jueves, 17 de mayo de 2012

Juan 16,16-20


Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver". 
Entonces algunos de sus discípulos comentaban entre sí: "¿Qué significa esto que nos dice: 'Dentro de poco ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'?. ¿Y que significa: 'Yo me voy al Padre'?".
Decían: "¿Qué es este poco de tiempo? No entendemos lo que quiere decir".
Jesús se dio cuenta de que deseaban interrogarlo y les dijo: "Ustedes se preguntan entre sí qué significan mis palabras: 'Dentro de poco, ya no me verán, y poco después, me volverán a ver'.
Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar; el mundo, en cambio, se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo.  

Siempre lo mismo: el mundo se alegra ante el silencio de Dios. el mundo vive como si Dios no existiera.
Dios pasa a ser un gran ausente. Es que no se manifiesta a los gritos, no se impone por la fuerza, no usa el poder, no entrega dinero a sus fieles para que ellos crean en Él.
Dios se mantiene en silencio y habla por medio de sus amigos aquí en la tierra, se manifiesta por medio del color de la naturaleza, nos cubre con su amor que envuelve  nuestra vida y de a poco nos atrapa.
Parece que Dios ha muerto, como decía el filósofo alemán Friedrich Nietzsche. Un grafiti hace mucho tiempo decía: Dios ha muerto (Marx), a lo que alguien agregó: Marx en un mentiroso (Dios).
Si, es que aunque el mundo nos quiera hacer creer que Dios ha muerto, que nuestra vida debemos desarrollarla sin Dios, que debemos vivir sin sentido, que no hay más allá, nosotros tenemos la certeza de que Dios está vivo, que vive para siempre, que actúa silenciosamente, entre bambalinas, y que usa, nos usa, para mostrarse delante de todos, porque somos ese rostro visible de un Dios invisible que actúa por la fuerza del Espíritu Santo.

La cuestión es ver. No tanto sentir.

A veces es necesario pasar esa etapa del sentir la presencia de Dios. Muchos chicos jóvenes o adultos también, se ponen mal después de un tiempo cuando ya no sienten la presencia de Dios, cuando no sienten la presencia de Jesús en la Eucaristía, cuando no les llega a nivel del sentimiento, estas cosas de Dios. Quizá sea necesario eso para que la fe sea más madura, más consciente, y por lo tanto comience a crecer.

Cuando pasen esos momentos de silencio de Dios o de que “ya no es lo mismo”, pensemos en estas palabras de Jesús: dentro de poco ya no me verán y poco después me volverán a ver. Se trata de ver,  que es mucho más que sentir. Se trata de que eso que era un impulso primero, se convierta en una necesidad, en algo que ya no puedo  dejar.

Y  cuando estemos en esos momentos de meseta espiritual, cuando se hace todo difícil de entender, cuando el mundo nos cuestiona mucho, cuando no le hayamos lógica a las cosas espirituales, hasta cuando creemos que todos son inventos y que lo vivido fue un flash, pidamos  al buen Dios, aunque sin entender, que no nos apartemos de ese amor, y que Él, como sea nos devuelva la vista para poder “verlo” de nuevo aunque nos cueste.  Seguramente, no pasará mucho hasta que volvamos a ver, hasta que lo volvamos a ver.

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