jueves, 2 de mayo de 2013

Juan 15,9-11.


Como el Padre me amó, así también los he amado yo: permanezcan en mi amor.
Si cumplen mis mandamientos, permanecerán en mi amor, como yo he cumplido los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Les he dicho todas estas cosas para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea completa.

Consuelo, refugio, fortaleza, amistad, orgullo, ¡cuántas palabras más podríamos escribir al escuchar a Jesús decir esto!. Ayer, hoy, mañana, pasado… nos dirá : permanezcan en mí, permanezco en ustedes.
Si, Él permanece en nosotros dándonos la savia necesaria para poder vivir y producir frutos. Nosotros debemos permanecer en Él pues sino, nos inutilizamos, o nos envuelve el miedo, la desesperanza, la desazón.
Permaneciendo, somos como esos pozos de agua en el desierto: todo alrededor está seco, árido, pero en nosotros corre agua fresca que alimenta y que enverdece alrededor. Es que la gracia, la savia, la permanencia hace que esa agua no solo corra por ríos internos y mantenga húmeda mis “paredes” y mi pozo, sino que se convierte en manantial que da de beber a mucha gente que , tratando de escapar de la aridez, se “sienta” a un costado del pozo para beber de esa agua.

Pero lo importante es permanecer. En este tiempo de tanta confusión donde  es fácil perder el rumbo, los valores, los fundamentos de la vida, donde todo nos habla de corrupción, y nos invita a ser parte de ese “club de corruptos”, en que se desprecia los valores de la familia, de la fidelidad en el matrimonio, en la amistad, en que se desprecia el valor de la vida, en que se vilipendia la actitud fraternal… lo importante es PERMANECER unidos a Jesús
Alguna vez , escuché la comparación de que la vida de fe  en uno es como un tren. A veces eres locomotora que tiene toda la fuerza, que es capaz de arrastrar lo que sea, que tienes la potencia de conquistar el corazón de todos con tu testimonio…otras veces eres  vagón de carga, al que hay que arrastrar para que sirva…pero para que sea tren, locomotora y vagón deben estar unidos, porque la locomotora si va sola no le sirve al tren y el vagón si está solo, queda solo y no avanza por los propios medios.

Hoy la consigna es PERMANECER unidos a su amor. Si lo hago, Su Amor fluye por mí y la vida se hace muchísimo más alegre, entonces la alegría es completa porque viene del corazón bendecido por el Señor.

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