viernes, 3 de mayo de 2013

Juan 14,6-14.


Jesús contestó: «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí.
Si me conocen a mí, también conocerán al Padre. Pero ya lo conocen y lo han visto.»
Felipe le dijo: «Señor, muéstranos al Padre, y eso nos basta.»
Jesús le respondió: «Hace tanto tiempo que estoy con ustedes, ¿y todavía no me conoces, Felipe? El que me ve a mí ve al Padre. ¿Cómo es que dices: Muéstranos al Padre?
¿No crees que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí? Cuando les enseño, esto no viene de mí, sino que el Padre, que permanece en mí, hace sus propias obras.
Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí. Créanme en esto; o si no, créanlo por las obras mismas.
En verdad les digo: El que crea en mí hará las mismas obras que yo hago y, como ahora voy al Pad re, las hará aún mayores.
Todo lo que pidan en mi Nombre lo haré, de manera que el Padre sea glorificado en su Hijo.
Y también haré lo que me pidan invocando mi Nombre.

Escuchando una psicóloga chilena, Pilar Sordo, ella hacia la comparación de la naturaleza del hombre y la mujer, dando el ejemplo de un viaje: salen de viaje con un destino cierto en el automóvil propio. El varón, tiene las coordenadas del lugar a donde va, por donde debe pasar, donde descansar, tiene entre “cejas y cejas” el destino final y quiere llegar en tales horas de viaje, lo antes posible… la mujer, sabe que sale de viaje y ese ya es el destino, pues goza de cada kilómetro, de cada lugar y si se demora uno o dos días más en llegar, no importa, ya tiene lo mejor que es ir gozando de cada momento.  A los varones cuando nos piden que las acompañemos a “comprar algo”, uno sabe que se expone a que el destino final esté después de ver cuanta vidriera y probarse cuánto objeto que en algo se parece al producto deseado y lo que era una salidita de media o una hora se convierte en un paseo de compra en que capaz que se llega con todo a casa, menos con el producto que se fue a buscar…

El camino que nos ofrece Jesús: Nos puede pasar que miremos solo el destino final y le pongamos paredes a ambos lados para  que nada ni nadie nos distraiga en la obtención de ese destino, o podemos , mientras caminamos o viajamos por él contemplar el paisaje, invitar a otros a sumarse, detenerse un poco para verificar estado de ruedas o de aceite del motor, e incluso detenerse para cargar combustible.. Unos y otros, deberíamos aprender a equilibrar nuestra vida, pienso yo.
No sea que buscando el destino, olvidemos a los que tenemos a nuestro lado: ¡no es cuestión de ser santos haciendo mártires a los que conviven con uno, porque tienen que aguantar cada cosa!
No sea que por gozar y vivir cada momento, nos salgamos del camino y no volvamos a entrar, porque el destino lo encontramos en las luces al costado de la ruta. No sea que perdamos el tiempo  quedándonos con el mundo, o quedándonos solo con lo humano, nos olvidemos del destino final que es llegar a Él.

El otro día presentaron un informe que se llamaba “camino hacia la nada” sobre una ruta que  finalizaba en ningún lugar, ni casa, ni fábrica , ni nada… este camino del Señor, con todo lo bello de la vida con los amigos, familiares, esposo, esposa, novio, novia, con los cuales uno comparte el caminar, sabemos que conduce a la felicidad, porque encontrarnos con Él, es lo máximo.

Hoy San Felipe y Santiago. Ellos estuvieron en el camino y con su ejemplo nos invitan a seguirle.

Hoy es la fiesta de la Santa Cruz. Que la cruz misma sea para nosotros, el camino, la verdad  a ser conquistada y la vida a ser vivida
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