jueves, 3 de mayo de 2012

Juan 14,6-14. 3 de mayo


Jesús le respondió: "Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre, sino por mí. 
Si ustedes me conocen, conocerán también a mi Padre. Ya desde ahora lo conocen y lo han visto".
Felipe le dijo: "Señor, muéstranos al Padre y eso nos basta".
Jesús le respondió: "Felipe, hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conocen? El que me ha visto, ha visto al Padre. ¿Como dices: 'Muéstranos al Padre'?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Las palabras que digo no son mías: el Padre que habita en mí es el que hace las obras.
Créanme: yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanlo, al menos, por las obras.
Les aseguro que el que cree en mí hará también las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre.
Y yo haré todo lo que ustedes pidan en mi Nombre, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si ustedes me piden algo en mi Nombre, yo lo haré.


En el libo del éxodo, Moisés en un diálogo  intimo con Dios le dice: " Si he encontrado gracia a tus ojos, muéstrame tu rostro para que te conozca" Y el Señor respondió: "Nadie puede verme y quedar con vida" .
Jesús, ante una pregunta similar, le contesta a Felipe: “El que me ha visto, ha visto al Padre”. 

También a ellos que estaban cerca de Jesús, les costaba creer que Él fuera Dios, que el Padre y Él, tenían una unión  perfecta, que Jesús había venido a la tierra para que los hombres tengan a Dios tan cercano como para tocarlo, para sentir su presencia “rebajada” a la vida humana, hecho creatura. Que Dios estaba con ellos y que con Jesús  tendrían la capacidad de ver a Dios, ver el rostro de Dios, y no solo quedar con vida, sino tener una vida distinta, nueva, feliz, digna.
Es que Jesús, es el Dios cercano, amigo, presente, que prolongó su vida con nosotros, en cada fracción del pan.

Hoy quizás,  le diríamos a Jesús Eucaristía: muéstranos tu rostro apareciendo en esa hostia y eso nos basta… y aunque ciertamente lo hizo en muchos milagros, nunca podremos verlo si nuestro corazón anda en otras cosas, por otros caminos, buscando verdades a media, filosofías, doctrinas, ideologías  mundanas que tienen solo parte de verdad, pero que no son la verdad plena.

A veces  nos alejamos de la sencillez, nos vamos haciendo más agnósticos  que creemos solo en lo que vemos y tocamos, quizás ponemos mucho la razón en primer lugar, entonces  nos alejamos, nos vamos buscando oros horizontes, porque creemos, que Dios se mantiene en silencio.

Pero no.

Hoy Jesús nos dice que es el camino. No una autopista donde todos van a mil, que siguen las directivas porque sino se destruyen , donde todos corren desesperadamente buscando el destino, no un atajo de esos que uno encuentra a veces y que nos llevan a  lastimarnos y golpearnos más de la cuenta. Es el camino, donde voy guiado por señales inequívocas  que me indican: siga, frene, doble, camino sinuoso, curva peligrosa, máxima 20, mínima 55, etc etc.

Nos dice que es la verdad: no UNA verdad. LA  verdad, donde confluyen nuestras verdades, nuestras búsquedas, nuestro corazón inquieto que rastrea y rastrea hasta encontrar. Y no lo dice como algo que se impone, que no da posibilidad a los demás a mostrarse y expresar lo suyo. Lo dice como sugerencia para todos los que de una u otra manera , buscamos la verdad plena en la vida.

Y nos dice que es LA vida. Nosotros también, cuando hemos encontrado el camino y la verdad, nos damos cuenta que solo con Cristo vivimos, que Él es nuestro todo, es el aire que respiramos, es el tiempo que transcurrimos. Que nos equivocamos en el camino, seguro, porque somos humanos y estamos afectados por los mismos problemas que todos, pero que con Cristo vivimos y en Él, somos.
Gracias Felipe por expresar a Jesús lo que sentías y deseabas. Nos vino de diez para que Jesús nos responda.


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