lunes, 25 de junio de 2012

Mateo 7,1-5.


un dedo hacia los demás,
tres dedos hacia uno mismo

No juzguen, para no ser juzgados.
Porque con el criterio con que ustedes juzguen se los juzgará, y la medida con que midan se usará para ustedes.
¿Por qué te fijas en la paja que está en el ojo de tu hermano y no adviertes la viga que está en el tuyo?
¿Cómo puedes decirle a tu hermano: 'Deja que te saque la paja de tu ojo', si hay una viga en el tuyo?
Hipócrita, saca primero la viga de tu ojo, y entonces verás claro para sacar la paja del ojo de tu hermano. 




¿Porque juzgar y a veces condenar a alguien? 

Hoy el evangelio nos pide , una vez más, que  imitemos al que decimos seguir, a Jesús, su misericordia, su perdón, su comprensión con la realidad humana.
A aquella mujer que se escondió en sus anchas espaldas, cuando la turba quería apedrear porque estaba siendo infiel (ella si, el hombre que estaba con ella, no), podría haberle dicho que se vaya, que bien tenía merecido aquel castigo, que con lo que hacía ofendía a Dios y merecía esa degradación, sin embargo la defendió primero, la perdonó después y nunca le recordó sus faltas, ni se aprovecho de ellas, y de su perdón para extorsionarla…

A Juan, al pie de la cruz, podría haberle dicho: ¿Por qué te fuiste? Me dejaste solo, y huiste con los otros… sin embargo, lo miró con sus ojos destrozados, y lleno de misericordia, le entregó a María, lo más preciado de su vida, para que él  se haga cargo…

Podría haber condenado a los que le escupían, los que le azotaron, los que destrozaron su piel bendita, los que clavaron con tanta demencia sus manos y sus pies a un madero, y lo izaron sin piedad, dejándolo a la vista de todos, humillado, en carne viva para que las aves de rapiña puedan hacerse un festín…sin embargo, se le escuchó decir: padre, perdónalos porque no saben lo que hacen…


¿Qué podemos hacer nosotros después de este testimonio de perdón y misericordia de Jesús? ojalá que imitarlo.

Quizá una forma de empezar, es  como me aconsejó una vez un sacerdote: por cada vez que te surja una crítica o burla  hacia alguna debilidad humana o espiritual de algún hermano, reza un Padre nuestro… cada vez que perdemos  el tiempo hablando o criticando a los demás, es tiempo que dejamos de hacer el bien, y no estamos para derrochar tiempo, es tiempo de entregar amor y misericordia al estilo de Jesús.
Es tiempo de sacar las vigas de nuestro ojo, es tiempo de ser más misericordiosos, pues con esa misma misericordia, seremos juzgados, así en el cielo como en la tierra.

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