martes, 15 de mayo de 2012

Juan 16,5-11.


Ahora me voy al que me envió, y ninguno de ustedes me pregunta: '¿A dónde vas?'. 
Pero al decirles esto, ustedes se han entristecido.
Sin embargo, les digo la verdad: les conviene que yo me vaya, porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes. Pero si me voy, se lo enviaré.
Y cuando él venga, probará al mundo dónde está el pecado, dónde está la justicia y cuál es el juicio.
El pecado está en no haber creído en mí.
La justicia, en que yo me voy al Padre y ustedes ya no me verán.
Y el juicio, en que el Príncipe de este mundo ya ha sido condenado.




¿la verdad? No se si nosotros hubiéramos entendido estas palabras del señor, si nos tocaba estar ahí.
 Ahora me voy al que me envió… ¿será algún lugar que no conocemos? 
 Les conviene que yo me vaya… trata de convencerlos de que lo dejen ir, como que estuviera atado a ellos o que ellos lo tenían sujeto…
 Porque si no me voy, el Paráclito no vendrá a ustedes… ¿será por eso que cuando se apareció aquella madrugada en la playa y ellos estaban pescando, creyeron que era un fantasma? ¿Qué sería para ellos el Paráclito? 
Cuando venga Él, pondrá todo en evidencia…

Lo que si era seguro, que Jesús vio la tristeza en el rostro de los muchachos, y trataba de consolarlos.
Para ellos, Jesús se iba definitivamente, nunca más contarían con Él, entrarían en un pozo depresivo, no tendrían apoyo… el líder los dejaba y con él, se iban los proyectos de una sociedad nueva, de una nueva organización, y aunque Pedro sabía que algo debía asumir por lo que Jesús alguna vez le dijo, todavía no entendía bien que era…

Así como para ellos, era una partida definitiva, para Jesús era un “hasta luego”,  un “ahora viene lo mejor”, un “nunca los abandonaré, estaré con ustedes hasta el fin”…
Porque  Él, formó un grupo de hombres ¿doce? ¿Cien?  No importa, pero era la base para construir el futuro. Pero ni esos doce, ni los cien ni los doscientos, ni los  miles que se unían después, eran suficientes para propagar  la buena nueva a todos los rincones del mundo.
Hacía falta el propagador eficaz, el parlante mundial, el www  global, el Espíritu Santo, que ayudara a comprender, primero, fijar después, y expandir luego, como fuego que trae vida, como agua que limpia, esta buena Nueva de que Dios nos ama, y vino a la tierra haciéndose uno de nosotros, para elevarnos de nuevo a la condición de Hijos de Dios, hermano de Jesús y entre nosotros.

Si, también nosotros gozamos de esto, porque lo sabemos cercano a Jesús, lo tenemos a nuestro lado siempre, camina con nosotros, asume nuestra vida, nos alza en sus brazos en los momentos más difíciles, nos abraza con su misericordia, nos mima con sus dones , con su naturaleza, con la vida misma. El espíritu nos ayuda  a entender nuestra vida, nuestra historia, nos hace ver que estamos para algo en esta tierra, que no vivimos porque el aire es gratuito, sino que hemos sido pensados para algo, por eso nacimos en este tiempo, en este lugar en esta familia, por eso Dios me regaló ciertos dones a mi y no a los demás… porque siempre escuchamos la voz de Jesús que nos dice: dale, vení conmigo, comenzá la aventura de vivir , vale la pena, se puede..  y al mismo tiempo sentimos en soplo del espíritu santo que nos lleva, que nos estimula, que nos pone cara a cara con Jesús, para escuchar al oído que nos dice : te amo y te necesito…

Ojalá que al escuchar esa voz del Señor y ese impulso del Espíritu, digamos SI.
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