lunes, 31 de mayo de 2010

DESPUES E PENTECOSTES

LA POBRE HIGUERA QUE SIRVIÓ PARA EJEMPLO
Leyendo el evangelio, parece que Jesús tuvo uno de esos días… ¿Qué habrá querido decir con lo de la higuera? ¿ se habrá referido al pueblo judío? ¿Qué culpa tenía la higuera que aún no fuera el tiempo de higos? Pero si la naturaleza es sabia…
¿Se refería a sus discípulos? ¿Era para ellos lo que le dijo a la higuera? Parece que los discípulos creyeron que la fundamental era actuar con fe, y si yo actúo con fe, puedo hacer el bien, o puedo maldecir… que lío.
Hoy imagino higuera=cristiano. Cuando a veces decimos: no es tiempo todavía, ya alguien lo hará por mí. No voy a hablar con tal persona, estoy buscando el momento oportuno. La evangelización déjaselas a los curas, vos con que vivas bien, ya está. A veces parecemos la higuera: llena de hojas, linda, tupida, pero sin frutos, porque, decimos, no es el tiempo todavía. Nuestras vidas se llenan de adornos espirituales, nos hacemos rezadores, damos imágenes de gente buena, pero de vivir en autenticidad las cosas de la vida, mmm nos cuesta un poco.
¿Qué diría Jesús si hace “revisión de tropa” hoy en mi vida?
Mc 11,11-26.


LO IMPRESCINDIBLE
Ese muchacho estaba tirado al costado del camino. Pobre, muy pobre. Viviendo de la dádiva. Con la única dignidad de tener un nombre. Gritó hasta que lo escucharon. Y tanto fue, que llamó la atención de Jesús. Lo trajeron hasta Él y le preguntó: “¿que quieres que haga por ti?”
Le podría haber dicho: necesito una casa, necesito alimento, necesito una mujer que me quiera, necesito ropa, necesito un trabajo, necesito, necesito, necesito… podría haber pedido tanto, porque tanto era lo que le faltaba. Sin embargo pidió aquello con lo cual, podía conseguir todo lo otro: pidió ver, pues su ceguera era la mayor limitación de su vida.
¿Qué será lo que debo pedir como imprescindible en mi vida? ¿Qué será lo que debo pedir, con lo cual puedo conseguir las otras cosas?: ¿paz de corazón, serenidad, sabiduría, gracia de Dios?
O ¿ voluntad, decisión, valentía, vencer los miedos, autoestima?.
Ojalá que también a nosotros nos responda: Puedes ir, tu fe te ha salvado
Mc 10,46-52.


POR LO MENOS ERAN SINCEROS:
Estamos, decimos, al lado del Maestro. Pero a muchos, y varias veces, les da ganas de decir: mirá que estoy ¿no?...
Santiago y Juan, dos que estaban con Él todo el tiempo, que lo conocían, que sabían cómo pensaba Jesús sobre ciertos puntos. Sin embargo, no aguantaron. Jesús les contaba lo que iba a padecer y ellos ¿en qué pensaron? Pero, por lo menos fueron sinceros: queremos los dos mejores lugares al lado tuyo cuando llegues a tu gloria… pavada de pedido: nada de estar cerquita, de que nos lleves con vos: al lado ni más ni menos…
Fueron sinceros. Hay muchos que hoy no lo son: muchos que están cerca del cura de la parroquia, o son “rezadores”, o son jefes de pastorales, o son pastores o curas, o son laicos que se “hacen” los curas, dirigentes de iglesia, asesores de grupos, cuyo objetivo, aunque lo digan que lo hacen por el Señor, es la gloria, el aplauso, la palmada en el hombro con felicitación incluida. Al lado de Jesús: el o ella.
Quizá, como a Santiago y Juan, a muchos le haga falta un sinceramiento, para recibir el reto del Señor. Mientras no haya sinceramiento, habrá caras largas por falta “de apoyo”, habrá depresión por falta de alabanza y mostraremos al mundo una cara de lo que no somos.
Mc 10,32-45.

SOS MUY GENEROSO…
¿Vos estás preocupado porque dejás todo, o algo en tu vida por seguir a Jesús???...
Pedro, algún día se lo insinuó, y llegó la catarata de generosidad: aquí tendrás muchísimo más. ¿querés una cifra? Cien veces más. Y después la gloria, en el cielo.
Y siempre habrá que recordar esto, porque cuando nos venga la duda de estas palabras de Jesús, creo, primero hay que pensar en ese “uno” que puse o que dejé, para que se convierta en cien veces más.
¿Será que damos, pero no con el corazón?, ¿será que dejamos cosas, pero le ponemos un cartelito que dice “ hasta pronto, no te vayas lejos”?, ¿ será que nos alejamos de alguien, pero le tiramos líneas permanentes para que se quede por ahí cerca?. ¿Será que damos nuestro tiempo, nuestro esfuerzo, o tal vez nuestro dinero, y lo hacemos a regañadientes?
Habrá que revisar nuestro “uno”, porque por lo demás, por la generosidad de Jesús, no nos debemos hacer problemas.
Mc 10,28-31.

LIGEROS DE EQUIPAJE
¡que pregunta que le hizo aquel muchacho! : ¿Qué tengo que hacer para llegar al cielo?...la verdad que me impacta mucho la pregunta, porque nos pasamos la vida preguntándonos tantas cosas del futuro, ¿como será? Que profesión tendré?, ¿A dónde trabajaré?... ¿Cómo será mi familia?... y tan poco nos preguntamos del después. Dicen que fue un joven el que le hizo la pregunta… con más razón: ¡que grande que un joven pregunte sobre su vida del “después”! la vida, la sociedad, nos ha hecho de vivir muy “el momento”, después no tiene sentido. Y ese vivir el momento, cuando pasa ese momento, nos produce vacío, angustia.
Quizá ese joven era uno de los muchos que miraba la vida eterna. Quizás si Jesús anduviera estos días por aquí, lo primero que le diría al chico es “!gracias por preguntar!”, después le diría que sea bueno, sabiendo que el parámetro de la bondad son los mandamientos, y luego le diría, dejá tus ataduras, dejá aquello que te saca de mi camino, dejá la vanidad, el orgullo, la soberbia, vencé la mediocridad, liberate de líderes truchos que te obligan a ser, vestir, hablar de una manera… veni y seguime, no solamente: vení… sino seguime ,que implica movimiento…
Ligeritos de equipaje
Mc 10,17-27.
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