viernes, 23 de marzo de 2012

DÍA 31 Juan 7,1-2.10.25-30.


Después de esto, Jesús recorría la Galilea; no quería transitar por Judea porque los judíos intentaban matarlo. 
Se acercaba la fiesta judía de las Chozas,
Sin embargo, cuando sus hermanos subieron para la fiesta, también él subió, pero en secreto, sin hacerse ver.
Algunos de Jerusalén decían: "¿No es este aquel a quien querían matar?
¡Y miren cómo habla abiertamente y nadie le dice nada! ¿Habrán reconocido las autoridades que es verdaderamente el Mesías?
Pero nosotros sabemos de dónde es este; en cambio, cuando venga el Mesías, nadie sabrá de dónde es".
Entonces Jesús, que enseñaba en el Templo, exclamó: "¿Así que ustedes me conocen y saben de dónde soy? Sin embargo, yo no vine por mi propia cuenta; pero el que me envió dice la verdad, y ustedes no lo conocen.
Yo sí lo conozco, porque vengo de él y es él el que me envió".
Entonces quisieron detenerlo, pero nadie puso las manos sobre él, porque todavía no había llegado su hora.


Famosos, eran Pilatos, Herodes , el Faraón, algún que otro político de entonces… de esos sobre los cuales se extendían un manto de misterio y de grandeza, rodeado de sirvientes, en comilonas, y fiestas, bien vestidos, los pies limpios, seguramente porque los pisos de sus residencias, eran de piedra lustrada, y salir a la tierra era para recorrer jardines bien cuidados pero por sirvientes … el paso de aquellos , era venerado, y admirado por todos, pues iban acompañados siempre de un grupo de séquitos obsecuentes por necesidad u obligación…

Y aparece Jesús, con las manos encallecidas del trabajo, con los pies sucios por el camino, dejándose ver, y tocar por la gente, sin guardaespaldas, y sus seguidores son tan desalineados como el resto de los mortales que habitan aquella región. Solo parece famoso, porque es el buscado por las autoridades, y cuando se encuentran con Él, es más la sensación de sentirse al lado de un delincuente buscado por todos que al lado de un Maestro de Vida.
Y sale la tercera persona: miren como habla y nadie dice nada… ellos, los otros, es fácil hablar en tercera persona pero nunca comprometerse en primera persona.  Los otros hacen esto, los otros dejan de hacer esto… y hablaban de más porque los que se creían sabios, no sabían seguramente  que en Jesús se cumplía la escritura al pie de la letra, que era descendiente de David, que había nacido en Belén…

Es que el Dios en quien creemos, siempre estuvo cercano a nosotros, y desde esa cercanía  nos habla al corazón. Se mete entre la gente, escucha nuestros problemas, acaricia nuestros niños,  nos habla en lo personal, en el tú a tú. Siente esa necesidad imperiosa que nosotros también nos metamos en su vida, que lo sintamos como uno con nosotros, como Él y su padre son uno, que nos fusionemos en su amor.
Vino para eso, para que sepamos que Dios esta aquí, presente, que no es un Dios lejano y ausente, que mira desde lejos a sus creaturas.

Escuchaba el otro día como los economistas hablan de la macro economía, números y números globales, donde ajustan un poco de aquí y les cierran los números, y no piensan que el ajuste pequeño, insignificante en números, pueden ser familias y familias enteras, con quitas en sus estándares de vida, y generalmente esas quitas se dan en los que menos tienen, porque son los que menos se quejan y cuando se quejan hay formas de apaciguarlas mediante la fuerza…
 
Aunque es una comparación absurda, Dios, esta en la “macro economía”, pero fundamentalmente en la”micro economía”, esa de cada uno, esa que sabe del dolor personal, de las angustias, de los desamores, de los temores por el futuro, o por el presente. Dios sabe de las pérdidas dolorosas en la vida de cada uno, sabe nuestro pasado y acaricia nuestras heridas. Ha venido para eso, para que lo sintamos cercano, jugando con nosotros, soñando con nosotros, sufriendo con nosotros.
Hoy nuevamente Jesús vino a hacer de puente, entre su padre y nosotros, y nos pide que lo sintamos tan cercano que estemos a punto de fusionarnos con su Amor.

Ojalá que nosotros seamos los que escuchaban a Jesús y hablaban en consecuencia y no seamos aquellos que , en tercera persona, veían el espectáculo de un hombre común mezclado entre el populacho diciéndose Dios, y pensemos que esto no es para nosotros. Ojalá que Jesús esté metido en nuestro mundo, el micro, ese de cada uno, y que desde ahí, cambiemos el mundo que nos rodea, según su plan para la humanidad.
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