viernes, 30 de marzo de 2012

DÍA 38 Juan 10,31-42.


Los judíos tomaron piedras para apedrearlo. 
Entonces Jesús dijo: "Les hice ver muchas obras buenas que vienen del Padre; ¿Por cuál de ellas me quieren apedrear?".
Los judíos le respondieron: "No queremos apedrearte por ninguna obra buena, sino porque blasfemas, ya que, siendo hombre, te haces Dios".
Jesús les respondió: "¿No está escrito en la Ley: Yo dije: Ustedes son dioses?
Si la Ley llama dioses a los que Dios dirigió su Palabra -y la Escritura no puede ser anulada-
¿Cómo dicen: 'Tú blasfemas', a quien el Padre santificó y envió al mundo, porque dijo: "Yo soy Hijo de Dios"?
Si no hago las obras de mi Padre, no me crean;
pero si las hago, crean en las obras, aunque no me crean a mí. Así reconocerán y sabrán que el Padre está en mí y yo en el Padre".
Ellos intentaron nuevamente detenerlo, pero él se les escapó de las manos.
Jesús volvió a ir al otro lado del Jordán, al lugar donde Juan había bautizado, y se quedó allí.
Muchos fueron a verlo, y la gente decía: "Juan no ha hecho ningún signo, pero todo lo que dijo de este hombre era verdad".
Y en ese lugar muchos creyeron en él.


Casi adentrándonos en semana santa, el Evangelio de hoy, nos ayuda a  meternos de lleno en la pintura de cada texto y elegir el lugar donde queremos estar.

Quizá estemos entre esos primeros judíos de la cita de hoy, que permanentemente tomamos piedras para lastimar, echar de nuestras vidas, o matar en el corazón todo lo que sea Jesús, Dios, religión, cristianos, Iglesia… 
mucha gente vive así, lamentablemente, expulsando a Jesús de sus vidas. Y no de buena forma. Cuando sacamos a Dios de nuestras escuelas, escudados en la no discriminación, cuando sacamos a Dios de nuestra leyes  , de nuestras creencia, cuando hacemos enfrentar religión con ciencia y razón,  creyendo que todo lo podemos nosotros los hombres, que nos bastamos solos, cuando apedreamos a la gente buena que hay en nuestros lugares de trabajo o de estudio, burlándonos, insultándolos, a veces hasta pervirtiéndolos,… y todo eso, porque nos molesta Dios. Porque Dios  no es bueno para los intereses  mundanos, no es bueno para aceptar nuestros hechos deshonestos o de corrupción, no es bueno porque hace mejor a la gente, porque le ayuda a reclamar sus derechos en justicia y libertad, no es bueno porque promueve al hombre a una vida mejor, y hay muchos que quieren tener personas que no piensen, que no razonen, regalándole “pan y circo”…

Si. Quienes quieren apedrear a Jesús, también viven hoy. Ojalá que no seamos ninguno de nosotros.

Quizá estemos entre los “del otro lado del Jordán” , personas que saben ver con el corazón las maravillas de Dios , aceptarlas, y dejarse amar por Él. Muchos fueron a verlo, con ese ánimo: alguien, Juan el Bautista”  les había hablado de Él, y lo hizo tan bien, fue tan “amigo del novio”, que  bastó ver, y escuchar a Jesús para abrirle el corazón. Juan había logrado que esos hombres tengan su encuentro personal, cara a cara con Jesús, había cumplido su misión.

Quizás hoy seamos esos “Juan el Baustista”, que ayudan a los demás a encontrarse con el Señor, a hablar tan bien de Él, con nuestras palabras y acciones, que apenas un toquecito de Jesús hace falta para que vuelvan su corazón a Dios, y lo miren y se dejan mirar por Él

Jesús ha estado gritándonos todos estos días YO SOY , amigo, amiga, YO SOY el fin de tu búsqueda, yo soy lo que te hace falta, YO SOY  el amigo fiel,… capaz que aún no escuchamos su voz. Entonces, ojalá que aunque sean sus obras, nos ayuden a reconocer a Jesús, y comenzar con Él a caminar el vía Crucis de la vida que nos llevará a la Resurrección.

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