viernes, 27 de enero de 2012

Marcos 4,26-34.


Y decía: "El Reino de Dios es como un hombre que echa la semilla en la tierra: 
sea que duerma o se levante, de noche y de día, la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo.
La tierra por sí misma produce primero un tallo, luego una espiga, y al fin grano abundante en la espiga.
Cuando el fruto está a punto, él aplica en seguida la hoz, porque ha llegado el tiempo de la cosecha".
También decía: "¿Con qué podríamos comparar el Reino de Dios? ¿Qué parábola nos servirá para representarlo?
Se parece a un grano de mostaza. Cuando se la siembra, es la más pequeña de todas las semillas de la tierra,
pero, una vez sembrada, crece y llega a ser la más grande de todas las hortalizas, y extiende tanto sus ramas que los pájaros del cielo se cobijan a su sombra".
Y con muchas parábolas como estas les anunciaba la Palabra, en la medida en que ellos podían comprender.
No les hablaba sino en parábolas, pero a sus propios discípulos, en privado, les explicaba todo.

Así de pequeña es la vida plantada por Dios en el corazón humano, es la memoria de Dios que tiene nuestra vida, que va más allá de lo vivido en la infancia, adolescencia o juventud, cerca o lejos de la vida espiritual/religiosa, más allá de la educación en escuelas laicas o confesionales, más allá de la familia que me tocó… es la ley grabada a fuego por el dedo de Dios en el corazón del hombre que nos lleva instintivamente a buscar el bien, lo bueno, lo lindo, lo sereno, lo que tiene vida, el silencio , como se puede ver en un bebé pequeño, libre de las locuras en que andamos metidos los seres humanos jóvenes y adultos.

Eso plantó el Señor un día en la vida de todos sin excepción.

Luego está lo otro, el terreno, apto o no, y en eso entra la voluntad de cada uno por dejarse amar  por Jesús , por dejar actuar al Amor en nuestra vida, por elegir en Reino de los cielos, el señorío de Dios, y esto quiere decir que su voluntad debe ser asumida como el criterio-guía de nuestra existencia”, como dice el Papa Benedicto. Criterio guía: no es alienación, no es esclavitud, es guía que se acepta o no, es tierra fértil o no, es terreno apto o pedregoso o lleno de espinas.

De algo estamos seguros. Es de esa ley grabada a fuego por el dedo de Dios en nuestro corazón.
Capaz que será cuestión de seguir una guía  para llegar al fondo de nuestro interior y reconocer ahí la bondad existente desde siempre, y arar la tierra, remover los terrones, hacer apta la huella, para que el Señor pueda hacer crecer la pequeña semillita que quiere ser arbusto para que nuestra vida sea feliz en el dar, en el servicio, es que seamos útiles a los demás y por ende, a nosotros mismos.



Será tiempo de preparar el terreno, será tiempo de abrirnos al espíritu de Dios, que es bondad, amor, generosidad, templanza, paciencia, serenidad, que es fortaleza, que no  esclaviza sino que libera.
¿Será tiempo de dejarnos amar por Jesús?
Publicar un comentario