viernes, 30 de agosto de 2013

Mateo 13,44-46.

Jesús dijo a la multitud: "El Reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido en un campo; un hombre lo encuentra, lo vuelve a esconder, y lleno de alegría, vende todo lo que posee y compra el campo. 
El Reino de los Cielos se parece también a un negociante que se dedicaba a buscar perlas finas;
y al encontrar una de gran valor, fue a vender todo lo que tenía y la compró."

Hoy, en nuestra bendita tierra de América, celebramos a Santa rosa de Lima, : "Probablemente no ha habido en América un misionero que con sus predicaciones haya logrado más conversiones que las que Rosa de Lima obtuvo con su oración y sus mortificaciones" nos dirá en Papa llamado Inocencio IX.  Ella nos bendice estando muy cerquita de Jesús, y sueña una América santa, libre de ataduras económicas y sociales, libre de políticos corruptos, y de quienes miran su propio beneficio, lejos del pueblo que los eligió.
Hoy nos ayuda a pensar en su santidad esta parábola del tesoro y la perla.
Hace un tiempo conocí aunque someramente la actividad de los radiestesistas. La radiestesia  es una actividad pseudocientífica  que se basa en la afirmación de que los estímulos eléctricos, electromagnéticos, magnetismos y radiaciones de un cuerpo emisor pueden ser percibidos y, en ocasiones, manejados por una persona por medio de artefactos sencillos mantenidos en suspensión inestable como un  péndulo,  varillas "L", o una horquilla que supuestamente amplifican la capacidad de magnetorrecepción del ser humano. La radiestesia en su variante tradicional de búsqueda de aguas subterráneas es una práctica llevada a cabo desde hace al menos 4500 años (gracias Wikipedia).
 El radiestesista, camina acompañado de esta horquilla o de un péndulo o de una varilla en forma de L de bronce en algunos casos, y él siente que desde la naturaleza se le transmite algo ( lo que él está buscando) sea agua, o incluso alguna pieza de metal, u otro elemento. Así encontraban agua subterránea para hacer pozos en los terrenos.

Son personas que buscan. Como aquel buscador de tesoros.
Buscar será el primer paso de nuestro encuentro.  Quizás a alguno le llegue el encuentro con Jesús, en la espera, como al comprador de perlas: aquí estoy, esperando la oportunidad, detrás del mostrador, sin salir de mi lugar. La bondad misteriosa de Dios hace que esa luz llegue algún día y que ya no haya otra cosa mejor: es la perla preciosa y las demás son baratijas. Es Jesús, lo demás es desperdicio como dice San Pablo. Quien se ha encontrado con Jesús, está lleno, pleno, feliz…


Pero aquel hombre buscaba y buscaba, hasta que encontró. Y cuando encontró, hizo lo que nos cuenta el evangelio: vendió todo para comprar ese campo donde estaba el tesoro.
Buscar, encontrar y dejar todo para tener eso encontrado. ¿Dónde estamos?
¿ ya buscamos? ¿O todavía seguimos en búsqueda? Hay que caminar, buscar, el tesoro está cerca no desalentarse, cavar y cavar  montañas de tierra, cansarse, y seguir. En algún lado, en una sonrisa, en una palabra, en un  mensaje de grafiti, Jesús se esconde para sorprendernos y disimuladamente , se deja encontrar. Cuanto más intensa es la búsqueda mayor es el beneficio al encontrar lo requerido. A veces buscamos paz, buscamos verdad, buscamos filosofías, buscamos amor, buscamos compañías valederas, buscamos comprensión, buscamos igualdad y justicia, buscamos un ídolo para seguir…
Aquel hombre, encontró.

¿Nosotros?. ¡Si nos diéramos cuenta que nuestra búsqueda se satisface cuando encontramos al Señor! “Nos has hecho, Señor, para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti”, nos dirá san Agustín.
Y después lo otro: ir vender lo que uno tiene para comprar ese campo con el tesoro. ¿Cuánto hago en mi vida para vender o para deshacerme de lo inútil y vano de lo superficial o lo que me asfixia, de las tentaciones o de las amistades que me sacan del camino, de mi orgullo o egoísmo? ¿ Cuánto hago? Es necesario despojarme de algunas cosas para poder quedarme definitivamente con el tesoro y es una cuestión hasta de inteligencia, vender lo barato para comprar eso caro que vale la pena.

Buscar, encontrar y dejar lo poco para quedarme con lo grande… un buen itinerario para nuestra vida.
Publicar un comentario