jueves, 29 de marzo de 2012

DÍA 37 Juan 8,51-59.


Les aseguro que el que es fiel a mi palabra, no morirá jamás". 
Los judíos le dijeron: "Ahora sí estamos seguros de que estás endemoniado. Abraham murió, los profetas también, y tú dices: 'El que es fiel a mi palabra, no morirá jamás'.
¿Acaso eres más grande que nuestro padre Abraham, el cual murió? Los profetas también murieron. ¿Quién pretendes ser tú?".
Jesús respondió: "Si yo me glorificara a mí mismo, mi gloria no valdría nada. Es mi Padre el que me glorifica, el mismo al que ustedes llaman 'nuestro Dios',
y al que, sin embargo, no conocen. Yo lo conozco y si dijera: 'No lo conozco', sería, como ustedes, un mentiroso. Pero yo lo conozco y soy fiel a su palabra.
Abraham, el padre de ustedes, se estremeció de gozo, esperando ver mi Día: lo vio y se llenó de alegría".
Los judíos le dijeron: "Todavía no tienes cincuenta años ¿y has visto a Abraham?".
Jesús respondió: "Les aseguro que desde antes que naciera Abraham, Yo Soy".
Entonces tomaron piedras para apedrearlo, pero Jesús se escondió y salió del Templo.


Fieles a su palabra, ¿ a cual?... esa misma Palabra que se ha venido manifestando estos días de cuaresma, la que se manifiesta todos los días. ¿La conocemos?. 
Nuestras intenciones de lectura pasan casi siempre por otro lado, por novelas, por investigaciones, por artículos aislados, palabras que en mayor o menor medida, producen algo, pero que en si no tienen vida.
¡Cuántas personas hay que son muy instruidas! Solo basta hablar con algunas de ellas, del tema  que uno quiera, y sacan un bagaje de conocimientos por haber leído con mucha capacidad de retención, uniendo conceptos para tratar de entender, por ejemplo, particularidades de la naturaleza, o como funciona un motor, o como se hacen grandes edificios, o como funciona la última célula del organismo, o como “funciona” Dios por ser energía, o… y podríamos seguir la lista.  Pero es sabiduría que generalmente se va con el sabio, porque a veces no se puede plasmar en escritos todo lo que esa persona sabe o enseña.

Pero la Palabra del Señor, a pesar de ser escrita casi sin ribetes periodísticos, de esos que usamos nosotros, para describir situaciones, y sin usar los evangelistas todos los medios de grabación e impresión con que contamos nosotros, solamente con hechos grabados a fuego en su memoria, esa Palabra es vida y quien permanece fiel a esa Palabra , será eterno, no morirá, porque su alma podrá ver las maravillas que el buen Dios nos tiene preparado.

Felices los que…, ámense los unos a los otros… ¿alguien te condena?... busca primero el Reino…, el que come mi carne mi carne y bebe mi sangre tendrá vida eterna, nos dice en otra cita. Es que comulgar con su cuerpo y comulgar con su Palabra, nos hacen vivir en la felicidad eterna.

Muchos podrán decir como aquellos judíos:  nosotros nos quedamos con la norma , nos quedamos con la palabra sin sentido que aprendimos desde chicos, nos quedamos con las exigencias de la religión y con eso estamos bien, misas, procesiones, novenas, manifestaciones de fe, sacramentos de iniciación…

Pero Jesús, nos mueve de nuevo la estantería : todo eso ,hablaba de mi, parece decirnos. ¿No te das cuenta?. Abraham ya me veía y esperaba, ya proclamaba mi llegada, ya soñaba conmigo y me anunciaba. Eso que estudiaste, lugares a donde asististe, liturgia en que participaste, todo te hablaba de mi ¿no te diste cuenta?.

Necesitamos el encuentro personal con Jesús. Todo lo que aprendimos algún día, tiene sentido cuando nos encontramos cara a cara con Él. El cristianismo real, como dice el Papa Benedicto, comienza con este encuentro personal con el Señor.

En ese encuentro personal nos dirá: vamos, Carlos, Hugo, Magdalena, Pedro, Agustina, Eli, Sergio,  amigo, amiga, YO SOY, con todo lo que ese SOY encierra, y que cada uno podría definir como lo que buscamos y buscamos día a día en nuestra vida.




Quedan poquitos días. Ojalá nadie deje pasar la oportunidad para encontrarse cara a cara con el Señor, en una iglesia, en el silencio de la oración frente al Sagrario, en casa con la Biblia a veces sin uso, frente a un crucifijo que nos habla de su amor, en el silencio de la naturaleza que nos habla de Él, en una montaña, haciendo un Vía Crucis, etc, etc… formas hay muchas y cada uno sabe que tranquiliza más su corazón.
Jesús nos espera con los brazos abiertos, para ser el final de tanta búsqueda y decirnos una vez más YO SOY.
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