miércoles, 11 de septiembre de 2013

Lucas 6,20-26.

Entonces Jesús, fijando la mirada en sus discípulos, dijo: "¡Felices ustedes, los pobres, porque el Reino de Dios les pertenece! 
¡Felices ustedes, los que ahora tienen hambre, porque serán saciados! ¡Felices ustedes, los que ahora lloran, porque reirán!
¡Felices ustedes, cuando los hombres los odien, los excluyan, los insulten y los proscriban, considerándolos infames a causa del Hijo del hombre!
¡Alégrense y llénense de gozo en ese día, porque la recompensa de ustedes será grande en el cielo. De la misma manera los padres de ellos trataban a los profetas!
Pero ¡ay de ustedes los ricos, porque ya tienen su consuelo!
¡Ay de ustedes, los que ahora están satisfechos, porque tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ahora ríen, porque conocerán la aflicción y las lágrimas!
¡Ay de ustedes cuando todos los elogien! ¡De la misma manera los padres de ellos trataban a los falsos profetas!


¡Jesús, fijando la mirada en sus discípulos! ,les dio cuatro bienaventuranzas en tiempo presente y alguna en tiempo futuro: el reino de Dios les pertenece, ya , ahora.
Mateo agrega pobres de espíritu, quizás porque se puede ser pobre de bolsillo, pero muy egoísta, avaro y tener el corazón lleno de envidia y recelo.


Entonces ¿Qué vio Jesús en sus discípulos?. Hagamos una descripción de aquellos a los que llamó ayer:
Gente sencilla, humilde.
Que lo deja todo por la causa, sin dar vueltas (Mateo),
 Que busca entre las gentes, entre las calles, su filosofía de vida,  como dice  Facundo Cabral en su canción de cuna; vuela bajo, porque abajo está la verdad, eso es algo que los hombres, no aprenden jamás
Gente que la lucha a diario por ganarse el pan, que se esfuerza, que no quiere nada de arriba, que vive el día a día pensando en un futuro mejor.

 Gente que va por caminos distintos a diario, buscando el pez para atraparlo (como un buen pescador).
Gente que no se deja ganar por la rutina, que tiene tiempo al final del día para compartir con los seres queridos.
Gente que ama lo que hace y no que desprecia lo suyo envidiando lo ajeno.
Gente luchadora, con hambre de justicia, aunque por eso sea no muy querido. Gente que no tiene miedo de proclamar lo bello del encuentro con Jesús, dando testimonio de vida nueva.
Gente que basa su formación cristiana en el encuentro con el Maestro y no tanto en estudiar cosas de otros, vacías, que no llenan el alma,
Gente que lucha para que haya menos pobres, generando trabajos, produciendo bienes para otros, dando de lo suyo, “enseñando a pescar”, promocionando humanamente a otros, enseñando, educando, formando en valores.
Gente que llora porque la injusticia golpea las puertas de su hogar,
Gente que son inculpablemente pobres como dirá Juan Pablo II, pero que luchan día a día por salir del pozo.
Gente que es rechazada por familia, amigos, entidades todas por el hecho de ser cristianos, que portan una cruz con hidalguía sin miedo ni vergüenza.
 Gente a la que se tilda de retrograda, o hasta enemiga por proclamar la paz a toda costa, o por ser bueno, o por proclamar el nombre de Jesús con su vida…

Entre esos ¿estamos nosotros? Ojalá que sí.


Las bienaventuranzas fueron y serán nuestro camino espiritual. En ellas encontramos la vara para medir nuestro cristianismo. O sea hoy es un día de revisión de vida, un lindo momento para hacer un stop a la rutina diaria y pensar si estamos entre los benditos de Jesús o por el contrario tenemos cosas que cambiar en nuestro corazón para acercarnos más al pensamiento del Maestro que dirigiendo su mirada a nosotros sus discípulos, nos dice…¿benditos?.Ojalá que si
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