sábado, 29 de septiembre de 2012

Juan 1,47-51.


Al ver llegar a Natanael, Jesús dijo: "Este es un verdadero israelita, un hombre sin doblez". 
"¿De dónde me conoces?", le preguntó Natanael. Jesús le respondió: "Yo te vi antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera".
Natanael le respondió: "Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel".
Jesús continuó: "Porque te dije: 'Te vi debajo de la higuera', crees . Verás cosas más grandes todavía".
Y agregó: "Les aseguro que verán el cielo abierto, y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre".
Fiesta Santos Arcángeles.
Compañeros de viaje, protectores, sanadores, fortaleza para ser fieles, guardas de nuestra niñez y juventud, son los ángeles que nos cuidan y  guían nuestros pasos para no tropezar.
San Miguel Arcángel, es un gran modelo de fidelidad a Dios. a él podemos recurrir sin miedo y con mucha confianza, cuando tenemos esos momentos de tentaciones que nos hacen largar todo, cuando nuestro cristianismo nos cuesta, cuando el mundo que nos rodea nos envuelve con sus encantos y quiere que perdamos los valores obtenidos, sobre todo la gracia. De él, aprendemos el celo por las cosas de Dios, a darle la importancia  que tiene en nuestra vida.



San Gabriel, nos ayuda a anunciar sin miedo a los demás, el mensaje del señor, proclamando todo lo que Dios hizo en nuestra vida, todo lo bondadoso que es, todo lo que hace por sus hijos. A él, le tocó anunciar a María la llegada de Jesús. Entonces cada vez que pensamos en al Ángel Gabriel, pensamos en María, la niña dulce y hermosa que recibió el llamado de Dios.


San Rafael, representa la mano providente de Dios que no se olvida de sus hijos que sufren en el mundo. A él le tocó sanar muchas heridas del cuerpo y, sobre todo, del alma. Por eso es el arcángel que cura, que alivia las penas del alma, que sabe confortar y comprender al que sufre. (Catholic. Net)  San Rafael, nos ayuda a apreciar la providencia divina, a confiar en Dios, a no necesitar esas cábalas ni amuletos que portamos por temor, por miedo.


Aunque en unos días volveremos nuestra mente y corazón a los ángeles custodios,recemos hoy como cuando éramos niños, y nuestras mamás nos consagraban y nos ponían bajo la protección de nuestro ángel de la guarda:
Ángel de la Guarda
dulce compañía.
No me desampares,
ni de noche, ni de día
hasta que descanse en
los brazos de
Jesús, José y Maria.

Publicar un comentario