miércoles, 18 de septiembre de 2013

Lucas 7,31-35.

¿Con quién puedo comparar a los hombres de esta generación? ¿A quién se parecen? 
Se parecen a esos muchachos que están sentados en la plaza y se dicen entre ellos: '¡Les tocamos la flauta, y ustedes no bailaron! ¡Entonamos cantos fúnebres, y no lloraron!'.
Porque llegó Juan el Bautista, que no come pan ni bebe vino, y ustedes dicen: '¡Ha perdido la cabeza!'.
Llegó el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: '¡Es un glotón y un borracho, amigo de publicanos y pecadores!'.
Pero la Sabiduría ha sido reconocida como justa por todos sus hijos".

Hoy Jesús, se referiría quizás  a los que son como el ” perro del hortelano que ni come ni deja comer”, gente disconforme, que cuando alguien trata de complacerlos, ya encuentra algo para quejarse o cambiar de opinión…Existe en la Argentina,  la expresión gataflorismo, para referirse a aquellas personas que se quejan de todo, que siempre están disconformes.
 Quizás en materia espiritual, el estar disconformes esconde  una intención de escaparle al asunto, de buscar siempre excusas, de anteponer pretextos para no comprometerse, de encontrar o tratar de hacerlo, defectos en la Iglesia para criticar sin más.
Que cuando hay un Papa que pide perdón por errores anteriores, salen los: si, pero…la inquisición, las dictaduras, etc etc…
Que cuando le invitan a un retiro espiritual, buscan mil y una excusas para “esquivarle al bulto”,
Que cuando después de quejarse de todo y de todos, curas monjas, laicos, institución, etc etc, los llaman a participar para ver desde dentro la realidad, hacen un “ooooso” y siguen su camino…
O  nosotros cuando buscamos una y mil excusas para no comprometernos, para no participar, para  esquivar  el llamado. ¿Cuántos hermanos se pierden la posibilidad de encontrase con Jesús por excusas que a veces cansan al que invita?.
A veces, nos quejamos de liturgias o misas aburridas, de lectores que no pronuncian bien, de poca participación de la gente, pero cuando nos llaman a colaborar, ponemos excusas: pero no sé leer bien, no se cantar, me da vergüenza, etc etc…
O nos invitan a un grupo apostólico y no vamos porque… debemos estudiar ( por supuesto, en la tarde porque a la noche salimos a bailar), o porque hay un partido de futbol por la tele, o porque tenía un encuentro con amigos ( justo a la misma hora), en fin , excusas… después por supuesto es más fácil hablar, criticar, mofarse, ironizar sobre ciertas actitudes…

¿Qué nos diría Jesús hoy por estas excusas infantiles que ponemos?


Hace todo para que estemos cerca suyo, nos ama, nos cuida, nos tira salvavidas cuando estamos en la mala, nos abraza cuando algo feo nos pasa en nuestra vida, nos manda mensajes directos o por otros amigos o amigas, y decimos Ya voy, cuando no tenga nada para hacer, cuando sea grande, o cuando sea viejo y esté cerca de partir. Ha venido para mostrarnos que se puede ser una persona normal, que baila en unas bodas, que se sienta con todos no solo con los “buenos”, que se junta con pecadores y pecadoras para mostrarles su misericordia,  que nos busca a nosotros día a día, y sin embargo lo criticamos a Él, en la figura de sus discípulos y amigos.


Ojalá que nosotros estemos en el número de los Hijos de la sabiduría que reconocer  por su corazón abierto u sencillo, la presencia de Jesús que viene a buscarnos para hacernos felices por siempre.
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