martes, 13 de agosto de 2013

Mateo 18,1-5.10.12-14.

En aquel momento los discípulos se acercaron a Jesús para preguntarle: "¿Quién es el más grande en el Reino de los Cielos?". 
Jesús llamó a un niño, lo puso en medio de ellos


y dijo: "Les aseguro que si ustedes no cambian o no se hacen como niños, no entrarán en el Reino de los Cielos. 

Por lo tanto, el que se haga pequeño como este niño, será el más grande en el Reino de los Cielos.
El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí mismo.
Cuídense de despreciar a cualquiera de estos pequeños, porque les aseguro que sus ángeles en el cielo están constantemente en presencia de mi Padre celestial.
¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió?
Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron.
De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

Wikipedia ayuda a nuestro conocimiento.
Ahí encontré  que el 28 de septiembre de 1889 la Comisión Internacional de Pesos y Medidas adoptó nuevos prototipos (ya se usaban otros) para el metro  los cuales se materializaron en un metro patrón de platino e iridio depositados en cofres situados en los subterráneos del pabellón de Breteuil en Sèvres, Oficina de Pesos y Medidas, en las afueras de París.
 Después en 1960 la 11. ª Conferencia de Pesos y Medidas adoptó una nueva definición del metro: 1. 650. 763,73 veces la longitud de onda en el vacío de la radiación naranja del átomo del criptón 86. La precisión era cincuenta veces superior a la del patrón de 1889.

Siempre buscamos un patrón para comparar lo que tenemos y determinar cuánto mide, o cuánto pesa y así con todo. Si decimos que algo mide 32 m, eso corresponde a 32 veces esa medida del metro patrón.

Los discípulos le preguntaron a Jesús ¿Quién es el más grande en el reino de los cielos? … y Jesús puso un patrón, una medida para compararse, pero no es una medida que hace de piso, es una medida tope, máxima, techo. No es una medida de inicio: yo soy adulto entonces soy más grande que el pequeño, es una medida de comparación, de referencia, es un ideal.

Medida que  hoy está sujeta , lamentablemente, a la dictadura del relativismo, pues a un niño  se lo quiere sacar en seguida de la inocencia que lo caracteriza, haciéndolo pensar como grande, sentir como adulto, incitándolo a tener los mismos vicios que los adultos, produciéndoles las mismas frustraciones que a los mayores, y cada vez hay más niños infelices, con tratamiento psicológico, excluidos, huérfanos con padres muertos o vivos , huérfanos de cariño, solos, con hambre, niños que son rehenes de los problemas de sus padres, rehenes de la falta de amor de los que deberían amarse más.

Pero es el niño, en esencia, el que es pura gratuidad del amor de Dios, los dependientes del amor, del cariño. Los niños son los que el sermón de la montaña pondera:”felices  los que tienen el corazón puro, porque verán a Dios". Es la pureza del corazón la que permite reconocer el rostro de Dios en Jesucristo; y tener el corazón sencillo como el de los niños, sin la presunción de quien se cierra en sí mismo, pensando que no necesita a nadie, ni siquiera a Dios. (Papa Benedicto) 


Que hoy podamos acercarnos más a ese amor puro e inocente que mira a Dios como su papá en quien se sostiene, en quien confía, a quien cree y que recibamos por ello, la alabanza de Jesús que nos diga feliz de ti porque has entendido mi criterio
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