sábado, 10 de diciembre de 2011

Mateo 17,10-13.


Entonces los discípulos le preguntaron: "¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?". 
El respondió: "Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas;
pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre".
Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.



Si, Juan el Bautista, ya había pasado por la historia de todos aquellos, pero había recibido mucha indiferencia y maltrato.
Jesús, les dice a sus muchachos: conmigo harán lo mismo.

Y eso lo seguimos viendo a lo largo de la historia.
¿Navidad?
Hoy, cercanos a la navidad, se hace de nuevo realidad esa afirmación. Los hombres parece que necesitábamos inventar una fiesta más, llamémosle “universal”, pues para no excluir a nadie, apoyamos la creación de un personaje marquetinero que trae regalos para todos, y que es el rey del consumo y todo eso al lado de la humildad, sencillez y pobreza de un  pesebre, donde nació un niño  que cambió la historia.
 Porque es más fácil hablar de papa Noel que del niño Jesús, porque hablando del niño Jesús, parece que estamos discriminando a los que no creen… y entonces ¿Por qué Navidad?.  Si navidad tendría que ser la fiesta de la hermandad, donde todos los hombres nos hacemos iguales pues un niño ha nacido para todos, los buenos, los malos, los ricos los pobres, y sin embargo parece una fiesta donde tiene más “premio” aquel que tiene “más dinero”, al lado de tantos que no tienen para poner en su mesa ni un pan para celebrar y reunirse.

¿Navidad?
¿Por qué hay más papa Noel y menos pesebres? ¿Por qué estos días la gente corre como si fuera el fin del mundo, detrás de ofertas, a veces de toda la noche desesperada por consumir, por comer?

A veces  nosotros, los cristianos, también  sacamos a Cristo de su fiesta, y ponemos la mente en otras cosas que en vivir la Navidad sana y santamente.



¡NAVIDAD!
A dos semanas de la navidad, un buen paso hacia ella, será poner las cosas en su lugar y vivir intensamente estos días preparando el nacimiento y la llegada de Jesús a compartir nuestra historia humana. Preparando el corazón, haciendo un pesebre en mi familia, donde pueda encontrar un lugarcito apropiado para nacer, donde allanemos los caminos, reconciliándonos con aquellos que nos distanciamos en el año, limpiando nuestro corazón mediante el sacramento de la reconciliación, llenando de paz cada rincón de mi hogar, siendo más amable y más servicial con todos, buscando donar todo aquello que no necesitemos, para que otros puedan vivir un poquito mejor, dando y dándonos a nosotros mismos.

Así, podremos vivir una navidad, donde Cristo (vaya paradoja) sea el centro de la fiesta, donde celebremos esa noche que nos hermana a todos. Así, no maltrataremos a Jesús, que vino para que tengamos vida y la tengamos en abundancia.
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