lunes, 29 de julio de 2013

Juan 11,19-27

Muchos judíos habían ido a consolar a Marta y a María, por la muerte de su hermano. 
Al enterarse de que Jesús llegaba, Marta salió a su encuentro, mientras María permanecía en la casa.
Marta dijo a Jesús: "Señor, si hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto.
Pero yo sé que aun ahora, Dios te concederá todo lo que le pidas".
Jesús le dijo: "Tu hermano resucitará".
Marta le respondió: "Sé que resucitará en la resurrección del último día".
Jesús le dijo: "Yo soy la Resurrección y la Vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá;
y todo el que vive y cree en mí, no morirá jamás. ¿Crees esto?".
Ella le respondió: "Sí, Señor, creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que debía venir al mundo".

María , era la contemplativa. Quedó en casa orando, pidiendo por el alma de su hermano. Ella había elegido esa parte buena de quedarse a los pies del Maestro para escucharle, amarle, seguirle, imitarle.

Marta, la efusiva, la que se partía en dos para atender a todos, la que tenía ese “defecto” de no encontrar un tiempito para estar a solas con la Palabra, pero era la que salía al encuentro de Jesús, la que lo recibía en su casa, la que seguramente le insistía, apelando a su instinto materno, de que el Maestro pueda tener un momento de sosiego, de tranquilidad, por eso lo invitaba a su casa, a descansar, a comer, a dejar por un momento, “sus asuntos”.
En esta cita la vemos saliendo al encuentro del maestro, “retándolo” por su tardanza, pero segura , segurísima de que una Palabra de Jesús bastará . Segura de Jesús, segura de su mesianismo, no había un “podría ser” o un “tal vez tu seas” o un “ estoy dispuesta a creer si haces el milagro de resucitar a mi hermano”… para ella, todo era certeza, y , de seguro, la resurrección posterior de su hermano, fue la confirmación de que aquel hombre era el esperado, solo la confirmación, el culmen de su fe.

Hoy la Iglesia celebra a Santa Marta. Que nos ayude a ir al encuentro de Jesús. ¿Cuánta falta hace sentarnos algún día frente al santísimo, o frente a un crucifijo en casa, o en un lugar alejado donde estemos solos con Él,  e increparle, “retarlo” por algo que creemos, Él tiene la culpa?
 Si, Jesús está esperando ese momento, para que como a Marta, tocarnos la cabeza, acariciarnos el alma y fundiéndonos con su mirada recibir su Palabra amorosa que quiere decirnos cuanto nos ama, y hacernos entender que su Plan, a veces va por otro lado, pero que ese lado es el mejor , ese futuro que Él ve es mejor, que el camino que nos indica es el más apropiado, que habrá resurrección de nuestra vida, y que seremos felices para siempre.


Gracias Santa Marta, porque por tu carácter, nos ayudas a salir al encuentro de Jesús y no quedarnos con las dudas que a veces socavan nuestra fe.
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