lunes, 5 de marzo de 2012

DÍA 13 Lucas 6,36-38.



Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".

Conmoverse ante la angustia, el error, el sufrimiento, la ignorancia del otro, será ser misericordioso. Distinta de la lástima que se queda quieta, que siente un estrujamiento  del corazón pero no hace nada para remediar el dolor.

Ser misericordioso, está en la antípoda de ser jueces de los demás. A veces ni jueces llegamos a ser: somos como esos que tiran la noticia, verdadera o falsa, para causar revuelo : difama, difama que algo queda dice el refrán, y así se destruyen famas,  se hace mucho daño, el mal gana batallas.
 Alguien alguna vez decía: es como desplumar una gallina al viento. Cuando querés juntar sus plumas, es imposible…

Y esto que promete Dios al final de los tiempos, de la vara con que seremos juzgados, se da aquí en la tierra, porque pasa que hablar mal, juzgar a otros, condenar en algunos casos, a hermanos en quienes vive Dios, es como escupir al cielo…siempre vuelve . Y cuando siembro viento, recojo tempestades.

Pero Jesús nos pide que seamos lo opuesto, que seamos misericordiosos, que vivamos en armonía con los demás, que dejemos los “juicios” a Dios, que no perdamos tiempo ni energía, hablando de los demás: ¡eso es tan fácil! Mucho más fácil que hacer el bien, mucho más sencillo que comprometerse a favor de los demás, mucha menos responsabilidad nos exige, pero ¡Cuánto mal hace!

Una buena gimnasia para el alma, en este tiempo de cuaresma, será hacer pequeñas obras de misericordia que me ayuden a ser una persona misericordiosa. Ayudar al que no puede cruzar la calle, dar de nuestro dinero al que necesita, “prestar” sin esperar la devolución, acompañar al enfermo, enseñar al que nos sabe, guardarme de decir cosas que  dañan a alguien, no perder tiempo en destruir, dar el tiempo en construir y beneficiar.

A veces quedaremos como los tontos de la película, pero nos estaremos acercando al corazón de Dios, y eso es bueno, porque Dios ama, Dios es bueno, Dios es fiel, Dios quiere nuestra salud física, mental , espiritual y una buena forma de sanar nuestra vida, es dándonos a nosotros mismos, para que otros tengan vida.
Publicar un comentario