viernes, 21 de octubre de 2011

Lucas 12,54-59.

Dijo también a la multitud: "Cuando ven que una nube se levanta en occidente, ustedes dicen en seguida que va a llover, y así sucede. Y cuando sopla viento del sur, dicen que hará calor, y así sucede. ¡Hipócritas! Ustedes saben discernir el aspecto de la tierra y del cielo; ¿cómo entonces no saben discernir el tiempo presente? ¿Por qué no juzgan ustedes mismos lo que es justo? Cuando vas con tu adversario a presentarte ante el magistrado, trata de llegar a un acuerdo con él en el camino, no sea que el adversario te lleve ante el juez, y el juez te entregue al guardia, y este te ponga en la cárcel. Te aseguro que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último centavo.
Discernir el tiempo presente… Hasta una carrera profesional, nos ayuda a entender el pronóstico del tiempo, a saber como el movimiento de los vientos, producirá lluvias, tormentas, huracanes. Imágenes satelitales nos muestran de aquí a una semana, un mes, cual será el comportamiento del tiempo. Una mirada al pronóstico del día, nos ayuda a saber si debemos salir abrigados o no, si debemos llevar algo para protegernos de una lluvia que seguro llegará. Hemos perdido un poco el poder de observación: no sabemos cual nube trae lluvia y cual no, cuales son los vientos dominantes de la región donde vivimos… y esto, de tener todo servido nos hace perder también la capacidad de observar los signos de los tiempos de Dios.
Son esos mensajes que nos llegan desde distintos lugares para mostrarnos que a veces nuestros caminos no son los correctamente elegidos, que nuestro destino se va oscureciendo por haber elegido mal, que la vida que estamos haciendo está vacía y sin sentido, que nada ni nadie nos llena ni nos hace plenos, que vivimos aturdidos por no escuchar la voz interior. Si, son esos mensajes que llegan por alguna cosa que me pasó en el día, por algún momento de paz que tuve, por una palabra oportuna, por una lectura, porque la Palabra de Dios golpeó la puerta de mi corazón y le abrí un centímetro, puede llegar por la sonrisa de un niño que me muestra que la verdadera alegría, está en las cosas simples. Discernir, será darle la oportunidad a todos estos momentos, de que me digan algo, que todo pasa por un motivo. Discernir, será darle a Dios un lugar entre los cuestionamientos que hago para tomar una decisión. Discernir, será confrontar, de alguna manera, mi vida con Su vida. Quizás, caigamos en cuenta que será bueno reconciliarnos con Él, en el camino. No tanto por temor a encontrarnos con el juez al final de nuestra vida, sino, porque el camino que se hace con Él como amigo, es más sencillo, es menos peligroso, porque llegado el caso, es capaz de subirnos en sus brazos y llevarnos a buen puerto. Ojalá que sepamos discernir los signos de los tiempos. Para eso quizá baste con abrirnos a Espíritu y dejar que su luz, penetre nuestra inteligencia y nuestro corazón. ¡habla Señor, que tu siervo escucha!
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