lunes, 26 de diciembre de 2011

Mateo 10,17-22.


Cuídense de los hombres, porque los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas. 
A causa de mí, serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos y de los paganos.
Cuando los entreguen, no se preocupen de cómo van a hablar o qué van a decir: lo que deban decir se les dará a conocer en ese momento,
porque no serán ustedes los que hablarán, sino que el Espíritu de su Padre hablará en ustedes.
El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los harán morir.
Ustedes serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero aquel que persevere hasta el fin se salvará.



Hoy la Iglesia celebra la memoria de San Esteban, aquel muchacho que por dar testimonio de Cristo, fue muerto a pedradas. Allí, entre los que ordenaban y cuidaban las ropas de los verdugos, estaba un tal Saulo, a quien el testimonio de Esteban habrá hecho pensar que aquello de ser “cristiano” era cosa seria , que no era una “secta” así nomás, que la gente estaba dispuesta a dar la vida, pero no a renunciar a su fe.
Cada gota de sangre derramada por san Esteban , es riego a la doctrina de Jesús. Cada gota de sangre de los mártires, en semilla de nuevos cristianos que surgen como respuesta al dolor de aquella entrega.

Hoy, quizás en ninguna parte del mundo exista  , el apedrear a una persona hasta que muera. Por ahí, alguna pena de muerte por delitos que ciertas culturas, creen que son necesarios castigar así.
Hoy, tal vez no haya persecución a cristianos, llevándolos a cárceles y matándolos, por el solo hecho de ser cristianos. Y si los hay, son en ciertos lugares, apoyados por políticas muy distantes del cristianismo.

Hoy, nos encontramos en un tiempo donde la persecución se da más bien, en la indiferencia hacia lo religioso que nos hace pensar que todo es parte de un pensamiento infantil o que es un opio que duerme las conciencias, o que es invento de curas y de la Iglesia para tener poder sobre las gentes. Hoy , la persecución se da, en la burla hacia los cristianos, en la humillación, en mostrar como ingenuos a  los que piensan con valores cristianos su vida: la castidad, la nobleza, la bondad, la honradez, el “sindoblez” , hoy  se juzga a uno por ser bueno y el que es bueno queda fuera del circuito de amigos y diversiones. A veces hasta se recibe burlas por ser honrados en el trabajo, por trabajar el horario establecido, por “no perder el tiempo”, por no llevar nada que no nos corresponde a nuestra casa, por no entrar en el circuito de coimas y corrupción en que vive el mundo.
Y cada burla, cada amigo que nos deja, cada humillación, son como piedras que cae sobre nuestro orgullo y a veces sobre nuestra dignidad humana.
Pero bueno. Ahí estamos cumpliendo con aquello que nos decía el mismo Jesús: felices los perseguidos por mi causa…

Que San Esteban, a quien le caían piedras de verdad, pesadas, puntudas, que desgarraron todo su cuerpo, nos ayude a ser testigos en un mundo que nos quiere silenciar, hundiéndonos en el silencio.
Hoy San Esteban es parte de esa estrella de Belén, que nos conduce a Jesús
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