viernes, 9 de diciembre de 2011

Mateo 11,16-19.




¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros:
'¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obr
as".
 
No hay nada que conforme. Eso parece decir el Señor. Tenían la imagen de un Dios lejano,  justiciero, y no se acercaron. Tenemos un Dios cercano, que viene a vivir lo mismo que cada ser humano, que camina esta tierra, que come y bebe como cualquiera y lo tratamos de un gran Profeta que vivió en  tierras de Jerusalén hace dos mil años, como si fuera solo una parte de la historia humana.

Parece que estos chicos de la plaza se parecen mucho a todos aquellos que de una u otra manera ponen excusas para no dejarse alcanzar por el amor de Dios:
 ¿Una situación dolorosa? A donde estás Dios que de vos dicen que sos bueno. ¿Una situación de alegría? :¿Dios? No, esto lo conseguí con mi esfuerzo.
¿una pérdida de alguien querido? : Porqué, Dios, porque…
una situación de bonanza: gracias a la vida que me dio tanto…
nos hace reír y no reímos

A veces, parece que no sabe ya por donde entrarnos para que aceptemos el amor grandísimo que nos tiene y como respuesta, vivimos poniendo excusas: ahora no puedo, cuando sea grande, no tengo tiempo, el domingo es para descansar, ¿rezar? Eso es para los que viven alienados. ..


Hace un tiempo, había una propaganda muy inteligente desde mi punto de vista, que mostraba a una pareja, que frente a un televisor de noche, se daba cuenta que había una especie de monstruo que lo perseguía, y comenzaban a “huir”, saliendo de ahí, en auto a gran velocidad, recorriendo lugares de diversión. Ese monstruo le llamaban “el viejazo”  . La propaganda terminaba diciendo: no te atrape el “viejazo”…




llora con nosotros, y no nos convence
Ojalá que en la vida espiritual no nos agarre “el viejazo”, ese de: no, no quiero, no puedo, estoy bien así, dejame descansar, nos quedemos tranquilos con nuestro grupito chiquito y cómodo, ¿Qué hay pobreza en el mundo? :¿y a mi que?. O ese que se vive quejando de todo y de todos, que si la Iglesia es esto, que si es aquello, que debería hacerse así, que los curas de acá, que los curas de allá, y a veces son los que no hacen nada por la Iglesia, por Su Iglesia, de la cual son parte desde el mismo bautismo. Criticar, quejarse, es un deporte practicado por muchos, es fácil, de lo más fácil.
 Como dice Mafalda: el mundo está lleno de problemólogos y hay pocos solucionólogos.

Otro pasito hacia el Nacimiento: salir de nosotros mismos, pensar en el bien del otro. Aquellos que puedan ver la posibilidad de llevar alguna persona que lo necesite a pasar la Noche Buena con uno. No poner tantas escusas ante el amor de Dios, dejarnos atrapar por ese amor que no tiene nada, de aquella propaganda. Ser parte de la solución y no del problema.
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