sábado, 1 de diciembre de 2012

Lucas 21,34-36.


Tengan cuidado de no dejarse aturdir por los excesos, la embriaguez y las preocupaciones de la vida, para que ese día no caiga de improviso sobre ustedes 
como una trampa, porque sobrevendrá a todos los hombres en toda la tierra.
Estén prevenidos y oren incesantemente, para quedar a salvo de todo lo que ha de ocurrir. Así podrán comparecer seguros ante el Hijo del hombre".


A veces por un golpe voluntario o involuntario en el oído, a veces por un fuerte dolor en él ( quizás tan inaguantable como un dolor de muelas), a veces por demasiado ruido exterior, se siente el aturdimiento, el mareo, una perturbación física de los sentidos que nos hace perder noción del espacio.. le ocurre también, a los chicos que escuchan música muy fuerte, o aquellos que se sumergen en boliches donde se pasan horas y horas escuchando el golpeteo de la música proveniente de los parlantes, más los gritos por hacerse escuchar, más… el efecto final es el mismo: aturdimiento, sin sentido, baja defensa , perturbación emocional.

Hoy Jesús nos previene del aturdimiento producido por los excesos, la embriaguez o las preocupaciones de la vida. O sea cuando nos producen una perturbación tan fuerte, que no nos dejan pensar, razonar, reflexionar, cuando nos “pegamos” a criterios de otros que no tienen que ver nada con la voluntad de Dios de que seamos felices, cuando nos “noquean” y nos hacen perder el equilibrio dado por Dios a nuestra vida, cuando nos hacen tambalear en los valores auténticos, cuando dejamos de fortalecer la familia, el amor, la solidaridad, cuando nos importa solo lo que nos pase a nosotros. Vemos a todos difusamente porque estamos mareados, aturdidos.

Estén prevenidos y OREN incesantemente… todos estos días nos pidió vigilancia. Hoy agrega la oración… ¿ a cada rato?, si a cada rato, camino a la oficina, colegio, facultad, trabajo, en el estudio, en el oficio, cocinando, lavando, construyendo, atendiendo , enseñando, con el novio/a, en la familia, en la parroquia,  en el ocio, en el descanso…SIEMPRE… orar por cada uno, por los otros, por las necesidades de la familia, por las necesidades de la Iglesia, por el movimiento en que estoy, por la salvación de alguien, porque Dios nos conceda la gracia de vivir a su lado, porque no nos falte la vida de gracia, para que las tentaciones pasen de largo, para que el mal se destruya,… orar, siempre orar, con los labios, con el corazón con mi vida. Con un Padre Nuestro, un Ave María o con un “Flaco, hermano, te quiero mucho y te necesito”. Con un “oh Padre omnipotente”, o con un “tatita grande “… orar, buscando la forma, sin importar el momento y el lugar, haciendo de nuestra vida una constante oración a Dios, poniendo un escudo, para mi vida y la vida de los demás.
 


Hoy termina el ciclo B del año litúrgico. Mañana comienza el período maravilloso de preparación para la Navidad. ¡Feliz  Adviento!

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