jueves, 11 de julio de 2013

Mateo 10,7-15.

Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. 
Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.
No lleven encima oro ni plata, ni monedas,
ni provisiones para el camino, ni dos túnicas, ni calzado, ni bastón; porque el que trabaja merece su sustento.
Cuando entren en una ciudad o en un pueblo, busquen a alguna persona respetable y permanezcan en su casa hasta el momento de partir.
Al entrar en la casa, salúdenla invocando la paz sobre ella.

Si esa casa lo merece, que la paz descienda sobre ella; pero si es indigna, que esa paz vuelva a ustedes.
Y si no los reciben ni quieren escuchar sus palabras, al irse de esa casa o de esa ciudad, sacudan hasta el polvo de sus pies.
Les aseguro que, en el día del Juicio, Sodoma y Gomorra serán tratadas menos rigurosamente que esa ciudad.


Ayer, enviaba a sus apóstoles. Hoy les dice lo que deben hacer.
 ¡el Reino de Dios está cerca!
Gran novedad de Jesús.los judíos siguen esperando el Mesías, pues para ellos sólo llegaría cuando  hubieran puesto de su parte: la llegada del Reino dependía de su esfuerzo. Para los fariseos,  el Reino llegaría sólo cuando la observancia de la Ley  sea perfecta… Jesús les dice que ese Reino llega, sin depender del esfuerzo de los hombres, llega porque Dios nos ama, porque ya no aguantaba más ver al hombre condenado, sin esperanza, sin futuro.

Y les dice que anuncien el reino, mediante obras concretas. No basta solo las palabras, o la prédica, sino que la gente “vea” la llegada del Reino con obras: curen, resuciten muertos, expulsen demonios, purifiquen leprosos…

Y les dice que confíen en la providencia que despertará en el corazón de los hombres de paz, la solidaridad para con ellos. Los apóstoles habrán sentido el deseo de decirle: ¡Señor, ni locos nos largamos al camino sin llevar provisiones!, pero, confiaron en las palabras de su maestro, le creyeron a Él. Dejaron a Dios, ser Dios…
 Y les dice que lleven la paz, que sean hombres de paz, que transmitan la paz. En ese mundo de desconfianza, de  locura comercial en que, como un gran mercado, es difícil mantenerse en paz, sin gritar, ellos debían llevar la paz. Y eso que eran hombres rudos, de oficios de  mucha competitividad…


Palabras para nosotros.
  •  Llevar el Reino a donde vamos, a nuestra familia en primer lugar, a nuestra oficina, a nuestra facultad, a nuestro grupo de amigos…
  • Llevar el reino con hechos concretos, con obras, dando nuestro tiempo, prestando nuestro oído, siendo los primeros en solidaridad, siendo empáticos con los problemas de los demás, festejando sus alegrías, compadeciéndonos y rezando por sus penas , estando siempre dispuestos para dar una mano, siendo comedidos sin esperar el pedido de ayuda.Dando de lo nuestro para que tantos hermanos vivan dignamente.
  • Confiar plenamente en la Providencia. Hombres y mujeres  sencillos que trabajan como que todo depende de uno, y confían, como que todo depende de Dios, luchadores con pies en la tierra, pero con la mirada puesta en el cielo…


  • Constructores de paz, misioneros de paz, apóstoles de paz y ¡cómo hace falta llevar esa paz! En las familias, en los matrimonios, en las relaciones de padres e hijos, en el negocio, en el comercio, en la ciudad, en la Nación, no hablando mal de los ausentes, sumando y no restando, siendo lo que construyen puentes y no los que hacen pozos profundos, quebradas imposibles de cruzar. Estamos llamados a ser instrumentos de la Paz del Señor como decía San Francisco, donde haya odio que pongamos amor, donde haya división que construyamos puentes de unión…


Si, somos los apóstoles de nuevo tiempo. No hay otro plan. Somos nosotros los enviados a nuestro pequeño mundo. Pidamos a Dios la gracia de ser fieles a su envío.
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