jueves, 17 de noviembre de 2011

Lucas 19,41-44.


Cuando estuvo cerca y vio la ciudad, se puso a llorar por ella, 
diciendo: "¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz! Pero ahora está oculto a tus ojos.
Vendrán días desastrosos para ti, en que tus enemigos te cercarán con empalizadas, te sitiarán y te atacarán por todas partes.
Te arrasarán junto con tus hijos, que están dentro de ti, y no dejarán en ti piedra sobre piedra, porque no has sabido reconocer el tiempo en que fuiste visitada por Dios".

Jesús llora por Jerusalén.  Aún hoy, Israel sigue sufriendo desencuentros, amarguras, divisiones. Parece casi imposible ponerse de acuerdo en límites, casi imposible encontrar la paz.
Antes, en el tiempo del Señor y hoy, parece que la paz viene dada por la ausencia de guerra. Hoy, esa ausencia de guerra no impide armarse hasta los dientes, inventar nuevas armas que alguna vez tendrán que ser usadas, provocándose más y más guerras para justificar el gasto en armamento.

Veía el otro día, propagandas que la gente pide , se ayude a propagar: cuánto gasta cual o tal estado en ayuda a la Iglesia por ejemplo, o cuanta plata tiene el Vaticano, y que se podría hacer con toda esa plata derivándola para otra cosa. Esos mismos, son los que promueven la paz y nunca dan informes sobre lo que se podría hacer con el dinero que se gasta en un tanque, en un avión de combate, en la sofisticación de armas nucleares… para aquello hay que ser pragmático… para esto no. Hay un odio intestino hacia todo lo que sea Iglesia, cuando aquel dinero servirá siempre para sostener también obras que la Iglesia realiza a favor de pobres y enfermos, en comedores, hospitales, con enfermos de sida y cáncer, con orfanatos, con hombres, iguales que nosotros, partes de la misma raza humana, que viven como animales en tierra de misión de los que uno se acuerda solo cuando ve chicos con el estómago inflamado o los ojos salidos por la desnutrición y el hambre.

¿Cuantos médicos se podrían pagar con un tanque que se construye?... dicen que se gasta en armas un millón de dólares por segundo. Con el 10% de gasto en armas se podría eliminar el hambre. 800.000 personas mueren al año por ¡malaria! Una red mosquitera con insecticida cuesta menos de 5 dólares
Según un informe de la agencia EFE, en Nueva york: Por cada dólar que se invierte en todo el mundo en ayuda humanitaria, los países destinan diez a sus presupuestos militares, según los datos recogidos en el Informe 2005 del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). Además, todos los países del G-7 dedican al menos cuatro veces más a gastos militares que a la ayuda humanitaria.

En el caso de los Estados Unidos esa proporción es de 25 veces más, en Grecia de 19, en Italia de 10,8, en Portugal de 10, en Reino Unido de 8,3, en Australia de 7,6 y en Francia de 6,3, según los datos del informe.


Parece un espiral, del cual es difícil  salir. El hombre a lo largo del tiempo, ha pensado, y obró en consecuencia, que la paz, es solo ausencia de guerra, y así nos fue. La paz en los estadios depende de la cantidad de guardias de seguridad que haya, la paz en una ciudad depende de la cantidad de policías dando vueltas, controlando todo… más seguro será, cuando la paz sea la del corazón, cuando cada uno vaya al mundo con paz en el corazón, con armonía en su vida. Si voy a tal o cual lugar con el propósito de  descargar toda mi furia contenida, cuando al primer roce en la calle, me violento y saco ese hombre interior que odia, será muy difícil construir sociedades donde haya fraternidad y solidaridad plena.

Parece que las palabras del Señor: ¡Si tú también hubieras comprendido en este día el mensaje de paz!,
resuenan también en estos días, en cada uno de nuestros pueblos.
¿Qué podemos hacer?... ser portadores de esa paz interior. Por lo menos, nuestro mundo, ese que nos rodea todos los días, respirará un poco de tranquilidad.
Ojalá que podamos repetir hasta que se haga carne, aquella oración de San Francisco tan linda como comprometedora y nos dediquemos a ser instrumentos de paz entre los que nos rodean:
Señor,
hazme un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo armonía,
donde hay error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría…
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