martes, 27 de septiembre de 2011

Lucas 9,51-56.

Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevación al cielo, Jesús se encaminó decididamente hacia Jerusalén y envió mensajeros delante de él. Ellos partieron y entraron en un pueblo de Samaría para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron porque se dirigía a Jerusalén. Cuando sus discípulos Santiago y Juan vieron esto, le dijeron: "Señor, ¿quieres que mandemos caer fuego del cielo para consumirlos?". Pero él se dio vuelta y los reprendió. (y dijo: No saben de qué espíritu son ustedes. Porque el Hijo del Hombre no ha venido a perder a los hombres, sino a salvarlos. ). Y se fueron a otro puebl
o.
Algunos directores técnicos de equipos de futbol, enseñan a sus jugadores a usar todo tipo de artimañas con tal de ganar tiempo, cuando se va ganando, o para hacer perder la paciencia a los rivales, o para protestar todo lo que se pueda e influir sobre las decisiones del árbitro. Usan todo. Incluso dan lecciones a los alcanza pelotas, de cual debe ser la actitud, cuando el partido está en ventaja o en desventaja… otros, todo lo contrario: les inculcan , es más, castigan a sus jugadores cuando hacen cosas de este estilo, cuando se tiran simulando lesiones, cuando protestan las decisiones del arbitro etc, porque dicen, y con mucha razón, que todas estas cosas, sobre todo la queja, hace perder mucha energía para encarar los minutos que falta, que los árbitros son humanos, que pueden equivocarse, que el jugador contrario es un colega al que se puede lesionar y feo, etc etc. En ese caso, Jesús es el gran DT de la jornada. Lucas, el que escribe, siempre hace referencia a textos del antiguo testamento, y sabe que Elías , ejerció su ministerio por las tierras de Samaria y que era él, el que hizo caer bolas de fuego del cielo, sobre los que lo despreciaban. Otro tiempo, otra época. Jesús, seguía caminando. No se paró a renegar por el desprecio que habían hecho hacia su persona, por el simple hecho de que iba a para Jerusalén, o sea ni siquiera por su persona misma, sino porque se dirigía para allá; es más, retó a sus discípulos (entre paréntesis está lo que dicen otros manuscritos del evangelio de San Lucas) , enseñándoles por enésima vez lo que era el perdón, y a disimular los errores ajenos, a “dejar pasar” , lo que otros hicieron. A tener paciencia a los que no piensan como uno, a saber aceptar el tiempo de Dios en la conversión de los otros, a pensar en positivo, a no perder el tiempo en la queja pues desgasta energías y no nos deja mirar hacia adelante, a seguir caminando buscando y buscando otra “aldea” donde sea aceptado… Parece un mensaje también para nosotros: a no perder energías en la queja, y menos desear el mal a los que no piensan como nosotros, y menos pedir a Dios que haga caer “bolas de fuego” a los que llamamos enemigos de la fe o aquel indiferente que nos molesta a rabiar, haciéndonos quedar mal delante de todo el mundo, o a aquel que se nos burla por el hecho de ser cristiano, o… y sigue la lista.
Hay mucho por hacer. Si nos detenemos por cada crítica o si estamos siempre a la defensiva de los que los demás digan de nosotros, perdemos el objetivo de ayudar a Jesús a lo que vino: a salvar a los hombres, como Él mismo lo dice aquí. Entonces, ese “ y se fueron a otro pueblo” , nos enseña a caminar siempre en busca del objetivo que es la Jerusalén celestial. Si, Jesús es el gran DT. Que nos ayude a mirar hacia adelante.
Publicar un comentario