lunes, 11 de junio de 2012

Mateo 10,7-13.


Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. 
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
No lleven encima oro ni plata, ni monedas,
ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.
Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.

Hoy la Iglesia celebra a San Bernabé, un levita nacido en Chipre. Su nombre quiere decir: “el que conforta”. Una persona generosa, que vendió un campo y puso el dinero a disposición de los apóstoles, para continuar con la causa de la evangelización. Llevó a Pablo hasta los apóstoles, cuando aún estos le tenían miedo por su pasado de perseguidor de cristianos. Con Pablo llevó el evangelio, primero a Antioquía, donde llamaron por primera vez, con el título de cristianos, a los discípulos del Jesús. ( Hechos de los Apóstoles)

Y, pensando en él, encontramos esta cita del envío de Jesús a sus apóstoles.

Cual habrá sido la reacción de la gente cuando los apóstoles  anunciaban  que “el reino de Dios está cerca”.
¿Miedo,  temor al castigo?, ¿correr a cambiar de estilo de vida, o indiferencia, o un “no me importa”…?
Parece que los pueblos se alegraban porque llegaban aquellos hombres, dispuestos a sanar, a curar, a expulsar el mal, a dar generosamente sin pedir nada a cambio, y todo en nombre del Señor.

Habrán corrido la noticia: ¡Juan, Pedro, María, Hugo, Néstor, despierten, vamos a recibirlos, ya llegan los hombres de Jesús que vienen a traernos buenas nuevas, y alegría a nuestras vidas! Mensaje de textos, mensaje en facebook, por twiter, en todos lados se corría la noticia que ya llegaban, mucho más que cuando se pasa la noticia que llega el cantante o artista famoso a la región y que estará en tal o cual boliche haciendo presencia para que los veamos …

¿Cuánto se alegran nuestros compañeros de todos los días con nuestra presencia? ¿Somos para ello, el rostro de Cristo que los invita a ser felices, a dejar aquello que los esclaviza y condiciona, somos la sonrisa de Jesús en un mundo triste, apagado, sin esperanza?

Es que Jesús nos envía todos los días a nosotros, hasta aquellos que están a nuestro alrededor. Es la forma de llegar que Él tiene, en este mundo. Somos sus pies, sus manos, sus ojos, sus labios. Somos canales de gracia para que esa gracia llegue a los que nos rodean lo más transparente y limpia posible, somos de esos canales bien revestidos, que dejan correr por la vida lo mejor del señor y presentarle a los hermanos, la mejor cara, aunque pasen por nosotros miles de problemas habituales, cotidianos. Porque sabemos que con Cristo todo lo podemos, con Cristo, el miedo se hace coraje, con Cristo el problema se hace obstáculo que fortalece mis músculos porque los atravieso con decisión y valentía.

Nos envía, en el retiro aquel en que debo hablar en su nombre. nos envía en la palabra adecuada que debo decir en la homilía diaria, nos envía a compartir la Buena Nueva, en cada oportunidad que tengamos en el día, nos envía a transmitir la buena onda cristiana, ante tanto pesimismo.

Si, somos los nuevos Bernabé. Jesús necesita escribir la historia en otros pueblos, ya no en Antioquía, sino en el “pueblo” de mi domicilio, de mi barrio, de mi oficina, de mis compañeros de trabajo, de mis hijos, de mi esposo/a, de mis padres, en el pequeño rebaño que se me ha encomendado Que San Bernabé nos conforte, nos de fuerzas, y nos muestre el camino de la evangelización.

Somos su sonrisa en medio de la tristeza del mundo. Sonriamos, Dios nos ama
Publicar un comentario