jueves, 13 de diciembre de 2012

Mateo 11,11-15.


Les aseguro que no ha nacido ningún hombre más grande que Juan el Bautista; y sin embargo, el más pequeño en el Reino de los Cielos es más grande que él. 
Desde la época de Juan el Bautista hasta ahora, el Reino de los Cielos es combatido violentamente, y los violentos intentan arrebatarlo.
Porque todos los Profetas, lo mismo que la Ley, han profetizado hasta Juan.
Y si ustedes quieren creerme, él es aquel Elías que debe volver.
¡El que tenga oídos, que oiga!

Adviento, es un camino de preparación  a la  venida de Jesús. Falta muy poco para celebrar la Navidad. El tiempo pasa y pasa.  Nosotros nos preparamos en veinte o veinticinco días; en el tiempo de Jesús, esperaban  la llegada del Mesías, y Juan , el último eslabón de aquella cadena de profetas que anunciaban la llegada tan ansiada .

 ¡ya llega!... preparamos villancicos, armamos nuestro pesebre y árbol de Navidad, organizamos la celebración, nos acercamos al sacramento de la reconciliación, nos reconciliamos con aquellos que durante el año, por diversos motivos, nos distanciamos, visitamos algún enfermo, o a nuestros abuelos, programamos la celebración Eucarística de la Noche Buena…


o quizás, lamentablemente, de lo único que hablamos es del tercer punto: ¿con quien y donde pasamos esa noche?

Juan Bautista es sinónimo de preparación, de “allanar caminos”, de  “mensaje precursor”, de lucha contra si mismo, de ascética, de compromiso, de autenticidad, de verdad y justicia.




Hoy, recordarlo a través del Evangelio diario, nos invita a pensar en nuestra preparación interior para la navidad. Pasan los días y ¿cuánto hicimos para que esta Navidad no pase desapercibida? A veces hasta los cristianos estamos metidos en las “bondades” de papá Noel que nada  o casi nada, tiene que ver con la fiesta que celebraremos, festejando cada disfraz rojo de un hombre gordo y de barba blanca, lejos de aquel niñito sencillo que nació en un pesebre para darnos Vida, con su vida frágil de bebé.

Hoy, recordarlo también a través del Evangelio diario, nos invita a pensar cuánto estamos haciendo nosotros por preparar la navidad entre los que nos rodean, en casa, con esposo/a, novio/s, hijos, padres, abuelos, amigos, los chicos que llegan a mi casa o a la parroquia buscando algo , buscando a Dios, en la oficina, en el trabajo. ¿voy allanando el camino para que Jesús llegue hasta el corazón de los demás?.
Que Juan el Bautista nos ayude a preparar nuestra Navidad, preparando el corazón.
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