jueves, 16 de mayo de 2013

Juan 17,20-26.


No ruego sólo por éstos, sino también por todos aquellos que creerán en mí por su palabra.
Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti. Que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado.
Yo les he dado la Gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí. Así alcanzarán la perfección en la unidad, y el mundo conocerá que tú me has enviado y que yo los he amado a ellos como tú me amas a mí.
Padre, ya que me los has dado, quiero que estén conmigo donde yo estoy y que contemplen la Gloria que tú ya me das, porque me amabas antes que comenzara el mundo.
Padre justo, el mundo no te ha conocido, pero yo te conocía, y éstos a su vez han conocido que tú me has enviado.
Yo les he dado a conocer tu Nombre y se lo seguiré dando a conocer, para que el amor con que tú me amas esté en ellos y también yo esté en ellos.»



Cuatro veces  repite “unidad” en esta “oración sacerdotal” de despedida, de últimos consejos, de transmisión de herencia.
Unidad de nosotros con Él y su Padre. Unidad de vida. Con Él y en Él estamos unidos.

 En lo esencial, unidad; en lo dudoso, libertad; en todo, caridad (San Agustín).

Quizás esa unidad, debamos examinarla a la luz del evangelio, fuente inspiradora de nuestra vida cristiana, o de las bienaventuranzas, ley de Amor dada por el Señor. Es que a veces entre nosotros ponemos dudas sobre temas fundamentales como la vida misma y eso hace que el mundo descrea de Dios, que se burle de la Iglesia. A veces por ignorancia y esa ignorancia voluntaria o involuntaria, porque no nos ponemos en la tarea de leer, estudiar, saber más de la Palabra de Dios, de los documentos que nos hablan de cada tema.

Recuerdo alguna vez , a la salida de un cine después de ver Código Da Vinci, un espectador, capaz que católico por bautismo, gritaba al periodista que le preguntaba sobre la película:¡¡¡ por fin se corre el velo que pusieron estos hdp haciéndonos creer cuantas tonteras se les ocurría, por fin se sabe la verdad ocultada por la Iglesia  durante siglos!!!! Muchacho, daban ganas de decirle: es una Película, no un documental… y cosas así como esas.
Muchas veces en nuestros hogares se escucha decir: y si, estoy de acuerdo en algo con el aborto porque…bla bla… y se habla desde el sentimiento porque los medios que nos lo cuentan, le ponen hasta música de fondo lacrimógena al drama que viven muchas mujeres abusadas haciendo que el común de la gente quiera tomar partido por la necesidad del aborto…y así podríamos seguir con una larga lista de momentos que hacen tambalear nuestra unidad en lo fundamental.

Unidos a Jesús y por Jesús, entre nosotros. Él es como un gran satélite que permite nuestra unión.

Y unión entre nosotros, para que unidos, seamos más, para que unidos   el mundo nos crea, unidos para luchar juntos.

Hagan con sus manos unidas, una cadena más fuerte que las cadenas de la guerra, nos decía Juan Pablo II a los jóvenes argentinos, cuando estábamos pasando una situación bélica en 1982. Y así, cada día tendríamos que unir nuestras manos en forma espiritual, para que esta unión supere los odios, los rencores de la sociedad anti cristo, unir nuestras manos para hacer cadenas que cuiden y no que opriman, cadenas indestructibles de amor que sean más fuerte que la cadenas del odio, de la guerra, de la esclavitud, de la trata de personas, de la violencia de género, de la condenación a la pobreza  de países enteros, de la corrupción, cáncer de nuestra sociedad, de la violencia a causa de la droga, de los asesinatos sin sentidos.
Quizás si en nuestras comunidades nos dedicáramos a unir nuestras manos para rogar a Dios , seríamos un ejército invisible que desde adentro ayudaríamos a erradicar el mal en el mundo y ese mundo comienza por el de cada uno: familia, barrio, ciudad, universidad, cancha de futbol, estadios, etc etc.

Unidos a  Jesús y entre nosotros, quizás comience con un simple juntar nuestras manos para hablarle al Buen Dios, con eso ya estaremos dando el primer paso de vivir unidos a su amor.
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