sábado, 6 de abril de 2013

Marcos 16,9-15.


Jesús, pues, resucitó en la madrugada del primer día de la semana. Se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios.
Ella fue a anunciárselo a los que habían sido compañeros de Jesús y que estaban tristes y lo lloraban.
Pero al oírle decir que vivía y que lo había visto, no le creyeron. Después Jesús se apareció, bajo otro aspecto, a dos de ellos que se dirigían a un pueblito. Volvieron a contárselo a los demás, pero tampoco les creyeron. Por último se apareció a los once discípulos mientras comían, y los reprendió por su falta de fe y por su dureza para creer a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: «Vayan por todo el mundo y anuncien la Buena Nueva a toda la creación.


“muchas razones pueden explicar la aparente interrupción del Evangelio de Marcos. Tal vez es intencional, tal vez la última página se perdió como sucedía a veces con los “códices”, porque el papiro no aguantaba las manipulaciones… algunos manuscritos antiguos traen otra conclusión breve:
Todo lo encargado a los que rodeaban a Pedro, lo proclamaron en forma fidedigna. A raíz de esto, Jesús mismo por medio de ellos, difundió desde el oriente hasta el poniente el mensaje sagrado e incorruptible de los tiempos de la salvación…” ( Biblia Latinoamericana)

Los hechos de aquellos días, todo lo que pasó después de la Resurrección, cada día, fueron sintetizados o agregados en el evangelio de Marcos a causa de , quizás , la destrucción de los papiros en que estaban escritos… pero la orden queda, el mandato queda, la necesidad de evangelizar, queda. 

Y queda flotando esas palabras que  aparecen en algunos manuscritos: todo lo encargado a los que rodeaban a  Pedro, lo proclamaron de manera fidedigna: Hoy los que rodeamos a Pedro, somos nosotros, Iglesia militante, que pisamos este suelo y vivimos este tiempo.
¿Proclamamos fidedignamente el mensaje? Es decir el nuestro ¿es un mensaje digno de fe y de confianza, de tal manera que quienes nos ven y escuchan dicen: vale la pena seguir y escuchar a Cristo y me juego como él en ese mensaje?

¿Somos transparentes para proclamar el mensaje? Jesús mismo, por medio de ellos, difundió desde el oriente hasta el poniendo en mensaje sagrado e incorruptible de los tiempos de la salvación…  Jesús mismo, por medio nuestro, difunde el mensaje. Un canal obstruido, sucio, lleno de yuyos o pastizales, con tierra o moho, impide que el agua circule normalmente y llegue limpia y sana a los lugares donde debe abastecer. Un canal limpio, que se cuida de no ensuciar, que se limpia permanentemente, es un conducto que lleva el agua más rápida, eficaz, y limpia a aquellos lugares: ¿Qué tipo de canal soy de la Gracia de Dios hacia los demás?

Estas pocas palabras de San Marcos, nos interpelan a nosotros, los que hoy rodeamos a Pedro, los que formamos esta Iglesia , todos los componentes del grande mosaico de la Iglesia deben sentirse fuertemente interpelados por el mandato del Señor de predicar el Evangelio, para que Cristo sea anunciado en todas partes   decía  el papa emérito Benedicto XVI, sacerdotes, religiosos, institutos de vida consagrada, sociedades de Vida Apostólica , movimientos eclesiales…todos  y también cada uno en su metro cuadrado, donde vive, donde sueña, donde proyecta, donde juega, donde estudia, donde trabaja…en cada rincón. El mandato queda, ojalá que se renueve nuestra ilusión de llevar el evangelio a cada lugar del mundo que nos toque habitar.
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