lunes, 18 de junio de 2012

Mateo 5,38-42


Ustedes han oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. 
Pero yo les digo que no hagan frente al que les hace mal: al contrario, si alguien te da una bofetada en la mejilla derecha, preséntale también la otra.
Al que quiere hacerte un juicio para quitarte la túnica, déjale también el manto;
y si te exige que lo acompañes un kilómetro, camina dos con él.
Da al que te pide, y no le vuelvas la espalda al que quiere pedirte algo prestado

Esa ley, del "talión", era una ley  para la justicia, para proteger a los que no tenían muchos medios para defenderse, y para que los jueces, no cedan ante las presiones de los autores del delito.

 Lamentablemente la gente la hizo carne en todas sus acciones, y parece que siempre había que devolver, siempre había que buscar la venganza, o vivir a la defensiva, o vivir pensando que todo el mundo nos ataca, que somos la víctima del sistema, que todos tratan de abusarse de nosotros, o que indefectiblemente debemos buscar la venganza por lo que nos hicieron, o devolver con mal mayor, el mal con que actúan con nosotros.
Sin querer, puse las cosas en presente, pues es también nuestra historia de vida, de la sociedad en que vivimos, del mundo en que habitamos.

Vivimos metidos en luchas de poder para ver quien gana, una discusión, una pelea, un debate. Para ver quien arranca más rápido en un semáforo, quien es más por el modelo de auto, o el tamaño del vehículo. Luchas intestinas, entre el gobierno y sindicatos para ver quien tiene más poder, entre gobiernos y gobernantes, entre oficialismo y oposición, entre patrones y empleados.
A veces estas luchas son violentas y nos quitan la paz, sobre todo cuando el resentimiento y la sed de venganza, ocupan mucho tiempo en la cabeza tratando de pergeñar alguna acción para devolver el mal.

Esta cita la podríamos llamar la de la “no violencia”. Devolver bien por mal.
Y ¡como cuesta hacerlo! Desear el bien a alguien que nos hizo el mal, o que se empeña en destruirme incluso con la lengua, con los chismes, con las habladurías. ¡Como cuesta! Cuando hay heridas recientes o antiguas de daños ocasionados, y que condicionaron la vida, pensar y desear el bien para esa persona. ¡Como cuesta! Cuando te llevan los ahorros, o te destruyen lo que construiste con tanto esfuerzo durante años, cuando te roban en casa, en el auto, en la calle, o cuando hay cosas más duras como perder toda dignidad y pureza… ¡como cuesta!.

Nos llama a cortar con la cadena de odio. Que todo aquello que pasa por nosotros, sea un puente roto de la violencia que acabe aquí, que no siga, que si nos hicieron daño, no desearle a nadie lo mismo, a nadie, ni al agresor.
Buena tarea para el día y la semana.  Hacer pequeñas cosas, que me ayuden a desear el bien: oraciones por los que atacan, bendiciones para los que nos hicieron daño… vamos a sentir como la mano de Dios, nos toca, nos cura, nos sana de nuestros dolores internos, nos da la paz, nos devuelve la sonrisa, nos hace salir de la burbuja que nos creamos, autodefensiva y de timidez, y volveremos a ser lo que somos por naturaleza: hijos de Dios, dichosos de serlo, y orgullosos de ese linaje.

Que tengamos una buena semana.
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