jueves, 9 de mayo de 2013

Juan 16,16-20.


Jesús dijo a sus discípulos: «Dentro de poco ya no me verán, pero después de otro poco me volverán a ver.»
Algunos discípulos se preguntaban: «¿Qué querrá decir con eso: “Dentro de poco ya no me verán y después de otro poco me volverán a ver”? ¿Y qué significa: “Me voy al Padre”?»
Y se preguntaban: «¿A qué se refiere ese “dentro de poco”? No entendemos lo que quiere decir.»

Jesús se dio cuenta de que querían preguntarle y les dijo: «Ustedes andan discutiendo sobre lo que les dije: “Dentro de poco tiempo no me verán y después de otro poco me volverán a ver”.
En verdad les digo que llorarán y se lamentarán, mientras que el mundo se alegrará. Ustedes estarán apenados, pero su tristeza se convertirá en gozo.


Era necesario que Jesús se fuera físicamente, para que empezara el tiempo de la fe .

 Si  se hubiese quedado vivo físicamente por el fin de los siglos, creeríamos, si, pero jamás sería consolidada nuestra fe, porque lo sabríamos vivo.
 Creeríamos sí, pero seguramente lo sentiríamos ausente o lejano, pues estaría en un solo lugar y no estaría con nosotros todos los días a nuestro lado compartiendo los mates o las guitarreadas o el estudio, no estaría dentro de mi matrimonio y en mi hogar pues Él tendría su hogar, lejos de mi tierra. No estaría en el sueño de tantos chicos y chicas que quieren un futuro mejor porque, tal vez  deba ocuparse de los problemas de la Iglesia en forma personal y ¡¿que tendría tiempo para acordarse de mí?!

Sería para nosotros como esa abuela nuestra que vive en un séptimo piso de un edificio sin ascensor…y… ¡cuesta ir de visita!... sabríamos que está, pero allá arriba, en otro espacio en otro mundo.

Sin embargo, se fue y volvió resucitado y ahora lo tenemos para siempre con nosotros. Y esto lo sabe y lo siente  alguien que vive en Europa como uno de América, lo sabe y lo
siente  uno en un rincón perdido del África y que alienta a  tantos misioneros, como uno de Oceanía o en Asia. Jesús está vivo ahora, en este momento, porque vive en el corazón de cada uno, está vivo porque nos dijo que cuando dos o tres estemos reunidos en su nombre, ahí estará Él. Está vivo en la Eucaristía: se dice que se consagra el pan cada minuto por las misas que hay en el mundo entero.

¡Está presente! Y sale con cada uno a trabajar o vuelve con cada uno  al hogar después de una jornada de trabajo.
Ese es el motor que impulsa nuestra vida: la vida de Jesús entre nosotros.

Ojalá , también, que esos momentos de mucho sentimiento cristiano, donde todo lo sujetamos con la emoción, por un encuentro con Él hace poco tiempo, porque estamos viviendo una primavera en la fe, etc.  se consoliden cuando creamos y por lo tanto sintamos en carne propia, que se va y nos deja solos. Debemos saber, tener certeza que está, muy cerquita nuestro tratando que nuestros pasos sean en firmes, no nos deja, y quiere que nosotros no lo dejemos.
 
En verdad les digo que llorarán y se lamentarán, mientras que el mundo se alegrará. Ustedes estarán apenados, pero su tristeza se convertirá en gozo.

Que ese gozo sea ahora, ya, en el tiempo presente y se prolongue en el tiempo para poder decir como San Pablo: y ahora  no vivo yo , es Cristo quien vive en mi
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