miércoles, 14 de marzo de 2012

DÍA 22 Mateo 5,17-19.


No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. 
Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice.
El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos.





Cuando una ley se pone en vigencia, primero  fue votada por el congreso, luego refrendada por el Poder Ejecutivo y por último, comunicada mediante el boletín oficial. Aún así, es muy difícil saber de todas y cada una de las leyes que se promulgan día a día. Y algún que otro ilícito cometido, se debe a no conocer toda la ley y todas las leyes. Uno peca por ignorancia.

Capaz que al leer esta Palabra de Dios, nos queda la duda: pero si no conozco bien la ley, si no me acuerdo de los mandamientos, de los preceptos, menos de las Obras de Caridad y Misericordia, me cuesta enumerar los Sacramentos. ¿Será que tengo que estudiar la Biblia de punta a punta?

Primero, nos daremos cuenta que pasamos nuestra vida , sin contactarnos mucho con ese Libro Sagrado donde está escrita la Palabra de Dios, que tocamos muchas veces de oído, que nos cuesta escuchar y retener lo que dice el sacerdote en Misa, que por ahí nos quedan frases sueltas que son usadas por el común de la gente, como muletillas, para salir de alguna situación. Nos cuesta adentrarnos en la Palabra, hacerla vida, meditarla, estudiarla. Al momento de escoger una lectura, nos vamos por otros lados, preferimos algo rápido, que no nos cuestione mucho, algo rápido que no nos haga pensar demasiado, ¿Por qué “perder tiempo” leyendo la Biblia, cuando hay otros textos y autores que me abren más la imaginación?.
 Esta Palabra  escrita en esas páginas sagradas, tiene la ventaja de que está viva, no es letra muerta, palabra viva que parece escrita ayer por alguien que leyó mi mente, que escribió  para  mi problema personal… y eso lo pueden decir uno a uno, los que están a la vuelta mía también: es una respuesta personal para cada problema personal.

Segundo, cuando nos venga la tentación de tirar todo porque no sabemos nada de la Biblia, ni sus versículos, ni sus capítulos, ni sus personajes, debemos saber que hay un mandamiento, un sacramento, un precepto que resume todo : AMOR. Cuando nos dedicamos a vivir en el amor ( no solo a conocer lo que es el amor), cuando nos entregamos a los demás, cuando el sacrificio es parte de nuestro camino para llegar al éxito, cuando asumo cruces con alegría, cuando perdono, cuando siento felicidad en la Gracia de Dios, es porque voy por buen camino.

Será cuestión de comenzar a leer, de volver a poner los ojos, en ese Libro Sagrado, olvidado en algún rincón del hogar, participar de encuentros bíblicos, meternos en internet para escudriñar mejor las escrituras, aprovechar lo que esté al alcance.  

Lo importante, para no hacer una Biblia a mi manera, quedándome con lo que me gusta y es lo más fácil, y dejando lo que me interroga, y cuestiona, será meditar, a la luz del Amor verdadero, cada cita, cada letra, y sobre todo, DEJAR QUE EL BUEN DIOS ME HABLE , y sentirnos amados por Él.
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