miércoles, 19 de septiembre de 2012

Lucas 7,31-35.


¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? 
Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: '¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!'.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos".
Excusas, siempre los hombres hemos puesto excusas para acercarnos al Dios vivo que hace todo por llamar nuestra atención y lograr que lleguemos hasta Él. Si somos niños, si somos jóvenes, decimos que ya llegará el tiempo… si somos adultos, decimos que ahora no porque estamos en otra cosa. Es más, cuántos hay que cuando llega algún gurú espiritual  de otra religión con otra filosofía de vida, recibe todo el apoyo, y la alabanza, y la admiración… Jesús , dice en esos casos: hey, yo estoy aquí, no te olvides que tengo mucho para ofrecerte, enseñarte y ayudarte…
Como decíamos hace unos días, la diferencia  que existe con otras religiones monoteístas es que en ellas el hombre va en busca de Dios. 
En la nuestra, Dios va en busca del hombre. Jesús vino a la tierra, pisó nuestro mismo suelo separado por kilómetros, pero el mismo suelo terrenal, estuvo sujeto igual que nosotros a la ley de la gravedad o sea que sus pies siempre estuvieron pegados a la tierra.
 Estuvo igual de vulnerable que nosotros a enfermedades de todo tipo… fue a casa de uno y de otro, de los buenos y de los que eran llamados enemigos o malos, estuvo con los que tenían paz en el corazón y con los desequilibrados y endemoniados, estuvo con los enfermos y con los sanos, tomó agua al lado de un pozo, y se sentó a tomar una copa de vino con alguno que le ofrecía, comió pan sin levadura y participó de banquete gracias a la generosidad de otros.
Estuvo, vivió, sintió como nosotros, ¿Qué más podría hacer para acercarse al ser humano? Es el Dios cercano y amigo, el Dios de todos, el que conoce a todos por su nombre. El que conoce tu vida y la mía, el que quiere acercarse a tus proyectos, el que quiere compartir tus sueños, el que quiere ser parte de tu familia actual o futura.

Ojalá que nosotros seamos como esos “hijos” que saben reconocer la “Sabiduría”. Que se nos abran los ojos y reconozcamos a Jesús como presente en nuestra historia personal, que no seamos como aquellos que buscan y ponen mil excusas para no acercarse a él, que no haga falta un dolor muy grande o una necesidad urgente para llegarnos hasta Él.

Señor Jesús, gracias por vivir entre nosotros, gracias por tu cercanía, gracias por ser parte de nuestra historia, gracias por estar. Quisiera ser siempre uno de esos “hijos” que saben reconocer  por la fe, la “sabiduría”, la Verdad y ser parte de la Vida que nos das.

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