jueves, 26 de septiembre de 2013

Lucas 9,7-9.


El tetrarca Herodes se enteró de todo lo que pasaba, y estaba muy desconcertado porque algunos decían: "Es Juan, que ha resucitado".
Otros decían: "Es Elías, que se ha aparecido", y otros: "Es uno de los antiguos profetas que ha resucitado".

Pero Herodes decía: "A Juan lo hice decapitar. Entonces, ¿quién es este del que oigo decir semejantes cosas?". Y trataba de verlo.



Herodes el Grande, gobernó hasta el año 4 DC. Mató los niños inocentes a los que consideraba amenaza a su dominio pues uno de ellos podía ser el Mesías.
Herodes Antipas, gobernó desde el 4 al 39 DC… mató a Juan el Bautista entre los que conocemos... después llegó Herodes Agripa desde el 41 hasta el 44, y lo vemos en los Hechos de los Apóstoles. Fue autor de la muerte del apóstol Santiago.
Así se dominaba al pueblo, a sangre y fuego. Unos asesinos y corruptos a quienes no les importaba la sangre derramada con tal de conseguir sus objetivos y dar lugar a la pasión desenfrenada como este Herodes del que leemos hoy que hizo decapitar a Juan el Bautista en una de sus fiestas lujuriosas.
Sin embargo, le picaba la incertidumbre de ¿Quién era este hombre del que todos hablan? Esa curiosidad, no sabemos si es por “hambre de Dios” o por necesidad de conocer al rival, enfrentar fuerzas, tratar de matarle por celos o por evitar que haya alguien que congregue multitudes que estén  listas para alguna rebelión.


¿Qué deseo teníamos nosotros por conocerle? ¿el “ruido” que hacía entre mis amigos y familiares? ¿Miedo? ¿Desesperanza? ¿Vacío de corazón, sinrazón en la vida? ¿Falta de alegría? ¿Hambre de Dios? ¿Tradición familiar? ¿Satisfacer a un amigo insistente que me invitaba a conocerle?... caminos,  todos los caminos conducen a Roma…todos los caminos conducen a Jesús, y Él, aprovecha para hacerse conocer y cuando uno lo conoce, lo ama, lo toma, no lo deja nunca más a pesar de que la vida nos mande por vericuetos complicados, por fracasos, por errores o cuando nos llama a servirle en vocaciones sacerdotales o religiosas  o  cuando Dios nos regala la maravillosa oportunidad de encontrarnos con alguien que comparte este camino y aferrados a él o ella, somos más fuertes, somos amor que se hace bendición para los demás.

Dice el evangelio que Herodes pregunta: ¿Quién es este? Y trataba de verle.  En esto nos ganó: pudo verle, estar al lado de Él, tocarle, mirarle sus ojos doloridos antes de la pasión… en aquello, le ganamos nosotros, pues sabemos quién es, sabemos de su misericordia y de su paciencia.


Que la figura  del  Buen Jesús nos de  más ganas de conocerle todos los días un poco más, para seguirle y en definitiva,  ser otros cristos , para que los demás pregunten viéndonos:¿quién es ese, que hizo cambiar tanto su vida a …. (Poner el nombre de cada uno)?
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