viernes, 27 de septiembre de 2013

Lucas 9,18-22.

Un día en que Jesús oraba a solas y sus discípulos estaban con él, les preguntó: "¿Quién dice la gente que soy yo?". 
Ellos le respondieron: "Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado".
"Pero ustedes, les preguntó, ¿quién dicen que soy yo?". Pedro, tomando la palabra, respondió: "Tú eres el Mesías de Dios".
Y él les ordenó terminantemente que no lo dijeran a nadie.
"El Hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer día".

La respuesta surge del corazón: tú eres el Mesías de Dios. No sale de un libro, o de una materia llamada religión, o de un “boca en boca”: dicen que es…, surge desde lo más profundo del corazón, impulsado por el Espíritu. Sin más vueltas, dá la respuesta correcta, una respuesta  improbable en los labios de un pescador que, aferrado al amor que le sentía, habló su yo interior donde reside el Dios mismo y le hacía entender todo sin necesidad de ir a la universidad.

Podríamos pasarnos un tiempo largo dando definiciones, si es que Jesús nos preguntara hoy: ¿quien dice la gente que soy? Diríamos lo que escuchamos en nuestras reuniones de amigos, en las universidades, buscaríamos en wikipedia, googlearíamos  :Jesús y en 0.24 segundos nos dará 121 millones de resultados… el tema es cuando nos pregunta en lo personal: ¿y vos? ¿Quién decís que soy?
Nos hace falta un momentito de tranquilidad y de silencio interior, para que nuestro espíritu (parte del Espíritu santo), nos de una respuesta que nuestros labios puedan expresar.

Si, Jesús también tenía esa duda , como la tenemos todos, de saber que opinan los demás de nosotros, incluso los más cercanos, sin que ello sea un dominador de nuestra forma de vivir y de pensar. Hoy nos hace esta pregunta a todos los que estamos con Él, o sea a vos y a mí y a todos los que de una u otra manera leen esta Cita del Evangelio de Lucas ¿Qué le responderemos?


Aparte de todo lo que el corazón nos dicte: salvador, amigo, Dios, mano extendida, salvavidas cuando el agua llegó al cuello, centro de la vida, misericordia, juez, el más grande, centro de gravedad de mi vida, el que vive en mí, etc,etc… quizás podamos decirle también:
Sos mi esposo /a que todos los días comparte conmigo mi lucha y mi amor, sos mi hijo que me mira con confianza,
 sos mi papá o mi mamá a los que amo tanto ,
 sos mi abuelo, que a veces hace cosas de niño y molesta con sus años,
sos mi vecino , aquel bueno y solidario y también el molesto , denso, que mira solo para sí,
sos mi alumno al que debo ayudar a desarrollar su inteligencia,
sos mi profesor al que debo respetar y escuchar,
 sos el barrendero que antes que el sol despunte barre mi calle con frío o calor, sos el niño que pide en la calle, con sus manitos sucias y su piel manchada.
Sos el joven que lucha por un ideal y no afloja  en sus búsqueda,
 sos el joven sin esperanza , que se sumergió por él o por otros en los submundos de la droga o el alcohol,
sos el hermano que está cerca o lejos, sos el otro, el que me rodea, porque todos son cristos que esperan día a día nuestra bendición y nuestro amor.

¿Qué le respondemos?
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