lunes, 5 de noviembre de 2012

Lucas 14,12-14.


Después dijo al que lo había invitado: "Cuando des un almuerzo o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a los vecinos ricos, no sea que ellos te inviten a su vez, y así tengas tu recompensa. 
Al contrario, cuando des un banquete, invita a los pobres, a los lisiados, a los paralíticos, a los ciegos.
¡Feliz de ti, porque ellos no tienen cómo retribuirte, y así tendrás tu recompensa en la resurrección de los justos!".

Estábamos en aquella comida a la que fue Jesús. Ahí dio esta sugerencia al fariseo que lo había invitado. ¿Estará mal invitar a los amigos a comer? No, esos son los gustos y alegrías que uno se puede dar en la vida, compartir con los amigos con los familiares una comida a la que uno invite. Es difícil verse  invitando a cien personas desconocidas a comer, salvo que uno quiera hacer el bien sin mirar a quien o quiera hacer un favor, o una obra de caridad…ahí apunta el consejo de Jesús.

O sea que hoy nos diría: cuando quieras hacer un favor, hazlo con gente sencilla , anónima, gente que no tenga posibilidad de devolverte el favor… a  veces nos pasa de ayudar a alguien y esperar la retribución,, regalamos, para que nos regalen, felicitamos en el día del cumpleaños a alguien y esperamos que se acuerden del nuestro, ayudamos en casa, esperando la devolución del favor con otros favores hacia nosotros, al fin, no cumplimos con aquella parte del himno a la caridad que dice :el amor no busca su propio interés… y nos acostumbramos a ser interesados en todo lo que damos y ofrecemos.

Hasta se nos mezcla esto en nuestras relaciones de pareja, que vivimos dando esperando recibir, o a veces esperamos recibir más de lo que damos. Por supuesto que en una relación siempre debe haber un ida y vuelta pues sino es difícil una relación armoniosa y de amor de novios o conyugal, pero hay parejas que se forman con dos egoísmos que corren a la par y jamás se cruzarán en ningún momento como las vías de un tren, y nunca se mira el bien de la otra parte, más bien se fija en uno, y todo lo que a uno le hace bien, hasta aquella “prueba de amor”… si me amás, entregate asi me lo demostrás… interés, interés, puro interés…

Pero volviendo a la cita, ¿Cómo puedo amar y “dar banquetes” a la manera que me pide Jesús?... cada uno sabe pues conoce el lugar donde vive: dar una limosna o ayudar a un comedor, haciendo todo en manera anónima, desprendiéndose de algo necesario para uno y dárselo a alguien que lo necesite más, participar de cruzadas por conseguir fondos para algo. En nuestra patria, con esta generosidad, en tiempos de crisis e hiperinflación, se abrieron comedores o merenderos en muchísimos lugares, de parte de gente que se dio cuenta que siempre hay alguien que está peor que uno, gente inculpablemente pobre, de bolsillo y de cultura, gente de la que uno se hace cargo con una visión idealista de la vida, tratando de alivianar el sufrimiento, el dolor, la injusticia.

Así que para nosotros también corre esta cita, no porque podamos dar banquetes para gente que no tienen como devolvernos ( capaz que alguno si), pero si, porque en nuestra vida podemos actuar de la manera pintada por el evangelio, dando a los que no pueden devolvernos nada , sirviendo a los que nunca nos servirán, ayudando a quienes nunca podrán devolvernos la ayuda.

¡buena semana!
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