilas, serenas, gozadas. Aparte el gusto de tomar una gaseosa, o todos aquellos complementos de alimentación que tenemos que ingerir, porque lo que comemos a veces no es sano. Siempre que hay problemas económicos, lo que no sufren comercialmente hablando, son los negocios que expenden algo que tiene que ver con la comida.
Alguna vez, escuché en plena crisis de comienzo de década, que según estadísticas, habíamos aumentado el consumo de golosinas, como si fuera una necesidad de comer algo dulce para paliar el momento amargo de lo que nos pasaba.
En nuestras latitudes, hay gente que muere “empachado” cuando en otro lado del planeta, la gente se muere de hambre.
Armamos un altar en torno a la mesa servida, en las reuniones familiares, cuando nos juntamos con los amigos. Son todas ceremonias preparadas, deseadas.
Con todo eso, alimentamos el cuerpo.

¿y el alma?... nos cuesta leer el evangelio y alimentarnos con su palabra, nos cuesta ponernos a tiro para recibir el alimento que Él nos da, y que, a decir del evangelio de hoy, es la señal milagrosa más grande que el maná, ese pan raro con que Dios alimentaba al pueblo peregrino.
Hace unos días murió un preso cubano en huelga de hambre: llevaba cerca de 45 días sin comer; pero si uno seguía de cerca la evolución de su huelga, notaba como iban bajando sus fuerzas humanas por la falta de alimento.
Como estará nuestra alma ¿no? , con “huelgas de hambre” permanente que hacemos, tontamente sin acercarnos al Pan que da la vida. No tenemos tiempo, decimos. No sea que nuestra alma sea raquítica, en un cuerpo esbelto, bien alimentado, sano.
"Yo soy el pan de Vida. El que viene a mí jamás tendrá hambre; el que cree en mí jamás tendrá sed”. Gracias Jesús


21-4-10 DESEAR VER
Unos griegos, una vez le dijeron a los apóstoles de Jesús cuando llegaron a Jerusalén: “queremos ver a Jesús”.
En la vida humana cuando algo nos interesa, queremos ver para contemplar con nuestros propios ojos, las maravillas que otros nos cuentan: un paisaje, un edificio, una obra de arte que nos trae memoria del tiempo y de los libros.
O queremos ver con nuestros propios ojos, algún espectáculo, y aunque venga por algún medio audiovisual, nuestro deseo es estar más cerca del escenario, porque no es lo mismo ver por televisión un show que sentir la adrenalina de la espera, del olor que rodea, la efusión colectiva que uno siente con un recital en vivo, por ejemplo. Y buscamos acercar con algún lente, los gestos, la mirada del dueño del show.
Y si, cuando deseamos ver, hacemos lo imposible por VER.
Cuando nos muestran unas fotos donde estamos nosotros, al primer lugar donde va nuestra vista es en vernos, en saber como hemos salido, si fuimos fotogénicos o debemos entristecernos porque no salimos como queríamos…
VER.
Hoy Jesús, tiene una postura que nosotros decimos:¡que confianza que te tenés hermano!...simplemente dice : el que ve al Hijo y cree en él, tendrá Vida eterna..

Él sabe que viéndolo, contemplándolo, es MUY DIFICIL escapar a su amor. Porque no se trata de mirar como quien mira una obra de arte que nos trae algún recuerdo; se trata de ver: y dejarnos seducir por lo que vemos, nos dice: Te quiero, estoy aquí para que te salves , no para condenarte. Estoy aquí para aceptarte como sos, no para rechazarte. No quiero que te vayas en busca de felicidad por cualquier rincón de la vida. Quiero mostrarte MI felicidad…
Ojalá que nosotros también imitemos la actitud de aquellos griegos…


¡QUÉ PAZ!
Después de recibir su cuerpo, caminar hacia el lugar de uno, saber que por su promesa, es al mismo Dios a quien recibo, que por la digestión de mi estómago, ese pequeño y casi sin sabor pedazo de pan, se hace parte mío, me hago como Él, tengo alimentado mi cuerpo, mi alma, mi vida con Él, y que cualquier parte de mi cuerpo, es Él porque se hizo parte mía por mi proceso digestivo.
¿Soy yo?, ¿soy Él? … los que nos hacen propaganda de alimento, nos dicen:”somos lo que comemos”.
Por eso ese pan, que casi no alimenta el cuerpo, pero si se hace parte mía, es maravilla, es dosis de amor, es alimento poderoso para el alma, es vitamina para el espíritu, es pócima de vida eterna, es juventud para lo que hay adentro del hombre, es vida que crece para un cuerpo que declina, es lo que nos hará eternos, más allá que cualquier recuerdo que uno pueda dejar en la tierra.
En la vida cuando el pan se pone duro, lo hacemos rayado o hacemos budín de pan…
Ojalá que en el espíritu , no olvidemos este pan que todos, absolutamente todos los días , en cualquier rincón del planeta, nos espera , a veces en la soledad de una capilla silenciosa, para darnos de esa vida que no muere, no declina como la humana, sino que se hace cada vez más joven, sana y fuerte. ¿Que son 70, 80 cien años, al lado de todita la eternidad?
(San Juan 6,44-51.)

24-04-10
NO COMEMOS VIDRIO:
Si Señor, a veces no te entendemos cuando nos hablás y pedis las cosas que pedís. A veces son duras para nosotros, porque significan compromiso, significan dejar la modorra de nuestras tranquilidades y correr hacia el abismo… y nos cuesta creer que en ese abismo nos esperas con los brazos abiertos para hacernos una cuna y recibirnos.
A veces nos cuesta ser lo que decimos ser. Hoy ser cristianos es muy complicado, como siempre. Pero si no hay persecución con sangre, hay desprecio, indiferencia, hay ninguneo, y a veces es como morir en vida porque los amigos nos dejan…
Capaz que hoy, como con tus discípulos, te das vuelta y vez que alguno de los nuestros se fueron, y nosotros tenemos una cara de que no entendemos nada. Y nos harás la misma pregunta:
¿Ustedes también se van?
No comemos vidrio, Señor. ¿A donde vamos a ir? Con vos somos fuertes, somos humanos, somos auténticos, somos felices. Sentimos que contigo, vamos en una bicicleta de a dos y que vos manejás y nos llevás a caminos impensados, imposibles de imaginar y de arriesgarnos por nosotros mismos.
¿ a donde vamos a ir, Señor?. Vos tenés palabra de vida. Cada palabra tuya son millones de palabras humanas que no nos llenan, ni nos conforman.
Hoy, Señor, ten paciencia a nuestra razón humana, como la tuviste siempre, y por favor, báñanos con mucha, pero muuuuucha fe.
Aquí estamos Señor, con la nuestra frente fruncida sin terminar de entender tu locura de amor, pero estamos… ¿a donde vamos a ir?...


LA VOZ
Las ovejas pastando, mirando para abajo. Cada una sola en su alma, la convivencia se da sólo es no invadir el terreno donde la otra come. Miradas perdidas, alejadas de todo y de todos. Sin maldad. Viviendo el día a día. Obedientes, sencillas, atentas. Afuera de ellas hay silencio y una que otra que algo chilla. Sin embargo, hace falta un silbido, o un tono de voz conocido por ellas, miran a donde está el hombre de la voz, reconocen a él, a ningún otro aunque haya otros que las llamen o que le silben más armoniosamente o que le canten canciones románticas o le pongan música en stereo… ellas, reconocen una sola voz.

¡Cuántas voces escuchamos por día! Melodiosas, cantos de sirena, ofertas de ocasión, chantas que nos ofrecen felicidad a muy bajo costo, profetas de bienestar económico que nos sacan hasta lo que no tenemos del bolsillo, inventores de necesidades, voces…solo voces…ruidos, sólo ruidos, que no nos dejan escuchar la Voz del Único que nos cuida de verdad, que nos conoce, que nos está mirando durante el día, que sabe por donde andamos, el que sufre cuando, buscando otros “pastos” para alimentar nuestra alma, nos vamos del rebaño, a veces sin quererlo.

Quizá hoy sea el día para consultar a un “experto en oídos” para hacer nuestra limpieza profunda del sistema de audición. A lo mejor, es lo que nos falta para poder escuchar, entre tantísimos ruidos y sonidos, la voz del amigo Jesús…silenciar nuestros ruidos exteriores, bajar el volumen de las preocupaciones, sentir la brisa suave, que nos trae la dulce voz del que nos dice cuanto nos ama. Hoy es el día.

De una cosa podemos estar seguros: Él, nos está cuidando. Nos está mirando, y a pesar de toda la libertad que nos da, sufre cuando, a veces sin quererlo, nos vamos de su lado
Jn 10,27-30

¿Y SI NOS ANIMAMOS?
Nos dice que Él es nuestro buen pastor. ¡Excelente! Pero ese “ser ovejas”, es la figura de que Él nos cuida, nos protege, nos mira todo el día.
Pero tampoco es cuestión de quedarnos con la imagen de que somos ovejitas tiernas mansas, que están así, esperando que el pastor les diga vamos, para ir.
¡Qué fácil a veces es ser parte de un rebaño y hacer lo que me pidan… que poco comprometido es estar , solo estar…hacer número. Relacionarme solo en una hora de misa, y listo… ser buenitos/as, no haciendo el mal (porque somos buenitos/as), pero dejar de hacer todo el bien que puedo.

No...
Permanecer y transcurrir
No es perdurar, no es existir
Ni honrar la vida…
…comienza la canción de Eladia Blasquez

Hay mucho por hacer, para quedarnos de brazos cruzados…esperando.
Hoy (Mt. 9,35-38), Jesús nos ruega y nos pide que roguemos: que pidamos que haya cosechadores (o sea que la cosecha está lista) y también, indirectamente, que nos arremanguemos y le metamos con ganas a la tarea de cosechar. ¿Qué cosa?: el producto de todo lo que Él hace en el corazón del hombre y a veces por nuestra vagancia, la vagancia de los buenos, queda al costado del camino, se seca y muere.
Hay mucho por hacer…quizá hoy también Jesús, vea la tristeza y el desanimo de nuestros paisanos, amigos, compañeros, hermanos, familias, jóvenes, novios, esposos, y nos pida, nos ruegue, que ayudemos a cosechar lo que Él está obrando, día a día, minuto a minuto, en la humanidad. Depende de nuestro coraje y de nuestro compromiso . Con un poquito de nuestro tiempo que demos, ya estará mejor. Con algo de nuestros talentos, muchísimo mejor.
Si en la vida de la Iglesia todos cantáramos fuerte :” mi cansancio que a otros descanse” , haríamos comunidades solidarias, llenas de vida, y comprometidas con lo que nos pide el Señor.


REGLA DE TRES SIMPLE
Les aseguro que el que reciba al que yo envíe, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me envió".
¿Será solamente abrir la puerta a un misionero?... uh, pero puede pasar mucho tiempo hasta que alguien golpee a mi puerta para hablarme de Jesús.
Este amigo Jesús, que anda dando vuelta por lo cotidiano de nuestra historia personal, nos tira papelitos a cada momento dándonos mensajes de un tipo enamorado, nos arma pasacalles con evidencias de lo que nos quiere decir, nos pinta colores hermosos en la naturaleza para que nuestros ojos, descansen, no se irriten. Nos habla por la boca de un amigo, o en algún diálogo con algún sacerdote que nos escucha…¡ cuántos evangelios vivientes hay, a los que no “ escuchamos”!
¡Mensajes nos llegaron alguna vez, que de pronto, abrieron nuestra inteligencia y nos solucionaron algo a lo que no le encontrábamos salida!
“Escuchar” todas estas evidencias, será escuchar a Él mismo, y por lo tanto será escuchar al mismo Amor.

Ojalá tengamos la capacidad para diferenciar los mensajes de uno y de otro bando…

¡Cuántos consejos hemos escuchado alguna vez que nos llevaron al sufrimiento y al dolor! ¿Serán de Dios?... cuantas palabras analizadas, cuantas opiniones a las que llevamos el apunte, para solucionar problemas familiares, que nos han llevado a lo contrario de lo que queríamos, que nos han sacado la paz.
Dios está en la brisa suave…será cuestión, pienso, de dejar hablar a esa ley que está grabada en el corazón de cada uno, dejar hablar a esa chispa divina que habita en nosotros, para que ella nos permita diferenciar cuales mensajes son de Dios y cuales no. Una pista será lo que nos dá paz y lo que nos violenta o nos produce discordia…. Y tantas pistas parecidas…

5-5-10

FRUTOS
Un día, caminando con sus amigos, vio a los operarios de los viñedos y les habló de la vid. Y habló de lo obvio: no se puede producir fruto si no estás unido al tronco, porque por el tronco pasa el alimento, pasa la fuerza, pasa el alma. Porque ese tronco es sostén de donde salen las ramas. Porque ese tronco debe ser fuerte para que todo lo que parte de él, sea sano. Porque ese tronco es savia, es fortaleza.
Porque las ramas se doblan con los frutos, pero esos frutos, alimentan. Porque no hay posibilidad de vida si no está unida al tronco. Porque aparte de dar frutos, esas ramas son para cobijar, para proteger, para cubrir. Y porque si una vid fue echa para dar uvas, debe dar uvas.
No vaya a ser que queramos dar frutos, sin estar unidos al tronco!!! Seguramente vamos a ser flashes, pero no seremos luz.
¿Cómo darnos cuenta? No me interesa la palabra de Dios, toco de oído en las cosas del Señor, hablo de Él, pero no lo conozco. Hablo de la vida de gracia, pero no hago nada por defenderla en mi, por hacerla parte habitual de mi vida. Llevo cruces colgadas a mi cuello, pero son solo adornos, nunca identificación. Soy como las flores del altar: miran a la gente en vez de mirar al que quieren alabar. Busco el show, dar un buen espectáculo, pero en esa vida soy solo un actor que se saca el disfraz cuando llega a casa. Separo lo religioso de mi vida. Hago compartimientos estancos: aquí la iglesia, la religión, la misita… allá mis ocupaciones, mis tareas, mis amigos, mis negocios, mi vida. Así será difícil dar frutos, frutos que sirven, cuando alimentan, fortalecen y hacer crecer a los demás.
Jn 15, 1-8

EL AMOR EXIGE
Es tan fácil pensar en los “derechos” del amor: eso de sentirse tan bien cuando uno está enamorado, ese cosquilleo interno, esa plenitud de vida. El sonreír hasta que nuestro semblante se transfigura. El tener alguien por quien vivir, el saber que alguien me espera, el sabernos personas dignas a las que alguien, tiene principalmente en cuenta…cuántos derechos nos da el amor… ¡hasta nos sentimos más cerca de Dios!... seguro, porque ese amor es parte del amor de Dios que es plenitud.
Y nos sentimos parte de un mundo que es mejor donde hay menos amarguras y sufrimientos…
Pero está lo otro: “Permanezcan en mi amor. Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor”… y el mandato primero, es amar como Él lo hizo y ahí esta condensado, pienso, el “deber” de amar… al lado de los “derechos” de amar que tenemos…
Ese “deber” será amar “hasta que duela” como decía madre Teresa, darse a uno mismo, dar la vida, que será morir a todo aquello que subyace alrededor nuestro , que nos ata, que a veces nos domina, que nos hace infelices con los demás: el egoísmo, la soberbia, los deseos de poder…
Dar la vida será ser paciente, no amar por interés, ser perseverante en la espera, ser siempre fiel, ser constante en la entrega…
Dar la vida será dar mi tiempo cuando no lo tengo, será poner mis talentos al servicio e los demás, será sacrificar unos pesos que tenían otro destino, para algo o alguien que los necesita…
Ojo que el premio nos lo dice Él: “Les he dicho esto para que mi gozo sea el de ustedes, y ese gozo sea perfecto.”
Jn. 15, 9-11


ESCLAVO DE TUS PALABRAS:
“No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”… y después, horas después, me parece que te querías comer las palabras que dijiste… cuando te traicionó un amigo, cuando te zamarroneaban de un lado para el otro, cuando te dieron latigazos enemigos y crueles sobre tu espalda , cuando te pusieron la ropa sobre la piel ensangrentada, cuando te pusieron un madero pesado y lleno de astillas sobre tu hombro adormecido de dolor, cuando sentiste la burla de los que estaban al costado del camino, muchos de ellos a los que le habías curado sus canceres del cuerpo y del alma… cuando te arrancaron la ropa pegada a tu cuerpo con la sangre seca, cuando te clavaron y te colgaron sin piedad… y vos pensando: “no hay mayor amor que dar la vida por los amigos”. Y ahí estabas con tus pulmones llenos de agua, ahogado por impotencia, y entregando la vida por cumplir con tu gran lema: “No hay amor más grande que dar la vida por los amigos”.

Toda nuestra compasión con Jesús. Nos metemos en esos momentos, vemos películas que nos hacen llorar, nos da bronca, rabia, quisiéramos subir a la pantalla a defenderlo…pero la idea de Él, es, pienso, la que dijo momentos antes de aquella famosa frase:
“Amense los unos a los otros, como yo los he amado”
En un mundo donde ya no hay (salvo raras excepciones) persecuciones y muertes a los cristianos, ¿Qué será amar como Jesús? ¿Que será entregar la vida por amor?¿ qué habrá que dejar, a que habrá que morir para que otros tengan vida?
Preguntas que solo podremos resolver el día que decidamos darnos cuenta que esa entrega del Maestro , fue expiación , y es ejemplo, fue sufrimiento y es nuestra ley de vida: amarnos unos a otros, como Él lo hizo… ni más ni menos… suena difícil ¿no?

ESPIRITU DE VERDAD
¡Qué titulo que le pusiste ¡ …¡ Espíritu de Verdad!
Me pregunto cuanta falta hace que venga de nuevo este Espíritu a soplar nuestra vida, nuestra familia, nuestra Iglesia, nuestra Patria. ¿Será que a veces cerramos “las ventanas” de lo nuestro para que ese espíritu, no sople, no airee nuestras vidas?
Es más fácil parecer, que ser. Más fácil decir que hacer. Es más fácil hablar mal que alabar a una persona ausente. Es más fácil conservar algunas cosas oscuras en el corazón, que revolucionar nuestras vidas y sacarlas definitivamente de ahí, es más fácil vivir con odio y sed de venganza, que perdonar.
Aunque siempre nos dijeron que la “mentira tiene patas cortas”, nos empeñamos a veces en vivir en mentiras cotidianas, que no nos hacen para nada bien.
Con ese y en ese Espíritu, nuestro testimonio será más verás, nos haremos convincentes y la gente dirá: ¡es de Dios!
¿Lo esperamos?
Jn 15,26-27.16,1-4.


SOMOS PARTE DE ESE TODO:
El aire que tengo en mis pulmones, es el mismo que respira mi familia, mis amigos, los que están cerca…pero también es la misma atmosfera que cubre el África, o Europa, con variaciones propias del lugar, de la altitud, de la latitud, etc, pero es el mismo oxigeno que aspiro, que llena de vida mi sangre, que llega hasta mi cerebro…
Ese Espíritu que vino después de Él, es el mismo espíritu que anda dando vuelta dentro mío, o mejor dicho, mi espíritu es un poquito, es parte , es un integrante de ese gran Espíritu Santo que es Dios como lo es el Hijo y el Padre…
Como decía San Agustín, a veces nos pasamos la vida buscando a Dios, fuera, o lejos de nosotros, cuando está adentro de nuestro corazón, si, si, adentro nuestro, y vive en nuestro cuerpo, como en un templo maravilloso.
Motivo más, para cerrar los ojos, quedarnos un ratito en paz, sentir la brisa suave, quizá en un lugar alejado del ruido externo, arriba de una montaña, o en el silencio de un llano, y escuchar la voz del Espíritu, que desde adentro, nos hablará, nos dará sabiduría para seguir con nuestras cosas, nos dará paz, nos hará entender tantas y tantas cosas que la razón nos cuestiona.
San Juan 16,5-11.



COINCIDENCIAS
Jesucristo, Señor de la historia, te necesitamos. Nos sentimos heridos y agobiados. Precisamos tu alivio y fortaleza. Queremos ser nación, una nación cuya identidad sea la pasión por la verdad…

“Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora. Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad”…

Será que falta algo de ese Espíritu santo a nuestra Patria?
Tantas “verdades” que nos dicen de un lado y del otro. Tantos dueños de la verdad que nos forman la opinión de una manera o de otra…
Capaz que si nuestros gobernantes, nuestros legisladores, nuestros jefes, nosotros, seres que vivimos, sufrimos y proyectamos todos los días de nuestra vida, rezáramos todos los días para que ese Espíritu nos ilumine la mente, estaríamos más cerca de la verdad, más lejos de la mentira y de la injusticia, proyectaríamos con más certezas nuestra vida, caminaríamos con firmeza en las decisiones tomadas, nos iría mejor en los estudios y en el trabajo.
Nos ayuda aquella que hizo todo eso, porque desde un primer momento se dejó llevar por ese Espíritu. La Madre, siempre está. Que nos ayude a escuchar a su hijo, que nos ayude a ver a Jesús y a entender sus cosas. Que nos ayude a abrirnos al espíritu para entender nuestra vida. Cuestión de decir : “ Mamaaaaa… te necesito”…sólo con eso basta.
San Juan 16,12-15.


¿JUGANDO A LAS ESCONDIDAS?
“Dentro de poco no me verán y después de otro poco me volverán a ver”…
Parece que Jesús quiere jugar a las escondidas…
“En verdad les digo que llorarán y se lamentarán mientras el mundo se alegrará .Ustedes estarán apenados, pero su tristeza se convertirá en gozo”
A veces nos pasa. Parece que Jesús, se calla, que muere en nuestras vidas, que ya no está, que está preocupado por otras cuestiones y nos abandona. Nos sentimos solos, con miedo, mientras el mundo, al que no le interesa vivir según estos criterios, ríe, “goza”, parece vivir la “vida loca”. Hasta nos arrepentimos de haber dicho que si al Señor, porque sentimos esa soledad del desierto, ese vacío de amigos.
La experiencia del silencio de Dios…
Pero pasa algo, que de nuevo, nos devuelve la alegría. Y volvemos a sonreír pero desde dentro. Y nos damos cuenta que jamás nos ha dejado solos, volvemos a verlo.
Hoy nos dice que no solamente lo podemos sentir: dice que volveremos a verlo, y lejos de ser un buen recuerdo de algo que nos pasó, es la experiencia de VER a una persona VIVA que nos devuelve la paz.
Ojalá que podamos gritar como aquellos griegos que le dijeron a los apóstoles de Jesús: ¡queremos ver a Jesús!. Ese día, el día que lo “veamos”, nuestra tristeza, se convertirá en gozo. Habrá resucitado en nuestra vida. Estará vivo y no morirá jamás.
Jn. 16,16-20


¡ÁNIMO!
El mundo, la vida, la tarea diaria de emprender otras vez el camino, el trabajo, el estudio, nuestras flaquezas, la angustia, las presiones, las desilusiones, las injusticias, las ausencias y las presencias, la indiferencia, los malos entendidos, los dolores y enfermedades… cuántas cosas que salpican la alegría de vivir, que nos hacen bajar la mirada y tener pocas ganas de sonreír…
Hoy Jesús nos manda un mensaje: “Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir; pero tengan valor: yo he vencido al mundo".
Ojalá que sea un día de paz, porque la hemos hallado en Él, de serenidad, pensando que estamos con Él y Él camina con nosotros, y un día en que asumamos las cosas con valor sabiendo que todas nuestras penurias y preocupaciones, las conoce Él y hoy nos dice : ¡ánimo!, yo estoy contigo.
(Jn 16,29-33.)

NO SOLO DIOS
Sino, el nombre más lindo para Él: Papá. Quería que quede en claro. No vino sólo para darnos enseñanza de Dios, o a mostrar el dedo de Dios… nos vino a hablar de su Papá y a través del amor que en cada caminata, en cada curación, en cada charla con sus amigos, Él, manifestaba a los suyos, les mostraba cómo era el amor de Padre, pues su padre y Él son uno.
¡Cuántas veces nos fijaron ideas del Dios castigador! Dios te va a castigar… es la voluntad de Dios (en algún velorio donde se fue alguien muy querido)…parece que Dios se complace en nuestros dolores y angustias.
Y eso que hace dos mil años, Jesús vino a revelarnos a un Tata bueno que mira con dulzura a sus hijos…
El ruego de hoy es a ese tatita, y ruega por nosotros, los que estamos aquí. Una razón más para sentirnos abrigados, queridos, amados, protegidos, y que pase lo que pase, contamos con su mano generosa siempre abierta y estirada hacia nosotros.
Jn 17,1-11.


¿SOMOS O NO SOMOS?
Cierta vez, escuché a un profesor retar a un alumno bueno diciéndole: ¿rezas el padre nuestro todos los días? Si… respondió el chico. Entonces ¿Porque estas buscando la tentación? ¿Acaso no decís: no nos dejes caer en la tentación? ¿Quién te entiende?...
Y si. A veces nos pasa. Nos llamamos cristianos, vivimos según el modelo de Cristo o lo intentamos por lo menos. Decimos seguirlo, pero también jugamos al límite con el mundo y sus cosas, tratando de ganar la batalla contra las debilidades, pero regodeándonos a la vez, con ellas. Vemos aquello que no hace bien a nuestra alma, estamos en lugares que seguro rompen nuestros esquemas, decimos cosas propias de otros…
Hoy Jesús, pide especialmente por nosotros:” no te pido que los saques del mundo, sino que lo preserves del Maligno…” Bueno sería poner de nuestra parte, si estamos dispuestos, sabiendo que Jesús, nos ha elegido para estar cerca suyo con todo lo que ello significa ahora y en la eternidad. Aquel o aquella que estuvo en la oscuridad, y descubrió la Luz, puede atestiguar con mucha firmeza esto, pues ha sido consagrado mediante la VERDAD, así con mayúsculas, y eso…no es poca cosa.


NOS FALTA MUCHO
Que seamos uno… para que el mundo crea…
Unidad, no es uniformidad de pensamientos…pero que difícil se hace sabiendo que los cristianos estamos divididos y cada uno en su lugar cree tener la verdad. Que difícil se hace si los católicos estamos divididos, quizás no en sectas, pero si en trabajar cada uno por su lado, como si fuéramos el mejor carisma, la mejor estructura, el mejor grupo, subestimando, hasta despreciando y burlándonos de los demás. A veces tenemos alma de “francotiradores”, o de mesías de una comunidad, y solo lo que yo hago o digo, es lo justo y verdadero…y nos falta el disenso, el saber escuchar y el saber aportar desde lo nuestro, hacia la unidad.
Otras veces, a la maravillosa enseñanza de San Agustín: “en lo esencial: unidad, en lo accesorio: diversidad y en todo caridad”, la confundimos, no sabiendo, diferenciar que es lo accesorio de lo fundamental, y atacamos la unidad, tratando de que todos piensen lo mismo en todos los temas incluso los accesorios.
Con cuantas cosas, hechos, acciones, e incluso pensamientos fallamos a la unidad… quizás sería bueno preguntarnos ¿que puedo hacer yo, para colaborar con la unidad? ¿Qué puedo hacer yo, para cumplir con el deseo de Jesús que todos seamos UNO?
Jn 17,20-26.
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