miércoles, 16 de mayo de 2012

Juan 16,12-15.

Todavía tengo muchas cosas que decirles, pero ustedes no las pueden comprender ahora.
Cuando venga el Espíritu de la Verdad, él los introducirá en toda la verdad, porque no hablará por sí mismo, sino que dirá lo que ha oído y les anunciará lo que irá sucediendo.
El me glorificará, porque recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes.
Todo lo que es del Padre es mío. Por eso les digo: 'Recibirá de lo mío y se lo anunciará a ustedes'.


Habrá que desear que llegue ese Espíritu de la Verdad.

El niño descubrirá quien lo ama y quien no. Sentirá la presencia amorosa de su papá y mamá y alejará instintivamente de aquellos que quieren hacerle daño. Será feliz compartiendo juegos y dones recibidos de parte de Dios y de parte de los hombres. Aprenderá a socializar siendo fuerte con las enseñanzas  dadas en el hogar. Tendrá la inocencia pura a resguardo, y vivirá sin quemar etapas.

El joven, se dará cuenta donde está el camino que conduce a la felicidad. Podrá observar con espíritu crítico, las propuestas del mal y las propuestas del bien. Abrirá los ojos ante la prepotencia del mundo y no se dejará llevar por la masa, es decir tendrá criterio propio y será fuerte en sus convicciones. Dejará de ser un número en la cadena de consumo o de diversión, y será un joven distinto, lleno de vigor, optimista con el futuro, proyectista de su propio futuro, comprometido con la realidad, alegre, responsable. Abandonará  aquello que es un vicio adquirido a veces desde chicos, dejará adicciones , a-dicción ,  y volverá a hablar, a ser comunicativo no solo a través del chat, sino en el cara a cara con sus padres, con sus amigos, con la gente que lo quiere.

Los adultos, después de buscar y buscar ,  felicidad en lugares recónditos, en doctrinas humanas, en filosofías extrañas, encontraremos La Verdad. Olvidaremos ofensas, olvidaremos taras producidas por alguien de la Iglesia cuando éramos chicos, dejaremos de lado el echarle la culpa a los demás, incluso a Dios, de todos nuestros males, de ser como somos, de vivir como vivimos, y comenzaremos a vivir en la verdad y esa verdad nos hará libres, porque no nos ata, nos eleva, nos hace  llegar hasta el centro mismo de la creación y darnos cuenta de la realidad de un Dios, que en definitiva, nos ama y nos cuida.

¡Claro que tiene mucho más que decirnos el Señor!.

En realidad, a nosotros nos falta  escuchar  más  a Él, no es que se haya quedado con algo en el tintero y no lo haya expresado. Nosotros estamos escasos de Él, y eso nos lleva por caminos que nos conducen al dolor y no nos dejan ser Felices de verdad.

Será bueno desear para nosotros que venga siempre el Espíritu de Verdad, constantemente lo necesitamos para no equivocar el camino.

Será bueno pensar mucho en los niños, jóvenes y mayores de nuestra comunidad y desear para ellos también el Espíritu de Verdad. Buen motivo para unirnos en oración en este día en que Jesús nos promete ese espíritu, para que abra las mentes y los corazones de todos los que nos rodean y a quien les deseamos bien, para que ellos también descubran el camino y la Verdad.

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