lunes, 25 de febrero de 2013

MISERICORDIA Lucas 6,36-38.


Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso. 
No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados.
Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".


Misericordia es la disposición a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente de perdón y reconciliación. Es más que un sentido de simpatía, es una práctica. En el cristianismo, es uno de los principales atributos divinos. La Misericordia es también un sentimiento de pena o compasión por los que sufren, que impulsa a ayudarles o aliviarles; en determinadas ocasiones, es la virtud que impulsa a ser benévolo en el juicio o castigo. En latín: misere (miseria, necesidad); cor, cordis (corazón) e ia, hacia los demás. Tener un corazón solidario con aquéllos que tienen necesidad. (Wikipedia)

Es más que un sentido de simpatía, o sea no depende que la otra persona sea amiga, conocida, linda, o que tengamos algún interés personal… se trata de cualquier persona, pues en ella, está presente el Señor.
Es, esa virtud que nos impulsa a ser benévolos en el juicio, como dice la definición, pensando que los otros tienen defectos distintos de los míos o que a mí también me puede pasar o puedo cometer el mismo error.
¡cuántos hay que juzgan a los otros de manera muy recia, y esconden detrás de eso, una falta de misericordia hacia ellos mismos que jamás se perdonaron algún error, o la misma falta que juzgan a los demás!.


El compasivo es un hombre sensible, afectivo, comprensivo, así como pide perdón a Dios por ofender, sabe perdonar las ofensas.

Jesús nos invita a ser misericordiosos, con su ejemplo. Por misericordia sanó enfermos, devolvió la vista a los ciegos, hasta resucitó al único hijo de la viuda, por misericordia se entregó por cada uno, perdonando incluso a los que lo pusieron en la cruz,  y nos prometió la misericordia por parte de la vida, por parte de Dios, si cumplimos nosotros en ser misericordiosos con los demás: “Felices los compasivos, porque obtendrán misericordia,”  nos dice la bienaventuranza.

Oportunidades para ser misericordiosos, tenemos a montones durante el día, con mamá, papá, esposa, esposo, hijos, abuelos, empleados, con el que trae el periódico a cada, con el que baja en el ascensor conmigo, el que comparte el mismo recorrido hasta el lugar de trabajo o estudio. Muchas veces se ve a chicos y grandes con sus oídos tapados por auriculares, como metidos en su mundo del cual no quieren salir, sin mirar al que está al lado…así es difícil la misericordia, y ¡hay tanta necesidad alrededor!. Quizás sea un día, como para estar atentos, y en pequeñas o grandes ocasiones practicar la misericordia hasta que se nos haga carne en nosotros y se convierta en una forma de vivir.
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