viernes, 14 de diciembre de 2012

Mateo 11,16-19.


¿Con quién puedo comparar a esta generación? Se parece a esos muchachos que, sentados en la plaza, gritan a los otros: 
'¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan, que no come ni bebe, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: 'Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores'. Pero la Sabiduría ha quedado justificada por sus obras".

El Evangelio, es siempre una palabra actual. Parece escrita ayer, sin tantos rodeos y descripciones como escribimos hoy, pero con una actualidad que traspasa edades, siglos, eras…

También hoy, por ejemplo, cuando la Iglesia no hace ni dice nada: ¿Por qué no lo hace, porque no se “juega”, porque no se compromete, es que ella avala el mal que se hace?... y cuando lo hace o dice: ¿Por qué se mete, si debe ocuparse de la evangelización, debe ocuparse de sus cosas?, los curas deben quedarse metidos en sus muros, esos laicos que hablan seguramente son de…y un montón de música que se escucha por ahí.

Hace unos días , hubo un comunicado de los Obispos de Argentina,  hablando de lo que la Iglesia misma escucha y ve. sin embargo, la respuesta  fue, en vez de escuchar y leer el mensaje, atacar a los obispos, la Iglesia , los curas, “facturar” errores cometidos, sacar a relucir lo que el Estado aporta  como diciendo :ustedes están pagados por nosotros entonces :¡cállense!  

También a nosotros nos pasa, cuando queremos hacer una religión  y una fe a medida. Lo que no nos gusta del evangelio, lo dejamos, lo que nos gusta, lo ponderamos. Porque creemos que la fe debe adaptarse  a nuestros gustos y caprichos, y no nosotros a ella.
Con esto se ha justificado hasta el aborto, muchas veces hemos perdido el sentido del pecado y eso es malo porque nos hace vivir según los criterios de la “dictadura del relativismo” como dice el Papa.

Muchas veces hemos sido, incluso, motivo de huida de los que se quieren arrimar de nuevo al redil, porque nuestra cara expresa constantemente disgusto. Porque si alguien ríe y goza, nos molesta, si alguien sufre y llora, acompañamos con nuestra expresión. Nuestras liturgias, nuestras oraciones, nuestro canto, nuestras expresiones y gestos, muchas veces hablan de sufrimiento, de “soportar” la hora de la Eucaristía, de no estar a gusto. A veces producto de lo exterior, de lo aburrido de muchos momentos, pero más veces porque nosotros mismos no le “ponemos onda”, no participamos, no nos sentimos parte, “vamos a misa”, y no “participamos de misa”. Así  se escuchan oraciones que parecen lamentos, palabras dichas sin pensar ni vivir, canciones “cantadas para adentro” porque no se abre la boca, liturgias aburridas, demasiado solemnes, poco y nada de fiesta.

Ojalá que esta Navidad, nos ayude a gozar más de las maravillas de estar en la Casa del señor, de sentirnos amados y cuidados por Él. Siempre dicen que un nuevo nacimiento es la esperanza renovada de Dios en la humanidad… mucho más la Navidad, señal inequívoca del Amor de Dios hacia nosotros los seres humanos.

Será cuestión de reír y esperar gozosos la Navidad, de gozar de estar del lado de Dios y no sufrir el síntoma del “hermano mayor de la parábola” que estuvo siempre, pero amargado e infeliz sin gozar de la casa del Padre.
Publicar un comentario