miércoles, 18 de abril de 2012

Juan 3,16-21.


Sí, Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna. 
Porque Dios no envió a su Hijo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.
El que cree en él, no es condenado; el que no cree, ya está condenado, porque no ha creído en el nombre del Hijo único de Dios.
En esto consiste el juicio: la luz vino al mundo, y los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas.
Todo el que obra mal odia la luz y no se acerca a ella, por temor de que sus obras sean descubiertas.
En cambio, el que obra conforme a la verdad se acerca a la luz, para que se ponga de manifiesto que sus obras han sido hechas en Dios".



Quizás alguno, al escuchar esta Palabra, pregunte: ¿y los que no creen en Cristo, lo de otras religiones, se condenarán? Muchas veces desviamos la atención hacia estas cuestiones, pasando por alto, lo que la Palabra quiere decirnos a nosotros, cristianos, seguidores de Cristo, amigos de Él.
La resurrección del Señor, vino a traernos luz.

Es un buen momento para recordar una anécdota interesantísima:

El profesor universitario retó a sus alumnos con esta pregunta: ¿Dios creó todo lo que existe?
Un estudiante contestó valiente: Sí, lo hizo.
-¿Dios creó todo?. Sí señor, respondió el joven.
El profesor contestó, “Si Dios creó todo, entonces Dios hizo al mal, pues el mal existe, y bajo el precepto de que nuestras obras son un reflejo de nosotros mismos, entonces Dios es malo”.
El estudiante se quedó callado ante tal respuesta y el profesor, feliz, se jactaba de haber probado una vez más que la fe cristiana  era un mito.
Otro estudiante levantó su mano y dijo: ¿Puedo hacer una pregunta, profesor?
Por supuesto, respondió el profesor.
El joven se puso de pie y preguntó: ¿Profesor, existe el frío?
¿Qué pregunta es esa? Por supuesto que existe, ¿acaso usted no ha tenido frío?
El muchacho respondió: De hecho, señor, el frío no existe.
Según las leyes de la Física, lo que consideramos frío, en realidad es ausencia de calor. “Todo cuerpo u objeto es susceptible de estudio cuando tiene o transmite energía, el calor es lo que hace que dicho cuerpo tenga o transmita energía. El cero absoluto es la ausencia total y absoluta de calor, todos los cuerpos se vuelven inertes, incapaces de reaccionar, pero el frío no existe. Hemos creado ese término para describir cómo nos sentimos si no tenemos calor”.
Y, ¿existe la oscuridad? Continuó el estudiante. – El profesor respondió: Por supuesto.
El estudiante contestó: Nuevamente se equivoca, señor, la oscuridad tampoco existe.
La oscuridad es en realidad ausencia de luz. La luz se puede estudiar, la oscuridad no, incluso existe el prisma de Nichols para descomponer la luz blanca en los varios colores en que está compuesta, con sus diferentes longitudes de onda. La oscuridad no.
Un simple rayo de luz rasga las tinieblas e ilumina la superficie donde termina haz de luz. ¿Cómo puede saber cuan oscuro está un espacio determinado? Con base en la cantidad de luz presente en ese espacio, ¿no es así?
Oscuridad es un término que el hombre ha desarrollado para describir lo que sucede cuando no hay luz presente.
Finalmente, el joven preguntó al profesor: Señor, ¿existe el mal?
El profesor respondió: Por supuesto que existe, como lo mencioné al principio, vemos violaciones, crímenes y violencia en todo el mundo, esas cosas son del mal.
A lo que el estudiante respondió:
El mal no existe, señor, o al menos no existe por si mismo. El mal es simplemente la ausencia de Dios. Es al igual que los casos anteriores, un término que el hombre ha creado para describir esa ausencia de Dios.
Dios no creó al mal.
No es como la fe o el amor, que existen como existe el calor y la luz. El mal es el resultado de que la humanidad no tenga a Dios presente en sus corazones.
Es como resulta el frío cuando no hay calor, o la oscuridad cuando no hay luz. Entonces el profesor, después de asentar con la cabeza, se quedó callado.
El joven se llamaba: Albert Einstein

La luz vino a destruir las tinieblas, vino para que podamos ver, para que podamos discernir entre el bien y el mal.  La luz es claridad para nuestros ojos, guía para nuestras decisiones, faro para nuestros pasos. Con Cristo como luz, tenemos una opción de vida, vemos todos los caminos, no solo el camino de la oscuridad.
Un chico jóven, resumiendo lo vivido por él, después de un retiro decía algo que podría ser dicho por varios:
 el Encuentro con el Señor en esos días de convivencia, me ayudó a ver que no todo estaba bien, que tenía una opción, que la mayor parte del tiempo estaba actuando con egoísmo, que la mayor parte de mis acciones estaba regidas por la envidia, los celos, la difamación, que terminaba agotado al final del día pensando en como estar a la defensiva siempre, en como dañar a los demás, en hacer luchas de poder para ganar siempre en discusiones estériles que no llevaban a nada, solo a realzar mi ego. Cristo me ayudó a vivir de una manera distinta, más digna, más acorde a la luz creada y no a las tiniebla producida por esa falta de luz.

¿Dónde estamos nosotros?.¿La luz  es el centro de nuestro hogar y de nuestra vida? ¿O preferimos vivir cerca de las tinieblas como nos dice Jesús?
Cuando vivimos en esas tinieblas, nos juntamos con gente que vive en las tinieblas y pensamos que somos buenos, porque somos normales ( en el país de los ciegos, el tuerto es Rey, dice el refrán), cuando vivimos en las tinieblas, nos alejamos cada vez más de la luz, y decimos: esos son inventos de los curas, la Iglesia, de aquí, la Iglesia de allá, los curas son todos pedófilos,  y ponemos una y mil excusas para vivir en las tinieblas, cuando vivimos en las tinieblas, nos dejamos llevar por los impulsos, por los instintos y llamamos a la pasión desenfrenada o al machismo: folclore del lugar, así son todos, aquí es así, etc etc… y no dejamos que la luz convierta y mejore nuestra cultura y nuestras tradiciones… cuando vivimos en tinieblas, nos metemos en un pozo y no dejamos que penetre la luz que nos haga ver con claridad hacia donde vamos  , que queremos,  entonces nos dedicamos solamente a vivir el momento, porque , decimos, hay que pasarla bien, el mañana no existe, no hay esperanza.
Así podríamos seguir … ojalá que la luz ya haya llegado a la vida de cada uno de los que lee esta nota y pueda comparar con claridad donde está el bien, y donde está el mal, porque si nos cuestionamos, quiere decir que la luz ya ha llegado. 
Publicar un comentario