martes, 30 de octubre de 2012

Lucas 13,18-21.


 Jesús dijo entonces: "¿A qué se parece el Reino de Dios? ¿Con qué podré compararlo? 
Se parece a un grano de mostaza que un hombre sembró en su huerta; creció, se convirtió en un arbusto y los pájaros del cielo se cobijaron en sus ramas".
Dijo también: "¿Con qué podré comparar el Reino de Dios?
Se parece a un poco de levadura que una mujer mezcló con gran cantidad de harina, hasta que fermentó toda la masa".


Tan pequeño o tan poco, y sin embargo son tan eficaces.
La semilla, la más pequeña de todas, que logra convertirse en un arbusto donde se cobijan  tantas aves del cielo.
La levadura, tan escasa ante tanta harina, y sin embargo levanta la masa en una manera increíble e invisible.
Esa semilla es la que algún día alguien plantó en nuestro corazón. Una palabra, un texto leído, un retiro espiritual ( que aunque fue un impacto, no dejó de ser solo una semilla que comenzaba a crecer) , un momento de vulnerabilidad de la vida, que aprovechó Jesús para colarse por una rendija de la puerta , un mensaje de Facebook, una Lectura de la Palabra que llegó justo en el momento oportuno… pequeños momentos que “explotaron” dentro y que comenzaron a dar forma a la vida de Gracia, y eso trastocó la vida, se cambiaron los valores, se reformularon los proyectos, se alineó con el Plan de Dios… y se hizo arbusto donde se cobijaron todos esos proyectos, todas esa filosofías , todo nuestro arte y nuestra cultura, comenzamos a ver la vida de otra manera…

Esa semilla puedo ayudar a sembrar en el corazón de los otros, ayudando al Señor, siendo sus voces, sus labios, sus pies, sus manos. A través nuestro, Él habla hoy a la humanidad pequeña o grande según donde nos toque…nosotros también podemos hacer pequeñas- grandes obras, sembrando palabras de vida, de esperanza, de amor, de servicio entre quienes nos rodean.

¿Será como la levadura? Enterrados en la masa transformando desde dentro nuestra realidad, con la fuerza del espíritu Santo.
La levadura no pierde su fuerza, por más que se “mezcle” con toda la harina, nunca deja de ser levadura, sino que trasforma toda la masa, la convierte…ojalá nunca perdamos ese rol de levadura, que no nos dejemos ganar por la masa, sino que de a poco ganemos al mundo y lo transformemos según el Plan de Dios, en algo más humano, para luego transformarlo en algo divino.
Así como esa semilla puede haber crecido en nosotros por alguien, que seamos ese alguien para el otro que , sin decirlo, nos implora que le hablemos de Dios. Que podamos ser levadura en nuestro ambiente, que donde estemos nosotros se pueda respirar un clima de amistad, de comprensión de esperanza.

¡Queremos ayudarte Señor, a sembrar semillas de Vida, en el corazón de los demás. Queremos ser levadura que transforme nuestro derredor… necesitamos tu ayuda y tu gracia!


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